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En USA se arrojaban desde los acantilados de Yosemite con un paracaídas doblado
que se desplegaba de golpe, dandose a esta modalidad el nombre de base-jump, que
costó la vida de muchas personas, esto difiere mucho de volar con un parapente.
El parapente es un ala flexible ultraligera con la cual podemos despegar desde
la ladera de una montaña o remolcados con un vehículo para adquirir la
velocidad y la altura necesarias para el despegue. Haciendo un poco de historia
podemos decir que el parapente nació en Mieussy, en el macizo de Chablais
(entre lago Léman y el Mont Blanc), donde dos franceses en 1978, perfeccionando
un sistema que desarrollo la NASA en 1965 (para recuperar los modulos
espaciales), despegan desde la pendiente de un cerro por primera vez. Desde
entonces, la investigación se desarrolló en dos áreas: el conocimiento de la
aerología de la montaña y el perfeccionamiento de las alas. Al promediar 1980,
el parapentismo se consolida como aerodeporte en Europa. En los años noventa,
ya con velámenes que son verdaderas alas, traido por argentinos que vivían en
Europa despegan los primeros parapentes en la Argentina.
Con respecto al equipo, el parapente consiste en un ala confeccionada en tela de
nylon, compuesta de un conjunto de cajones abiertos delante (el borde de
ataque)
y cerrados detrás (borde de fuga), que al llenarse de aire se inflan dandole la
forma al ala, la cual esta sujeta al arnés del piloto por medio de unos hilos
de kevlar (suspentes), funcionando algunos de estos como comandos y frenos. El
piloto va sentado en una silla que se guarda con todo lo demás en una mochila
de montaña teniendo un peso aproximado en su conjunto de 12 kgs., lo cual lo
hace muy fácil de transportar a la hora de subir algún cerro.
El equipo lo podemos completar con diversos accesorios como un buen casco,
calzado apropiado (que cuide los tobillos), barómetro (baroaltímetro), aparato
de radio, brújula, mapas, etc. Los equipos no se fabrican en la Argentina, y
sus precios oscilan entre los 1500 $, en usados, y desde 2500 $ en los nuevos.
La edad, estado físico y el sexo no parecen condicionar el aprendizaje de este
deporte si uno se encuentra mentalmente sano, pudiendo practicarlo chicos de 11
años hasta adultos de 73 años. Lo único que necesitamos para poder
practicarlo es tener ganas y contar con 500 $ (que se pueden pagar en cuotas)
que es el costo aproximado del curso de iniciación aquí en Bs As, siendo
recomendable llevar además de las zapatillas que nos protejan los tobillos una
remera de manga larga para protejernos de los roces con las cuerdas. Las clases
son los sábados y domingos, y nos proveen del equipo, enseñandonos teoría y
práctica de como despegar y aterrizar con un parapente. En la parte teórica se
ve metereología, aerología local, micrometereología, dinámica, resultante de
fuerzas aerodinámicas, nubes, etc. Y en la práctica nos enseñan el armado y
montaje de la vela, nociones de como ubicarse (donde y porque), inflado de la
vela, control en llano, asceleración, frenado, pequeñas eses, inflado de
frente y espalda, comenzando después los vuelos remolcados con un vehículo
preparado con un torno debobinador (si lo hacemos en Bs As). Habiendo cursos de
perfeccionamiento en zonas montañosas como: Balcarce, Tandil, Córdoba,
Mendoza, Bariloche, etc. Es importante que los instructores esten homologados
por la Federación Argentina de Vuelo Libre (traten de no caer en manos de
seudoinstructores, autodidactas, que pueden poner en peligro sus vidas), dando
esta federación una licencia de piloto de parapente luego de realizados 40
vuelos y aprobado un examen teórico-práctico, el cual nos capacita para volar
dode más nos guste, siempre conociendo nuestros límites.
Los riesgos se minimizan
cuando uno tiene el conocimento cabal de la condicion piloto, material
utilizado, y la meteorología y orografía del lugar (nunca sobrevaluando el
propio conocimiento del pilotaje, tratando de que cuando volemos en lugares
desconocidos hacerlo acompañado de alguien que tenga mayor experiencia que
nosotros). El parapente es, hasta el momento el aparato más sencillo de
pilotear, seguro y económico del mercado aeronáutico.
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