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Limay-Cuyin
Manzano |
| Por Alicia Irene Prado de
Marsella |
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El
Club Andino Bariloche el 16-1-2000 invita a socios y no socios a realizar una
salida al Limay - Cuyin Manzano, que se realiza en vehículos particulares y se
les pide a los que tienen lugar lleven a los participantes que carecen de
transporte.
Es así que alrededor de las 8,50 horas un grupo de 40 personas enfila por la
ruta 237, como referencia se debe pasar el cartel que indica Balsa Marona y a
los 70 km más o menos se estacionan los vehículos.
Después de obtener varias fotografías, cruzamos la calle tratando de encontrar
la picada que marcan los animales, la hora señalaba 9,30 hs.
Al poco tiempo de comenzar a ascender por el Valle Encantado se divisa la piedra
denominada " Centinela del Valle" y a la derecha se observan formas
erosionadas de la montaña. El camino es escarpado, el peso del cuerpo se hunde
en la tierra resbaladiza, el ascenso es un poco cansador.
Se realiza el primer descanso y el panorama es verdaderamente sensacional, se
continúa caminando siempre con vista al "Centinela del Valle" y al
frente en una pared lateral se ve claramente una abertura en forma de ventana
dentro de la misma montaña.
En éstos descansos por lo general apetece comer solamente fruta porque es de
fácil digestión y de ésa manera se puede subir el tramo final, alrededor de
las 12,34 horas hicimos cumbre y subimos alrededor de los 2000 metros de altura.
Aquí comenzamos a hacer "sociales", el grupo está conformado por su
guía que se llama Ernesto, también colaboran Alfredo y Alicia, ésta última
se preocupó para encontrar picadas de bajada, buenas, que a veces se
encontraron y otras, no.
Al recorrer la parte superior de la cumbre, la montaña nos muestra por derecha
e izquierda, formas heterogéneas de la misma, en el valle del Cuyin Manzano los
colores de las piedras varían desde el verde esmeralda hasta los rojizos y
cremas, y al mirar hacia abajo, diferentes colores de verdes en su vegetación,
pudiendo divisar los ríos Traful y Cuyin Manzano. La variedad de formas,
colores, olores, precipicios. cielo, tierra, vida, gente, agua, montaña, ríos,
nos lleva a tener la esperanza si es que la fe no se tiene, de cuidar todo lo
que se nos presenta y si la fe aparece de saber que EL con su poder infinito nos
regala tanta BELLEZA.
A las 13,45 hs comenzamos el descenso, la picada diferente a la subida, muy
pronunciada y es recomendable llevar bastones, para ayudarse .
Alrededor de las 15,30 hs llegamos al río Cuyín Manzano, un grupo de personas
se bañó en los pozones, decían que el agua no estaba fría, otro grupo cruzó
el río y todos nos reunimos a tomar mate cocido que Alfredo muy gentilmente nos
servía.
Por último se fueron a buscar los vehículos que se habían dejado en la ruta y
cada persona se introdujo en el vehículo en que había llegado.
En éstas salidas se recomienda: no adelantarse al guía; avisarle al mismo si
desea separarse del grupo; en sendas con densa vegetación caminar 2 mts de
distancia del que va adelante.
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