| Penitentes montaña |
|
Por Sergio Paoli (de
Aventurarse.com)
|
|
Invitados por la gente de Penitentes
visitamos el lugar y disfrutamos las opciones que han preparado para vivir
la aventura este verano. Como ellos mismos lo definen, Penitentes Montaña
es "la aventura que puedas imaginar". El verano le otorga a
Penitentes (un tradicional centro de esquí en la provincia de Mendoza,
Argentina) características únicas, convirtiéndolo en un lugar
incomparable para pasar momentos inolvidables, rodeado de montañas,
paisajes naturales, buen clima, buen servicio y excelente compañía.
Desde la Hostería Penitentes se pueden realizar programas que conjugan
todas las variantes de la adrenalina. Por una parte las opciones para
hacer trekking son incontables.
Con un guía de lujo, Daniel Pizarro, partimos de la Quebrada de Los
Puquios para caminar durante seis horas por la montaña, cruzando zonas
heladas y de nieve y recorriendo lugares espectaculares. El punto final
del recorrido fue nuestra llegada a Puente del Inca. En la zona es posible
hacer rafting (en el Río Mendoza), visitar Uspallata, realizar
cabalgatas, o muy interesantes recorridos en 4x4, con descenso a minas
incluido. Una verdadera joyita para los amantes de la escalada es la
palestra natural, cerca de la ciudad de Uspallata, que esta terminando de
acondicionar Daniel; ella sola vale el viaje a Mendoza. Penitentes ahora
no es solo nieve, ¡es también montaña! |
| Penitentes |
|
|
Por María Fabre |
Es pobre lo que acierta
expresarse con palabras comparativamente con el verdadero paisaje que puede
contemplarse desde cada ángulo donde se miren las maravillas que la naturaleza
nos regala en este lugar.
Llegamos desde Uspallata (magnífico panorama) por caminos casi de cornisa
subiendo hasta Penitentes y no alcanzan los ojos para ver y diferenciar la
armonía de los colores que presentan las laderas de las montañas.
Si bien por sus condiciones el suelo es árido o semiárido la mezcla de
minerales permite gozar de un abanico de pinceladas distintas; donde hasta el
aire, esencialmente puro, parecería ser de color. El cielo siempre azul ilumina
la majestuosidad de los picos que aún en meses cálidos permanecen nevados.
El asombro nos mantiene en forma constante y cuando creemos que ya vimos casi
todo nos encontramos por ejemplo Puente del Inca que impacta aún al más
escéptico.
Luego de internarse pocos metros de la ruta aparece un puente obra de la
naturaleza con fuerte color azufre, bastante profundidad, grutas, senderos,
acequias, agua tibia que fluye por sus canales y desde los picos de rocas dentro
de las grutas. Todos los escenarios que nos muestra Penitentes y sus alrededores
(conocido solo como centro de esquí) se hacen creedores de una necesaria visita
que satisface con creces la vista y el alma de todo el que tenga la suerte de
llegar.
También a corta distancia se puede observar
nada menos que el Aconcagua que se impone majestuoso detrás de otras montañas.
En dicha zona sólo se encuentra vegetación en los lugares que tiene riego
artificial y de hecho sorprende la mezcla de terreno rocoso con árboles,
producto de la mano del hombre.
En fin, sólo resta hacer un corto viaje para poder disfrutar de lo que es
difícil de explicar con palabras por sus enormes encantos.
Lo que me limitaba
pasó a ser un desafío
Por Dolores Avendaño, maratonista y corredora de carreras de aventura,
que había sufrido un fuerte accidente al deslizarse descontroladamente por una
pendiente de nieve y rocas durante el Peugeot Eco-Adventure de Ushuaia. Con el
hombro quebrado y el brazo izquierdo totalmente inmovilizado estuvo unos días
con nosotros.
|

|
Durante nuestra visita a
Penitentes, me sentía MUY limitada sin mi brazo izquierdo. No pude hacer raffting,
ni rapel, pero estaba decidida a hacer el trekking como fuera. Me lo
tomé como un desafío. Mis compañeros me ataron el pelo, los cordones, y
también les pedí que me ataran la mochila al mejor estilo matambre para que no
se me cayera de costado (dejándome el brazo derecho libre, claro). Cada uno
cargaba su propio agua, almuerzo y abrigo.
Comenzamos a subir y enseguida noté la falta de oxígeno (habiendo llegado el
día anterior no estábamos muy aclimatados). De todas maneras me mantuve pegada
detrás de nuestro guía, Daniel Pizarro.
A medida que subíamos varias veces deseé tener mi brazo izquierdo! Cuando la
montaña me quedaba de ese lado (izquierdo), la cosa se me complicaba un poco.
No podía evitar la sensación de que estaba atada y limitada... Bueno, es que
realmente lo estaba!
Después de dos o tres horas, Daniel se dio
vuelta y me dijo que un poco más adelante llegaríamos a una pared de piedra
para la cual necesitaría mis dos brazos, pero que dada mi
situación él me iba a asistir. Empecé a mentalizarme para lo que se venia,
pero, segui adelante recordando que uno de los tantos grupos que él guió al
Aconcagua constaba de ocho ciegos (con dos lazarillos cada uno) y tres
minusválidos (con prótesis) a uno de los cuales le faltaba una pierna y un
brazo.
Luego de una breve pausa-almuerzo, rodeados de unas montañas y paredes de roca
espectaculares, seguimos ascendiendo por la nieve. Daniel nos guiaba para no caer
en el arroyo que corría por debajo (lo podía oír). Yo seguía firme detrás
de él. Nos acercábamos a las famosas rocas y me empecé a achicar. Le dije que
si mi escalada no se podía hacer, yo me quedaba ahí esperándolos. Me dijo que
de ninguna manera, y que yo iba a subir! Volví a pensar en ese grupo que guió
al Aconcagua y eso me dio confianza y seguridad (aunque no tenía NI IDEA de
cómo iba a subir esa pared). Y lo que hasta ese momento me había hecho sentir
limitada, pasó a ser un desafío.
Finalmente llegamos a las famosas rocas...
Necesitaba mis dos brazos.
Daniel dejó su mochila y se tomó unos segundos
para analizar la pared y ver cuál era el mejor camino. Volvió y ató mi
muñeca derecha a la suya y empezamos a escalar (yo seguía con mi mochila atada
a mi espalda y mi brazo izquierdo inmovilizado). En un momento pensé:
"¡Esto es muy loco!" No me podía agarrar de la piedra y la pierna
no me daba para pisar donde debía. Entonces usé mis rodillas (todavía tengo
unos moretones). Estaba arrodillada contra la piedra, con el hombro izquierdo
quebrado, colgada de mi mano derecha atada a la de Daniel, que estaba agarrado
con su otra mano a la roca, soportando el peso de los dos... Ese decididamente
NO era el momento para detenerme a pensar en eso sino para concentrarme en la
escalada. Tomé fuerzas, puse todo mi peso en la cuerda impulsándome hacia
arriba y estiré mi pierna encontrando un punto de apoyo para mi pie. No tuve
que volver a usar mis rodillas, gracias a Dios, y en poco más llegamos a donde
terminaba la pared.
Mientras esperaba a los demás (pasábamos la pared de a uno), ya no me sentía
minusválida, sino orgullosa de mi misma, de haberlo intentado y haberlo
logrado! De haberme superado. Al continuar nuestro trekking me sentí mucho más
segura e incluso liviana. Y disfruté
todavía más del imponente paisaje.
Cerca de las cuatro de la tarde llegamos a Puente
del Inca, final de nuestro trekking. Lamenté que así fuera pero me sentía
feliz!
Al día siguiente fuimos a visitar unas minas,
subimos otras montañas (esta vez llegamos en unimog). Allí arriba, cerca de la
entrada de una mina habia un pequeño altar (apacheta), frente a otro imponente
paisaje. Nos dijeron que era un buen lugar para rezar o comunicarse con Dios o
con la Pacha Mama, o lo que fuera que uno creyera, y pidiera por ese deseo
profundo que uno tiene en el corazón. Al rato de haber entrado y recorrido
parte de la mina, volví al lugar de oración (todavía no había hecho mi
pedido). Mientras contemplaba el paisaje, se me llenaron los ojos de lágrimas y
lo único que me salía del corazón era un profundo GRACIAS! Gracias por el
paisaje que contemplaba, y por el grupo de gente tan especial que, consciente o
inconscientemente me había ayudado a superarme y a recobrar la confianza en mí
misma.
| Gracias por la intensidad |
|
Por Lala Danesino |
Si dos
semanas atrás me preguntaban si mi aspiración en la vida era mirar al mundo
desde la altura, tal vez te contestaba: "Seguro; me encanta viajar en
avión!" Hoy diría que tuve la oportunidad de pasar cuatro días geniales
con la mejor gente en un lugar hermoso, inmersa en la buena onda de Penitentes y
su naturaleza. Aprendí acerca de la camaradería en un trekking por la Quebrada
de los Puquios, me divertí a full haciendo rafting por el río Mendoza con un
paisaje tan copado que no sabés si prestarle atención a las piedras en el río
-y terminar con el gomón en tu cabeza- o a las montañas con todos sus colores
y belleza; y me enamoré perdidamente de la sensación de libertad rapelando y
de la adrenalina de una mini escalada.
|

|
Daniel Pizarro nuestro
guía y Emilio López Frugoni nuestro anfitrión en Penitentes, me posibilitaron
un cambio de visión en mi vida, sintiéndome continuamente contenida a pesar de
haber sido mi bautismo en algunos de estos deportes. Y el hecho de que no
tuviese suficiente experiencia ni entrenamiento no me impidió disfrutar; al
contrario, me sorprendí de lo que mi grupo me ayudó a lograr. Por todo esto y
mucho más, gracias por la intensidad, y nos vemos allá !!!
| Daniel Pizarro |
|
Fragmento de un reportaje de
Santiago Storni
Realizado en la hostería de Penitentes el 18 de noviembre de 2001 |
En tu giro a Penitentes
¿te estás retirando de Aconcagua?
En realidad mi giro de Aconcagua a
Penitentes es un giro a la vida, a mi vida en particular. Porque siento un amor
entrañable por Aconcagua; entonces quiero matar el juego antes de que el juego
muera. Quiero seguir con la sensación intacta de sus rocas, sus paredes...
No me estoy retirando totalmente, pero sí parcialmente. Estoy tomando de a dos
expediciones por temporada. Y estoy diversificando mi vida: estoy haciendo más
río y otras actividades. Y porque ya estoy pensando en mi vejez, pero no desde
el punt o de vista de una
jubilación, sino de disfrutarla lo mejor posible. No el tener guita depositada
en el banco sino el seguir haciendo lo que me alucina, aunque duelan los huesos
y las articulaciones. El dinero vendrá o no vendrá, pero lo que quiero que
venga es la aventura; seguir vigente. Y eso yo lo puedo seguir viviendo en
proyectos como éste, que estamos hablando con Emilio (López Frugoni, dueño
de Penitentes). Sería como plantearme nuevas metas.
Y ser feliz en el cambio. Poder estar contento siempre. Y parte de esa
felicidad, obviamente son ustedes. Son la gente que comienza llamándose
clientes y terminan siendo amigos. Porque ustedes se van y saben que cuentan
conmigo. Y que cuando vuelvan acá vamos a ser Daniel y ustedes, por sus
nombres.
Trabajando para gente de afuera a veces me
siento como una prostituta: vienen, me usan, me pagan y se van. Y me quedo con
todo un cúmulo de sentimientos adentro que ¿qué hago con todo eso que me
queda? Entonces como no tenía una forma de manejarlo, decidí no generarlo.
Porque también soy consciente de que soy más afectivo de la cuenta. No
aprendí a mantenerme aislado del otro; no lo consigo. Me comprometo siempre. No
juego nunca a media máquina; voy hasta el final.
Y viviendo en estos lugares, en la expectativa de trabajar haciendo actividades
de aventura, siempre tuve el ojo puesto en Penitentes. ¿Por qué? A las pruebas
me remito: mirá lo que son esas paredes de granito! ¿Vos sabés lo que es
estar en esa pared, y antes de que anochezca bajar en un rapel al piso, tomarte
unos matecitos y venirte para acá? Y tomarte un buen vinito, y mañana estar
subiendo, no sé, el pico Bonito allá al fondo, y pasado mañana otro...
¿Se escala allá enfrente?
Sí. Allá vamos a hacer una palestra
natural, en aquél bloque de granito encima del pilar rojo. Eso es granito
perfecto, con fisuras, y todo...
Emilio nunca había abierto el centro para trabajar en verano. Y cuando por
diversos canales nos enteramos que estaba pensando en abrirlo, la propuesta
nuestra fue básica: "Nosotros queremos estar!". Porque también lo
que alucina es el desafío. Yo creo que se puede, que podemos montar un centro
interactivo de aventura; que podemos llevar alegría a mucha gente y estar
contentos nosotros. Emilio es muy claro en sus conceptos, y tiene muy en claro
lo que quiere. Planteó una serie de cosas a hacer en el lugar y nosotros
estuvimos de acuerdo; para mostrar a Penitentes como un complejo de tiempo total
en la montaña.
Y soy consciente de que este es un momento especial para este tipo de cosas. Si
bien la situación económica del país está muy difícil, hay gente que tiene
dinero, y que tiene ganas. Y a veces hay más ganas que dinero, y que
prescindiendo de la situación del país sigue haciendo lo que le gusta y lo que
quiere !
|
 |
 |
|
|