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| El Jakob | Reportaje de S. Storni a Claudio Fidani y Andi Lamuniere, realizado en junio del 2000. Los dos juntos suman 27 años continuados de refugieros en el Jakob. En esta charla nos cuentan la historia de este refugio, sus comienzos, su ampliación y algunos de los tantos recuerdos y anécdotas allí vividos ... |
... y lo buscan a Chule que ya había trabajado con Sontag... Entonces
comienza una nueva etapa, con otra onda: gente de montaña, pero de unos veinte
años de edad..!"
Andi
Lamunière
"Está el tipo que le gusta colgarse de la pared, y está el que
prefiere comerse un asadito mientras mira cómo el otro escala."
Claudio Fidani
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¿Jakob o San Martín? Cuál es la historia del nombre? |
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Claudio Fidanis, "Cepillo" Gentile, Gabriel Rapaort, Andi Lamunière y dos alumnas de un profesorado de Educación Física. Año 1989. Foto Camino Abierto. |
Claudio: Estamos hablando de 1899, cuando él llega a la Argentina.
Vivía en el Hospicio de las Mercedes, en Buenos Aires. Borda y Moyano fueron
los que continuaron con su obra en Psiquiatría.
Andi: Él era nacido en Alemania, y le gustaba ir a Bariloche a caminar
por la montaña. Paraba normalmente en el Hotel Tronador, y le gustaba subir por
el valle del Casalata hasta el lago Jakob. Y también hay otro lugar que le
gustaba y que en memoria de él lo llamaron "La mirada del doctor".
Él iba y se sentaba ahí.
Tenía un Guía, que se llamaba Cretón, que lo acompañaba en sus recorridas
por la zona
Sí, y hay una familia...
¿Cuándo toman el refugio en |
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En primer plano el refugio original de piedra y detrás la ampliación. Foto Gastón Caranti |
¿Hasta..?
Octubre del ’85.
¿Entonces lo tomás vos..?
Claudio: Yo ya trabajaba desde el año
’77. Lo conocí a Andi y me invitó.
Andi: "Chule" recién
terminaba el colegio. A mí me tocaba todavía estar en el secundario, y lo
mismo le pasó a Claudio. Entonces, eran historias de verano. Teníamos 16
años.
Claudio: A "Chule" el refugio se lo dieron, porque nadie lo
quería. No era una licitación. Antes el club tenía cuidadores, que hacían
como de concesionario; era gente que se instalaba a pasar el verano ahí. Pero
ese sistema no funcionaba bien, porque el refugio sufre un deterioro muy grande
y el cuidador no le ponía mucha garra. Entonces en la "era
Chulenguística" se empezó con una tradición de montaña más continuada
que antes. Esto lo imprimió mucho "Chule": una forma de trabajar,
partiendo del respeto al caminante, la atención, la limpieza y todo lo
relacionado con vivir en la montaña. Él venía de ser refugiero con Sontag en
el López; entonces ya tenía una escuela, e ideas firmes con respecto a algunas
cosas; y otras las íbamos aprendiendo entre todos. La vida la íbamos
aprendiendo entre todos.
Cuando yo empecé en el ’77 iban unas cuatrocientas personas por temporada.
Andi: El primer año que estuvimos hubo un registro de unas 250 personas.
El segundo verano ya hubo cuatrocientas, y siguió aumentando. Creo que en el
’81 fue el pico máximo: ese verano fueron 2.000 personas! Nunca volvió a
haber tantas, pero se mantuvo alto el número.
Y la capacidad del refugio?
Muchos en carpa.
Claudio: En la época de "Chule" el refugio contaba con 20
camas y un comedor de dos mesas, y una piecita para el encargado de 2.00 x 1.50.
Tenías que dormir con la cabeza justo contra la madera porque si no las patas
te tocaban del otro lado.
La ampliación
Andi: Entonces se decidió un plan de
obras... Estamos hablando de un lugar que queda a 18 km; es el refugio más
alejado de todos...
¿Subieron a caballo los materiales de construcción?
Claudio: Algunas cosas sí; pero esa
obra es todo un capítulo aparte. Uno hace las cosas para que la gente llegue y
disfrute. Está en cada uno tener noción de lo que cuesta hacer eso. Y tampoco
todo el que llegue tiene por qué saber lo que nos costó. "Chule"
hizo una primera ampliación: agrandó la piecita, que era el depósito. Pero
había que hacer algo porque venía mucha gente.
Con Andy ya habíamos hecho la prueba de quedarnos dos inviernos seguidos.
Andi: con un doble objetivo: experiencia personal, y promoción de la
actividad en el invierno.
Claudio: No fue nadie. Trece personas en todo el invierno. Hemos batido
sendos récords de estadías solos en la montaña. Yo estuve 21 días, pero
Andi...
Andi: Dos meses.
Claudio: No tan solo: estaban los perros.
Pero el Jakob necesitaba una ampliación. Entonces con "Chule"
desde un año antes, en el ’83, veníamos previendo, cortando madera en el
bosque y pensando un proyecto.
Andi: Era nuestro modo de dejar nuestro aporte por los años de trabajo
allí vividos.
Claudio: Pero en el ’84 tuvimos discusiones varias y dejamos de
trabajar juntos... Ya es hora de que los medios se enteren (risas). Y
ahí "Chule" decide que... "No more". Se sale de la
historia, y decide no presentarse a la licitación. Entonces había que generar
algo; y aparece "Cepillo" Gentile... Hoy dedicado a otras cosas, pero
entonces era un Guía de montaña que se entusiasmó con el refugio y el lugar,
y empezó a aparecer más seguido. Vivía en buenos Aires, y conseguía la
plata. Y con él y Andi encaramos un proyecto de reforma del Jakob, muy
grande...
Andi: Estaba bárbaro..!
Claudio: Y sabíamos que los que íbamos a terminar laburando seríamos
nosotros mismos. "Chule" también participaba. Proyectamos un comedor
bastante más grande, con capacidad para 60 personas, y un dormitorio nuevo.
Tuvimos muchísimos problemas financieros en ese momento, época de la
hiperinflación. Entonces juntamos una plata, que después... no la teníamos
más! Pedimos rever con el club (CAB) el contrato y el proyecto, y después de
varios "tiras y aflojes", cartas, abogados y demás cosas, nos dejaron
hacer... algo más de la mitad. A esa altura ya teníamos hecha una platea
grande, y empezábamos a vislumbrar el problema en el que nos habíamos
metido... Para sintetizarte: en un día tuvimos que hacer 25 viajes de
helicóptero..!
¿De Gendarmería el helicóptero?
No, privado; pago. Y todo lo que subió estuvimos una semana para meterlo
adentro del galpón, al lado del refugio. Imaginate el volumen de madera que era
eso! Y ese galpón, antes, hubo que hacerlo. Hubo que subir todas las chapas;
todo el cemento se subió en caballos y en mulas del ejército. Tuvimos que
juntar cinco metros cúbicos de arena, que los trajimos del otro lado de la
laguna, en una balsa. Entonces primero tuvimos que armar la balsa, sobre unos
tambores. También tuvimos que juntar el ripio, a mano! Piedrita por piedrita!
Las juntábamos en montículos y pasaba la carretilla. Lavarlo... La cantidad de
piedra también fue impresionante. Pero lo más anecdótico fueron los hierros:
Había que subir todas las barras de hierro. Entonces un día nos enojamos un
poco con Andi y nos pusimos todos los hierros al hombro y empezamos a subirlos.
Como flexionaban les atamos un palo para darles rigidez...
Andi: Y lo logramos, pero teníamos como diez kilos más! (risas)
Claudio: Y eso lo llevamos en un solo viaje hasta el puente colgante.
Estábamos más jovencitos. Después tomó varios viajes terminar de subirlos
entre varios.
¿Los hierros enteros, de doce metros?!
Claro! Doblados al medio: seis metros de largo!
Andi: También hubo que subir esa carretilla que mencionó antes Claudio;
y una hormigonera!
Claudio: Y la parte más salada fueron las 120 vigas, de madera de lenga,
que se subieron desde el bosque. Las más chicas eran de tres metros; muchas
eran de cinco, y hubo una de... nueve metros! Muchísimas fueron al hombro. Un
día compramos un caballo, y era medio mañero y yo venía medio enojado.
Entonces le até un palo y el caballo me tiró, pero siguió corriendo y llegó
al refugio con el palo atado. A partir de eso le vendábamos una pata para que
no se lastimara con el palo en las curvas del caracol, y así subimos los más
largos con el caballo. Hubo que acondicionar el mallín de la picada para poder
pasar. Cada trabajo implicaba otros trabajos. También éramos muy nuevos en
todo.
¿De qué año estamos hablando?
1985. Éramos muy nuevos en algunos rubros. Pero igual yo alucino la
potencia, los días de dedicación y la organización de toda esa movida.
Fallamos en muy pocas cosas puntuales. Hubo que pensar cómo acarrear los
materiales, los trabajos previos para poder subirlos, cómo acopiarlos, qué
subir primero y qué subir después... La organización y coordinación de todo
eso estuvo bien. Después contratamos a los hermanos Rapoport, y ellos lo
construyeron cuando estuvieron todos los materiales arriba.
Andi: Eso tomó tres años de juntar materiales, y al final del verano
del ’88 desarmar lo que se iba a ampliar e iniciar la construcción, que para
terminar solamente la estructura llevó... dos años.
Los Rapoport también son conocidos como andinistas...
Claudio: Sí, y son amigos nuestros.
Pasamos unos buenos veranos allí. A todo esto, no cerramos. Seguimos trabajando
con el refugio original de piedra. Metíamos las mesas para comer adentro y las
sacábamos para dormir. Y en el ’90 inauguramos, hace ya diez años, con los
primeros grupos en septiembre, primavera. Y en el verano del ’91 lo
inauguramos ya oficialmente, con Parques Nacionales y todo. Hubo un incremento
en la cantidad de gente. El refugio así estaba pensado para pasar el invierno;
aunque no hemos vuelto a pasarlo. Pero subimos en agosto, cada año.
Luego el refugio sufrió otra modificación, de toda la parte vieja.
Arreglamos los techos e hicimos un baño adentro, con ducha.
¿Y a dónde va a parar esa cloaca?
| A una zanja drenante; y después de 70 metros de recorrido, desagua cuatro metros aguas debajo del lago. Cualquier cosa que se encare allí hay que planificarla y hacer un estudio de impacto. La zona que rodea a un refugio, cualquiera de ellos, es siempre un área muy impactada. Cualquier descuido puede llevar a un desequilibrio. Para que te des una idea, un día estábamos construyendo el refugio, y otros amigos estaban arreglando el puente que uno cruza cuando viene del Frey, en la desembocadura de la Jakob al Casa de Piedra. Entonces habían sacado las piedras... Y al otro día se había vaciado la laguna, atrás! Hubo que tirar piedras otra vez y así levantó el nivel. O sea que uno puede alterar terriblemente las cosas. | ![]() |
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Invernal. En madera, la ampliación; en
piedra lo original. |
Por eso, al estar en ese lugar
hay que cuidarlo y a la vez fomentar las actividades, siempre tratando de
impactar lo menos posible, cosa que es muy difícil de lograr. Hay caballos, hay
mucha gente, hay basura. La basura está bastante mejor que antes; la gente es
mucho más consciente...
Y así llegamos al día de hoy, en que Jakob tiene capacidad para 80
personas.
Se convirtió en uno de los más grandes...
El más grande. Además del baño con ducha adentro tiene dos letrinas
afuera.
¿Ducha con agua caliente?
Sí. La calentamos con la cocina económica. También hay una cocina casi
industrial. Porque en primavera les damos de comer a los grupos, entonces
tenemos muchos anafes grandes. A la vez para dar una respuesta a los grupos
numerosas desde que está prohibido hacer fuego en el Parque.
¿Cuándo se prohibió?
El año pasado. Y entre una cosa y otra hoy hay dos refugieros estables:
Diego Oyarzún con Cecilia de ayudante, y yo, que voy y vengo. Y... ahora faltan
más historias; esto no termina acá. Recién estamos en el ‘2000. Tenemos
como veinte años más para otras historias esperemos.
La "Era Chulenga"
¿Qué otras historias no contaron, de la primer época..?
(Se miran y se ríen al recordar los viejos tiempos. Ahora, mirando hacia
atrás se dan cuenta de que, con ánimo de diversión, le imprimieron su sello a
esa época...)
Andy: Yo querría rescatar algo de lo que Claudio definió como la
"era Chulenga" o algo así:
Hasta ese momento había habido, hasta fines de los ’50 principios de los
’60, una cantidad importante de gente que iba a los refugios, y eso generó
que se pusiera gente permanente. El club le pagaba a un cuidador que daba un
servicio, y lo que ingresaba iba a parar al club. Así como te lo cuento es
fácil de entender que se prestaba para el "manoteo": una comida que
se sirviese y no se facturase, un pernocte o cualquier servicio que no se
hiciera una boleta... generaba esa posibilidad. Fue aumentando la cantidad de
gente y entonces surge esta idea de concesionarlo. Y así se empezó a hacer con
todos los refugios: Laguna Negra se inaugura en el ’69; Meilling ’71,
Challhuaco ’72. Entonces estábamos hablando solamente de Frey y Jakob
fundamentalmente, porque el López era privado. Después, cuando se hicieron los
que nombré, ya se inauguraron dentro de este nuevo esquema.
| Entonces en Bariloche, a pesar de estar el Club Andino, que estaba más focalizado en la Escuela de Montaña desde el ’66, hubo como una brecha en la continuidad del movimiento que habían empezado la generación de los fundadores, Otto Meilling, y el grupo inmediato siguiente de Carlos Sontag, etc. Después de ellos faltó gente que le interesara ir a instalarse allá arriba un par de meses. El que sí estuvo como concesionario unos años fue "Polilla" Podestá. Pero era de Buenos Aires, entonces trabajaba arriba durante el verano, y al terminar la temporada se iba. Él después tomó la concesión del Frey también. | ![]() |
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Maguila y Chulengo en el dormitorio. Foto Camino Abierto |
Tenía los dos refugios, entonces él estaba en
el Frey y en el Jakob ponía a otro.
Hasta que en el ’73 salen a licitación
ambos refugios, y a los dos se presenta gente de Bariloche.
En el caso del Jakob
el que se presenta era conocedor del terreno y contaba con el respaldo de un
socio que aportaba el capital inicial, que luego se echó para atrás ya
comenzado el período de concesión, en diciembre. El otro queda descolocado y
se ve obligado a renunciar a la concesión. Ahí es que lo buscan a
"Chule", que estaba muy enganchado con la Escuela de Montaña, y ya
había trabajado con Sontag en el López.
Y ese mismo año el Frey también
queda a cargo de gente de montaña, joven. Entonces comienza una nueva etapa de
las concesiones: con gente de montaña, pero de unos veinte años de edad! Así
es como se dio una etapa con otra onda. La cosa era estar arriba en la montaña,
más que lo económico. Estar arriba y pasarla bien. Entonces ir al refugio y a
la montaña empezó a ser también ir a divertirse! Y a nosotros nos interesaba
promocionar el lugar, entonces llevábamos amigos, que a su vez llevaban amigos
y compañeros de colegio. Y la gente que iba por su cuenta, tratábamos que lo
pasaran bien también, para que se queden o vuelvan; y eso es lo que se fue
logrando. Igual, los hacíamos cargar troncos y laburar en la picada, pero con
una onda que no lo hacían como un trabajo sino como una experiencia distinta,
parte de las vacaciones.
Claudio: Estamos hablando de un período que va del ’77 al ‘2000. Todos los cambios que atravesó este país, nosotros los vivimos arriba.: golpe de estado, vuelta a la democracia, pasando por "la plata dulce"coincidente con el verano que pasaron 2000 personas. El refugio funcionaba, y se generaba buena onda.
Andi: Había bastante gente que ya nos conocía, y que sus vacaciones las quería pasar en el Jakob. Venían y pasaban quince, veinte días o un mes arriba. Tengo el recuerdo de tres, que vivían enBuenos Aires y no les daban vacaciones en enero; y renunciaron a su trabajo para poder ir! Uno de ellos ahora está viviendo en Bariloche: "El Gnomo". Entonces había siempre un grupo estable de allegados a nosotro, de no menos de doce o quince amigos. Por eso, si había que ir a buscar troncos era como un programa, parte de la locura.
El Refugiero
Claudio: Además fijate que por la
fisonomía que tiene Jakob, no va gente que escala; va gente que camina, o que
disfruta de la montaña de otro modo. Son más "festejantes de la
montaña" como salió en un artículo de Guías Regionales que habla de
esto. Está el tipo que le gusta colgarse de una pared, y está el que prefiere
comerse un asadito mientras mira cómo el otro escala. Jakob está muy metido en
la cordillera y tiene muchísimas posibilidades de travesía. Entonces va gente
que camina; pero hay un filtro: como es alejado, no es un refugio para ir y
volver en el día, entonces tampoco llega cualquiera. Eso genera un ambiente
particular. Y esto de la buena onda es algo que se trata de mantener, todos los
días, sea cual fuera la gente que llega. Recibir cien personas en un día en
enero, no es fácil. Y el que cayó ese día se llevará una impresión
diferente del que tuvo el refugio todo para él. Con tanta gente, al trabajar de
refugiero tenés que mantener ciertas pautas muy claras. En primer lugar, al
hacer el recuento de dinero que se gana, te das cuenta de que si estás ahí no
es por el dinero. Si fuese por el dinero, dedicate a otra cosa. Segundo: estás
por si alguien se pierde o se lastima. Y agregale todo el trabajo que es
mantener esa concesión: tener el refugio limpio, bien atendido, provisto, etc.
Y lo más especial de todo es la atención a la gente. Por suerte en Jakob
seguimos ofreciendo una taza de té cuando alguien llega; se te pregunta de
dónde venís y a dónde vas, y en la medida de lo posible la actitud del
refugiero va a ser de buena onda. Yo trato de que la gente que trabaja en el
refugio tenga la fortaleza para poder trabajar en un lugar así, que no pasa por
lo físico sino por un trabajo propio que les permite estar metidos en el
refugio, manejar caballos, portear mochilas, cargar comida, cocinar bien... y
atender bien a la gente. Personas así no son fáciles de conseguir.
La Laguna Témpanos...
Claudio: Queda a unos veinte minutos.
Ya no tiene témpanos en verano. Sí en octubre, noviembre... pero ya no hay
más glaciar. Los glaciares en general están en retroceso y en lugares
pequeños como ese se nota más.
Andi: Depende de cada año pero, hay una época del año en la que tenés
témpanos en la Jakob también, cuando empieza a descongelarse.
¿Lago o laguna?
Claudio: Lago Jakob. Nadie sabe
especificar cuándo es lago y cuándo es laguna. Unos dicen que por la
profundidad; otros dicen que porque tiene entrada y salida del agua. Entre
nosotros ponderamos que es lago.
Andi: Y éste está alimentado por una laguna: la Témpanos.
Claudio Fidani: Fue Ayudante de Refugiero desde 1977 hasta 1984, y luego Concesionario hasta ahora. Guía de Treking en Cordillera (’85). Instructor del Curso de Guía en 1995 y Director del mismo en 1996, ‘97 y ‘98. Presidente de la Asociación Argentina de Guías de Montaña desde 1998.
Andi Lamunière: Con su hermano "Chulengo" atendieron el Jakob desde 1973 hasta 1985. Además de ser un experimentado Guía de Montaña y directivo de la A.A.G.M. Andi dicta una materia de Montaña en el Profesorado de Educación Física de la Universidad del Comahue.
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