| En el paraje de La Unión,
Juan Carlos Brondo, baqueano de la región y administrador de la hostería, es
quien nos recibe. El complejo está formado por una serie de cabañas sobre la
margen izquierda del río que une los dos grandes lagos. Aquí hay radio para
comunicarse con el mundo exterior y un comedor de primera para alternar con la
cocina de camping. Ante la amabilidad de la gente local vale la pena informarse adecuadamente, y una vez establecido el recorrido, si es necesario contratar algún servicio; como caballos, guías o una aproximación por agua hasta la región que se desee visitar. La Bahía Sataraí, ubicada sobre la margen norte del lago La Plata, es el punto de partida ideal para una serie de excursiones. La imagen parece sacada de un cuento de hadas. Los cerros nevados reflejados sobre la superficie del lago, una pequeña playa de fina arena blanca rodeada de un espeso bosque andino. Mejor marco geográfico para establecer un campamento no hay. Hasta esta bahía se puede ir por agua en lancha, por tierra transitando cerca de 15 kilómetros de una precaria huella maderera con un vehículo todo terreno, o bien caminanado por el bosque y las playas que bordean al lago. En este último caso, el más pintoresco, se demoraría cerca de un día completo en llegar. Dejando el campamento armado se puede intentar hacer cumbre en el cerro Dedo, de 2020 metros de altura. A medida que ascendemos la vegetación se torna más achaparrada y menos densa. Al tiempo aparecen los grandes acarreos de roca, salpicados por helados y blancos mantos de nieve. Para describir el paisaje circundante no alcanzan las palabras. El clima, que no es muy benigno, merece una mención especial. Hay que tener equipo de abrigo para soportar los vientos patagónicos, y considerar que cuanto más al oeste vamos, más humedad, por ende, más pro-babilidad de precipitaciones. El verano es la mejor época, en invierno el acceso se torna muy dificultoso a causa de la nieve. La bahía Arenal es donde desemboca el río Ingenieros en el La Plata, es otro hermoso paraje sobre la orilla sur del lago. Entre la espesa vegetación del valle se pueden encontrar antiguas huellas madereras, rollizos tirados y algún otro vestigio de una antigua explotación forestal. La senda que va desde La Unión hasta la bahía Arenal va bordeando permanentemente la costa, continuamente se ve atravesada por numerosos cauces de agua que bajan de las laderas del cerro. Muchos renovales dificultan la marcha. Es aconsejable emplear dos días en llegar, la noche intermedia se puede pasar en el río Blanco donde hay un refugio. El extremo occidental del espejo de agua, es un lugar que no hay que dejar de ir. La manera más fácil y segura es en lancha, pero para trekkers con experiencia es posible llegar desde cualquiera de las dos bahías antes mencionadas. En el caso de hacerlo caminando hay que considerar que como mínimo se necesitan dos días para ir. Los bosques de lenga se ven alternados por húmedos mallines. El uso de una carta topográfica junto a una brújula es indispensable para no pasar malos momentos. Flores multicolores, sapitos fosforescentes del tamaño de una uña, musgos y helechos por doquier, son sólo alguna de las curiosidades del fondo del La Plata. Para disfrutar a pleno sólo falta pescar una trucha para cocinarla con sal, pimienta y limón. Por más que nos quedemos todo el tiempo del mundo, siempre vamos a querer más. Lo inaccesible de estos lugares permiten que uno se encuentre cara a cara con la madre naturaleza. |
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