Para volver a Lago Posadas no había otra cosa que nuestras
patitas. Eran 30 km hasta el Pueyrredón y de ahí casi 40 al pueblo. En dos
días bajamos el espectacular valle del Oro y arribamos a un caserío donde vive
Mondelo, otro viejo de unos 80 años, con el que ya habíamos echado unos
párrafos en Périto y nos había invitado a pasar. El viejo feliz con la
"vizita" y nos salvamos porque justo había una camioneta que esa
noche nos depositó en Lago Posadas, luego de comer unos exquisitos pejerreyes
fritos recién pescados por nuestro nuevo amigo.
Nuestro siguiente objetivo era Paso Roballos, para luego
continuar a la "tchremenda ciudá". Justo habían llegado unos amigos
a lo de Fortuny en un super carromato con ganas de pasear y nos llevaron hasta
el puesto de Gendarmería, a unos 70 km. Ya habíamos arreglado con una persona
de Cochrane que nos fuera a buscar en dos días a la frontera. Paso Roballos es
otro sitio espléndido: cerros de todas formas y colores. Uno parece una
catedral gótica, otro con glaciares, otro con cañadones con columnatas y
columnitas verdes. Una inmensidad de aquellas y "naides naides en el
jorizonte", salvo nuestros amistosos gendarmes. Teníamos que armar carpa
para pasar una noche pero no nos dejaron. Se acercaron al trotecito y dijeron:
"Tenemos una casa nueva con un cuarto libre. Se pueden instalar sin
problema." Y ni lo dudamos. Al día siguiente, apareció el famoso
"cabaiero" (al decir chileno) Navarro, nuestro transporte, y rumbeamos
al país vecino.
Cochrane–Tortel–Villa
O´higgins
Llegamos a la "tchremenda ciudá" desde Roballos
luego de unas 3 hs de batirnos por el camino de ripio. El paisaje es muy lindo
porque se van bordeando diversos ríos.
| Ya casi al llegar se empalma con la carretera austral y se sigue el curso del río Baker, el más caudaloso de Chile, con aguas color turquesa, y el desagüe del Lago Buenos Aires (Gral. Carrera para los chilenos, el segundo más grande de América). Hicimos una caminata muy buena a orillas del río Cochrane que va bastante encajonado y desagua en el lago Cochrane (lago Pueyrredón, para nosotros). Esa zona está poblada de huemules pero no vimos ni uno. Al otro día teníamos el minibus hacia Tortel, un pueblito de unos 400 habitantes construido sobre decenas de pasarelas porque es pura turba. | ![]() |
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Lodge río Baker Lago Bertrand |
En realidad es una península pero como sólo se
accede por mar es como si fuera una isla.
En unas 4 hs se llega a El Vagabundo,
un desembarcadero donde se toma una lancha subvencionada que dos veces por
semana baja el río Baker hasta su desembocadura en el Fiordo Mitchell, donde se
encuentra Tortel
Allí el régimen de lluvias es de 4000 mm anuales, pero
estuvimos fuera de la estadística pues brilló el sol. Acampar significaría
hundirse lentamente en el turbal, así que nos quedamos en un hospedaje frente
al mar. Según cuentan, ese remoto poblado surgió hacia 1930, cuando unos
peones de la Estancia Chacabuco (cerca de Paso Roballos) abandonaron su trabajo
porque no les pagaban desde hacía meses. Bajaron hasta el mar, con la esperanza
de ir a Pta. Arenas. Pero se murieron de hambre. Otros dicen que los de la
estancia los envenenaron para no pagarles. Cuestión que hay una isla con un
cementerio lleno de cruces anónimas. Las casas son de madera y colores fuertes,
con mucha vegetación. Llegamos un jueves y hasta el domingo no teníamos
lancha. La idea era seguir más al sur, a Villa O’Higgins, fin de la carretera
austral, tramo abierto recién en noviembre de 1999. Y la pseudoisla no daba
para más de dos días. El viernes a la noche nos avisaron que venía una
barcaza que partía el sábado en nuestra dirección. Hablamos con el patrón y
nos transportó sin problemas. Navegamos por el fiordo Mitchell hasta Pto.
Yungay (donde llega la carretera). Ahí había tres camionetas esperando cruzar
a Río Bravo (donde continúa el camino hasta Villa O’Higgins) y conseguimos
vehículo. El camino es impresionante porque volaron mucha montaña.
| En O’Higgins acampamos en el predio del C.O.N.A.F. donde vive una especie de Guardaparque con su familia. El "Conafo", la "Conafa" y la "Conafita" nos recibieron con gran hospitalidad. La villa está casi a orillas del Lago O’Higgins (San Martín, para nos), de forma muy extraña con ocho brazos como un pulpo gigante, algunos en el límite con los hielos continentales. Las aguas son verde claro y está rodeado de nevados y montañas bellísimas. | ![]() |
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Villa O´higgins |
En la zona hicimos una pateada de dos días al glaciar Mosco y luego nos fuimos a otro brazo del lago con un tal Peralta y un tano de nombre Dino. A este italiano, de unos 60 años, lo conocimos en nuestro hospedaje de Tortel, y pensaba comprar el campo de 2000 has. que tiene este gaucho sobre el lago. Quería conocerlo y nos invitaron. Al tiro aceptamos porque nos decían que era espectacular y no se equivocaron. Supuestamente Dino era muy caminador, quería hacer todo en un día y no parar a comer. Ante tanta teoría disparatada, nos entraron dudas. Nos llevó una camioneta a unos 30 km donde esperaba Peralta (cincuentón pero más ágil que una cabra de los montes) con sus dos pilcheros. Empezamos la subida casi vertical por una picada nuevita, lo que significaba mucha mata, barro y piedra. Trepamos y trepamos y alcanzamos el filo de una cordillera. Desde arriba veíamos el lago O’Higgins y los numerosos lagos y ríos de la zona. Un panorama espectacular. El tano en las bajadas emprendía la carrerita y saltaba las matas palo en mano, onda Fred Astaire, haciendo pasos de baile. Le dábamos poca vida a ese ritmo... Y así fue. A media tarde me dijo: "Sono fundido" (mezclaba italiano con criollo). Después de 8 hs de ardua pateada, pasando por unos ventisqueros y unos laberintos de rocas pulidas increíbles, llegamos a nuestro primer campamento.
| Al otro día el terreno se puso medio pantanoso, con mallines y turbales. Los pilcheros se atascaban y uno se quedó hundido hasta el cogote!! Enseguida Peralta le cortó las chiguas, lo descargó y estuvo media hora para sacarlo. Si no lo lograba, se moría. En medio del fragor del desempantanamiento, se acercó Dino y me dijo, todo emocionado: "Questo è Patagonia!!!" Recuperamos el caballo y seguimos viaje. Pero el tano estaba muerto. Entonces recién "al planiciar" (nuevo verbo del gaucho, o sea cuando llegamos al plano) le sacamos nuestras mochilas al pilchero para hacerlo de montar -Dino no era El Zorro, y en las bajadas abruptas podía terminar con un hueso roto- y así pudimos acelerar el paso. Empezó a llover. Vadeamos a caballo el río Tigre, casi en lo de Peralta. Ese rancho de madera y techo de chapa, bautizado "Luna cautiva", nos pareció lo máximo. Al otro día diluvió y el río subió y subió. Parecía que no íbamos a poder salir pero finalmente empezó a bajar. Visitamos una cascada increíble muy cerca de la casa, digna de los saltos del Iguazú. | |
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El domingo teníamos que emprender el regreso para el martes tomar el minibus a Cochrane. Dino dijo que se quedaba a esperar la lancha de Pirincho (un transporte que pasa por ahí cada 45 días!!), con supuesta fecha de arribo el 5 de marzo; no le daban las tabas para desandar la ruta. Nunca había estado en una situación de soledad así y le vino la angustia oral. Quería que le dejáramos más comida, ya escasa a esa altura. Nos despedimos con cierta aprehensión, con recomendaciones de cuidarse con el hacha y de no alejarse. Los ríos que a la ida vadeamos saltando piedras habían crecido tanto que hubo que cruzarlos en ancas. Hicimos noche en otro punto y al otro día llegamos a las 4:30 PM a la ruta. Caminamos por el ripio y el esperado minibus que venía de Cochrane a Villa O’Higgins no aparecía (¡¡ni apareció jamás!!). En eso una camioneta se detuvo y se ofreció llevarnos. Iban un local y un mendocino, que partía al otro día rumbo a Cochrane y nos invitó. Fue nuestra salvación porque si no había que esperar una semana hasta el próximo minibus. Resultó ser el dueño de un espectacular complejo de cabañas en el Lago Bertrand (a unos 70 km al N de Cochrane), donde van pescadores de todo el mundo. Nos alojó en su hostería y a la mañana siguiente tomamos la combi a Chile Chico; de ahí cruzamos la frontera a Los Antiguos, seguimos a Comodoro y volamos al hogar.
Nota: A los dos meses nos llegaron noticias de Peralta: rescató a Dino a caballo a los 10 días porque la lancha nunca salió. Lo encontró escopeta al hombro paseando por la playa del lago. Había espantado a toda la fauna plumífera, hecho una galleta con la tanza y la lata (ni una trucha pescó) pero feliz de haber sobrevivido a "tchremenda experiencia". Regresaron en 4 días a la civilización.
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