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Cuando escuchamos la palabra
"raquetas" enseguida la relacionamos con tenis, squash o algo similar; pero no
es común que pensemos en la nieve y el invierno. Pero la historia dice que las raquetas
para nieve son un elemento de uso muy antiguo por parte de pueblos que tenían, y algunos
tienen todavía hoy, mucho tiempo en la nieve como medio natural.
La necesidad de desplazarse para buscar leña con que darse calor y cocinar, salir de
cacería, quizá por comercio, movilizaron el ingenio para facilitar la mejor manera para
moverse y que el esfuerzo realizado rinda óptimos resultados; que el gasto energético
que implica moverse en terreno nevado les permita realmente avanzar. Así nació el
esquí, más conocido y con mucha evolución por medio. Y con el mismo criterio de
aumentar la superficie de apoyo, comenzaron a usar lo que conocemos como raquetas. Al
principio de madera y cueros; hoy, también evolución mediante, metales livianos y
resistentes, plásticos flexibles, correas y sistemas de agarre al pie de fácil postura.
Y también hoy es una actividad recreativa / deportiva que va ganando adeptos en distintos
lugares del mundo, ya que para los primeros pasos no es necesaria ninguna técnica
especial. Quien sepa caminar con las piernas un poco abiertas, ya puede salir a
"raquetear". Incluso ya forman parte de las competencias multidisciplinarias que
se desarrollan en algunos lugares del país, como Ushuaia y Villa La Angostura por
ejemplo.
Claro que no podemos olvidar que esta práctica se hace sobre nieve y que esa situación
se presenta en la montaña en período invernal. Y esto trae como consecuencia una serie
de cuidados a considerar de manera especial, ya que adentrarse en la cordillera implica un
aumento de riesgos objetivos. Por ello es muy importante que al debutar con raquetas, las
primeras salidas sean con un grupo de gente competente, experimentada y profesional.
En cuanto a tamaños: entre 60 y 70 cm de largo para unos 20 a 25 cm de ancho es lo más
frecuente, y sirven para la mayoría de los terrenos y prácticas que podemos encontrar.
En cuanto a formas: tipo "cola de castor", apropiada para terrenos más planos,
espacios más abiertos. Similar pero sin la "cola", amplían un poco el terreno
y evitan la clavada de la punta con ritmo más rápido. Para terreno más andino /
patagónico, de mucha irregularidad en el relieve, una forma más cercana al rectángulo
se adapta mejor. |