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Lago Fontana y lago La Plata |
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Por Pablo Monteverde |
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Una propuesta de trekking patagónico con
arroyos, bosques, montañas y lagos para visitar.
Al sudoeste de la provincia de Chubut hay dos hermosos y grandes lagos: el
La Plata y el Fontana. Los mismos están orientados de oeste a este, de
modo que nacen de los circos glaciarios de la cordillera y pasan por la
espesura del bosque subantártico hasta la árida estepa patagónica. Sus
aguas van a desembocar por medio de los diferentes ríos al Océano
Atlántico.
Han pasado cerca de diez años desde que conocí esta región. Ideal para
hacer algún trekking por su variado relieve, cabalgar por los añosos bosques de lenga, ascender un
cerro como El Dedo (2020 m) o simplemente navegar los lagos y pescar truchas.
Alto Río Senguer, ubicado en plena estepa patagónica, es la localidad más cercana a este
sistema lacustre. Entre las fuertes ráfagas de viento, se notan las miradas curiosas de
los habitantes de estas latitudes. Es recomendable terminar de abastecerse, pues es el
último lugar con comercios y comunicaciones. A partir de aquí se deja todo rastro de
civilización, a menos que utilicemos los servicios de alguna de las hosterías del lago.
La iglesia, los barrios de casas, la municipalidad, un modesto hotel para viajantes, un
par de almacenes de ramos generales, la infaltable estación de servicio, un hospital, la
policía, la escuela y gendarmería nacional se disponen a lo largo de las
polvorientas calles de este pueblo.
¿Cómo llegar? El difícil acceso es el principal motivo del escaso turismo en la
región, pero vale la pena el esfuezo. Hasta Alto Río Senguer se puede ir desde Comodoro
Rivadavia, a no más de 300 kilómetros, o desde Trelew, a aproximadamente 600
kilómetros, vía Esquel o Gobernador Costa. El frecuencia del transporte público es
pobre, conviene informarse antes de viajar.
Este rincón de nuestro territorio fue uno de los últimos en ser descubierto, recién en
1886, por las expediciones que buscaban las nacientes del río Senguer. El teniente
coronel Luis Jorge Fontana, en ese entonces gobernador de Chubut, al mando de una
expedición encuentra un alto contenido aurífero en la cuenca. Atraídos por la
"fiebre del oro", mineros-aventureros establecieron varios lavaderos y cavaron
túneles en los cerros para explotar el preciado mineral.
Durante las primeras décadas
de este siglo la economía local creció. A la par de la minería comenzó a desarrollarse
las actividades forestales y ganaderas, lo que incrementó notablemente la población de
estas tierras remotas del sur de nuestro país. Hoy en día todo lo que queda son las
ruinas de los aserraderos y minas abandonadas. Vestigios de épocas más prósperas.
Desde el pueblo hasta la unión de los lagos hay alrededor de 100 kilómetros de ripio. El
estado del camino no es excelente, pero se puede hacer en un auto particular
tranquilamente. A 2 kilómetros al Norte de Alto Río Senguer hay que tomar un desvío
hacia la cordillera, esta es la ruta provincial 57. Con frecuencia, aparecen casas y
galpones rodeados de una alameda, correspondientes a las estancias dedicadas a la cría de
ganado ovino y la producción lanera. Tras recorrer la mitad del trayecto se pueden ver
los primeros bosques, principalmente ñire y lenga. El camino bordea la margen norte del
Lago Fontana. La costa se ve alternada por playas de arena y canto rodado con peñascos y
acantilados. La ruta finaliza en la hostería Huente-Có, ubicada en la desembocadura del
Lago la Plata, a orillas del río Unión.
Otra opción más difícil es por el sur del río Senguer, donde hay una huella que pasa
por la mina La Ferrocarrilera y termina en el aserradero Carbajal, que hoy se encuentra
completamente inactivo. En este lugar hay un vado, por el que es posible cruzar el río
Unión. Hay que tener cuidado pues por lo general es un río muy caudaloso y en caso de
tener un percance la ayuda más cercana está bastante lejos.

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