Travesía en kayak – Lago Cholila a Lago Futalaufquen

Por: José María Tugores

Como la mayoría de estas cosas, se gesto en algún asado de amigos, como tantas cosas de entre copas que muere con el tiempo. Pero pasaban los años y aun latía.
Fue por el mes de julio que comenzamos a diagramar esta travesía desde El Lago Cholila hasta el Lago Futalaufquen, en kayak, navegando tres ríos y tres lagos.
Nos llevo tres meses definir paradas, comidas, embarcaciones y lo mas difícil, los participantes. Fuimos 8, la mitad kayakistas con experiencia y la otra no, solo con lo que se entreno durante esos 3 meses (que fue muy poco).
Check list de por medio fuimos buscando la manera aprovisionarnos y que entrara todo en los estrechos tambuchos de nuestros kayak de travesia. Hay fue donde encontramos dos grandes soluciones para la comida y parte de la bebida (espirituosa) fundamental para que una noche com amigos en un campamento de la patagonia sea ideal y asi reducir peso, espacio y tiempo. Por el lado de la comida, fueron las viandas termoestabilizadas Sabor de Reyes que nos evitaron y por el lado del vino Bag in Box de tres litros Almahuar.

Se acercaba la fecha de partida y el clima en Cholila no era prometedor para la travesía. Frío, lluvia y mucho viento (que siempre es en contra) nos hacían dudar. Ya con todo listo, las familias de acuerdo, el trabajo en orden decidimos partir.

Día 1: Llegamos a Cholila Lodge luego de vadear el río Pedregoso y habiendo cargado dos kayak dobles en Bariloche, con un día primaveral que nos permitió organizar las provisiones, sobre un pasto verde eléctrico y un telón nevado, paisaje que nos acompañó toda la travesía. Esa tarde disfrutamos del Lodge, aceitamos los equipos de pesca y calentamos las muñecas en el río... pesca poca.

Día 2: Con todo organizado y para relajar tensiones del grupo, Pablo el administrador del Lodge nos llevo a la desembocadura del río Tigre, prometiendo pesca segura. No nos mintió. Un deleite para el pescador con mosca, Arco Iris, salmones, fontinaris...un sueño. Si a esto le agregamos un pollo al disco y de cierre una caminata a una cascada escondida... día perfecto.

Día 3: Día D, mañana ventosa y fría, aprontamos las ultimas cosas en los kayak, cara al viento y partimos. Por suerte fue corta la estadía en el lago Cholila y en seguida el Carrileufu nos acogió en sus corriente y nos llevo plácidamente por un buen rato, hasta que uno de nuestros compañeros tomo la corredera incorrecta y...sauce. La corriente lo llevo hacia los arboles de la orilla y lo tumbo. Por suerte las practicas de rescate y la disposición de los kayakistas con experiencia fue útil, así como el equipamiento de rescate, y solo fue un susto y una anécdota para la primer noche de asado y vino y una señal de ATENTOS para los días por venir.

Día 4: El día del LAGO. Nuevamente el viento se hizo presente desde la mañana, esta ves solo nos quedaba un tramo sin corriente del Carrileufu y un largo Rivadavia enfurecido. Palada tras palada y utilizando las bahias como refugio del oleaje y de las fuertes rachas fuimos dominando la bestia, hasta que una noticia hizo peligrar la expedición. “Prohibido acampar en el Lago Rivadavia, se van al Arrayanes o abandonan la expedición”, palabras del guarda parque aludiendo a que aun no se hicieron los controles de roedores por el Hantavirus...¿que hacemos?. Por delante teníamos el Rio Rivadavia que era el Cuco de la expedición y no daba para navegarlo a ultima hora de la tarde. Ahí fue donde apareció Efraim...dueño del camping tres bahías, otro paraíso de verde ; impecable, víctima de la espera de los controles de roedores. No solo nos dejo parar, sino que nos cedió su quincho para dormir y nos dejo carne para cenar. La travesía continuaba.

Dia 5: Un espejo de agua, así fue el corto tramo desde el camping a la boca del temido Rio Rivadavia. Temido por ser correntoso y con muchas ramas y arboles en sus orillas. Nos íbamos adentrando en el, con respeto y algo de temor. Sorpresa al ver llegar la boca de lago Verde y todos esperando lo peor. Las nevadas y las lluvias de las semanas previas a la travesía cargaron los ríos y lagos y todo el peligro quedo bajo el agua. Bienvenidos al corto pero no menos atractivo lago Verde.
Navegamos plácidamente hasta puerto Mermaud, donde realizamos un trecking de 1 hora al Lago Menéndez. Había que aflojar las piernas.
De vuelta a los botes, entramos al río mas lindo de esta travesía, el Arrayanes. Tal ves ayudo a esta decisión el lugar donde pasamos la noche, y mas aun el asado que comimos. Fito y Joaquín, dueño y encargado del Camping nos atendieron como reyes. Muy recomendable.

Día 5: Ese día se dividió la flota, algunos pescamos la boca del Arrayanes y el resto siguió viaje por el Lago Futalaufquen, con una calma que no duraría mucho, y que nos hizo acortar la remada de ese día. El objetivo primordial de llegar hasta la villa, fue reducido hasta Punta Matos. El fuerte viento y el cansancio decidieron por nosotros y aquí se termino.
Esa noche fuimos agasajados con un cordero de la zona que fue asado impecablemente por Ines, encargada de la cocina del Lodge. Noche de anécdotas y whisky al lado del inmenso hogar.
Por la mañana el Carrileufu nos acompaño a la vera del camino, hasta que una curva nos alejo. Atrás recuerdos, amigos mas amigos y la puerta a otra aventura.

Si te queres contactar con José María para algun dato mas lo podes hacer a jmtugores@hotmail.com o con Juan Figuejuani@hotmail.com

 


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