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En 1942, cuando Jacques Yves
Cousteau y Emile Gagnan coinventaron el aqua-lung (es la marca de fábrica del equipo
perfeccionado y patentado por Cousteau y Gagnan, basándose en la botella de aire
comprimido del comandante Le Prieur y el regulador de presión inventado por Rouquayrol y
Denayrouze), abrieron las puertas de los océanos el reino del espacio interior, el
universo subacuático, ese mundo silencioso y mágico que posee una gran belleza y
atractivos sin igual. El equipo mínimo consiste en un par de aletas (patas de rana), un
visor o luneta y un tubo llamado snorkel (es una palabra germana que proviene del
mecanismo que utilizaban los submarinos alemanes, durante la segunda guerra mundial, para
renovar el aire y alimentar sus motores diesel sin tener que salir a la superficie) que
permite al buceador respirar mientras tiene la cabeza sumergida en el agua y se halle en
la superficie, siendo el individuo que practique esta modalidad de buceo llamado buceador
libre (snorkeling), siendo aquel que desee estar más tiempo sumergido y mayor
profundidad, cargando a sus espaldas un aparato independiente que le proporciona su propia
atmósfera, el buceador autónomo o SCUBA (Self Contained Uderwater Breathing Apparatus).
Quien puede bucear, una mirada
al espejo le dará su contestación.
No importa quien sea Ud., en que trabaje, como se vea, viva o piense; si tiene un cuerpo
sano y una mente equilibrada, podrá bucear como el mejor. Cuando se realiza
adecuadamente, no requiere una condición física extraordinaria, porque es un deporte
individual en el cual Ud. puede medir sus propios límites y llegar hasta donde su
capacidad se lo permite. Para bucear en forma autónoma o libre se requiere menor
habilidad que para dominar una raqueta de tenis o un par de rollers. El buceo es un
deporte saludable, fácil de practicar, sin ser relevante el sexo ni la edad. Todo lo que
necesita es saber sus propias limitaciones, saber las reglas de seguridad inherentes al
buceo y conocer los problemas fisiológicos que le atañen.
Las limitaciones estan determinadas por su condición física general, habilidad para desplazarse con facilidad
en el agua (no es necesario ser un eximio nadador) y su actitud mental. Las unicas
personas que pueden juzgarlo, son un instructor de natación o buceo y un médico que
tenga conocimientos de la materia, siendo el examen medico obligatorio para poder realizar
cualquier curso de buceo. Son variadas las patologías que presentan inhabilitación para
ejercer la práctica del buceo. Las contraindicaciones definitivas, donde por su gravedad
se prohibe la práctica de esta actividad, porque pueden
desencadenar en la muerte durante
el buceo. Estas son generalmente conocidas por los pacientes y los médicos, donde la
negativa se da por:
1º ante el grado de exigencia física probable de ser utilizada en alguna oportunidad,
2º la imposibilidad de regular esta actividad por personal médico presente,
3º cambios fisiológicos durante su práctica.
Las contraindicaciones temporarias, donde solo el transcurso agudo de estas patologías,
esta contraindicado, teneiendo también importancia la consulta ante los primeros síntomas
y el chequeo sistemático de deportistas que pueden tener patología sin evidencias de
síntomas. Resumiendo, conociendo Ud. sus propios
límites, físicos o técnicos, lo único que hace falta para ser un buzo es tener ganas de
conocer un nuevo mundo silencioso y espectacular que una vez que uno lo conoce no lo puede
abandonar.
Es importante también que la
escuela que dicte el curso te entregue un brevet internacional por la FAAS - CMAS o
nacional habilitado por la Prefectura Naval Argentina.
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