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Argentina, 50 años en el Himalaya
En el año 2004 una expedición argentina volvió al Himalaya para conmemorar los 50 años del primer intento realizado por nuestro país en estas altas cumbres. Desde esa expedición original a la fecha muchas cosas sucedieron, y varias expediciones o expedicionarios individuales contribuyeron a escribir algunos capítulos importantes en la historia de nuestro montañismo en picos superiores a los 7000 metros.
Al repasar estos años debe hacerse una división entre lo que han sido expediciones puramente argentinas o mixtas, de aquellos argentinos que han estado en intentos individuales o formando parte de otras expediciones.
Expediciones argentinas:
A la fecha se han efectuado quince expediciones tanto a montañas del Himalaya como del Karakorum. Seis de ellas fueron exitosas pudiendo algunos de sus integrantes coronar el intento en la cumbre. También han cobrado su precio ya que cuatro de sus integrantes no han podido volver.
1ª – 1954 – Dhaulagiri (8.167 m.) La primer experiencia argentina en el Himalaya fue la “Primer Expedición Argentina al Himalaya Presidente Perón”, conducida por una de las figuras más relevantes del montañismo de nuestro país, el Tte. Sanjuanino Francisco Ibáñez, quién lamentablemente perdió la vida como resultado de este intento. Se tomaron dos años para preparar el desafío y contaron con un fuerte respaldo del gobierno nacional, con el involucramiento directo del propio presidente Perón. Si bien no consiguieron hacer cumbre consiguieron una serie de resultados que fueron relevantes para su época ya que lograron por primera vez escalar en su totalidad la Faz Norte del Dhaulagiri, abriendo con ello la nueva y compleja Ruta de La Pera o Argentina, que recién sería ascendida por una expedición japonesa en el año 1982 luego de múltiples intentos.
Los integrantes de la expedición fueron Gerardo Watzl, Alfredo Magnani, Jorge Iñarra Iraegui (fotógrafo y cineasta), Fernando Grajales, Miguel Ángel Gil (radio operador), Dinko Bertoncelj, Hugo Benavides (intendente), el sargento zapador Felipe Alejandro Godoy, Roberto Busquets Punti y Antonio Ruiz Beramendi, médico de la expedición. Con excepción de Waltz nacido en Austria, Bertoncelj en Eslovenia y Busquets en Chile; todos los demás eran mendocinos. Waltz era el mayor con 33 años y Magnani con 23 el más joven.
La expedición partió en Febrero de 1.954 de Buenos Aires con rumbo a Europa, de ahí viajaron a la India hasta llegar el 6 de Marzo a la frontera con Nepal y el día 14 comenzaron la aproximación a la montaña, realmente compleja por la cantidad de equipo y gente involucrada por un lado, y por la inexistencia de caminos o sendas en una geografía difícil por el otro.
Contaron con un fuerte equipo de soporte encabezado por el lama Pasang Dawa y 13 sherpas más, quienes fueron de gran importancia en el aprovisionamiento de los campamentos que establecieron en la montaña. Adicionalmente contaron con un verdadero ejército de porteadores, ya que fueron más de 300.
El día 3 de Abril llegaron a establecer el campamento base a 3.600 metros de altura. Posteriormente establecieron el campamento I, a 18 kilómetros del campamento base y a 4.600 metros de altura. A partir del día 5 comenzaron un trabajoso proceso de establecer y aprovisionar una serie de campamentos en la montaña, el II a 5.000 metros, el III a 5.500 metros y el IV a 6.000 metros; tarea que completaron para el día 27 de Abril.
Ahí comienzan el trabajo final de asedio a la montaña eligiendo una estrategia conocida como “método polar” consistente en una cadena de aprovisionamiento a través de los campamentos, con gente asignada a cada uno y con la tarea de llevar materiales al superior de manera casi diaria; mientras se van instalando nuevos campos más arriba.
Para el 5 de Mayo establecen el campamento V al pie de la “Pera”, que es un enorme espolón de piedra en la arista noreste, entre los 6.500 y los 7.200 metros mientras continúan el proceso de abastecer los campamentos. Para el día 21 establecen el campamento VI a 7.200 metros sobre la “Pera”. Cabe mencionar que para ello utilizaron cargas de TNT y mediante una serie de 28 explosiones crearon el terreno adecuado para montar el campamento.
El día 22 emprendieron la fase final de su intento, partiendo diferentes cordadas hacia los campamentos de altura, siendo Ibáñez-Magnani y Bertoncelj-Waltz las cordadas designadas para el primer intento, quedando Busquets y Grajales a la espera para un segundo intento. A ellos se sumarían sherpas de apoyo.
Partieron el día 29 para montar el campamento VII a 7.600 metros. Debido a que Bertoncejl e Ibáñez presentaban principios de congelamiento en los pies deciden que el primero descienda al campamento VI con 3 sherpas, que Ibáñez permanezca en el campamento VII como apoyo y que Magnani, Waltz y dos sherpas (Pasang Dawa y Ang Nima) quedaran a cargo del intento final hacia la cumbre.
El 1° de Junio partieron las dos cordadas. Abandonaron la cresta noreste ya que presentaba una serie de agujas intransitables. Deciden hacer una travesía hasta otra cresta del lado sur de la montaña que se unía con la cresta noreste más arriba, una vez superados los obstáculos mencionados. A las 3 de la tarde habían superado esto y llegaron hasta los 8.050 metros, nuevamente sobre la arista. Allí decidieron improvisar un vivac armando una gruta en una grieta e intentar cumbre al día siguiente. Cabe destacar que Magnani no hizo uso de oxígeno. Pasaron una noche muy dura porque no tenían la posibilidad de derretir nieve ni bolsas de dormir. A la mañana siguiente extremadamente agotados y deshidratados deciden retornar al campamento VII, dejando a la cordada siguiente la misión de llegar a la cumbre sobre la ruta que ellos habían abierto.
El descenso se hizo sumamente difícil ya que al cansancio se suma un accidente de uno de los sherpas, pero consiguen llegar al campamento VII entrada la noche. Al día siguiente deciden bajar todos al campamento VI, dejando las carpas armadas en previsión del siguiente intento. Sin embargo la situación se complica ya que descubren que se habían perdido los crampones de Ibáñez, así y todo este y Magnani consiguen llegar trabajosamente al campamento VI, donde deciden que permanezca Ibáñez mientras los demás continúan bajando para pedir que suba un grupo con crampones para él. Ese grupo continúa posteriormente el descenso hasta el campamento base con el fin que sus integrantes puedan reponerse del cansancio y los principios de congelamiento que todos presentaban. Entre tanto dos sherpas subieron llevando los crampones para Ibáñez, mientras se decidía no realizar otro intento dada la cercanía de la llegada de los monzones. Pero el grado de congelamiento de los pies de Ibáñez había empeorado y no pudo descender de inmediato. Fue necesario montar un grupo de rescate que subió y lo bajó metido dentro de su bolsa de dormir. Recién el 11 de Junio pudo llegar al campamento I sumamente debilitado.
El día 14 emprendieron la retirada de la montaña acarreando a un Ibáñez con un avanzado grado de congelamiento y muy deteriorado en su condición física. La llegada de las lluvias complicó el regreso. El día 23 el doctor Ruiz procede a realizar una primera amputación de los dedos de Ibáñez, pero su estado no mejora. El día 27 llegan a Pokhara donde vuelven a operar a Ibáñez para amputarle gran parte del pie izquierdo. No pudieron intervenir el derecho ya que el paciente se encontraba muy debilitado. Consiguieron evacuarlo por vía aérea a Katmandú, donde su estado se complicó y falleció el 30 de Junio, terminando así el primer intento argentino al Himalaya.
2ª – 1955/1956 – Dhaulagiri (8.167 m.) La segunda experiencia fue comandada por el Teniente Emiliano Huerta, quién además de haber conducido esta expedición tiene otros logros históricos como el primer cruce del Hielo Continental Patagónico Argentino. Se llamó “2ª Expedición Argentina al Himalaya Presidente Perón – Homenaje al Tte. 1° Francisco G. Ibáñez”. Se confeccionó una lista original de participantes compuesta por Mario Bertone, el Sgto. Humberto Vassalla (alimentación), el Sgto. Felipe Godoy (Dhaulagiri 54), el mendocino Prof. Vicente Cicchitti, el Prof. Orlando Bravo (meteorólogo y cineasta), Jaime Femenías (topógrafo), Jorge Guajardo (ayudante de cineasta), Bejamín Soria, Jorge Udvarhelyi (soporte médico) y Dante Lugo (radio operador). Decidieron que Pasang Dawa Lama fuera el “sirdar” al igual que la expedición previa.
En esta oportunidad y por diferencias de enfoque respecto a la modalidad de organización no se contó con un importante apoyo de parte de los principales clubes y agrupaciones montañísticas del país, a diferencia de la 1ª expedición donde había representantes del CAB, CABA y CAM. En esta oportunidad sólo participaron miembros del Club Andino Tucumán. También contaba con apoyo gubernamental.
En Agosto del año 1955 partió un primer grupo compuesto por Huertas, Bertone, Godoy y Vasalla rumbo a Nepal. Este grupo se encargó de llevar gran parte de la carga hacia la base de la montaña. Huerta y Vassalla permanecieron en Nepal hasta el año siguiente. Los cambios políticos ocurridos en Argentina complicaron el soporte económico a la expedición y se complicó la participación del grupo tal como estaba planeado. Finalmente el 21 de Marzo de 1956 partieron hacia Nepal Soria, Cichitti, Bravo y Femenías, quienes llegaron al campamento base entre el 20 y el 29 de Abril, cuando el primer grupo ya había establecido el campamento I. La ruta elegida fue la misma de la expedición del 54 y llegaron a montar un campamento debajo del filo, arriba de los 7600 metros, sin conseguir hacer cumbre. Esta expedición recibió fuertes críticas en la época en las que se indicaba que no contaba con la experiencia suficiente en sus participantes, que el equipo a utilizar era inadecuado (gran parte era el mismo utilizado en la expedición del 54 y estaba bastante gastado) y no contaba con una planificación adecuada. Esto se basó en hechos como el que hayan tenido que cancelar los dos intentos de cumbre cerca de los 7600 metros por quedarse sin provisiones o el haber llevado equipos de oxígeno pero con tanques vacíos. Al margen de estas críticas cabe destacar que el 20 de Abril Jaime Femenías y un sherpa realizaron el primer ascenso del Manapati (6.380m.).
3ª – 1971 – Everest (8.848 m.) Esta tercera expedición contó con soporte del gobierno (militar en esa época). Se la llamó “3ª Expedición Argentina al Himalaya Tte. 1° Ibáñez”. Incluyó a ocho militares bajo la jefatura del Tte. Cnel. Cativa Tolosa, el capitán Néstor Azuaya, los tenientes primero Juan Llavar y Mario Serrano, y los sargentos primero Sócrates Martínez, Juan Barrientos, Edgardo Burgos y Guillermo Robles; y diez civiles, Jorge Peterek, Ulises Vitale, Carlos Comesaña (primer ascenso a la supercanaleta del Fitz Roy), Sergio Fernández, , Dr. José María Iglesias, Omar Pellegrini, Jorge Aikes (2° ascenso a la Cara Sur del Aconcagua por la vía Argentina junto con Pellegrini), Jorge Vitón, Jorge Skvarca y Guillermo Vieiro. Cativa Tolosa fue el líder en la fase logística de aproximación y retorno al Campo Base mientras que Carlos Comesaña lo fue en la fase de montaña.
La expedición fue programada para temporada post-monzonica y eligió la ruta inglesa de la cara SE. Partieron de Katmandú el 14 de Agosto y sufrieron bastantes dificultades por la lluvia y problemas con los porteadores. Para fin de mes llegaron a Thyangboche.
Peterek fue el encargado de liderar el grupo que estableció el Campamento Base y abrió la ruta en el glaciar Khumbu, mientras el resto del equipo realizaba tareas de aclimatación.
A partir del 14 de Septiembre comenzaron el trabajo de escalada, estableciendo el Campamento I (6.170 m.) para el día 17, el II (6.560 m.) para el 19 y el III (7.070 m.) para el 21. Una fuerte tormenta los obligó a detener las tareas hasta fin del mes. El Sargento Barrientos sufrió neumonía y tuvo que ser evacuado mientras que Jorge Skvarca tuvo que ser asistido en su descenso del Campamento III, ya que se encontraba exhausto.
Una avalancha barrió con el Campamento III, pero sin causar víctimas. Junto con los sherpas pudieron volver a equipar los campamentos y establecer el Campamento IV (7.525 m). Para mediados de Octubre Aikes y Serrano fijaron cuerdas sobre el Campamento IV, casi hasta el collado Sur, quedando atrapados por nueve días por una tormenta en el Campamento IV.
Cuando todos pudieron bajar a salvo al Campamento II decidieron armar las cordadas para intentar cumbre, siendo designados Peterek y Vitale con Vieyro y Vitón como equipo de soporte.
El 28 de Octubre Vieyro y los sherpas establecieron el Campamento V a 8.060 m, al que llegaron Peterk, Vitale y sherpas de apoyo el 29. Para el 30 de Octubre tenían planeado establecer un Campamento VI a 8650 metros, pero una fuerte tormenta motivó que los sherpas se negaran a seguir debiendo regresar a los 8.240m de altura. La tormenta destruyó las carpas en el Campamento V y los obligó a descender y finalmente a desistir del intento. Cabe mencionar que para esa fecha solamente 6 expediciones habían conseguido hacer cumbre y únicamente se habían abierto 3 rutas. La expedición argentina estuvo cerca de conseguir el primer ascenso en temporada post-monzonica. Este fue el segundo intento de este tipo realizado por la cara SE (el anterior fue en el año 1952). Dos años más tarde una expedición japonesa conseguiría el primer ascenso en el post-monzón.
4ª – 1979 – Manaslu (8.163 m.) Encabezada por Guillermo Vieyro (Everest 71), posteriormente fallecido en el Tupungato; con Ulises Vitale (Everest 71), Héctor Cuiñas, Jorge Jasson, Marcelo Aguilar, Pablo Castiarena, Edgardo Porcellana, Gerardo Maioli, Avo Nacachian, Peter Bruchhausen, Dr. Ernesto Fiorentini, Jorge Alberto de León, Diego Rueda y Julio Corradi. Fue una expedición programada para la temporada posterior a los monzones, siguiendo la ruta de la cara noreste que no registraba ascensos en ese momento.
El 1 de Septiembre establecieron el Campamento Base a 4.370m. Les tomó dos semanas establecer el Campamento I a 5.270 m y el II a 6.200m. Enfrentaron condiciones climáticas muy adversas y el peligro de avalanchas, pudiendo de cualquier manera llegar hasta una altura de 6.660 m. Decidieron desistir, luego que Edgardo Porcellana resultara muerto el 8 de octubre al caer en la rotura de una placa de hielo entre el Campamento I y el II. El intento argentino fue el número 21 y a esa fecha el Manaslu registraba solamente 7 ascensos exitosos.
5ª – 1981 – Dhaulagiri (8.167 m.) Al mando del Segundo Comandante de Gendarmería Mario Serrano y conmemorando el cincuenta aniversario del Club Andino Bariloche, en 1981 se desarrolló la quinta expedición. Nuevamente fue elegido un viejo conocido, el Dhaulagiri, y otra vez la ruta argentina de la cara norte, a esa fecha aún no ascendida.
Esta vez la fecha fue el pre-monzón, llegando a establecer el campamento base para mediados de Marzo. Formaron parte de este grupo Héctor Cuiñas (Manaslu 79), Alfredo Rosasco, Marcelo Aguilar (Manaslu 79), Bernardo Werner Lyon, Jorge Vitón (Everest 71), Luciano Pera, Pablo Castiarena (Manaslu 79), Ulises Vitale (Everest 71, Manaslu 79) y el Dr. González.
Para fines de Abril habían conseguido armar todos los campamentos y fijar cuerdas en la zona de la Pera.
Definieron dos grupos para intentar cumbre. El primero compuesto por Serrano, Rosasco, Cuiñas y el Serpa Sundare. Aguilar, Lyon y Vitale eran la segunda cordada.
Para el 22 de Mayo llegaron al Campamento VI sobre el filo de cumbre a 7600 m. habiendo superado la Pera. El mal tiempo los obligó a descender el día 23, pese a la resistencia de Serrano quién quería permanecer en el lugar. Debido a dificultades con los crampones en el descenso acordaron que Serrano permanecería en el Campamento V, mientras que los otros tres llegaron hasta el campamento III entrada la noche.
Esperaban que Serrano pudiera bajar el 24, pero este murió en el descenso quedando su cuerpo perdido en alguna grieta del glaciar, pese a los infructuosos intentos de encontrarlo. Esta fue la tercera víctima argentina hasta esa fecha.
6ª – 1989 – Dhaulagiri (8.167 m.) Esta expedición fue probablemente la más discreta de todas las realizadas. Fue casi enteramente autofinanciada por sus integrantes que no contaron con ningún patrocinador, aunque la misma fue declarada de interés nacional por el Senado argentino. Los integrantes fueron Raúl Uranga, un argentino miembro de Naciones Unidas que llevaba muchos años viviendo fuera del país y que tenía experiencia previa en el Everest. Como dato anecdótico el túnel subfluvial entre Paraná y Santa Fe lleva su mismo nombre, en honor a su padre, ex-gobernador de la provincia de Entre Ríos. Él fue jefe de la expedición y principal financista. Los otros integrantes fueron todos porteños, Marcelo Aguilar (Manaslu 79 y Dhaulagiri 81), su hermano Gabriel, Sebastián Sturla y Bernard Werner Lyon, también veterano de la expedición del 81.
Todos salvo Uranga eran miembros del CABA (club andino Buenos Aires) y tres de ellos, los hermanos Aguilar y Sturla médicos.
A diferencia de los intentos anteriores por la ruta de la Pera, eligieron la ruta utilizada en el primer ascenso por la arista noreste. Fue una expedición ligera, con pocos porteadores y sherpas. Todo se desarrolló relativamente bien, pero contaron con condiciones climáticas muy adversas lo que retrasó sus planes y los forzó a desistir, pese a estar físicamente bien, ya que se quedaron sin víveres y habían estado mucho tiempo en altitud. Llegaron a 7.400 m; a la entrada del glaciar superior. Ese año el clima fue particularmente complicado para las expediciones en Nepal y con muchos accidentes por el mismo motivo. Como referencia, solamente se registraron 24 ascensos al Everest, contra 51 en el año previo y 72 en el posterior.
A partir de aquí en más, las siguientes expediciones revertirían lo acontecido consiguiendo coronar con éxitos sus intentos.
7ª – 1993 – Shisha Pangma (8.027 m.) Fue en esta montaña, la única completamente en territorio tibetano, actualmente chino; la primera en que pudo lograrse un intento exitoso. El 22 de mayo dos integrantes de la expedición, el porteño Marcos Couch y el barilochense Nicolás de la Cruz, consiguieron llegar a la cima. La expedición estuvo a punto de fracasar ya que el mal tiempo los obligó a permanecer cerca de doce días a siete mil metros de altura. Aprovechando una ventana de buen tiempo Nicolás y Marcos hicieron un intento final que culminó exitosamente en cumbre central de 8.008 m. La cantidad de nieve acumulada en la altura los obligó a desistir del intento a la cumbre principal. La expedición tuvo al porteño Héctor Cuiñas (Manaslu 79 y Dhaulagiri 81) como jefe de expedición y al sanjuanino Pablo Schlogl como director. La representación fue muy federal, teniendo integrantes de Bariloche, Buenos Aires, Mendoza, Salta y San Juan.
Los restantes integrantes fueron el infaltable mendocino Ulises Vitale, veterano de los intentos del 71, 79 y 81; los también porteños Avo Nacachian (Manaslu 79) y Gabriel Ruiz, los sanjuaninos Sergio Noguera, Aníbal Maturano y Jorge Garcés, y el salteño Flavio Lisi, quién falleció en el Aconcagua en el 2000. Cabe destacar que el ascenso fue hecho sin uso de oxigeno suplementario y sin sherpas de apoyo.
8ª – 1998 – Cho Oyu (8.188 m.) La siguiente expedición estuvo conformada fundamentalmente por montañistas del norte de nuestro país. En esta oportunidad los integrantes fueron los salteños Mariano Merani, Fernando Martinis, Carlos Lewis, Alejandro Gimenez Gambetta y Rafael Petersen, los jujeños Julio Altamirano y Néstor Lizardo Franco y el porteño Luís Centeno. El también salteño Rodolfo Ramos Cointte fue el jefe de la expedición. Tras dos semanas de trabajo en la montaña y luego de haber establecido tres campamentos, el 1° de Mayo Altamirano y Merani consiguen llegar al lugar que supusieron era la cumbre en medio de una fuerte tormenta, que los obliga a permanecer pocos minutos antes de bajar. Unos días más tarde un segundo grupo tuvo que desistir de su intento a 7.800 metros, dada la profundidad de la nieve. Franco abandonó su tentativa para ayudar a descender el cuerpo de un montañista ruso fallecido en el Campo 2. La ruta elegida fue una variante de la normal utilizada desde el lado tibetano de la montaña. Fue también una expedición muy austera, sin sherpas de altura ni oxigeno. Estuvieron acompañados por el montañista americano Jay Sieger, fallecido posteriormente en el Makalu.
Respecto a esta expedición es preciso hacer una aclaración ya que existe una duda respecto a haber alcanzado realmente la cumbre. Merani y Altamirano arribaron al plateau donde se encuentra la cumbre del Cho Oyu, circunstancia que sus compañeros pudieron observar con un telescopio desde el campamento base. Pero aparentemente y de acuerdo al comentario de unos escaladores italianos que estuvieron en el mismo lugar, esa no era la cumbre verdadera. Ese inmenso plateau esta unos 100 metros debajo de la cumbre, por un terreno con una pendiente muy suave, por lo que la distancia de caminata hasta la cumbre verdadera es importante. Dado el poco desnivel, es comprensible que en medio de una tormenta, pueda confundirse al mismo con la cumbre principal de la montaña. Eso hace que deba considerarse a este ascenso como una cumbre en duda.
9ª – 1998 – Kamet (7.756 m.) Esta fue una expedición conjunta entre un grupo de mendocinos, con la jefatura de Ulises Vitale; y un grupo de escaladores de la India y es la única de las expediciones que fue en un pico de altura inferior a los 8000 m. Esta expedicion fue un intercambio entre la FAE (Federación de Andinismo y Escalada) y HMI (Himalayan Mountaneering Institute) y en reciprocidad el grupo de la India vino a la Argentina y escaló el Volcan Maipo y el Aconcagua. Fue a su vez la primera mendocina al Himalaya. El Kamet esta ubicado íntegramente en territorio de la India y es la 23ª montaña en cuanto a altura se refiere. Formaron parte de la misma Gerardo Castillo, Fernando Molina, Adrián Cangiani, el Mayor Valentín “Pipo” Ugarte y Alfredo Dallasta. El médico de la expedición fue Valentín “Pelusa” Ugarte, hermano de Pipo. Ambos son hijos del legendario montañista del mismo nombre, en cuyo homenaje se bautizó la escuela de Alta Montaña de Mendoza. El 6 de Setiembre Castillo, Molina y un grupo de escaladores indios, pudieron alcanzar la cima de la misma, siguiendo la ruta normal. Con esta Ulises Vitale participó de su 5ª expedición al Himalaya.
10ª – 2001 – Broad Peak (8.047 m.) Esta vez les toco a los cuyanos el repetir el éxito de las expediciones anteriores, en el primer intento en una montaña de la cadena del Karakorum, liderados por Fernando Grajales (su padre formó parte de la expedición del 54), que contaba con solamente 22 años en ese momento. El 20 de julio los sanjuaninos Mauricio Manzi y Aníbal Maturano (Shisha Pangma 93) consiguen alcanzar la cumbre central, casi al vencimiento del permiso, después de haber trabajado durante seis semanas en la montaña, más de la mitad de las cuales estuvieron afectadas por el mal tiempo y las avalanchas. Los otros integrantes fueron los mendocinos Gerardo Castillo (Kamet 98), Ulises Corvalán, Federico Indovina y Miguel Lofti. En su primera aproximación todos los integrantes llegaron hasta los 7800 metros, luego de haber montado tres campamentos. El mal tiempo frustró dos intentos realizados el 9 y el 10 de julio. La primer cordada utilizó la ruta Carsolio, pero la misma presentaba condiciones muy peligrosas por lo que optaron por la ruta de ascenso original del espolón oeste abierta por los austriacos, más expuesta a avalanchas pero más amplia que la otra. Así contó Aníbal el tramo final.
“Por la tarde sopla viento y dudamos de salir para la cumbre; sin embargo a las dos de la mañana del día 20 de julio el viento cesa y avanzamos con nuestras linternas por entre los seracs, enterrándonos hasta la cintura en algunos tramos y en lo posible alternándonos para abrir huella; esta vez pasamos encordados por el campo de grietas.
A las ocho estamos enfrentando la trepada final al collado. Cuando asomamos al mismo un fuerte viento nos castiga con fuerza, la exposición se hace grande en el filo que en algunos tramos no tiene más de 30 centímetros, algunos deciden regresan al tres. Con Mauricio avanzamos un tramo cautelosamente, nos movemos por el filo usando en partes unas viejas cuerdas fijas. La cornisa de la pared china se muestra peligrosa y en algunos casos a punto de desprenderse debajo de nuestros pies. Mantenemos comunicación abierta con Fernando. Luego de un par de horas y al llegar a una de las antecimas vemos unas banderas de oración flameando a lo lejos, el corazón se sobresalta y continuamos una hora más. A las 14:30, y después de una pequeña trepada final en roca alcanzamos la cumbre central de 8.016 metros, nos abrazamos, emocionados y sin aire les transmitimos por radio a nuestros compañeros, disparamos fotos presurosas por el frío e iniciamos el descenso.
A las 22:00, exhaustos y a oscuras, llegamos al campo tres donde los chicos nos esperan con té y sopa caliente. La jornada de cumbre fue de 20 horas, quedan un par de días más de rappeles, los festejos en el base, y tres días de regreso con los porteadores a través del Ghondogoro La.”
La expedición no utilizó ayuda de oxígeno. El Broad Peak o Falchan Kangri en su nombre local, cuenta con tres cumbres, la Norte de 7.560 metros, la principal de 8.047 metros y la central de de 8.016 metros, que es la que fue alcanzada por la expedición.
11ª – 2004 – Dhaulagiri (8.167 m.) La siguiente historia de éxito se escribe nuevamente en la “montaña blanca”, a la que ya podríamos considerar como el más “argentino” de los ocho miles. El objetivo fue muy claro, en sus propias palabras “homenajear a los hombres de la Primera Expedición Argentina al Himalaya en el Cincuentenario de este, indudablemente histórico acontecimiento para el país”. Intentando reproducir lo más fielmente posible el espíritu de la Expedición del ´54, buscaron que los miembros argentinos de la Expedición tuviesen poca o ninguna experiencia anterior en una montaña de 8000 metros, complementándose con un grupo de apoyo conformado por alpinistas catalanes.
Su intención original era repetir la ruta de la Pera para poder rescatar un clavo con un crucifijo que se dejo como comprobante de altura del punto más alto alcanzado por la Expedición del 54; pero las condiciones de la montaña los obligaron a modificar su intento original y elegir la ruta de la ladera noreste, al igual que el grupo del 89.
La expedición mendocina estuvo conformada por un grupo de instructores de Alta Montaña de la Escuela Valentín Ugarte. Su director fue Damián Redmond y los otros miembros fueron Víctor Herrera, Miguel Lofti (Broad Peak 2001), Horacio Cunietti y el Mayor Fabián Iríbas. Alfredo Magnani, participante de la expedición del 54 fue el Jefe Honorario de la expedición y además contaron con el apoyo de los catalanes José Pujante, Xavi Arias y Agustí Turrens, sin olvidar a Joaquín Molins Gil, presidente de la Fundación “Privada de L´Exploració, L´Etnología i la Cultura” quién organizó y dio un gran apoyo económico para que la expedición pudiera ser realidad.
La expedición arribó al campamento base el 15 de abril y trabajaron los siguientes 30 días equipando tres campamentos y superando la llamada arista interminable de la ladera noreste. Un primer equipo compuesto por Herrera, Lofti, Cunnieti, Iríbas y uno de los sherpas tuvo que abortar su intento de cumbre debido al fuerte viento y temperaturas extremadamente bajas. Pero un día después, el 14 de mayo, dos miembros del segundo grupo, el mendocino Herrera y el catalán Arias consiguieron hacer cumbre. Comenzaron la jornada a las 3 de la mañana y llegaron a la cumbre a las 15:50.
El jefe de la expedición, Damián Redmond, permaneció en el campamento III junto a un sherpa como grupo de soporte.
Herrera y Arias se fueron turnando para abrir la huella sobre la nieve, primero en las
pendientes de hasta 50 grados que conducen a la arista final y luego por ese filo hasta la cumbre. Encontraron nieve blanda, inestable, con formas de aleros sobre el vacío. Estuvieron poco tiempo en la cima, apurados por el horario. La noche los tomó en plena bajada con poca carga en sus baterías de radio y una sola linterna para avanzar, requiriendo que Redmond tuviera que subir desde el campamento III y se encontrara con ellos pasadas las 23 horas, con lo que pudieron completar el descenso y al día siguiente retornar al campamento base sin problemas, completando de esta manera una nueva expedición exitosa.
12ª – 2005 – Gasherbrum I (8035 m.) – Gasherbrum II (8068 m.) Continuando con el proyecto “Argentinos al Himalaya” en el año 2005 se decidió un objetivo más ambicioso, ya que se buscaron dos cumbres en simultáneo en el Karakorum. Se sumaron seis nuevos integrantes a los cuatro miembros de la expedición Dhaulagiri 50 Aniversario conformando un equipo de siete hombres y tres mujeres, estableciéndose de esta forma una cordada íntegramente femenina, con la ilusión que nuevamente una argentina alcanzara un 8.000 como reconocimiento en memoria de Nancy Silvestrini.
En esta oportunidad los integrantes fueron Damián Redmond como jefe de la expedición, la barilochense Roxana Rechencq, las mendocinas Ana Triep y Virginia Iglesias, más Víctor Herrera; Miguel Lofti; Gerardo Castillo; Miguel “Lito” Sánchez; Fabián Iríbas; Pablo Reguera y Marcelo Alvarez, y el catalán Joaquín Molins Gil sponsor de la expedición.
El 23 de Junio llegaron a la base de las montañas, estableciendo el campamento base. Para el día 29 pudieron establecer el campamento I (común a ambas montañas) a 5.900 m. El mal tiempo los obligó a descender al día siguiente al campamento base.
El día 5 y conmemorando el aniversario de su muerte, el equipo colocó una placa en su memoria. Recién el día 9 pudieron volver a la montaña. Para el día siguiente el grupo que iba a intentar el GI ( Lito Sánchez, Fabián Iríbar, Miguel Lofti, Gerardo Castillo y Pablo Reguera) pudo establecer el campamento II (6.500 m.), mientras las escaladoras acompañadas por Damián Redmond ascendían al campamento I, pero el mal tiempo en los días siguientes volvió a complicar sus planes.
Para el día 19 Ana Triep tuvo que abandonar el intento ya que tenía pasajes de regreso y debido a problemas de salud tuvieron que evacuar a Joaquín Molins Gil.
Las diferencias de temperatura, con días muy calurosos y noches heladas afectaron la salud de varios de los integrantes de la expedición, sumando una complicación adicional. Esto causó que para el 24 también debiera ser evacuado Víctor Herrera por una afección pulmonar.
Esto obligó a que debieran reagrupar los equipos, sumándose Virginia Iglesias al grupo que intentaría el GI y quedando solamente Damián Redmond y Miguel Lofti para el GII.
Para el día 20 ya habían podido instalar el campamento III (7.300 m.) del GI, pero un pronóstico de mal tiempo los obligó nuevamente a descender al campamento base. Sin embargo este no fue correcto y dio una ventana para que se produjeran los primeros ascensos exitosos al GI.
Tras revisar la estrategia y en base a la nueva información meteorológica decidieron encarar un nuevo intento con el objetivo de hacer cumbre el 1 de Agosto.
Miguel Lofti y Damián Redmond intentaron simultáneamente el GII, pero una tormenta los obligó a permanecer cuatro días en el campamento II (6.500 m.) antes de abandonar el intento.
En tanto el otro grupo permaneció también varios días en el campamento II del GI esperando mejores condiciones del tiempo para intentar cumbre. El día 5 de Agosto pudieron por fin llegar al campamento III y realizar al día siguiente el intento de cumbre que se vio frustrado a los 7.600 metros por los fuertes vientos y la nieve, debiendo dar de esta manera por terminada la expedición.
13ª – 2006 – Broad Peak (8.047 m.) En esta oportunidad y por primera vez, un grupo proveniente de la Patagonia organizó una expedición al Karakoram con la intención de escalar el Broad Peak.
El grupo estuvo auspiciado por la empresa “Hielos y Aventura”, operador turístico de la zona de Calafate y los integrantes de la misma fueron todos guías que trabajaban para la misma. Marcos Frischknecht fue el jefe de la expedición, y Ramiro Calvo, Luciano Fiorenza, José Pera (hijo de Luciano, integrante de la expedición al Dhaulagiri del año 81) y Leonardo Proverbio sus integrantes.
La ruta elegida fue la arista oeste o normal, que llega hasta el collado entre la cumbre principal y la central a 7.800 m. Se monta un campo base a 4850 mts. en el glaciar Godwin Austin, un campamento I a 5.400 m; un campamento II a 6.250 m. y un campamento III entre los 6.900 y los 7.100 m.
El día 21 de Junio llegaron al campamento base y para el 27 ya habían podido equipar los campamentos I y II y volver al base a descansar.
El 7 de Julio hicieron el primer intento de cumbre partiendo desde el campamento III que habían equipado previamente. Este intento fue realizado por los cinco integrantes que decidieron volver cerca de las 14.00 estando a 7.600 metros, ya que pensaban que no iban a hacer a tiempo de llegar a la cumbre y bajar de manera segura. El ascenso fue muy dificultoso y lento por la cantidad de nieve acumulada.
Para el día 22 pudieron hacer un segundo y último intento. En esta oportunidad armaron dos cordadas separadas de dos y tres integrantes. Nuevamente la nieve acumulada era muy abundante y adicionalmente se enfrentaron a un fuerte viento que los obligó a desistir por cuestión de seguridad.
14ª – 2007 – Shisha Pangma (8.027 m.) La expedición más pequeña en cuanto a la cantidad de integrantes, solamente dos escaladores sanjuaninos del Club Andino Mercedario, consiguió un destacable ascenso en la temporada post-monzonica. Freddy Cevallos y Federico Sacchi coronaron la cumbre del ShishaPangma el 4 de Octubre del 2007, repitiendo por primera vez la Vía Británica de la pared suroeste.
Fue un ascenso muy liviano, sin cuerdas fijas, ni oxigeno, ni sherpas, ni campamentos equipados previamente, en el marco de una expedición muy austera.
Tuvieron que permanecer un tiempo prolongado en la base de la montaña, frustrados por nevadas continuas. Decidieron postergar una semana su regreso, a la espera de una mejora en el tiempo, cosa que ocurrió.
Para el 30 de Septiembre mejoró el clima y el 1° de Octubre pudieron comenzar su intento, con muy poco material en sus mochilas. Ropa, algunas barritas, un calentador, polvo para hacer jugo y una pala para un eventual vivac.
El 2 de Octubre a la noche partieron del campamento base avanzado y escalaron toda la noche superando los tramos más complejos de la ruta. A las 12 del mediodía decidieron hacer una cueva a 7.200 metros para descansar e intentar cumbre al día siguiente.
Retomaron el ascenso cerca de las seis de la mañana y doce horas después, qunice minutos pasadas las seis de la tarde llegaron a la cumbre principal del Shisha Pangma. Este es el relato de Freddy Cevallos sobre el tramo final de la escalada:
“Esta parte de la vía es monótona y cansadora, vamos lento; la altura es ahora nuestra mayor carga. Sobre las 14.00 hs estamos alcanzando la angostura donde termina el Pea Pod Couloir. Desde abajo se veía viento sobre la parte superior, pero al llegar hasta aquí vemos que no hay de qué preocuparse: la nieve que cae por la pared es proyectada hacia arriba por corrientes de viento ascendentes. Justo aquí se cumple el fenómeno de “caer para arriba.
Superamos la angostura que tanto habíamos observado en fotos y desde los campamentos. Aunque no sabemos dónde está la cumbre ni cuánto nos queda, nos presentimos cerca del final, sentimos que ya no nos para nada. Aparecen unos canales que habíamos visto desde abajo, se presentan como una alternativa viable para evitar parte del filo. Las palabras hace rato dejaron de ser necesarias, lo que uno dice el otro ya lo ha pensado, solo hace falta un gesto para decidirnos por una salida por la izquierda en vez de salir por la vía original. Esto nos parece mas directo pero hay que escalar... Cerca de los +8.000 m tenemos que superar unos cinco metros de 4° grado. Luego alcanzamos rápidamente el filo cumbrero.
Allí nos juntamos, a menos de diez metros de desnivel de la cumbre. Hacia el este vemos el macizo del Everest, la Madre diosa de la Tierra y sus compañeros, al norte el gran plateau del Tibet y más cerca la cumbre central del Shishapangma. La cumbre principal está muy cerca, la respiración se acelera con sólo verla, con sólo pensar que nos quedan minutos… Casi dos años de preparación, de planificar, de soñar, para llegar a este momento… Muchos recuerdos y seres queridos pasan por mi mente, los ojos se me empañan, cuesta respirar… Dejamos las mochilas y andamos lo que nos queda. Se hace difícil, es una mezcla de emoción, cansancio, con la nieve muy blanda y por supuesto los 8.000 metros de altura. Vamos juntos. Al llegar a la cumbre me dejo caer y estallo en lágrimas. Federico me abraza pero tengo que decirle que me suelte, no puedo respirar de la emoción, el llanto y la agitación. Me recobro y nos fundimos en un abrazo...
Son las 18:15 hora del Tibet del 4 de octubre”
15ª – 2008 – Dhaulagiri (8.167 m.) Esta expedición originalmente iba a ir al Shisha Pagma, pero por la rebelión en el Tibet tuvieron que reorientarse al Dhaulagiri quince días antes de partir. Integrada por Darío Bracali, de Buenos Aires, con experiencia previa en el Cho-Oyu y el Gasherbrum II, Guillermo Glass, de Esquel; Christian Vitry, un arqueólogo de Salta,con mucha experiencia en las montañas más altas de los Andes y Sebastián Cura de Buenos Aires.
Su idea era llevar adelante una expedición alpina, rápida, muy liviana y escalar sin ayuda de oxígeno y de porteadores de altura. Llegaron al campamento base del Dhaulagiri más tarde que otras expediciones, aunque habían estado poco tiempo antes en el Aconcagua. Para el 30 de Abril y luego de haber aclimatado los 4 llegaron al C3 a 7300 metros.
El Jueves 1° Darío y Christián salieron para hacer un intento de cumbre, mientras que Guillermo y Sebastián decidieron descender directamente ya que Sebastián se había enfriado las manos y Guillermo estaba muy cansado.
A una altura de 7800 metros Darío estaba muy cansado y decidieron bajar. Luego de descender unos 200 m se cruzaron con dos catalanes, uno de los también quería bajar, por lo que Darío bajó con él, mientras que Christián retomó el ascenso para intentar la cima, a la cual llegaron unas horas más tarde formando parte del tercer grupo en llegar a la cumbre ese día junto con una española y una polaca.
Así describió Christián el tramo final hasta la cumbre:
“La parte más difícil de la montaña es entre el campo 2 y 3 y los primeros 200 metros entre el campo 3 y la cima, luego es expuesto, con algunos pasos cortos con cierta dificultad técnica, pero no tan peligroso como lo precedente. Una angosta canaleta de unos 50 metros de longitud y 50 grados de inclinación remata en el filo de la cima. Los últimos metros fueron de gran expectativa, la misma que siento siempre antes llegar a una cima, la de la apertura del horizonte, la de imaginar y pensar que hay mas allá, que es lo que se ve, la diferencia en este caso se magnificaba, pues se trataba de un horizonte generado en los 8.000 metros, con toda la carga emocional del caso. Asome al filo cumbrero y lo primero que observé fue el cuerpo tendido de un montañista que pagó con su vida el haber llegado a la cumbre, allí quedó, tendido, dormido para siempre, quien sabe hace cuanto tiempo_ luego, mi vista se dirigió hacia la izquierda, donde a escasos metros estaba la parte más alta de la montaña, recortada sobre un horizonte dinámico, huidizo, donde la constante fue el cambio. Finalmente llegué a la cima, si hubiese estado con algunos de mis amigos hubiese llorado, pero la cima fue una emoción seca, un palpitar acelerado del corazón y unos demandantes pulmones que se esforzaban por captar lo máximo de un enrarecido aire.”
El viernes 2 Darío descansó todo el día acompañado por Christián, mientras las demás expediciones bajaban. El sábado 3 por la mañana bien temprano Darío decidió lanzarse de nuevo en busca de la cumbre, solo y nunca regresó al C3. El domingo luego de esperar 36 horas decidió descender ya que llevaba cuatro días a 7400 metros, dejando 5 litros de agua, un termo con té caliente, comida liofilizada, un calentador y cartuchos de gas más una nota. Así relata Christián su complicado descenso.
“Con sumo cuidado descendí desescalando por la expuesta ladera de hielo, la visibilidad era casi nula por la niebla y la nieve había cubierto las cuerdas que indicaban el camino. Al anochecer seguía descendiendo con la linterna frontal encendida. En un momento, atravesando un sector con hielo cristal, el crampón de la bota no se clavó y resbale, caí por la ladera unos 70 metros y finalmente logre autodetenerme. En la caída perdí la linterna frontal, cuya luz se perdía ladera abajo. Me frene a escasos dos metros de una grieta. Allí decidí quedarme, no tenía otra opción segura. Con mi soga y unos tornillos de hielo me fijé a la montaña y pase la noche al borde de la grieta. Tome el último sorbo de líquido antes que se congelara y trate de no dormirme hasta el amanecer. La situación no era la buena, pero estaba controlada. Al amanecer, observé las carpas del campo 2 y me di cuenta que había equivocado la ruta de descenso. Empecé a bajar y debí cruzar varios seracs y saltar grietas. Se nublo y de nuevo quede sin visibilidad, hasta que escuche unas voces, era el lituano Ernestas Marksaitis, quien me facilitó su soga para descender los últimos 150 metros hasta el campo 2.
En el campo 2 estaban dos sherpas que me esperaban con líquido, comida y una carpa para que descanse. Al día siguiente, bajé con los dos sherpas hasta el campo base donde me encontré con Guillermo Glass y me enteré que Sebastián Cura había sido evacuado por congelamientos en sus manos.
El descenso fue duro, peligroso y mi vida estuvo en riesgo, sin embargo, nunca perdí el control de la situación, baje todo el tiempo solo por mis propios medios, no fui rescatado por nadie y tampoco estuve delirando como reportaron los lituanos”.
De Darío no se volvieron a tener noticias y pese a que se organizó una expedición de rescate y otros grupos posteriormente ascendieron, no se encontraron rastros suyos, convirtiéndose en la 3er víctima argentina del Dhaulagiri. Sebastián fue el más afectado por congelamientos en los dedos de ambas manos.
-Ver el detalle de Argentinos en forma individual
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