Ascenso Ansilta 4

La cordillera de Ansilta……Un sueño hecho realidad

Unos años atrás tuve la oportunidad de conocer la ciudad de Barreal, cuando ascendimos la pared Sur del Mercedario. En Aquel ya lejano 2003 –caminando por las calles de Barrial- vimos por primera vez la cordillera de ANSILTA. Los Años y las cosas de la vida impidieron que volvamos a esas hermosas montañas…. Era una deuda pendiente, un sueño postergado.
Este año 2015,  el recién nacido Instituto terciario del CENTRO ANDINO BUENOS AIRES propuso una salida no obligatoria a esta cordillera para todos sus alumnos y docentes…. Realmente vi la oportunidad de volver a vivir las montañas de San Juan en este caso con el objetivo de intentar el pico IV de la cordillera ANSILTA.
Así fue como desde abril a Octubre preparamos este viaje. Si bien éramos muchos… con el devenir del año, las ocupaciones y las lesiones hicieron que el grupo de participantes se vaya conformando. Cada uno viajaría por sus propios medios y nos encontraríamos en Barreal, en el hostel BARREAL de nuestro amigo Pablo Schlogl.
De Lanús a Barreal
En seis autos salimos desde Buenos Aires rumbo al corazón de Cuyo. Ese dia 25 de octubre vote a primera hora y Gustavo nos paso a buscar por Constitución. Viajamos junto con Elias y Vanesa todo el día rumbo a Mendoza. Por la tarde escuchamos los resultados de las elecciones, fue muy cómico cuando Gustavo cambiaba las estaciones de radio para tratar de escuchar noticias coincidentes con sus ideas políticas, pero no lo logró. A la noche, ya en Mendoza confirmamos lo que habíamos escuchado por la radio: Mi pueblo Lanús, y mi provincia BUENOS AIRES cambiaban la conducción política…. Y un balotage en noviembre definiría al presidente. Daba gusto cargar a mis compañeros de viaje donde “sus candidatos no ganaron”, ya que nunca pensaron que eso podría pasar… jajaja
Paramos en un hostel en el centro de Mendoza y a primera hora salimos con la brújula puesta en Uspallada.  El sol de las montañas mendocinas nos iban introduciendo lentamente en lo que seria una intensa semana de plenitud. En Uspallata tomamos la ruta hacia Barreal, unos 80 kilómetros, algunos de ellos de ripio.  Barreal es una pequeña villa de montaña de tono rural, que ha crecido mucho en los últimos años, siendo hoy un lugar turístico con bastante infraestructura. El paisaje es realmente hermoso. Se encuentra en el Valle de Calingasta, al Sudoeste de la ciudad de San Juan (menos de 200 Km), entre las serranías de El Tontal  en el sector de sus picos mas altos, el Cerro Mercedario (6.770 msnm) y los Siete picos de Ansilta. 
Barreal – Paraíso de montañas
Pasamos un día en el Hostel BARREAL, para reponernos del viaje, hacer las últimas compras y disfrutar de un buen asado pre-expedición. El día martes 27  pasa a buscarnos un Unimog del Ejército Argentino con el fin de llevarnos al campamento base. Después de tres horas de mucho zarandeo en nuestro cómodo transporte llegamos a lo que fue la Reserva de la Fundación Vida Silvestre y el Refugio Los Morrillos. Estaba bastante abandonado y maltrecho. El viento nos recibe con una sonrisa y se transformó en un integrante más de la expedición ya que estuvo con nosotros todos los días. Ese día nos instalamos en Morrillos y preparamos todo para salir al día siguiente. Esa noche… la luna llena cuyana nos regaló un espectáculo verdaderamente inusual. San juan nos mostraba lo más hermoso de su geografía.

Campo Base al C1
Luego de un abundante desayuno partimos, el entusiasmo y buen humor reina en el grupo, llevamos unas cuantas semanas preparando esta salida, consiguiendo los días en los trabajos y por fin estamos con las mochilas en la espalda.
Partimos siguiendo una huella de vehículos 4x4, que no es una traza recta pero si un camino firme y sin vegetación para esquivar, tras un poco más de media hora estamos al pie de las “cuevas”, las mismas sirvieron de refugio a civilizaciones que nos precedieron y la gran atracción son las pinturas rupestres que todavía se conservan tras cientos de años, luego de la visita obligada continuamos camino, al poco tiempo se nos plantea un dilema, seguir una línea recta al paso o continuar por una pequeña depresión por la cual seguramente hay agua, con el calor agobiante ya dominando el día, decidimos la segunda opción larga, pero con hidratación por un periodo más prolongado.
El paso en el filo se lo ve cada vez más cerca, el altímetro no para de ascender, los 2600 metros que dejamos hoy temprano a la mañana pasaron a tener un 3 por delante, estos 1000 metros de diferencia y el peso de las mochilas comienza a marcar el rostro de varios. Tras alcanzar el filo y asomarnos, nuestra sorpresa fue amplia, la quebrada que debemos tomar se encuentra muy abajo, que seguramente el desnivel a perder es importante, por un lado va a ser una ventaja para nuestra nula aclimatación, pero en contra nuestro, mañana deberemos remontarlo.
Luego de descender 300 m.s.n.m. encontramos un lugar plano y con un arroyo que alimenta todas las necesidades del grupo. Algunos comienzan a armar las carpas, otros preparan los mates y los últimos aplanar el terreno donde vivaquearan, el confortable campamento es la recompensa perfecta para las 8 horas de jornada que tuvimos.
Vanesa Arias, Jorge Viton y yo bajamos al refugio Morrillos. Las viejas lesiones pasan factura. Pero aportando al trabajo en equipo quedaríamos como respaldo en caso de inconvenientes, para esto el VHF sería nuestra línea de comunicación.  A los efectos de terminar esta nota le he pedido a varios de mis compañeros que sigan con los relato.
C1 al C2 (por Adrián Sánchez).
Tras la larga jornada del día anterior partimos al campamento 2, la falta de un camino sencillo por piedras, decidimos ir progresando por los grandes y numerosos neveros. Ascendimos por el centro de la quebrada, el paisaje, las huella de animales fueron el entretenimiento durante gran parte del ascenso.
Tras cuatro horas de marcha, comenzaron a sentirse los kilos de la espalda, en el grupo había mochilas para todos los gustos, las livianas rondaban los 16 kilos y la más exagerada de todas pasaba apenas los asombrosos 30 kilos, una verdadera mochila deposito, su dueño no paro de sorprendernos con la cantidad de delicias y golosinas que llevaba encima.
Cuando el cronometro se acercaba a las 6 horas de marcha comenzamos buscar un lugar de acampe, para montar el C2, la idea original para no tener problemas con la altura era buscar un lugar próximo a los 4200 metros y cuando solo faltaban unos 20 metros para esa cota, apareció un lugar pequeño con pendiente moderada que con cariño y trabajo podía ser un lugar perfecto de acampe.
Tras aplanar las parcelas en menos de 1 hora, ya estaba montado el campamento y comenzaron las rondas de mate. Entre el pasamanos del compañero de bombilla, comenzamos a diagramar el intento de cumbre que pasaría al otro día, el viento ya no era solo una constante durante el día, sino también a la noche, que el Horario de partida seria 2 horas antes de que amaneciera, intentaríamos aprovechar las horas de menos viento para ganar altura rápidamente y esperaríamos logran emprender las partes mas expuestas al viento con suficientes horas de luz para no perdernos la cumbre.
Ya cerca de las 21 el silencio era rotundo, los calentadores no se escuchaban, estábamos todos descansando para el intento al Ansilta IV.
Campamento 2 – Cumbre - Campamento 2 (por Rafa Masid)
Pi pi pi pi...suenan el reloj que nos despierta y son las 3:15 AM.  A pesar de haber dormido 4 en una carpa de 3 (cosa que planeamos en el C1 con nuestras compañeras para no subir tanto peso) y de estar ya a 4175 msnm descansamos bastante bien. Las tareas de derretir hielo y nieve de ayer y los casi 1000 mts de desnivel con las mochilas pesadas nos habían dejado muertos.
Nos ponemos rápidamente en marcha, Hernán “Tony” Cabado se pone a calentar agua en el Jetboil para desayunar y mientras Natalia “Nani” Guarnacci y Agustina “Pitu” Dapelo se ponen a terminar sus mochilas y cambiarse para el ataque a la cumbre yo sigo metido en la bolsa y abro unas galles. Afuera todo esta en silencio pero en pocos minutos empezamos a escuchar las voces de nuestros compañeros que también empiezan a enlistarse.
Ahora cambiamos de roles y mientras yo caliento el agua para los té que subiremos en las mochilas para aguantar el intenso frío es Tony el que se cambia mientras el resto seguimos desayunando. La carpa se desordena pero ya todos estamos con las mochilas listas y la ropa puesta. La ansiedad por salir empieza a darnos cosquilleos, para 3 de los 4 es la primera experiencia en un cincomil y se hace sentir. Aparecen los fantasmas y sus preguntas: ¿podré con este esfuerzo? ¿Y el frío intenso? El viento que no nos dejó en paz en toda la expedición… ¿Si me falta mucho el aire? ¿Si me traiciona la cabeza? ¿O el cuerpo?
Basta, a dejar de pensar. Nos mostramos una sonrisa todos porque llegó el momento de dejar la carpa para ponerse las botas y la pluma y empezar a caminar! Con un viento intenso salimos de la carpa y no tardamos en poner la piqueta en la mochila y tener listos los bastones. Adrián nos avisa que salimos en 3 minutos y ya esta todo el grupo listo para salir cuando nos enteramos de dos bajas: “El Ruso” Eze Perl por intenso dolor de espalda y Elías “El Fino” Ibarguren por un desgarro intercostal no pueden acompañarnos. La bronca es general ya que ambos dejaron todo para llegar al C2 incluso con esos dolores encima.
Nos ponemos en marcha y Adri como siempre lidera el grupo, todos lo seguimos de cerca y Wally Corvalán cierra el grupo esperando a los que vienen atrasados. Caminamos sobre planchones de nieve dura pero no es necesario el uso de grampones. A la hora de caminata Adri descubre dos huellas, y nos cuenta para nuestro asombro que una es de un Guanaco y la otra es de un puma que evidentemente lo viene siguiendo...el gatito perseguía su desayuno. Nos alejamos de esa huella para no interferir y seguimos con nuestro ascenso por la dura nieve cuando a los 20 minutos el primer susto. Gustavo “Abuelo” Giordanni se patina y cae unos 20 mts por la nieve dura, uf! Gracias a su experiencia logra autodetenerse con sus pies y clavando los bastones. Saldo: un dedo gordo torcido, pero nada que le impida seguir adelante, el Abuelo es fuerte. Mientras lo esperamos el sol se asoma por el este y chau…el silencio se hace presente. Nos quedamos sin palabras al ver la hermosa imagen del sol y una nube con forma psicodélica, negra y perfecta frente a nuestros atónitos rostros. A nuestras espaldas la luna seguía presente, marcandonos el camino a seguir.
Nos movemos para no perder frío y Adri en la delantera encara hacia el oeste, donde esta el portezuelo. El viento es intenso cuando vamos llegando al mismo y la pendiente se hace más pronunciada. Última parada antes de que el viento, que proviene del oeste, nos de directamente en los rostros, así que hidratamos, comemos unos caramelos, nos abrigamos y salimos a soportar esta hermosa locura que tenemos. El cansancio se hace sentir en Illeana, las ampollas de sus pies no ayudan y es Wally quien la ayuda a bajar al campamento. Van 3 horas de ascenso y estamos cansados por el ritmo que traemos, pero el mismo es clave para mantener el calor.
En la cara oeste la piedra es desastrosa, pareciera que subimos por un acarreo infernal y rápido Adri se empieza a alejar, las piernas sufren y nos agitamos. El frío no es tan grave como el viento, que azota sin cesar. Cuando hacemos las zetas para ascender, cuando el viento da en la espalda en 2 pasos recorremos 5 metros, pero al girar, subir esos otros 5 mts con el viento de frente es insoportable. Se congela la nariz y los pómulos, y todo cuesta el doble. Atrás y adelante mío veo los rostros de mis compañeros…a nadie le sobra nada, estamos dándolo todo!
Luego de un rato empezamos a ver lo que sería la cumbre, pero los últimos 250 mts de desnivel son los peores, la piedra esta toda suelta y es como un 2x1, subís dos pasos y bajas uno; la cabeza en este momento es todo. Empiezo con el método de dar 12 pasos y frenar a meter unas respiraciones profundas, la falta de oxígeno dice presente y se van atrasando los compañeros. Nos damos ánimo entre nosotros y seguimos la marcha. Adri nos espera en un resalte rocoso y poco a poco vamos llegando, y no se pone en marcha el grupo hasta que haya llegado el último. Vamos que faltan algo de 100 mts de desnivel. De piernas me siento muy bien, los entrenamientos de la Profe Atchabahian en el CABA dieron sus frutos, pero es la falta de aire la que nos mata. Arrancamos con ansiedad, con ilusión, con fuerza y paso a paso metemos la diagonal que nos depositará en la cumbre…al cabo de 20 minutos veo a Adri y los primeros dos pisar la cumbre, atrás Martin “Tincho” Barreiro y yo nos fundimos con ellos en un abrazo eterno, llegamos a la cumbre! Abrazo a Adri y mis compas,  y ya nos damos vuelta para alentar y seguir con nuestros ojos el avance del resto. Uno a uno van coronando esta belleza de la creación…finalmente el Ansilta 4 y sus 5132 msnm nos permiten tocar el cielo desde su pináculo. Esta cumbre es de todos, de los que se quedaron, de los que acompañaron, de los que nos daban su energía a la distancia. Sin ellos no hubiera sido posible.
La belleza en la cumbre es abrumadora, me explotan los ojos de belleza, de blancura en sus cumbres vecinas. Vemos desde ahí los Ansilta 3 y 5, el Aconcagua y el cordón de La Ramada donde tanta historia hicieron los polacos, entre otras cumbres. Por ese rato me olvido del frío pero cuando me acuerdo me siento cerca de Seba Mamby y Silvi Figueroa y estamos los tres tiritando.
Es momento de bajar, así que hacemos las fotos, nos felicitamos una vez más y emprendemos la bajada. Los músculos recuperan rápido el calor y bajamos a buen ritmo. La cumbre la hicimos en unas 5 horas aprox, así que calculamos una bajada rápida. Gustavo “Ponto” Pontoriero y yo nos quedamos a cerrar el grupo con el VHF en continua comunicación con Adri, que viene adelante llevando a los más rápidos. Todo transcurre sin inconvenientes en la bajada, aparece algo de hielo y hacemos un tramo obligado con grampones. Los sacamos al término de ese tramo y proseguimos sin retrasos al C2. Antes nos cruzamos con Wally Corvalán, que después de bajar a Ille se puso en marcha nuevamente a ver si lo mete en solitario. Al llegar al C2 otra vez la alegría y la camaradería se hacen presentes. Nuestros compañeros nos felicitan y el campamento es una sonrisa, llegó el momento de hidratar, comer y descansar, pero con la intensa felicidad de habernos superado y haber empujado nuestros límites un jalon para arriba (como dice Peta Friedrich), de haber superado nuestros miedos, de haber destrozado una vez más nuestras zonas de confort. Gracias equipo!

El descenso (por Ezequiel Ari Perl).

Nuevamente el reloj nos vuelve a despertar, pero esta vez un poco mas tarde. En el campamento 2 estábamos cansados físicamente y el cuerpo pasaba factura por todo el trayecto en tan poco tiempo, pero todos lucíamos una hermosa sonrisa por la satisfacción por la cumbre del grupo, y los multiples gestos de compañerismo.
Yo en lo personal venía dolorido de la espalda ya que mi mochila de "alta gama" no resistió el viaje en micro y estuve en todo el ascenso (desde que llegue a Barreal  hasta mi vuelta en avión) con una mochila sin espaldar o sea que desde el vamos ya sabía que el viaje iba a ser doloroso.

El "descenso" no fue tan fácil como uno se podría imaginar ya que desde el campamento a 3200 msnm tendríamos que ascender hasta los 3600 y ahí descender hasta los 2500 msnm que estaba el refugio, un descenso que ya demostraba el desgaste del grupo pero con las almas llenas por la aventura y el compañerismo.
Durante  6 hora marchamos subiendo y bajando…. En el camino se logra una comunicación con nuestros compañeros en el refugio Morrillos, Pablo Minteguía nos avisan que esta el Unimog listo para el descenso.
La ultima hora de caminata se hace larga al ser llana y de gran distancia con el viento presente y sol haciendo de las suyas, pero el entusiasmo de volver a ver a mis compañeros todos juntos me impulsa a seguir adelante y no flaquear.

Al ver el refugio a casi 1 kilometro de distancia y el saber que nos estaban esperando y que todo había salido bien… siento alivio durante la marcha.

Después de juntar toda la basura y las bolsas con caca en un solo paquete,  cargamos el unimog y emprendemos el descenso.
La aventura no terminaba ya que el viaje en este transporte era como subir a un zamba del Parque de la Costa o para los más viejos una taza del Italpark , un viaje rustico Ya nos moviamos de un lado a otro pero con felicidad de estar en equipo.
Debo resaltar que en el Instituto del CABA estoy aprendiendo no solo la técnica como futuro profesional de la montaña… sino los valores del montañismo que sin duda son la clave para la vivencia más profunda. Cabe destacar las actitudes de Walter Corvalan que muchas veces no sube a la cumbre por brindarle una mano a las personas que tienen que bajar y varias veces su cumbre es el agradecimiento de sus compañeros. Tal vez la cumbre más valiosa… Su sonrisa siempre lo demuestra.
Las 3 horas de viaje de regreso a Barreal se realizaron recitando canticos de cancha y algunos himnos a la patria…  en resumen, La alegría del montañero…. la hermandad de la montaña.

 


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