Ascenso en solitario al cerro El Plata- Febrero de 2015

Por Gonzalo Diaz

Una vez finalizado el curso de montañismo de altura en abril del 2014, quede impresionado por el paisaje de Vallecitos en Mendoza y por todo lo que la zona brindaba como escuela para la formación de montañistas, así que ahí mismo en el momento de terminada la salida y regresando en el transfer a la Ciudad de Mendoza, comenzó a nacer el proyecto de intentar ascender El Plata en solitario.
Una vez de nuevo en el llano de la ciudad de Buenos Aires, empecé a juntar información sobre el cerro, la ruta normal, cronogramas de expediciones comerciales, cartografía, libros y puse como posible fecha de realización en Noviembre de 2014.
El 2014 es un año que no voy a olvidar más, fue uno de esos años de cambio total, en enero viajé al sur con mis hijos y me reencuentro con mis viejas y queridas montañas de la infancia en Esquel, febrero separación, abril curso de montañismo de altura, septiembre sentencia de divorcio, octubre mudanza, para un poco 2014!!!
En estas condiciones digamos que no había quedado muy bien parado para cumplir con la fecha planeada en Noviembre, físicamente estaba bien gracias a mi programa de entrenamiento para padres recién divorciados, el cual se basa en tres puntos:
-Prohibido usar ascensores.
-Prohibido usar escaleras mecánicas.
-A todo lugar que está a menos de 20 cuadras voy caminando a paso rápido (sin bondi, subte o auto).
De la cabeza también estaba bien… ehhhhh bueno sigamos, el tema era hacer coincidir cuestiones laborales, familiares y otros etcéteras pero esto no fue posible así que en Noviembre no pude realizar el viaje.
Termine el 2014 con más sorpresas, el destino puso una pizca de amor para terminar este año inolvidable y así empecé el 2015, sabiendo que El Plata me estaba esperando y apenas tuviese oportunidad saldría hacia Vallecitos a concretar la expedición.
A fines de enero de 2015 se empiezan a alinear los planetas y veo una gran posibilidad de concretar el viaje, empiezo a pedir todo lo que me faltaba de equipo, me organizo, compro la comida, saco las vacaciones y el martes 3 de febrero estoy listo para salir.
Martes 3 de febrero, son las 0000 hs comienza el viaje desde el barrio de Flores, no dormí nada, estuve todo el día comprando las ultimas cosas necesarias para la expedición, tengo un poco de temor, nunca manejé tantas horas de noche y encima solo, llega el momento de arrancar, subir al “Corcel de Plata” nombre de batalla de mi Volkswagen Gol Country 1.4 y encarar la ruta.
El viaje se hizo llevadero, mucha adrenalina, mucha emoción, canciones de amor y rock nacional, me ayudan a mantenerme despierto, la luna llena me mira detrás de las nubes me guiña un ojo y me sonríe celosa...

0515 hs llego a Rufino, ya no doy más, paro y me pongo a tratar de dormir un ratito, no lo logro pero algo descanso, me lavo la cara con agua fría, me mojo el pelo y sigo viaje, este sistema lo seguí aplicando cada una hora aproximadamente para combatir el sueño.
1415 hs Soy un especie de babosa humana, pero que tiene muy claro lo que quiere, no me voy a rendir, cuando falta tan poco para llegar, paso rápidamente por la Ciudad de Mendoza sin detenerme, mi destino es otro.
1615 hs después de varios kilómetros llegue a Vallecitos, acá estoy de nuevo pensé y me lleno una sensación de alegría y emoción, pero esto recién comenzaba.
Últimos ajustes del equipo y la mochila, cambio la ropa de viaje por la de montaña, cuando creo que estoy listo me doy cuenta que estoy superado de peso y es indispensable alivianar la mochila, así que dejo en el auto gran parte de la comida, piqueta y crampones, con 10 kg menos es otra cosa.
1715 hs comienzo el ascenso hasta Veguitas a 3200 MSNM donde voy a establecer el campamento 1, 1830 hs ya estoy armando la carpa, organizando el equipo y tengo la primer sorpresa desagradable, me olvide la tarjeta de memoria de la cámara y las baterías recargables aparentemente no cargaron, lo único que tengo para filmar y sacar fotos es el teléfono con batería a full, así que lo pongo en modo avión y lo apago, espero que dure la energía hasta la cumbre.
Miércoles 4:
Noche a 3200 MTS. Máxima altura alcanzada en el día: 3600 mts.
Me levanto bien, solo tuve un leve dolor de cabeza durante la noche, después de desayunar, bajo hasta el auto que deje estacionado en el Refugio Mausy para hacer el primer porteo de comida y equipo.
Después de comer hago un trekking de exploración hasta Piedra Grande, desde Veguitas en adelante no conozco el terreno, una vez que llegué a Piedra Grande pensé: como no llevé la comida!!!. Charlé con los 4 montañistas que estaban allí y regrese a Veguitas, prepare la comida, almorcé y salí haciendo el segundo porteo del viaje hasta Piedra Grande, deje el paquete cubierto de piedras y volví a dormir a Veguitas.
Jueves 5:
Noche a 3600 MTS. Máxima altura alcanzada en el día: 4200 mts.
Me levanto, desayuno, desarmo el campamento, charlo con unos vecinos que llegaron anoche, uno de ellos Alberto Gonzalez cuando le cuento mi problema con la cámara fotográfica, me regala unas pilas, me saca una foto con la mochila muy cargada, me despido y me voy para Piedra Grande.
Apenas llego armo la carpa, organizo el campamento 2, unos mendocinos que se están por ir me dan un litro de agua, lo uso para cocinar el almuerzo, y solo me queda una botella de 500 cc que traje llena desde Veguitas, y ahí surge el dilema: ¿pierdo tiempo en buscar agua por la zona? o ¿me la juego y hago el tercer porteo de comida y equipo hasta el campamento El Salto a 4200 MSNM, con tan solo medio litro de agua y botellas vacías para cargar agua en la cascada y tener para cocinar e hidratarme a la noche? No quiero perder más tiempo, elijo la segunda opción y salgo para El Salto.
Tarde dos horas y media en llegar, cargue 5 lts de agua, no conseguí tener señal con el teléfono y después de permanecer una hora a 4200 mts regreso en una hora y media hasta Piedra Grande, cuando llego aunque estoy cansado, me dedico a elongar a full todo el cuerpo, sobre todo las piernas, saco algunas fotos, cena y a dormir.
Viernes 6:
Noche a 4200 MTS. Máxima altura alcanzada en el día: 4660 mts.
Temprano desarmo el campamento y subo hasta el Campamento 3 El salto en dos horas y treinta y cinco minutos, tardé 5 minutos más que ayer pero con el doble de carga, fue demoledor, aunque el cuerpo se va adaptando, ayer estaba en 140 pulsaciones y hoy en el mismo terreno y con más carga baje a 124, en la carpa cocinando tenía 80, la aclimatación va bien.
1230 hs ya tengo el campamento 3 armado, almuerzo fideos con salsa y queso rallado (los más ricos del mundo) de postre mantecol y como estaba aburrido pensé, hago exploración hasta La Hollada que es el próximo campamento.
Parecía que venía tormenta así que me equipe bien y llevé agua y algo de comida, una vez en La Hollada, me quedé una hora comiendo mantecol, mirando los glaciares y hablando con las montañas.
De regreso al campamento 3 saqué varias fotos, una vez en la carpa me preparé para tomar unos mates y se me volcó el termo adentro de la carpa, zafé con ayuda de una toalla, no fue nada divertido, cena y a dormir.
Sábado 7:
Noche a 4660 MTS. Máxima altura alcanzada en el día: 5100 mts.
Anoche dormí plácidamente, tenía 70 pulsaciones, pero al levantarme me empecé a sentir mal, con mucho dolor de cabeza, después de desayunar y tomar 2 litros de agua se fueron todos los dolores, los días anteriores venia tomando 5 litros durante el transcurso del día, así que estaba bien hidratado.
El clima y el reconocimiento del terreno hacen que sobre la marcha uno cambie la táctica, no pensaba hacer campamento más arriba de los 4200 mts, pero si hago un campamento más en La Hollada, gano 3 hs de tiempo y tengo más margen para el día de cumbre, me puse a deliberar con mi otro yo a ver si nos ponemos de acuerdo y decidimos que hacer, mi otro yo se cansó de escucharme y finalmente me dio la razón, desarmo la carpa rápidamente, meto todo lo que entra en la mochila y lo que no entra va colgado y atado fuera de ella, basta de porteos!!!
Comienzo el ascenso, al llegar a La Hollada me alcanza otro montañista que venía sin carga caminando para aclimatar y me dice: yo voy hasta el portezuelo Lomas Amarillas – Plata queres venir? Y dale... dejé la mochila en el campamento 4 cargué un poco de agua y salí para arriba nuevamente a seguir ganando altura y aclimatando, llegamos a los 5100 mts nos quedamos un rato mirando el paisaje y bajamos.
De regreso a La Hollada armo el campamento 4, que en mi opinión es el que tiene los paisajes más lindos y el más tranquilo de todos, “porque no hay nadie”.
Domingo 8:
Noche a 4660 MTS. Máxima altura alcanzada en el día: 4660 mts.
Mucho frio, viento y nevadita durante la noche, el techo de la carpa está congelado, tengo un poco de dolor de cabeza pero se soporta, hidrato y espero que salga el sol para salir de la carpa y caminar un poco.
Hoy es el único día de descanso, a la tarde probé los crampones en un planchón de nieve congelada, tomé mate, preparé el equipo, descansé, y charle con un vecino montañista con el que comparto campamento, mañana es el gran día y mi vecino hace su segundo intento de ascenso, otro año lo intentó pero no llegó, para mi es el primer intento.
Lunes 9:
Noche a 4660 MTS. Máxima altura alcanzada en el día: 6000 mts.
Son las 0300 hs me levanto desayuno y termino de vestirme fuera de la carpa a pesar del frio, 0340 hs ya estoy listo para partir, mi vecino salió a las 0200 hs, veo la luz de su linterna a mitad de camino entre La Hollada y el portezuelo Plata-Lomas Amarillas.
A las 0500 hs aproximadamente, llego al portezuelo Plata-Lomas Amarillas, me encuentro con mi vecino de campamento, me convida café, estar quieto hace que empiece a sentir mucho frio, el sudor se congela en mi espalda, le digo: “yo sigo”, me contesta: dale yo descanso un rato más, vos tenés mejor ritmo, nos despedimos y vuelvo a caminar, después de un rato llego al portezuelo Plata-Vallecitos, aunque todavía es de noche la silueta de los cerros es impactante y hacia la derecha se ve el larguísimo camino que aún me falta recorrer, el viento y el frio es terrible, necesito tomar un poco de bebida caliente, busco refugio detrás de la única pirca que alguien hizo a estas alturas y completamente acostado detrás de las piedras tomo un poco de mate cocido y recupero fuerzas.
Me levanto, camino nuevamente, el viento sopla de frente tratando de detenerme, por momentos mantengo el equilibrio para no caer, lloro y me grito: Who dares win!!! (Quien se atreve gana, lema del Special Air Servicie) Una y mil veces para darme aliento, el viento salvaje se lleva mis gritos, tengo mucho frio en las manos, tengo puestos solo los guantes de la primera capa, me pongo mi segundo y último par de guantes de polar reforzado, muevo los dedos, pero ya no los siento, los de los pies tampoco… “tengo que seguir”.

Fenómeno Extraño 1:
La marcha es dura, el sol empieza a salir, pero el Falso Plata me lo tapa y yo sigo entre las penumbras, faltan por lo menos dos horas más para que el sol salvador caliente mi cuerpo, hay que aguantar un poco más, cuando estoy por cruzar un arroyo congelado que desciende del portezuelo Falso Plata- Plata, sucede algo muy extraño, empiezo a escuchar música de guitarras y gente que canta, pienso... “no puede ser”... igualmente el sonido es tan real que miro hacia todos lados, pero estoy solo, sigo y la música se desvanece.
Fenómeno Extraño 2:
Sigo, llego a donde empieza a dar la luz del sol, es un pequeño alivio, estoy en el comienzo del largo e interminable zig zag antes de la cumbre, la senda se acerca demasiado a un precipicio y hay mucho viento, no quiero arriesgarme a que cambie la dirección del viento y caer, me salgo de la senda y voy por un terreno más quebrado, pero si me caigo no me voy al vacío.
Por un momento miro hacia atrás y a lo lejos distingo, la campera amarilla del montañista que venía detrás de mí, pero veo que lamentablemente mi vecino está volviendo, va de regreso a la Hollada, ahora soy el único montañista que está intentando hacer cumbre en el Cerro El Plata en este día.
Avanzo con el sol de frente, mucho esfuerzo, más gritos de auto aliento, alaridos, mucho frio, a seguir no queda otra, de repente escucho algo en mi oído izquierdo: “Gonzalo... Gonzalo...” es la inconfundible voz de mi hermano Pablo, no giro para ver si esta... él vive en Trevelin en Chubut, si hubiese venido me hubiera avisado, su apoyo y aliento recorrió más de 2000 km y llego a mis oídos, no lo podía creer.
Cerca de la cumbre:
El viento y el frio son infernales, cuesta mucho avanzar, intento aguantar, no puedo y me caigo, ruedo hacia atrás, la mochila golpea el suelo, quedo mirando el cielo, por el rabillo del ojo a mi izquierda noto algo naranja a unos 40 MTS, es el helicóptero accidentado hace años, según lo que investigué el helicóptero cayó bastante cerca de la cumbre, eso quiere decir que estoy cerca, ya falta menos, me hago un ovillo para evitar el viento, pongo mi frente contra el suelo, y le hablo a la montaña: “Cerro Plata, para el viento por favor... déjame llegar a la cumbre, me quedo dos minutos y bajo...” mágicamente el viento se detuvo, “la montaña me escuchó” pensé, me paro, empiezo a avanzar nuevamente, tres segundos de calma y el viento viene con más fuerza que antes, digo: “no miro más hacia arriba, camino hasta que me choque con la cruz de la cumbre”.
Ya falta menos, rompo mi promesa y miro hacia arriba... a 10 mts se ven las cruces de la cumbre, segundos más tarde hago cumbre, son las 1010 hs y grito: “sueño cumplido carajo!!!”
Envuelto en dos medias térmicas y dentro del bolsillo de mi anorak contra mi pecho, esta mi teléfono con pantalla táctil, lo saco y lo miro sorprendido, la pantalla está cubierta de hielo, “la puta madre, espero que encienda...”, arranca... tiene batería, pero la pantalla táctil con guantes no anda, con mucha dificultad intento sacarme el guante de polar, me cuesta mucho, la mano esta hinchada, saco el guante de primera capa y otra sorpresa, me sale sangre de todas las uñas. Quito el hielo de la pantalla, saco muchas fotos y filmo dos videos, uno para publico Gral. y otro para mi novia Cynthia Marina, y queda documentado el momento en que dejo debajo de una roca de la cumbre un mechón de su pelo que me acompaño durante todo el viaje, y le cuento cuanto la quiero, ella no sabía nada, así que fue una gran sorpresa cuando se enteró que su cabello viajó conmigo hasta la cumbre.
El descenso.
Luego de la emoción de la cumbre, comienza el descenso, recién ahí algo más relajado me doy cuenta que no comí nada durante el ascenso, me refugio del viento detrás de una pequeña roca y abro mi mochila, que sorpresa, las pasas de uva se habían transformado en pequeñas piedras negras, estaban congeladas, el mantecol me daba pereza abrirlo así que agarre algunos caramelos, tenía sed, mate cocido no quedaba más, los dos litros de jugo eran 95% hielo y lo que estaba líquido, si lo tomaba era meter algo helado al interior de mi cuerpo, no era buena idea, así que me paré y seguí bajando.
El camino se tornó monótono, lo bueno era que me daba el sol, pero me empecé a sentir como borracho, “un borracho consciente”, notaba que me salía de la senda, por momentos a la izquierda, por momentos a la derecha, sentía sueño, el frio se había metido dentro de mi cabeza, mi cerebro me decía: “pará, descansá, echate a dormir, un rato nada más… después seguís”.
Mi corazón me decía: “no lo escuches, seguí como sea hasta el portezuelo Vallecitos – Falso Plata, y roda cuesta abajo por el acarreo de bajada, alguien va a ver que algo amarillo y negro viene bajando, si descansas acá no te va a ver nadie y cuando te encuentren va a ser tarde”.
Sigo caminando hasta el acarreo de bajada, veo el campamento, se distingue a mi vecino y a dos personas más, los tres están atentos a mis movimientos, pienso… “si algo me pasa por lo menos alguien me va a ayudar”, igualmente me muevo despacio, miro con cuidado donde piso, no quiero que estando a cientos de metros del campamento me pase nada, quiero llegar, tomar agua y descansar.
Llego al campamento, gritos, abrazos, felicitaciones de mi vecino y de dos Sanjuaninos que llegaron mientras yo ascendía, me hacen preguntas, cambiamos opiniones y experiencias, se siente el espíritu de montaña en el campamento.
Fenómeno Extraño 3:
Ya más tranquilo, hidratándome y comiendo algo sentado en una piedra, se acerca mi vecino y me dice:
-Lo viste al montañista todo vestido de rojo?
-No, no me crucé con nadie - Le respondí con asombro.
-Yo lo encontré pasando el portezuelo Vallecitos – Falso Plata.
-Y de dónde salió? No cruce a nadie en mi camino. - No podía creer lo que escuchaba.
-No sé, yo estaba muy cansado cuando apareció, y me dijo: “la cumbre más importante es volver a tu casa”.
-Y no te dijo nada más? Que hiciste? -Yo tenía la piel de gallina del asombro.
-Recordé mi casa, y pensé, tiene razón… y me volví al campamento.
Aclaración: Todos los montañistas que pasaron por el Campamento La Hollada el día Domingo 8 de Febrero con intención de ascender los cerros Vallecitos o El Plata, me saludaron mientras yo estaba junto a mi carpa en mi día de “descanso” previo a mi intento de cumbre, a TODOS absolutamente, los vi regresar e incluso hable con algunos sobre las condiciones de la ruta y el clima, ninguno estaba todo vestido de ROJO y nadie paso la noche más arriba de mi campamento. El día de intento de cumbre, desde muy temprano yo estaba en estado de vigilia y NADIE paso por el campamento, antes de que yo comenzara el ascenso el lunes 9 de Febrero de 2015 a las 0300 hs, el único montañista que superó los 5300 MSNM y llego a la cumbre del cerro El Plata, fui yo, nadie más estaba en la zona, el “Montañista Rojo” será para siempre un misterio y también un recuerdo.
Martes 10
Me levanto temprano y pienso: “todavía tengo tiempo y comida, puedo hacer un intento de cumbre al Cerro Vallecitos, lo tengo frente a mi campamento, mi objetivo principal ya lo cumplí, hacer cumbre en El Plata, y dejar tu cabello para los extraterrestres, ya pasaron muchos días, te extraño demasiado”.
Desarmo el campamento, las ganas de volver son cada vez más intensas, en tiempo relámpago estoy listo para bajar, me despido de mi vecino que aún está dentro de su carpa, los Sanjuaninos duermen, son las 1000 hs después de cinco horas de marcha llego a la zona de los refugios, cargo el auto y me preparo para las 15 hs de viaje sin dormir ni detenerme, solo quiero llegar, y volver a besarte… pienso: “su cabello me acompaño en el ascenso… y las ganas de volver a verla en el regreso”.
Esta expedición fue una experiencia inolvidable, puse en práctica todo lo aprendido en el curso de montañismo de altura del CABA, sumé experiencia de montaña y de vida, aprendí mucho, de mis aciertos y de mis errores, hacer cumbre en el Cerro El Plata fue cumplir un sueño, fue tratar de encontrarme a mí mismo, fue un viaje espiritual y más importante aún, fue una gran prueba de amor.

 


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