Febrero 2010    

 
 
 

Cordillera de Ansilta – Pico 2
Pequeño de relato de una
excursión al paraíso

Por Facundo Beltrán

Eramos tres esta vez, dos experimentados escaladores y yo; por supuesto iba de colado.
Daniel Geist el mayor (sesenta y tantos), tiene varios picos en su haber, un par de aconcaguas, un par de intentos por polacos, y todo lo demas... si, casi todo. 
El otro: Leo Carini, es un tipo llano y también experimentado aunque más joven.
Nos unió lo de siempre: salirnos del sistema de la locura citadina  para perdernos en lo impredecible.
En este caso San Juan, Barreal, la cordillera Ansilta. Comenzaba la ultima semana de febrero de 2011.

El viaje no pudo ser mejor, sin dormir llegamos a desayunar a san juan, y almorzamos en un lugar que resultó ser exactamente lo que estabamos imaginando para aterrizar la Posada del Mercedario atendida por su dueña, que muy amablemente nos contó como funcionaba el pueblo.

Despues de contactar a la gente apropiada para subir, Mauro Olivera y su mujer no escatimaron explicaciones y detalles de lo que debíamos hacer. Por los días  de los que disponiamos y las travesías, decidimos ir al Pico 2 de la Cordillera Ansilta: 5900 msnm nos esperarian de puro glaciar escarpado.

Primeramente nos asesoramos bien como ingresar y que requisitos debíamos cumplir con la Gendarmeria, luego seguimos los consejos de los lugareños que nos aconsejaron con quien hablar.Una vez contactado el dueño del campo, el Sr. José Ossa, que amablemente nos permitió el ingreso y él mismo nos acercó en su 4 x 4 al campamento que llamamos base, un servicio que pagamos con mucho gusto.

Llegamos ese domingo por la mañana entre lluvia y neviszcas al lugar que habiamos planificado por el Google Earth, exactamente al lado del arroyo, en la entrada del valle que termina en el anfiteatro cuyo COL une el cerro Ansilta 2 con el 3. Un lugar de sueños, donde la vista al valle de Barreal era diafana y abierta, nos encontrabamos a 2900 msnm, y dado que nos acercamos en una chata, el campamento era muy cómodo.

Inmediatamente decidimos hacer noche alli para comenzar paulatinamente con la aclimatación y dejar que el cuerpo se vaya acostumbrando a la altura. Para ello despues de armar la carpa nos dirijimos a lo que dimos llamar "el parque de diversiones". Del otro lado del arroyo para el sur ,una formación mucho más antigua que la cordillera, nos esperaba con sierras llenas de cuevas y chinchillas.

Despues de un espectacular atarcecer y ya con el cielo abierto, el paisaje era realmente abrumador , la temperatura rondaba los 7 u 8 º, más que agradable, el fuego y unos vinos sirvieron para darle el toque místico a lo que nuestros ojos no daban abasto de ver.


A la mañana siguiente, sin ningun apuro, nos alistamos con las mochilas totalmente cargadas para salir al campamento numero 1. Decidimos no bajar a la altura del arroyo sino aprovechar la elavación del terreno a donde estabamos con la esperanza de ganar altura más facilmente. Fue un error, el terreno nunca se niveló con el del arroyo que venia bajando y tuvimos que atravesar totalemente cargados dos o más cañadones del terreno para luego bajar precipitadamente al campamento 1 por un lugar para nada aconsejable, un acarreo con piedras enormes y un angulo de descenso muy molesto.

Por ello lo planeado para el primer dia se acortó y luego de una caminata de 5/6 horas decidimos acampar en un lugar que dimos llamar "Campamento Oasis" a escasos 3200 msnm. Esta vez si, a la ribera del arroyo que nos guiaba hacia nuestro objetivo.
Otra vez una tarde perfecta, un lugar inimaginable, sin atisbos de civilizacion alguna y de rastros del hombre. Tambien todos habiamos perdido la señal de celular , estabamos encajonados, no hacia ni siquiera 0º por lo cual estabamos muy cómodos.

La noche no transcurrió sin sobresaltos porque Leo se empezó a sentir mal, ya que llegó al punto de despertarnos para avisar que algo no estaba andando bien con su pecho.
 La verdad que cuando nos despertó disimulamos bastante nuestra inmensa sorpresa, y luego de un chequeo de pulsaciones ensayamos unas palabras para tranquilizarlo, un paracetamol y nos dimos vuelta en nuestras bolsas pero no hubimos de dormir por mucho tiempo pensando las alternativas que tendriamos que manejar en caso de urgencia.

La mañana siguente hicimos las cosas incluso más tranquilas, chequeamos y re chequemos que él no tuviera nada, y verificamos que tanto su estado general como su actitud eran las normales. "Fue un susto" pensamos, un dolor pectoral por algun mal movimiento, ibuprofeno y a otra cosa. Esta vez el desayuno fue muy largo y a eso de las 11 hs emprendimos la marcha hasta el siguente campamento. Si bien la idea era ascender 1000 metros por dia, sabiamos que estabamos retrasados con el tiempo y los dias por la poca altura lograda el primer dia, por eso entonces nos propusimos ascender todo lo que pudieramos, siempre verificando que todo estuviera en orden. Atravesamos varios encajonamientos del arroyo que daban a grandes vallecitos de piedra, uno era tan grande que dimos a llamar "la cancha de futbol", con rocas del tamaño de pequeñas cabañas en la parte sureste del predio.

Ya entradas las 6 de la tarde la luz empezaba a retacear entre las sombras de las paredes de 800 metros que nos rodeaban y decidimos acampar, estabamos extenuados y la altura me estaba empezando a mostrar sus efectos, mi suntto marcaba aproximadamente 4100 msnm. Al llegar a este el que seria nuestro ultimo campamento de aproximación, Leo nos informa que se sentía muy mal, y verificamos que estaba volando de fiebre, lo metimos en su bolsa y le dimos analgésicos y antifebriles con una sopa. Devuelta además del cansancio con Dani nos vino la preocupación y la certeza que hasta aqui habiamos llegado. La idea era hacer un campamento más de aproximación para el ataque final a la cumbre por el glaciar, pero ni siquiera habiamos llegado a la primera de las lagunitas que veiamos por las imagenes satelitales de los mapitas impresos.
Pero bueno sabiamos que no podiamos arriesgarnos más, una evacuación de urgencia pasada esa altura podría ser extremadamente tediosa y sin garantías de éxito.
Nos levantamos al otro dia ya con esa idea en la cabeza y con un Leo un poco mejor, luego de un desayuno multiproteico y super calórico (hasta que apareció el sol la temperatura no pasaba de 0º), eterno y debatido, charlamos desde Napoleón hasta el Sargento Cabral pasando por Shakleton y Capitanich. No hubo tema que dejáramos sin debatir, divirtiéndonos e hidratandonos todo el tiempo, los chistes y los sobrenombres irreproducibles daban cuenta del ánimo irreductible de grupo que teníamos.
Decidimos entonces a petición de Leo armar una pequeña incursión para arriba, quedando él en su bolsa de dormir recuperando energias para la vuelta.
Entonces con Dani salimos a paso firme para arriba y nos dimos cuenta que la lagunita estaba solo a unos pocos metros más de distancia, de una subida bastante parecida al infiernillo del Salto de Vallecitos.
El lugar era pacifico y sobrecogedor, el silencio y lo cristalina del agua nos ubicó en forma directa en un estado alfa inmediato y luego de ello en una siestita apacible a orillas de la laguna. El agua era tan cristalina que no distinguias cuando terminaba la orilla.
Nos despertamos sobresaltados y extrañados del sueño parejo en que nos vimos inmersos y seguimos camino, hasta que inmediatamente vimos la segunda lagunita que daba a la cascada de agua unos de los tantos encajonamientos del arroyo, pero este especialmente lindo por la caida de no más de 8 metros de agua. Sesion de fotos de por medio decidimos seguir hasta que visualizamos el tan ansiado antiteatro, el fin de nuestro camino planificado, mi reloj marcaba los 4500 msnm y ya se estaba haciendo tarde nuestra pequeña excursion habia llegado a su fin, los paisajes a medida que ascendiamos se hacian más magnificentes y llenos de pureza visual. 
Bajamos a eso de las 6, y junto con las sombras vinieron las bajas temperaturas, ya desde arriba del falso infiernillo vimos la silueta de Leo al lado de la carpa oteando el filo de la subida para ver si apareciamos, eso aflojó incertidumbres... Leo empezaba a estar bien nuevamente. Ese dia ya era miercoles, el dia que debimos atacar cumbre segun nuestro plan original.
Luego de una cena llena de viandada y pastas nos metimos en el sobre comentando las novedades y con la decision tomada que al dia siguiente tranquilamente bajariamos...
No fue así, todos nos levantamos energicos y ya bastante aclimatados (yo era el más molesto con los dolores de cabeza hasta que me hidrataba bien en en el desayuno) y los más experimentados prometieron que la montaña no los sacaría sin algo de diversión, y sin pensarlo decidieron ascender una de las paredes escarpadas que nos rodeaba para el norte. 
Era una pared que comenzaba con un acarreo muy molesto para nuestra botas rígidas y luego las lenguas de nieve y hielo iban haciendo el camino más cómodo para nuestros calzados, pero no sin aumentar notablemente el ángulo de la pendiente que por momentos llegó a 70 º. Debo decir que parecía mucho más de lo que en realidad era. Veía que a pesar de la niebla espesa e ir abriendo la ruta en turnos entre leo y yo, los tres estabamos sumamente divertidos y confiados, la meta era llegar hasta arriba del filo que más adelante daba con el pico 2 antes de las 16 hs. hora prudencial para emprender el descenso.
Pasaba el tiempo, nos pusimos los grampones y seguimos sin problemas, era formidable el estado de ánimo que teniamos. Fuimos marcando los WAYPOINTS con el GPS de Leo ya que era el primer dia con visibilidad casi nula, y entre pioletazo y gramponazo fuimos abriendo una pequeña via divertida y sin complicaciones. No llegamos hasta el objetivo, sino que llegamos a las 16,08 hs a un espolón que Dani y Leo bautizaron el espolón SHACHA -por DANIEL VILLARROEL (LIBO)- a 4900 msnm. La ultima parte fue la más complicada por algunos pasos, uno de ellos lo bautizamos "el paso gurka " por lo compicado que era. Yo me sentia cómodo viendo cómo estos dos experimentados montañeros inspiraban confianza y resolución a cada inconveniente. No nos encontramos con la fiebre misteriosa de Leo nunca más, y nuestra emoción fue el resultado de un ascenso sumamente entretenido e incierto. Fotos de rigor,  salamines y naranjas completaron nuestra felicidad, ahora si, hidratados y con estómagos llenos emprendimos sin problemas el regreso con ayuda del GPS.

Llegamos a eso de las 5 de la tarde, exahustos pero eufóricos, no entendía por qué me sentía tan contento si ni siquiera habiamos llegado al campamento para atacar cumbre.
Sin mucha ceremonia nos volvimos a abrigar para no pasar frio por la ropa transpirada y luego de una nueva edición de fideos en sopa de viandada realizada por nuestro Chef oficial el sabio Geist, nos dispusimos raudamente a meternos en las bolsas.

Al día siguiente, viernes, luego de un desayuno menos charlado y con la idea de levantar el campamento, la mañana se reveló muy soleada pero con una temperatura de menos 5º aproximadamente, mucho más que el promedio de los días anteriores, ello nos regaló un arroyo medio congelado con formas, colores y brillos hipnotizantes.
Emprendimos entonces la retirada procurando no dejar rastro alguno de que estuvimos alli, con excepción de la pirca para el calentador.

La vuelta por ese valle fue un paseo de fotos con un dia espectacular; la parte de las vegas y veguitas con los alfombrados verdes naturales eran un descanso para nuestros callosos pies, nuestro calzado secundario (zapatillas de trekking) tuvo serias averías que anunciaban el fin de mi relación con mis queridas HI TEC azules y las tambien queridas y aguerridas zapas de Dani.
En una de las paradas nos olvidamos la cámara de Leo, una canon digital/reflex con la que habiamos documentado casi toda la salida. Esas fotos tenian para nosotros un valor inconmesurable. Por lo que emprendimos un equipo de rescate (Leo y Yo) que recorrió de ida y de vuelta casi toda la ultima parte desde el Oasis para el campamento base y sin exito porque la tarde nos habia dejado ya casi sin luz...
Con cierta desazón llegamos al campamento base y ya habiamos avisado de nuestro regreso por celular al sr. Ossa que aseguró que el sábado estaría a la 13 hs alli para recogernos.
No teniamos mucho tiempo y Leo me pidió volver a intentar hacer la busqueda de la cámara, es decir habiamos bajado y deberíamos subir hasta casi el ultimo de los campamentos a ver si encontrabamos una camara negra entre toda esa inmensidad que significaba el valle. Sin entusiasmo alguno a las 7 hs del sabado salimos con Leo para emprender nuevamente la búsqueda, usando el GPS para desandar cada uno de los descansos que nos habiamos tomado el dia anterior. Apostabamos a que estaba en el campamento Oasis donde ala vuelta habiamos almorzado, pero al llegar alli nos dimos cuenta que nuestra esperanza era vana. Entonces le dije a Leo que el se quede y que yo iba a llegar a la cancha de futbol (donde tambien habiamos parado a sacar fotos) porque tenia la idea de que alli estaría casi seguro... luego del trote para arriba, llegue al lugar desandando cada camino del GPS sin exito alguno, volvi y mi cara le dejó a Leo las cosas claras... no habremos de tener exito en nuestra misión, teniamos que volver antes de la una y eso era acelerar el paso!! casi bajamos corriendo haciendo memoria de cada lugar y rastrillando todo lo que podiamos la zona.
Con desazón le pedí en un momento a Leo que frenara que me parecía que por alli habiamos descansado y cuando Leo se dió vuelta alli estaba reluciente su ansiada CANON arriba de la roca sin ningun rasguño.

Nuestro abrazo terminó con la sensación clara que la excursión habia sido un éxito, y que lo único que la hubiera empañado habia sido resuelto, bajamos esta vez si, corriendo de contentos perfectamente aclimatados y sin ningun tipo de cansancio físico, la alegria del abrazo nos habia devuelto todo el espríritu.
LLegamos al campamento base a las 12,50 hs del sabado y ya Dani habia desarmado todo y dejado solo los bultos para cargar.

El camino recto de minería que nos llevó devuelta nos permitió ver todos los cerros más altos de san juan, pico polaco, mercedario, lameza, etc  y tambien el aconcagua que tenia mejor vista desde ese valle que desde ningñun otro donde hayamos estado.
Entonces con la amabilidad del dueño de las tierras que nos llevaba devuelta queriamos retener y digerir lo bien que la habiamos pasado y cómo habiamos disfrutado cada momento juntos, con la promesa que la proxima vez agregaríamos un dia más al tiempo de aproximación y un poco más de aspirinas por las dudas....
Hasta pronto Ansilta!!

Por Facundo Beltrán.