Febrero 2010    

 
 
 

IVÁN VALLEJO
EN BUENOS AIRES

Por Santiago Storni

Iván Vallejo es ecuatoriano, originario de Ambato, a 120 km al sur de Quito, donde reside.
El lunes 1º de marzo (‘2010) lo entrevistamos en Buenos Aires a su vuelta del Aconcagua habiéndolo subido por la pared sur y también por a normal, y de su visita a Salta para la presentación del libro “Dhaulagiri”, de Christian Vitry. Invitados a la entrevista por Martín “Pachi” Iglesias, director de Expedición Bicentenario, en esta nota Iván Vallejo nos cuenta en primera persona acerca de su vida, de cómo hizo los catorce ochomiles sin oxígeno, y de su empeño, sus alegrías y sus sueños.

Los comienzos
A los siete años de edad viendo el volcán Tungurahua me impresionó mucho, y me pregunté qué se sentirá y cómo será posible estar ahí. Le pedí a mi madre y me presentó a un chico andinista de Ambato, y le hice muchas preguntas, especialmente qué se siente. Recuerdo que me dijo que lo más lindo es llegar a la cumbre. Luego me presentaron amigos del club de montaña, me relacioné con ellos y me fueron enseñando. También hice cursos formales: Introducción, Escalada en roca, Escalada hielo, etc.
Mi primera cumbre fue a los 12 años, el Illiniza Norte, de 5.119 m, era la cumbre para principiantes. El club local de Ambato se llamaba “Boinas Rojas”, pero para esa expedición nos invitaron de un club de Quito, por el fin de semana.
Recuerdo que el lunes fui al colegio como si hubiera escalado el Everest. Por primera vez había pisado nieve, me habían atado para hacer un cruce, etc.
Ahora vengo del Aconcagua, de subir por la ruta Normal. Luego subí por la (pared) Sur. Y lloré en la cumbre de felicidad. Es importante que el ser humano no pierda la inocencia. Yo preservo esas primeras sensaciones de la infancia.
Al mirar por primera vez la pared sur, miré para abajo porque si seguía mirando me moría de miedo y no la escalaba. Entonces pensé “No mirar más y empezar a escalar”.
Fui a la universidad, soy Químico “por error”. Incluso ejercí unos años. En el octavo semestre de la facultad me faltaba muy poco para recibirme y me di cuenta que me había equivocado.
Yo ya estaba casado y tenía que darles de comer a mis hijos de mi profesión. Y en mi trabajo de entonces las vacaciones eran  dos semanas en diciembre. Entonces me volqué a dar clases desde 1988 al 2000.

Los primeros cuatro ochomiles
Iba a escalar clandestino al Pumari, porque no tenía el dinero para los permisos, pero supe que no podría porque me multarían. Entonces subí otros que no eran de +8.000 m. Volví con esa frustración de que no podía escalar esas montañas porque no tenia la plata. Lo charlé con colegas y decidimos ir en equipo al Pumari como preparación para el Everest (después los demás se fueron bajando).
Hice el Manaslú en el ’97, el Broad Peak en el ’98 y el Everest en el ’99. Por entonces no tenía el proyecto de los 14 x 8000.
En el Everest por la norte sin oxígeno fuimos con (el mendocino) Heber Orona casi sin recursos. Teníamos que pedir comida a otras expediciones.
Y al bajar del Everest... me quedé sin objetivos, porque concretar el Everest me había tomado cuatro años.
Entonces fui a ver a mi deportólogo y le planteé la idea de cruzar Groenlandia; pero le pareció poco! Y me dijo que era tirar por la borda cuatro años de entrenamiento: de cuidar la alimentación, el dormir, correr, bici, nadar, subir montañas, correr en altura… Me dio dos semanas para volver con un proyecto “que valga la pena”.
Le di la razón y aposté al K2, y me fue muy bien en el 2000. Fue duro. En los años previos, ‘98 y ‘99 ninguna expedición, había hecho cumbre. Al bajar del K2 vi que tenía condiciones, y recién ahí aposté a los 14 x 8000. El único latinoamericano que los había logrado era el mejicano Carlos Carsolio, pero yo no tenía contacto con él más que por un libro suyo. Fue para mí el proyecto más lindo e importante.

La familia
Yo tengo  dos hijos. Me divorcié hace catorce años, no por las montañas, que hubiera sido un precio muy caro. A mis hijos intenté involucrarlos en el proyecto. Logré que ayuden con el entrenamiento. Llevé a mi hijo a Nepal a que viera el Everest. Mi hijo menor me ayudó con las presentaciones, y al involucrarlos a ellos también tienen mucho cariño por el proyecto.
En el Chimborazo en 1988 a los 28 años me caí en una grieta. Estuve cuatro horas sepultado. Pensé que me moría, y le prometí a Dios  que nunca más haría esto tan absurdo de subir montañas. Por suerte había resquicios en la nieve y no me asfixié. Mis compañeros, siguiendo la soga, me rescataron. El susto me duró seis meses. Y luego si no yo no seguía subiendo montañas iba a morir en vida. Entonces despersonalicé todo lo que me había pasado en el Chimborazo: era una cuestión lógica, de física y de la acción de la fuerza de la gravedad.

Latinoamericano
Es un problema para todo latinoamericano el tema del auspicio. Ese tema es tal que cuando bajo de la montaña pido a Dios que me deje en el campo base en vez de tener que volver a la ciudad.
En  el primer proyecto al Pumari supimos desde el principio que el mayor desafío no era la montaña sino juntar el dinero. Trabajé  muy duro haciendo de todo, y los demás se fueron bajando, y quedé yo solo. Estudié fotografía, y estudié para escribir. Obtuve premios de fotografía y me dieron un espacio en un diario. A través de eso fueron conociendo mis crónicas, y empecé a pedir auspicios. Luego volvía de la montaña y transmitía las vivencias, sin las angustias.
El primer Everest (1999) coincidió con un “corralito” en Ecuador (en el 2000 vuelve al Everest por la cara sur). Entonces no iba a ir, y un amigo me prestó u$s 10.000. Volví y en plena malaria  mi noticia fue un éxito. Una buena en medio de tantas malas. Entonces una empresa me llamó y me ofreció auspiciar el K2. Pasé muchas penurias durante  los cuatro años previos al Everest. En Latinoamérica tienes que hacer todo: fotos, escribir, difusión, internet, marketing, etc… y escalar. Si no, no va.
Los 14x8000 sabía que demandarían mucho. Lo hablé con mis hijos y también con mi ex esposa. Lo hablé para contar con ellos.
Los más difíciles fueron el K2, el Kangchenjunga, el Dhaulagiri y el Annapurna.
Un año antes del último 8.000 me prepare para ese logro. En el Dhaulagiri, la última cumbre, lloré mucho de alegría mirando a los 360 grados.
Y luego disfruté y festejé durante todo un año.

14 x 8000 sin oxígeno
Habiendo leído a Messner en el ‘81, él decía de la mascarilla de oxígeno, que en primer lugar degrada a la montaña, y en segundo lugar que es una barrera a la lucha que te puede dar la montaña.
Considero que los montañistas debemos subir sin oxígeno. Si no, es como largar una maratón de 42 km y en el km 39 te subes a una patineta.
Es distinto con los turistas.
La secuencia que seguí fue por un poco por dificultad y otro poco por como se fueron presentando.
Hay una masificación de escalar las montañas más altas. Pero las expediciones comerciales permiten que los latinoamericanos podamos anotarnos e incluirnos en ellas. El desatino es que quejarse si vas al Everest  por la cara sur, sabiendo que esta lleno de gente, y que a medio día de ahí está la vía por la cara norte, sin gente. Las vías normales están llenas, pero hay otras vías y otras montañas.
La secuencia de intentos y cumbres de los ochomiles, habiendo hecho en 1996 el Ama Dablam (6.856 m), fue:

  • 1997 Manaslú (8.163 m).
  • 1998 Broad Peak (8.047 m).
  • 1999 Everest cara norte (8.848 m).
  • 2000 K2 (8.611 m).
  • 2001 Everest cara sur (8.848 m).
  • 2002 Kangchenjunga (intento).
  • 2002 Cho-Oyu (8.201 m).
  • 2003 Lhotse (8.516 m).
  • 2003 Gasherbrum II (8.163 m).
  • 2003 Gasherbrum I (8.035 m).
  • 2004 Makalu (8.463 m).
  • 2004 Shisha Pagma (8.046 m).
  • 2005 Dhaulagiri (intento).
  • 2005 Nanga Parbat (8.125 m).
  • 2006 Kangchenjunga (8.586 m).
  • 2006 Dhaulagiri (intento).
  • 2007 Annapurna (8.091 m).
  • 2007 Broad Peak (8.047 m).
  • 2008 Dhaulagiri (8.167 m).

El Dhaulagiri con los argentinos en el 2008
Sin lo de Darío (Bracali) la expedición hubiera sido un éxito. Christian trató de convencerlo de que no fuera solo, cuando ya todas las expediciones habían bajado. Yo mismo le oí contestar a Darío: “Ni mis padres me han convencido de lo contrario cuando me propongo algo”. (No habiendo podido hacer cumbre el día que la logró Christian Vitry y otras expediciones, al día siguiente Darío salió solo a intentarlo y nunca más volvió).
Las congelaciones en general se dan por agotamiento más que por frío. Antes que restar irrigación al cerebro el cuerpo sacrifica la irrigación de otras partes. Si las congelaciones de Seba fuesen por frío, todos a esa altitud deberíamos haberlas sufrido (Sebastián Cura tuvo que bajar desde el último campamento y sufrió congelaciones en algunos de sus dedos).

Proyectos
El nuevo proyecto “Somos Ecuador” es en equipo. Hasta ahora me vieron a mi solito sosteniendo la bandera de Ecuador en la cumbre, y ahora verán a varios. Convoqué a chicos nuevos que el año pasado hicieron la sur del Aconcagua, y nos está yendo súper bien. Esta expedición que venimos de hacer en el Aconcagua fue perfecta.
En Ecuador hay mucha movida gracias a la proximidad de las montañas. Si no hay plata se puede ir a Perú por u$s 300. Nuestras montañas están a tres horas desde Quito. Vas y escalas a más de 5.000 m. Existe la Federación Ecuatoriana de Andinismo y Escalada.
Otros proyectos personales: estuve en el Mont Blanc y en el Cervino, pero pienso volver al Mont Blanc porque es bellísimo. También planeo venir a Ushuaia, que en Ecuador no tienes donde esquiar.
Perú es un paraíso pero a mí me cautivó el Himalaya. Fue un amor a primera vista. Lo conocí en el ’97 y no paré hasta el 2008. Y eso que es complicado por la economía.
Yo manejo el esfuerzo, pero no me interesa el peligro. Subí la sur del Aconcagua  una vez, y ya es suficiente. Concientemente no busco el peligro si no el esfuerzo.
Aunque me meto en montañas como el Annapurna, con el mayor número de muertes, y te puedes morir. Es inevitable a veces jugar con eso, pero no es lo que busco.
Hay una espiritualidad en las montañas. Escalé con suizos y otros europeos que no creen en nada de eso, pero yo sí. Hablo con la montaña, le pido, le agradezco, me da miedo, me alegra, me exalta... Creo absolutamente que la montaña es la que te deja subir, te da la chance.
No me gusta escalar en solitario; me gusta compartir el abrazo, el llanto, la alegría... Por eso este proyecto en equipo de “Somos Ecuador”.
Este año 2010 venimos del Aconcagua e iremos a un pico de +7.000 m en Pakistán, y en el 2011 intentaremos la vía Cassin en el McKinley.
Hay tantas montañas..! Y a los 65 años haré otras cosas, pero seguiré durmiendo bajo las estrellas.

 http://www.ivanvallejo.com