MENDOZA - CORDILLERA DE LA JAULA -
CORDÓN DEL PEINE - PICO CAMPANINI
Por Gabriel Moretta, Matías Cruz y Pablo Ruiz
Expedición realizada entre el 23 de Septiembre y el 5 deOctubre del 2009.
“Cuando se ve el horizonte, se puede divisar que aún hay tierras lejanas, pero lo que no se puede apreciar, es que esas extensiones verticales pueden provocar tantas sensaciones, que los cielos al fin se pueden acariciar después de jornadas cansadoras de hielo, rocas y vientos que inspiran el espíritu y fortalecen la voluntad del hombre amante de las alturas…”
Cuando empezamos a practicar el montañismo nos fuimos dando cuenta que, en el curso de la historia transcurrida, todo nos iba encausado en un progreso de cumbres y reflexiones que las soledad de la cordillera traía en el ceno de sus manos. Nos vemos con la necesidad de trasgredir límites y explorar más rincones de nuestro ambiente, fue así como las paredes del Peine en el Cordón de la Jaula se presentaron ante nuestros ojos desde el Cordón del Plata, escuela del montañismo. A partir de ese momento nos dedicamos, casi obsesivos, en estudiar el paso que nos daría acceso.
“La cordillera frontal, en la provincia de Mendoza, presenta dos sistemas bien definidos: el Cordón del Plata y el Cordón de la Jaula, con alturas que van desde cuatro mil hasta casi seis mil metros. El acceso más conocido y frecuentado es através del Centro de Esquí Vallecitos, ubicado a 80 km de la ciudad de Mendoza”.
Habíamos averiguado que la quebrada, que empezaba desde el Corredor Andino (Ruta Internacional Nº 7), era un tanto larga y enriscada, por lo cual decidimos filtrar el Cordón del Plata. El paso del portezuelo del Plata-Vallecitos había sido ya hecho en 1966, y de ahí en más fue poco frecuentado. El problema que se nos presentaba era el momento en que queríamos hacerlo, ya que en Septiembre el clima del lugar es muy ventoso y aún invernal, lo cual nos había implicado dos intentos con rompimiento de tiendas. Así concluimos que este paso era muy alto y desgastante para llegar al otro lado con energías.
Una sugerencia de Pablo, “Wini”, fue considerar el paso del Portezuelo Blanco, entre el cerro Rincón y Colorado a +4600 m, el cual ya había sido transitado por primera vez en el año1943 por una expedición de Grajales.
Utilizando el sistema de porteos desde las Vegas Superior de Vallecitos, trasladamos el próximo campamento el segundo día, situado al pie del Portezuelo Blanco. Soportando el frío intenso esa noche hilvanamos en las miradas, en los pensamientos, el anhelo de poder cruzar y ver definitivamente el destino direccionado, y así el sueño nos gano en la incertidumbre, la misma que al otro día nos aguardaba entre las nubes y una línea que se descubría en cada nuevo paso de una huella blanca y profunda, sin saber que del otro lado nos esperaba un intenso viento.
Una vez sobre el Portezuelo descendimos por un canal que se encuentra a su derecha. El mismo está formado por grandes paredes que lo hacen muy definido y a través del cual llegamos cómodamente y sin dificultades a la Qº del Río Blanco. Allí acampamos conjugando el no poder creer que lo habíamos logrado y el estar lejos de todo lo que conocemos, sin embargo nos sentíamos inspirados y contenidos por nuevos mundos que ya se gestaban en nuestras mentes. Sabíamos que el encarar proyectos de esta envergadura contaba con una fuerza mayor de la siquis, ya que por las distancias, las probabilidades de rescate son bastante pocas, por lo que nos aferramos al positivismo y a la optimización del conocimiento adquirido en todos estos años.
En los días siguientes transitamos la quebrada armando y desarmando campamentos como verdaderos nómades, buscando el sustento para el alma de las alturas, donde nos esperaban enfriamientos, pensamientos, risas y miradas, caminos que se abrían en cada una de nuestras voluntades, es decir, cansancios cálidos en los cuales las paredes de los cerros que nos habían iniciado nos contemplaban en su silencio eterno.
Desde la bajada del Portezuelo Blanco, a dos horas de caminata en dirección sur, se encuentra la quebrada que da acceso al Cordón Peine, formado por vistosas agujas de roca erosionada, con canales de hielo y nieve.
En el noveno día decidimos subir uno de los canales más definidos en el sector Sur del Cordón del Peine. Un canal de 700 metros de desnivel con pendiente que oscilaban entre 40º y hasta 70º, con constantes desprendimientos de rocas y un serac a mitad de la vía donde encontramos el “crux”. Éste se trata de una cascada de hielo de unos 20 metros de largo con resaltes de hasta 90º. Superado este paso la vía continúa sobre nieve con 70º de pendiente, hasta llegar a un estético filo que nos conduce hasta la cumbre.
En honor a las personas que han dejado su vida en el desempeño de esta hermosa y apasionante actividad, decidimos nombrar ésta cumbre Pico Campanini (+5.245 m), en memoria a Federico Campanini, quien también fue unas de las personas atraídas por la magia de este lugar.
Dejando atrás lo más intenso, nos quedaba por delante el regreso, que significaría recorrer la Qº del Río Blanco hasta la salida (30 km.) en el Corredor Andino, que luego de cruzar el Río Mendoza a través de un viejo puente ferroviario, nos deja a 7 km. de la Estación Polvareda.
Donde quedaron nuestros esfuerzos conjuntos y mezclados en la esencia histórica de estas alturas, para que otros nuevamente prueben la sensación plena de sus paisajes, igual que nosotros, que con la humildad y el sustento de nuestro trabajo de porteadores del parque Aconcagua, hemos llegado a realizar en lo que se nos hace imprescindible motivo de desear que en el futuro colectivo se regularice la remuneración y estabilidad de la misma fuente laboral de acuerdo con la sociedad madura que somos, y así mas montañistas jóvenes puedan, libres de conflictos, emprender el camino que hoy recorremos extasiados. |





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