Julio 2009    

 

CONSULTORIO TÉCNICO

Por Christian Ferrari

REUNIONES

Las primeras tentativas de aseguramiento al primero o segundo de cuerda se realizaban exclusivamente con el cuerpo, excluyendo todo tipo de anclaje o sistema de seguridad. Solo la posición del cuerpo y el rozamiento de la cuerda sobre éste contrarrestaban una posible caída. Se trataba del tradicional aseguramiento “de hombro”.
Los primeros “Alpinistas” tenían una idea muy vaga de los sistemas de aseguramiento. Las técnicas de antaño eran rudimentarias y a la vez peligrosas. A travéz del tiempo la evolución se hizo presente en lo que a seguridad se refiere, pero ésta se reducía prácticamente a una simple clavija, o a una saliente rocosa en donde se anclaba la cuerda casi por derecho propio.  Los sistemas eran ineficaces; no existía el auto-aseguramiento; no había dinamismo en los materiales, y si fallaba un seguro las consecuencias podían ser fatales.
Paralelamente a la evolución en las técnicas de escalada se fueron refinando los sistemas de anclajes de seguridad hasta alcanzar hoy en día una notable perfección.

Los sistemas
Una reunión debe ser segura, y es raro que suela existir una sola manera de montarla; pero sí hay muchas maneras de hacerlo mal. Y la importancia es vital para una cordada de varios largos. Lo importante es saber juzgar cuáles son los anclajes buenos y malos y evaluar qué le ocurriría al sistema si uno de ellos fallara.
El saber cómo emplazar los seguros y que trabajen de la forma adecuada, teniendo en cuenta la posible fuerza de tracción, son factores imprescindibles para una progresión segura y fluida. Por eso la reunión debe ser absolutamente segura.
Una reunión en pared debe contar como mínimo de dos puntos de anclaje. Si no nos fiáramos de uno de estos, deberíamos colocar uno o dos seguros adicionales (con empotradores, clavos, friends, etc.). Entonces deberíamos tener en cuenta los cambios de tracción que se puedan originar en las diferentes variables del sistema, y recurrir a nuestra creatividad y buen juicio para evaluar las posibles fallas.
En toda reunión existe un punto al que están conectados todos los puntos de anclaje, y al que nos aseguraremos.
El montaje se debería realizar bajo tres lineamientos:
a) La repartición de la tensión de una caída en todos sus anclajes (según sus resistencias).
b) El conjunto debería resistir la falla o rotura de uno de los anclajes.
c) La utilización de la menor cantidad de material posible y esfuerzo realizado.

 

Sistemas más adecuados
 
1) Triángulo de fuerzas convencional o móvil: Reparte la fuerza en todos los puntos de anclaje por igual (50%/50% si son dos). Se debe tener en cuenta el ángulo de apertura (no debe ser superior a 60°), puesto que se incrementaría progresivamente la tensión al aumentar el ángulo de incidencia. Este tipo de construcción se recomienda cuando ambos puntos de seguro son similares, y la distancia entre ambos no supera el medio metro (aprox.).

2) Montaje en línea: En este caso el objetivo es transmitir la mayor parte de la carga al seguro más fiable. De esta manera se pueden unir los puntos aunque estén separados por una amplia distancia vertical. Se puede realizar con la misma cuerda. Primero pasamos una gaza de ocho por el seguro inferior (nos aseguramos a éste), luego calculamos la distancia al seguro superior y fijamos la cuerda que viene de abajo mediante un nudo ballestrinque. Luego tensamos hasta que la carga sea en mayor o menor medida, dependiendo la calidad de los dos seguros (si el anclaje superior es el de menor seguridad, dejamos algo flojo para que la carga principal recaiga sobre el punto inferior). Este sistema es aconsejable cuando los seguros sean de desigual calidad, o estén alejados entre sí.

A la vez se pueden combinar estos dos sistemas cuando existan más de dos puntos de anclaje: triángulo de fuerza clásico + montaje en línea.

Bibliografía:
  *La Técnica dell’ alpinismo. Andrea Mellano. 1981.

*Rock Climbing. A Practical Guide to Essential Skills. Malcolm Creasey. 1998.