ALGO MÁS DEL
FALSO ILSE
Por Camilo Rada
La Patagonia austral es uno de los pocos lugares de la tierra aún sembrado de regiones inexploradas y cumbres vírgenes, siendo particularmente bellas e imponentes aquellas que se alzan desde los Hielos Continentales, cuyas principales defensas son la dificultad de los accesos y un clima excepcionalmente tempestuoso. La mayoría de estas cumbres vírgenes se encuentran en la margen occidental del Campo de Hielo. Sin embargo, incluso a pocos kilómetros de lo que es probablemente el mejor acceso al Hielo Continental, el Paso Marconi, aún se encuentran cumbres no escaladas, la mayoría completamente anónimas. Una de las pocas cumbres vírgenes fuera del anonimato era el Falso Ilse, llamado así ya que fue bautizado como Ilse varios años después de que a un cerro al interior del Hielo Continental le fuera dado el mismo nombre. Esta montaña nos llamó por primera vez la atención durante un trekking en torno al cerro Milanesio, desde donde aparece como una agudísima cima de roca, con dos afiladas cumbres.
Intentar su escalada suponía dos pasos fundamentales, el primero era determinar cuál era su cumbre principal, pues desde distintas perspectivas se tienen impresiones radicalmente opuestas, y el segundo era elegir una ruta, y escalarla.
Mirando las cartas topográficas, encontramos una loma sobre el Valle del Milodón, desde la que tendríamos una perspectiva neutral de ambas cumbres, pero al llegar ahí nos dimos cuenta de que ambas cumbres eran tan similares en altitud que resultaba imposible discriminar la más alta. Sin embargo la perspectiva nos puso en una muy buena posición para estudiar el cerro y sus posibles rutas.
Ya decididos a intentarlo, partimos junto con Natalia Martínez, una experimentada guía argentina de montaña en Chaltén y Aconcagua entre otros, hacia el refugio del Gorra Blanca, desde donde subimos el cerro homónimo, con el principal objetivo de observar detenidamente el Falso Ilse. Nos detuvimos y lo observamos cuidadosamente desde un punto que parecía estar a la misma altura que sus cumbres, pero no pudimos llegar a otra conclusión más que ambas cumbres parecían iguales a simple vista.
Al día subsiguiente, el 9 de Diciembre de 2008, repetimos el camino hasta el portezuelo en el filo oeste del Gorra Blanca, y desde allí bajamos al norte, hacia el circo que forma éste con el Falso Ilse, para luego seguir el filo que los une, que paulatinamente se iba mostrando más empinado y angosto. Así tras algunos largos de cuerda para proteger pasadas expuestas en hielo y nieve, llegamos a la base de la cara este del cerro, por la que con dos largos de hielo y mixto de hasta 60°, llegamos a la base del rocoso torreón cumbrero, el cual rodeamos en travesía por la derecha, sólo para encontrarnos con la decepción de que la cara norte de dicho torreón está defendida por un liso y vertical paso en roca. Desandamos la travesía e intentamos el torreón continuando por la pared este; así, luego de un largo en roca grado 5.8 llegamos al filo sur, bastante expuesto y agudo, pero que pudimos superar en un largo con dificultades en roca que no superaban el 5.7. Cada paso que dábamos hacia la cumbre en esta sección final iba incrementando la expectación y las ansias de alcanzarla, más que por el solo hecho de hacerlo, por que sabíamos que desde allí finalmente sabríamos cuál es la cumbre principal. La experiencia dice que cuando estás en una cumbre que no es la más alta, dudas en ello, pero cuando estás en la más alta, la sensación de que realmente lo es, es clara e indiscutible.
Nos llenamos de alegría al ver la cumbre norte levemente por debajo del horizonte, lo que indicaba que era más baja, aunque la diferencia probablemente no alcanza el metro. Entonces, nos detuvimos a disfrutar el momento, a contemplar la Patagonia que se nos mostraba desnuda, haciendo alarde de todos sus encantos en un perfecto día de sol en que las nubes por fin se olvidaron de este rincón del mundo. Incluso en aquel paisaje sobrecogedor, nuestras miradas se clavaban inevitablemente en otras cumbres, escaladas e inescaladas, que se roban nuestros anhelos, y que con suerte, en un futuro serán el objetivo de nuevas expediciones.
Coordenadas: Lat: 49° 06' 27.73" S Long: 73° 06' 50.06" W (Datum: WGS84). Alt: 2.507 m
“El Cerro Ilse von Rentzell fue así bautizado por Hugo Corbella (del CABA), en los años '50, y está en el medio de la Meseta de todas las madres. El Falso Ilse recientemente alcanzada su cumbre por Camilo y Natalia, está al noroeste del Gorra Blanca y a pocos kilómetros del Paso Marconi”.
Carlos Comesaña |


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