RESCATES EN EL CHALTÉN
Por Santiago Storni
Basado en entrevistas a César Acuña y Max Odell
Esta temporada hubo dos rescates en montaña con intervención de helicópteros en el área de El Chaltén, ocurridos en sitios próximos y coincidentes en el punto de evacuación.
Como medio de difusión es la tercera vez que publicamos crónicas e informes de rescates en los diez años de existencia de la revista, y como observadores debemos destacar la enorme evolución que han demostrado los montañistas argentinos sobre este tema en ese período. Los informes de hace diez años si bien reflejaban heroísmo, comparados con los rescates actuales aquellos estaban rodeados de algo de desconcierto, nervios, recursos limitados, falta de experiencia, de técnicas y de coordinación entre los diversos rescatistas intervinientes. En las acciones de esta temporada en cambio se puede apreciar que, a pesar de lo difícil de la situación en el momento y de lo escarpado del terreno, los rescates han adquirido un nivel de especialización excelente. Y lo atribuímos a que por un lado de cada accidente y rescate algo se aprende, y también a que en los últimos años se ha promovido en la formación de los montañistas una capacitación en socorrismo y primeros auxilios en montaña que les permite desempeñarse con seguridad y soltura en esas circunstancias. Y los resultados están a la vista.
la “gringa”.
El 20 de enero aproximadamente, una escaladora extranjera que estaba con amigas se accidentó a veinte minutos de “Niponino”, yendo a “Polacos”. “Niponino” es el campamento que está al pie del cerro Mocho. Se ubica en el medio, entre los campamentos “Polacos” y “Noruegos”, y de allí su nombre, abreviatura de “Ni Polacos ni Noruegos”.
Fue asistida entre otros por Max Odell, y se dio el aviso por radio. La trasladaron a un lugar abierto y plano, donde la evacuó un helicóptero del ejército proveniente de El Calafate.
César “Tehuelche” Acuña
César Acuña, más conocido como “Tehuelche”, preside el Centro Andino El Chaltén, y es miembro activo de la Comisión de Auxilio Fabio Stédile, habiendo participado en varios rescates de otros escaladores desde 1999.
El 4 de marzo se encontraba con su compañero de cordada Fidel, escalando en el cerro Mocho la vía de Piolá. Iba de primero, y notaba que la roca no estaba en buen estado pues, a pesar de ser granito, se rompía y desgranaba.
Se encontraba apoyado en su pie izquierdo, sostenido también por su mano derecha por encima de su cabeza, y el pie derecho simplemente apoyado contra la roca, con la mano izquierda libre para progresar. Entre Fidel, que le daba seguro, y él había tres friends empotrados en la fisura de ese granito dudoso.
De pronto la toma del pie izquierdo simplemente se suelta, y César queda colgado únicamente de su mano derecha..!
- Uy! Estoy en el horno!!!
La roca a la que se aferra su mano derecha cruje…
- ¡¡Tenemeee!!!
Y se desprende..!
La volada. Como en cámara lenta, César ve claramente mientras cae, que el primer seguro se arranca rompiendo los bordes de la fisura…
- ¡Qué mal!!!
Cierra los ojos, y al segundo friend lo siente que también se sale, mientras Fidel no deja de tomar cuerda.
César lo pasa por arriba en su caída sin tocarlo, y golpea contra una repisa que no lo detiene; otro impacto contra una segunda repisa más abajo, y finalmente la cuerda se tensa, el tercer friend no se zafa, y frena la caída, evitando que siga hacia abajo, que por la gran distancia que lo separaba del piso hubiera sido trágico.
Eran alrededor de las 14.00 hs y esta vez a César le tocó ver todo desde el otro lado, como accidentado, y con la ayuda de Fidel inició su autorrescate.
- Me mandé la gran “Tocando el vacío”!
Descendiendo en rapel por sus propios medios, con una vértebra fracturada y también roto un hueso de la mano derecha, mano necesaria para rapelar, fueron bajando como pudieron durante siete horas, uno a uno cada largo, hasta llegar al campamento “Niponino” a las nueve, casi de noche y sin radio ni botiquín.
Afortunadamente había allí un montañista ruso con teléfono satelital, debido a una prueba de salto B.A.S.E. que estaban por hacer, con el auspicio de Red Bull. Allí pudieron llamar y poner en marcha el operativo.
Normalmente en El Chaltén no hay helicóptero, y en casos así debe autorizarse su vuelo desde su base en Río Gallegos o en El Calafate. Pero en febrero una comisión del Instituto Geográfico vino al pueblo a trabajar en el área, para lo cual cuentan con el apoyo de tres helicópteros Lamas de la Sección de Aviación del Ejército de Montaña, cuya base es en Mendoza, apostados para entonces en el jardín de uno de los hoteles del pueblo. Y en los días previos al accidente del “Tehuelche” los pilotos habían dado una charla a los integrantes de la Comisión de Auxilio acerca de cómo actuar en coordinación en rescates con helicóptero. En uno de ellos, piloteado por Néstor Azagra, despegan con la doctora (y escaladora) Carolina Codó, que siempre tiene que intervenir en estos rescates.
Era casi de noche y había que actuar rápido, sin tiempo de buscar un GPS. Sobrevuelan la zona pero no los ven. Desde esa altura no se distinguen los colores de las camperas de los escaladores de los matices de las piedras del lugar de aterrizaje, desde el cual los muchachos oyen el helicóptero y lo ven pasar a gran altura, y seguir de largo.
César sabe que no los vieron, que el helicóptero no vuela de noche en montaña, y que no volverán a buscarlo hasta el día siguiente. Con Fidel se miran y se van a la carpa a pasar la noche y tratar de dormir como se pudiera.
En la mañana siguiente con más asistencia de otros escaladores alertados, le habían inmovilizado la mano con un rollo aislante a modo de férula, y preparado una camilla en la que lo llevaron hasta el punto de evacuación. De nuevo estaba Max Odell colaborando, sintiendo que eso ya lo había vivido a fines de enero, con la escaladora extranjera, haciendo el traslado al mismo sitio.
Cerca de las 10.00 hs aparece el helicóptero, aterriza, recoge a César y lo traslada a El Chaltén, de donde lo llevan al hospital de El Calafate.
César tuvo muchísima suerte. Las fracturas en una vértebra y mano derecha no le ocasionarán daños de consideración. A sus conocimientos como rescatista en montaña, ahora puede agregar la experiencia de haber sido él el auxiliado. Mientas guarda reposo en la casita que con sus manos se construyó en El Chaltén, delante de su cama cuelga, medio deshilachado, el tercer friend, el que le salvó la vida.
Newsletter de Explorers del 03/03/08: Valery Rozov hizo el primer salto B.A.S.E. del Cerro Torre el 25 de febrero, desde un punto ubicado un poco debajo de la travesía en la vía del Compresor. El vuelo duró 1 minuto y 20 segundos con una diferencia de altitud de unos 1.450 m. Debido al mal tiempo y la caída de hielo el equipo no alcanzó la cumbre y va a hacer un segundo intento en la siguiente “ventana” de buen tiempo, entre el 3 y el 5 de marzo, para ver si con mejores condiciones intentan saltar desde la cumbre.
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