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RESPETO POR MI PATAGONIA
Entrevista
a CARLOS COMESAÑA realizada por Giorgio
Spreafico
Traducción: Ana Laura González
Agradecemos a Antonio Crivellone y a Giancarlo
Golé.
El
legendario primer andinista de la "Supercanaleta"
en el Fitz Roy, nombrado socio honorario
de los " Ragni di Lecco" (arañas
de Lecco), ataca el uso masivo de medios
artificiales: "Si pudimos hacerlo en
estilo alpino en 1965 ¿Por qué
no debería serlo hoy?"
Es importante aclarar que esta entrevista
es anterior a la apertura de la ruta "El
Arca de los Vientos" por Ermanno Salvaterra,
Rolo Garibotti y Alessandro Beltrami, en
noviembre del 2005, en estilo casi integralmente
alpino, que demostró la inexistencia
de trazas de Maestri, Egger y Fava en el
tope de la ruta pretendida por Maestri desde
1959, lo cual confirma la opinión
de Comesaña sobre el tema, además
de darle a la expedición de los "Ragni
de Lecco" de 1974 el carácter
de primera expedición que coronó
realmente la cumbre del Cerro Torre.
LargóLecco,
Italia, 12 de enero de 2005
En
1965, hace largos años, este argentino
de abuelos lombardos, con José Luis
Fonrouge firmaba con un sorprendente estilo
alpino la Supercanaleta del Fitz Roy, una
proeza absoluta que en ese momento indicaba
un futuro posible pero sin precedentes:
ligereza, velocidad, ningún recurso
de sogas fijas u otros equipos artificiales,
salto directo desde los pies de la montaña
a la cumbre. Sorprendente, memorable, y
para algunos, sin parangón.
Comesaña un señor ciudadano
del mundo con una gran carrera también
como yachtman, kayakista y últimamente
river surfer, con una montaña de
intereses y pasiones culturales, fue nombrado
"Ragno Honorario" y ha comenzado
a ser parte de la más tradicional
y célebre entre las comunidades que
tienen sus raíces a los pies de la
Grigna y del Resegone. Una decisión
con la cual el célebre grupo de las
camperas rojas ha querido rendirle homenaje
y reconocer la amistad y la pasión
que ha demostrado participando de las solemnes
celebraciones organizadas por los 30 años
de la escalada lecchese a la pared oeste
del Cerro Torre. Casimiro Ferrari guió
al formidable equipo de aquel entonces,
y el inolvidable Casimiro era un gran amigo
de Comesaña y uno de los pocos que
con el célebre escalador sudamericano
pudiese competir en cuanto a conocimiento
de la patagonia y a las ganas por descubrir
nuevas montañas y vías.
¿Qué
sucede Comesaña: las cosas en el
sur han dado un giro preocupante?
Para quien piensa las cosas como yo, indudablemente
sí. No tengo la pretensión
de conocer todo, naturalmente. Con respecto
a muchas ascenciones que no conozco lo suficiente
en el aspecto técnico, aquéllas
de las cuales no podría describir
ni siquiera sus características,
no pretendo discutir. De las ascenciones
que conozco, creo estar en condiciones de
opinar. Y no hay ninguna duda que en muchos
casos en las montañas de la Patagonia
han entrado en escena los medios artificiales
que le restan valor a la ascensión
misma. ¿Por qué se han acabado
las vías naturales? ¿Por qué
en la Patagonia se comportan como nunca
osarían hacerlo en los Alpes? Si
el estilo alpino fue posible para nosotros
en el año 1965 ¿Por que no
debería serlo hoy? ¡Más
respeto, por favor, más respeto!
¿Demasiados Taladros?
Demasiados taladros, demasiadas sogas fijas,
demasiados "jumars", demasiada
búsqueda de confort. Lo vuelvo a
afirmar, se usan demasiados equipos en las
paredes. Hoy en día hemos llegado
a tener no más escaladores de nuevas
rutas sino constructores de nuevas rutas.
Cada año las cosas empeoran. Y tampoco
se hacen honestos registros en los relatos
de estas las ascensiones. Un error, un grave
error.
La respuesta a este tipo de observaciones
es generalmente la misma: la montaña
es libre y cada uno puede decidir su proceder.
Lo sé. Pero también sé
que cada generación tiene una responsabilidad
de la cual no puede escapar. Y nuestra responsabilidad
es, en mi opinion, la de marcar una ética,
y la de enseñar a las generaciones
jóvenes a valorar las ascensiones
correctamente.
¿En primer lugar la ética
entonces?
Sí, la ética en primer lugar.
Hablemos claro de una vez por todas sobre
aquello que no es admisible, aquello que
no es ético en el alpinismo moderno.
En mi opinión a medida que cambian
las épocas cambia también
la línea de demarcación entre
los medios éticamente aceptables
y los no aceptables en las escaladas. Hoy
yo no tendría nada que objetar si
Heckmaier o Cassin hubiesen utilizado algún
clavo de expansión en su momento
para la apertura de sus rutas en la norte
del Eiger o de la Walker. Pero hacerlo hoy
no es el caso. Estamos al inicio del tercer
milenio y usar por ejemplo una "casa
izable mecanicamente" para construir
una ruta nueva en el Cerro Torre no me parece
que sea una decisión aceptable. Reconozco
que es más fácil definir puntualmente
a lo largo del tiempo cuáles son
los medios éticamente no aceptables
para luego enunciar cuáles en cambio
entran en el estilo puro.
¿Podemos de todas maneras dar algún
ejemplo?
Por ejemplo: el taladro, las sogas fijas,
los clavos a expansión, los sucesivos
ataques a la montaña por oleadas
de escaladores, el hecho de no traer pruebas
materiales del arribo a la cima. Y además,
la frecuente práctica de declarar
como escaladas las montañas a las
cuales no se ha arribado a la cima, diciendo
que todas las dificultades técnicas
fueron superadas. Naturalmente, también
el tema del oxígeno en la montaña,
cuando hablamos de ascensiones al Himalaya.
El oxígeno tiene sentido actualmente
sólo por motivos médicos y
no por otra cosa.
Se lo ha escuchado repetir frecuentemente,
conceptos contra primeras ascenciones como
algunas realizadas al Cerro Torre y al Fitz
Roy donde no se alcanzaron las cumbres por
considerarse que acabaron las dificultades
antes de llegar a ellas.
A eso me refiería antes. E insisto,
sobretodo en la Patagonia, los argumentos
de haber alcanzado el éxito no tienen
sentido hasta no haber alcanzado la cima.
Es ella la que da el sentido a todo, y la
única cosa que cristaliza una ascensión.
Porque justamente luego de superadas las
dificultades técnicas, quizás
es en ese punto donde cambia desfavorablemente
el tiempo, obligando a retroceder. Y quizás
en realidad no se tenían más
fuerzas, materiales o víveres para
continuar a la cima. Y si no se continuó
no se ha demostrado lo contrario. La cima
es la cima. La cima marca la diferencia
y en ningún lugar eso es tan evidente
como en la Patagonia.
¿Y de aquella cima son necesarias
las pruebas? ¿No alcanza con la palabra
de los alpinistas?
En mi opinión, son necesarias pruebas.
Fotos, testigos oculares, reportes técnicos
inobjetables. Algunos alpinistas han contado
con historias demasiado vagas, y me molesta
pero tengo que decirlo alguna vez incluso
han mentido. ¿No hay pruebas? Para
mí no existe la ascensión:
existió solo un intento.
Del cerro Torre de Egger y Maestri,
según su opinión la ascención
del '59 ¿debe ser considerada solo
una tentativa?
En mi opinión sí. La ascencion
de Cesare Maestri, Tony Egger y Cesarino
Fava es relatada confusamente, con demasiados
conos de sombra. Una historia que lamentablemente
envenenó esa magnífica montaña.
Que aquella expedición fue una empresa
de talento y coraje no quedan dudas. Pero
ello no cambia las cosas y no cambia mi
forma de pensar.
¿Pueden o no haber tocado la cima,
en el '59 Egger y Maestri?
Creo que no. Y repito, es una opinión
personal, no estoy juzgando. Eran alpinistas
excelentes, eso sí. Pero los casi
cincuenta años de inútiles
tentativas para repetir esa ruta significan
algo, creo. Y luego los clavos que no se
encuentran arriba de cierto punto de la
ruta... Es inexplicable. Si pienso en clavos...
he puesto muchos y aún se encuentran
en mis rutas de roca.
¿Podrían realmente haber sido
los "ragni di Lecco" los primeros
verdaderos escaladores del Cerro Torre,
dado que en el '70 Maestri no escaló
el último trecho de pared a la cima?
Sí, es posible que los primeros en
llegar a la verdadera cumbre del Torre hayan
sido justamente lecchesi (de Lecco). La
ruta oeste es natural, hermosa y de gran
clase no obstante alguna utilización
de cuerdas fijas y de pocos tramos de artificial.
Pero debemos también considerar el
momento en el tiempo y las condiciones metereólogicas
y ambientales que acompañaron la
escalada. Creo que teniendo en cuenta todo
esto, la vía de los Ragni puede ser
realmente calificada como una de las mas
difíciles ascensiones en Patagonia.
No ha intentado jamás escalar
el cerro Torre: es extraño para un
alpinista que ha pasado por allí
tantas veces.
En ese momento razonábamos con una
lógica diferente respecto de la actual:
nos interesaban las cumbres o paredes vírgenes.
Teníamos un proyecto con Fonrouge
- a decir verdad -, luego de la ascensión
de la Supercanaleta del Fitz Roy. Estudiamos
el filo sudoeste, aquel donde luego Maestri
completó la ruta del compresor. Incluso
llegamos a reunirnos sobre el tema con los
escaladores ingleses Haston y Burke a su
retorno del Paine. Tiempo después
Fonrouge escaló con ellos en el Torre
abriendo esa ruta hasta cerca de las torres
englaciadas.
La Supercanaleta fue un trabajo estupendo.
¿Como la recuerda?
Recuerdo todo, fue una gran aventura. Realmente
formidable. Un día para los primeros
1.000 metros de hielo escalado simultáneamente,
vale decir atados uno al otro, pero sin
asegurarnos recíprocamente. El segundo
día a la mañana habíamos
hecho bastante progreso rápido en
un hielo más difícil y esta
vez sí, asegurándonos. Luego
por la tarde salimos por la pared rocosa
a la derecha evitando los 250 metros del
diedro final pues queríamos ahorrar
clavos para el descenso porque ese diedro
nos iba a demandar bastante material. Entonces
decidimos que Forounge - que era más
veloz que yo en roca -, fuese de primero.
Llegamos a la cumbre al anochecer y realizamos
el tercer vivac a mitad del diedro ya en
el descenso. Al otro día bajabamos
en medio a una fuerte tormenta cuando la
soga doble se nos trabó y tuvimos
que destrepar los últimos 500 metros.
Fonrouge era un grande de la montaña
: un compañero extraordinario.
Tenía una personalidad un poco difícil:
se decía que era un James Dean de
la montaña. Pero en realidad nosotros
nos llevábamos muy bien en montaña
quizás por la necesidad recíproca
que cada uno tenía del otro. Él
era un extraordinario escalador en roca,
con un gran sentido de orientación,
de ruta, y con un muy puro estilo. Al igual
que yo, quería trepar liviano y velozmente
porque habíamos comprendido por experiencias
anteriores en grandes expediciones con pesados
transportes y cuerdas fijas, que esto era
lo que la Patagonia nos pedía. Sabíamos
cuales eran los riesgos que se afrontaban,
pero nos dábamos cuenta que el resultado
justificaba la elección. No hubiésemos
podido resolverlo de otro modo. El grandioso
Fitz Roy merecía la apertura de una
ruta natural en estilo alpino.
Además de Fonrouge, ha sido un
gran amigo de Agostino Rocca, el industrial
italiano ha hecho mucho para se conozcan
las montañas de allí y para
que la gente de esos países las conozca.
Agostino era un gran amante de la montaña
y de las aventuras. Él quiso regalarnos
imágenes inolvidables de las expediciones
Patagónicas. El logró encontrar
tiempo entre sus responsabilidades para
editar los "Cuadernos Patagónicos",
publicaciones que no solo ofrecen un registro
histórico sino que también
son un archivo de la inmensa reserva de
cumbres y rutas vírgenes que ha quedado
para los alpinistas del tercer milenio,
de alguna manera en el estilo del libro
Andes Patagónicos del padre Agostini.
¿Las subidas históricas
más importantes en la Patagonia?
A ver... pruebo: analizándolas en
el transcurrir de las épocas, El
Fitz Roy de los franceses en el '52, que
fue la primera ascencion a esa cumbre. Luego,
nuestra escalada con Fonrouge a la Supercanaleta
del Fitz Roy en el '65, segunda mundial
y en alpina muy veloz, abriendo una primera
en esa ruta natural. Y luego, siempre en
el Fitz Roy, la primera abierta en solitario
por Casarotto en el pilastro norte en el
'79. Me faltan detalles de otras ascenciones
importantísimas para poder clasificarlas
y creo que por eso estoy siendo injusto
con ellas.
¿Cómo es su relación
con la Patagonia?
Vuelvo apenas puedo. No tengo proyectos
ambiciosos pues en realidad los años
dorados han pasado. No he perdido el gusto
por ir pues aprecio muchas cosas de esa
tierra maravillosa. Lo que me he comprometido
hacer es entusiasmar a jóvenes alpinistas.
He acompañado en expediciones a chilenos,
brasileros y argentinos, desde el '97 a
los pies de las fantásticas montañas
patagónicas. Hice de "sherpa"
y "coolie" (porteador) con mucho
entusiasmo, he indicado posibilidades, he
sugerido trazado de rutas y he seguido de
cerca tantos primeros pasos. Es reconfortante
vivir también esta nueva etapa de
trabajar para poner mi experiencia a disposición
de quien no la tienen. La Patagonia puede
dar emociones maravillosas a los apasionados
por las montañas: tanto para aquél
que la contempla como "trekker",
o aquél que la escala sin grandes
capacidades técnicas, como también
para quien está más próximo
de la escalada extrema. Basta saber elegir
y también estar dispuesto a sufrir
un poco.
¿Han cambiado las cosas en el
plano meteorológico?
Lo que puedo decir hoy, teniendo en cuenta
que en Patagonia nunca se tiene una total
certeza, es que se pueden esperar períodos
de buen tiempo con mayor frecuencia y más
extensos, respecto a épocas anteriores.
Durante el verano del 2004 tuvimos 18 días
corridos de buen tiempo. Desgraciadamente
los glaciares se están retirando
desde fines de los años setenta y
- por ejemplo - el Marconi se retiró
aproximadamente mil metros.
Tres nombres de alpinistas patagónicos
para tener en cuenta.
Considero patagónicos a alpinistas
de calidad sin importar su pais de origen.
Destaco a Rolando Garibotti ítalo-argentino,
Camilo Rada chileno y a Dean Potter, americano.
Usted es un "Ragno" hoy.
Sí, y es un gran honor para mí.
Los "Ragni" son un grupo que tiene
una historia extraordinaria y muchas páginas
de esa historia fueron escritas en la Patagonia.
Han habido resultados extraordinarios en
esas empresas, y yo tengo en cuenta también
los valores y principios sobre los cuales
su alpinismo se traduce. Se trata de valores
que cuentan también para la vida
en sociedad. La constante transmisión
de testimonios entre viejos y nuevos Ragni
es una misión del grupo que también
comparto. Como dije anteriormente hoy en
día voy a la montaña para
acompañar a los jóvenes. Estoy
convencido que el alpinismo genera valores
personales y colectivos útiles y
una expedición en montaña
es una experiencia que canaliza energías
en una sola dirección y en condiciones
generalmente extremas. El empeño,
la tenacidad, son cualidades de fuerza y
estabilidad psicológica, muy preciosas
y utilizables también en la vida
cotidiana, como lo son tambien aquellas
que se maduran en un gran desafío
solidario.
¿Existe aún una Patagonia
para descubrir, una Patagonia de pioneros?
Sí existe. Es aquella más
austral, entre Chile y Argentina defendida
por un mar peligroso, con infinitos fiordos
blindados por glaciares que bajan para tocar
el mar despedazándose en helados
témpanos y entre los cuales se abren
gigantescos y profundos pantanos. Dificilísima
de alcanzar, prohibitiva para vivir, desgarrada
por vientos aterradores del Pacífico.
Salvaje, brutal despiadada y maravillosa.
Un lugar que recibe diez metros de nieve
por año. Esta allí. Espera
una nueva generación de alpinistas.
Si tuviera veinte años ¿En
que montaña lo encontraríamos?
Concluyendo ¿Cuál es hoy el
problema de los problemas pendientes en
Patagonia?
Para mí está justamente al
fondo del fiordo Falcón. Es la pared
oeste del Risopatrón. Más
de mil quinientos metros verticales y casi
inalcanzables, emplazada en la soledad de
la Patagonia pacífica austral. Allí
el viejo y legendario mal tiempo patagónico
es todavia muy duro. Puede suceder también
que encontremos otro objetivo también,
en cualquier lugar perdido que aún
no conozco. Pero hoy día para mi
la "prima donna" es ésta.
Si tuviera veinte años es allí
donde deberían buscarme.
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Carlos
Comesaña

Pared
oeste del Risopatrón.

José
Luis Fonrouge en la súpercanaleta.
Foto colección Rolo Garibotti.

Cesare
Maestri

Casimiro
Ferrari

Fitz
Roy
Super Canaleta
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