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Lesiones |
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| Por
Jorge Alvarez
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En los últimos años el
montañismo ha ido creciendo en forma realmente vertiginosa. Día a día son más las
personas que se suman a esta actividad y lamentablemente cada día son más los
accidentes. Las frías pero reales estadísticas ponen de manifiesto que las lesiones
causadas por el frío y por la altura son las principales causas de "dolores de
cabeza".
Esto se debe a varios factores : desconocimiento de las adecuadas medidas de
atención, subestimar la gravedad de las lesiones, la concurrencia de personas cada vez
más jóvenes que por un lado son más susceptibles a las inclemencias del tiempo y por
otro lado cuentan con menor experiencia en la montaña.
Cuantas veces nos llegan noticias sobre accidentes que pudieron haber sido evitados, no respetar medidas de seguridad, falta de equipo técnico o equipo deficiente, abrigo inadecuado para la región transitada, capacidad física no acorde al objetivo elegido, etc, etc.
En lo que hace a lesiones
producidas por frío los principales peligros son la congelación y la hipotermia. Las
extremidades, manos y pies, son los más castigados, también la nariz y orejas y toda
piel que esté en exposición directa. Los efectos del frío se ven ampliamente agravados
por la acción del viento y la humedad. Que sean las zonas distales las más afectadas no
es casualidad. Ante un frío muy acentuado, el cuerpo humano, a fin de mantener el calor
en el tronco, donde se encuentran los órganos vitales, interrumpe la circulación
mediante constricción capilar.
El primer síntoma que nunca
debemos
dejar pasar por alto es precisamente la
falta de síntomas, cuando la sensibilidad de
nuestros dedos quiere abandonarnos, es el momento de hacer algo. Parar y darles calor,
masajear los pies, mover los brazos en círculo, a veces con solo correr o saltar en el
lugar es suficiente. La respuesta suele ser un hormigueo algo doloroso que nos dice que
nuestros pies están ahí , algo castigados pero siguen ahí. Que se entumezcan los dedos
no es problema siempre y cuando podamos desentumecerlos a tiempo. La cosa se complica
cuando intentamos seguir esos pocos kilómetros que nos faltan hasta el refugio o el
campamento, unas horas son suficientes para llevarnos de recuerdo daños permanentes.
Podemos diferenciar distintos
tipos de lesiones : Perniosis (los conocidos sabañones), se dan en zonas
localizadas, se deben a mecanismos vasculares y muchos desconocen que pueden llegar a
tener este tipo de inconveniente, lo ideal es llevar siempre cremas para este tipo de
problema. Pie de Trinchera, se da por exposición prolongada en un ambiente frío y
húmedo, debemos tener siempre las medias y la ropa en general seca, si no es así,
cambiarla. Cuando realizamos un trabajo físico o intentamos entrar en calor, no
deberíamos llegar a la sudoración, de ser así nos cambiamos , ya que la ropa
húmeda facilita el proceso de pérdida de calor. Congelación, donde podemos distinguir
tres grados. Un primer grado donde hay congelamiento solo de la piel, la misma se presenta
fría con un tono pálido y una disminución de la sensibilidad. Un segundo grado donde
además de la piel hay congelamiento de tejido subcutáneo, en este caso la insensibilidad
es casi total y hay un aumento en la consistencia de la piel (rigidez). Y un tercer grado
donde el congelamiento es a nivel de tejidos profundos, en este caso hay una rigidez
importante e insensibilidad total.
Una vez iniciado el
descongelamiento, si es un primer grado obtendremos un retorne de calor junto con un dolor
bastante fuerte, si bien es difícil de aguantar significa que no tendremos secuelas
graves. Si en cambio la coloración normal no aparece ni tampoco vuelve la sensibilidad,
aparece hinchazón (edema) y ampollas, ya logramos un segundo grado. Si además la piel se
presenta cianótica o con puntos azulados y con ampollas de contenido entre rojo y azul,
en vez de claro, bingo ! Tercer grado.
Si estamos descendiendo la
montaña con un miembro congelado, no hay que descongelarlo en el lugar ; lo más
recomendable es seguir a un lugar donde se pueda iniciar un descongelamiento permanente.
Si un miembro vuelve a congelarse, las lesiones producidas son mucho más graves. Nunca
hay que golpear un miembro congelado ni fregarlo con nieve, con esto solo logramos
extender los daños a los tejidos circundantes. El proceso de descongelamiento se realiza
por medio de baños termales, siendo la temperatura del agua el punto más importante,
debe estar entre 38 y 40° C . Estudios realizados nos dicen que fuera de esta temperatura
el proceso es incorrecto y la recuperación no será buena. Los baños son de
aproximadamente 40 minutos, 2 ó 3 veces al día. Debemos tener en cuente que una persona
con un miembro descongelado no podrá caminar ya que es muy doloroso ; de ahí que la
evacuación a un centro hospitalario es lo ideal. Si hay heridas o ampollas abiertas no
usaremos desinfectantes irritantes como yodo o alcohol, lo más adecuado es agua oxigenada
y cubrir la herida en lo posible con gasas estériles y sin comprimir.
Si prestamos atención a nuestros pies y actuamos en consecuencia, no deberíamos tener
inconvenientes.
Si el congelamiento es la acción del frío sobre los tejidos, la hipotermia es la acción
sobre todo el organismo, produciendo un descenso en la temperatura corporal ( normal 37°
C) que puede tener consecuencias fatales.
El primer síntoma es una mala coordinación, inclusive en la manera de hablar,
escalofríos y fatiga intensa. La fatiga es el más tramposo de los síntomas, incapacita
a una persona a hacer frente a la situación, hay una perturbación del juicio, todo
parece difícil y uno solo quiere tirarse a descansar, claro que así continúa
descendiendo la temperatura.
Como vemos, una persona por si
sola es incapaz de notar que está en problemas, por lo que descubrir a tiempo el inicio
de la hipotermia es trabajo de los compañeros. No solo la acción del frío es la causa,
una mala alimentación, cansancio físico y sobre todo psicológico, ayudan a que no
logremos producir el calor necesario.
Un síntoma clásico es la
ataxia (perturbaciones motoras), se manifiesta en el modo de andar, un paso lento,
tambaleante y con las piernas abiertas. Parar y darle calor a la víctima es primordial,
si hay ropas húmedas cambiarlas, abrigar a la víctima y darle bebidas calientes y
azucaradas y un fuerte apoyo psicológico.
Cuando la temperatura interna desciende aún más (debajo de 34° C) el asunto se
complica , los escalofríos se detienen, los músculos se ponen rígidos, disminuyen
el pulso y la frecuencia respiratoria, y la conducta se vuelve irracional. Ya debajo de
los 32° , se entra en un estado de coma, signos vitales muy débiles o ausentes y por
último fibrilación ventricular.
En un estado avanzado de
hipotermia la evacuación debe ser urgente, si esto no es posible debemos extremar las
medidas para evitar un agravamiento. Como seguramente un baño termal no será posible, si
podemos preparar bolsas o botellas de agua caliente para colocar sobre el cuello, ingle y
axilas que es donde los vasos sanguíneos están más cerca de la piel. Uniendo dos bolsas
de dormir, una o dos personas pueden brindarle calor corporal acostándose apretados junto
a la víctima.
Ante un estado aparente de muerte la evacuación debe realizarse también en forma
urgente, hubo casos en los que con el tratamiento adecuado se salvaron vidas.
En un estado avanzado de hipotermia, las necesidades de oxígeno del organismo se reducen,
por lo tanto el recalentamiento posterior puede ser efectivo aún sin maniobras de
resucitación cardiopulmonar (RCP).
La cura de las lesiones producidas por el frío son largas y dolorosas y por lo general
nos dejan secuelas para toda la vida.
La capacitación nos da los conocimientos necesarios para prevenir todos estos
inconvenientes.
Nunca mejor aplicable aquella frase que dice :" Mas vale prevenir que
curar".
Casco, chocolate y buena escalada !!!
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