|
|
|
|
Los
sueños |
Reportaje
a Daniel
Pizarro,
realizado por Santiago Storni el 18
de noviembre de 2001 en Los Penitentes. Colaboró Alicia Pacheco. |
![]() |
|
|
|
|||
Los
comienzos
Mi
familia es del valle de Uspallata y allí viví hasta los 17 años. Luego en
Buenos Aires fui al Colegio Militar de la Nación. Me fui de baja en la época
de Malvinas, con un descreimiento total. Después hice el
servicio militar y paralelamente elegí estudiar Ciencias Económicas, y
terminé recibiéndome de Técnico en Administración.
|
Bueno,
en esas idas y venidas... Mi familia es gente que tiene animales en el campo; y
quienes viven en el campo ven las cosas que otorga la montaña como una cuestión
a utilizar: si necesito carne, mato un guanaco y lo como. Por eso yo siempre fui
cazador y pescador. Hablo de cazar y pescar en serio: asechar a las presas,
buscar por dónde andan, seguir los rastros, tenderles trampas. Pero con el paso
del tiempo fui tomando una conciencia ecológica muy radical. Entonces me quedé
sin la motivación principal para
ir a la montaña, que era cazar y pescar. Conocí
a un amigo con el que empezamos a ir a la montaña, a caminar más que nada pero
siempre me gustó la escalada. Desde el primer momento me gustó subir paredes,
y logré tomar clases con Alejandro Randis, que me vio condiciones y me becó en
la escuela del club Andinista de Mendoza. A partir de ahí comencé
una etapa de formación. Era bibliotecario del club y con eso pagaba la
cuota. ¿De
que época estamos hablando? |
|
|
“Lo
más importante para un escalador es formar su cabeza, su psiquis, y
adecuarla al momento histórico con respecto al alpinismo mundial"
Foto
Guillermo Novelli |
Me gustan mucho los ejercicios como en el trekking de hoy, ir así leyendo el río
congelado, saber cuáles son las partes blandas y las partes duras de la nieve
en los glaciares, esa sensación de posición, de interpretación de lo que uno
esta viviendo, de lo que se ve y de lo que no se ve. En un glaciar hay muchos
peligros que no se ven, y que están ahí, presentes.
Volvamos
a Mendoza 19 años...
Bueno,
ahí entré a la escuela técnica del club y conocí a quien resultó ser uno de
los escaladores más representativo de Mendoza: Mauricio Fernández. Yo era
ayudante de Instructor. Se hacía una escuela muy alpina. Se empezaba de abajo e
ibas ascendiendo hasta llegar a Instructor. Entonces él tomó un curso del cual
yo formaba parte, y nos compenetramos inmediatamente con
una visión de la escalada de vanguardia. Fue en ese momento cuando en
definitiva senté las bases de toda mi escalada posterior.
Con
19 años nos sentábamos en un café, ese es uno de mis recuerdos más vívidos,
en otra época de Argentina, donde toda la escalada estaba como en un
oscurantismo total. No había información, no existían los canales de deportes
extremos y la aventura era para otros, no para los argentinos medianamente
pobres como éramos nosotros en aquel momento. Pero nos alucinaba la movida.
Entonces sentamos una premisa que fue hacer vías normales sólo para adquirir
la experiencia, pero una vez que tuviésemos esa lectura de lo que estábamos
viendo y de la utilización de los elementos que nos rodeaban, íbamos a ir tras
los grandes retos.
Y
así empezamos a escalar muy radicalmente. Escalamos juntos durante un año y
medio, e hicimos cosas muy bonitas.
¿Por
ejemplo?
Intentamos
juntos la súper canaleta del cerro Rincón en invierno. Era la primera vez que se
hacía en invierno, y cayó una avalancha que lo tomó a Mauricio. Él salvó la
vida milagrosamente. Y por una postura muy radical que tenia que ver con una
escuela polaca y rusa de escalada, yo continué escalando y la terminé solo.
|
¿Y
después de la avalancha? Aconcagua
y los sueños
Y
bueno, una vez que realizamos eso, sin quererlo perdimos la motivación de
escalar juntos. Yo me quedé con un montón de ganas de hacer cosas y en esa época
tuve la suerte, la vida me dio un amigo en mi hermano Gustavo, “el Pampero”.
Es un artista, tiene un vuelo interior muy grande; un visionario. Es un ser
pleno y una de las personas a quien yo más admiro. ¿Más
chico que vos? |
![]() |
|
"Decían
que éramos loquitos y drogadictos, que nuestras vidas iban a ser cortas y
que no éramos un ejemplo para nadie. Siendo que nunca tocamos la droga, sólo
nos gustaba usar cortes lindos de pelo, que no fueron moda sino filosofías
que se llevan impresas en el alma."
Foto
Guillermo Novelli |
Yo
cuando fui a Aconcagua fue como un “click”. Fue un antes y un después. Vi
lo que se podía hacer, vi a Alejandro Randis escalando en hielo en libre, vi
los penitentes... Y eso me cambió la cabeza; me hizo ver las cosas de otra
manera.
¿De qué
año estamos hablando?
1987.
Ahí también comienza un despegue de la escalada mendocina con varias figuras,
y con un programa que comienza a funcionar de la Subsecretaria de Deportes que
se llamó Unión de Escaladores, y
otro que se llamó Iniciación a la Montaña,
de los cuales yo soy profesor. Entonces ahí logro juntar el trabajo y la pasión.
Me forman pedagógicamente, me subvencionan dos expediciones, una de ellas a Perú.
Pero esto vino con el tiempo; lo más importante fue que nos encontramos Gustavo
y yo. Y eso pasó a ser una marca. Yo antes había escalado con Mauricio Fernández,
con José Luis Arboleda y con Horacio Cuñeti. Cuando nos encontramos con
Gustavo la escalada comenzó a ser
para nosotros como un juego. Y ese nuevo concepto de escalada como juego y como
filosofía, es el que nos alucinó. Teníamos en claro los principios y a la vez
nos divertíamos. Si hay algo que marco siempre de los momentos de escalada con
Gustavo es que me divierto, me río con él. Nos reímos de nuestras propias
debilidades.
Mientras
hacia todo esto, sufro un accidente de auto en el que me “implotó” la cara.
Es decir, la cara se me hunde y se me rompe en quince partes. La operación era
muy cara y tan complicada que la pagué vendiendo los derechos de la filmación
de la operación, al cirujano que me operó.
Un
especialista en eso.
Mientras
estaba tirado en una cama en el hospital entre la vida y la muerte, con mi
hermano Gustavo, no puedo más que emocionarme
cuando me acuerdo, hicimos una lista muy loca de cosas que queríamos
hacer. Una lista grosísima... Ser rescatistas. Descolgarnos de los helicópteros.
Tirar en tiempo récord el Aconcagua en un rescate operativo. Queríamos correr
el Hombre de Acero. Queríamos escalar el Fitz Roy en invierno, y el
cerro Torre..!
Para
cumplir la lista hacía falta disciplina y plata. Entonces trabajamos en
Aconcagua. Empezamos por subir un ala delta a la cumbre para (el
programa de la TV española) “Al
Filo de lo Imposible”, que no saltó. Pero sí saltaron dos paracaídas de
pendientes. Después seguimos llevando una bicicleta a un japonés, para que él
pudiera bajar.
También
formamos un grupo de rescate e hicimos un primer rescate operativo, desde la
cumbre hasta la base en 26 horas.
¿Que
quiere decir “operativo”?
Firmamos
un contrato donde decía que si el cadáver sufría algún daño, no cobrábamos.
Teníamos que hacerlo antes que entrara en período de descomposición. Nosotros
lo hicimos en 26 horas. Y en 32 horas estuvo en la cuidad de Mendoza.
¿Quién
los contrató?
La
embajada de Estados Unidos. David Battaglia se llamaba. Había muerto en la
cumbre. Un sobreesfuerzo y no le aguantó el corazón.
Y
así fuimos dando cacería a esos sueños...
¿Antes
me mencionaste un rescate de dos en la Sur?
Dos
polacos. Uno sale de la pared y cuando el otro está terminando de salir se
engancha con los grampones y cae, y queda colgado. Nosotros no sabíamos que
estaba ahí colgado, así que lo rastreamos por toda la pared, por distintos
puntos, haciendo rutas parciales, usando todos los medios que te imagines para
ubicarlo, hasta que lo vimos. Habíamos hecho de la mitad de la pared sur para
abajo. Subimos hasta el Filo del Guanaco
para montar un rappel de 600 metros para llegar hasta donde estaba el tipo y
recuperarlo con un sistema de izado. Pero cuando llegamos al filo un gran
temporal tapó de nieve la pared, y no sé si lo sacó o lo tapó. Hicimos el
rappel, trabajamos en la pared, pero no lo pudimos sacar.
El
Fitz Roy y Fonrouge
Aconcagua
fue siempre la vidriera donde yo me podía mostrar como Guía para obtener los
recursos económicos y poder, a partir de ahí, ir a otras montañas. Siempre
viajábamos (a excepción de la expedición a Perú) subvencionados por nuestros
propios bolsillos. Nunca tuvimos un dinero extra de nadie, salvo de la gente de
la firma Rupal que cuando fuimos al
Torre colaboró haciéndonos precio en los equipos, y Makalu colaboró desinteresadamente poniéndonos bolsas de dormir y
chaquetas. No llevamos las chaquetas pero sí las bolsas de dormir.
Pero
antes tuvimos que pasar por la prueba máxima de Patagonia: el Fitz Roy. Ahí sí,
fuimos y pudimos hacer cumbre, por la Supercanaleta en invierno. La tercera
expedición invernal. Antes habían estado Sebastián De la Cruz, un gringo y
nosotros.
El
tema con Fonrouge, siempre fue una cuestión por sus notas tan polémicas, esa
relación de amor-odio que desarrollaba con los escaladores del ambiente. Por
ejemplo cuando dijo (todavía guardo la nota) que los mendocinos nos quedábamos
a escalar en Mendoza porque gozábamos de un clima lindo y calentito, mientras
que si íbamos a Patagonia nos íbamos a cagar de frío mal, y no nos gustaba
sufrir. Cuando las montañas de los Andes Centrales son tan duras como cualquier
otra. Bueno, pero la cabeza de Fonrouge fue también la que marcó la tendencia
a buscar rutas creativas.
El
Taujirraju y J. Lowe
Estuvimos
en el Taujirraju donde estuvo Jeff
Lowe, en lo que terminó siendo el Espolón
de los Americanos, y nosotros hicimos el canalón lateral, que lleva nuestro
nombre. Se llama El Tajo porque es
como tomar una montaña y partirla al medio. Es una cascada de hielo de más de
400 metros, delgada como la hoja de un papel y no más ancha que el ancho de
hombros, prácticamente in asegurable.
Jeff
Lowe es el que hizo el libro que es la Biblia... (“El
mundo del hielo”).
Mi
hermano logró montar cuerdas fijas en todo el lateral de la ruta y fue filmando
mi ascensión, y fotografiándola. Estuvimos ahí con mi hermano José Luis, que
si bien no es un escalador de renombre ha sido siempre un elemento de combinación
importantísimo para lograr las grandes paredes. Él es un porteador alucinante
porque es el tipo que tiene el humor y la palabra justa. Es el que reparte el
chocolate cuando es necesario, el que da la palabra de aliento cuando todo es
negro, y en esa pared en particular él fue decisivo.
|
Y
bueno, logramos elevar la dificultad del Taujirraju. Logramos abrir una ruta y
dejar sentada la personalidad del alpinismo mendocino y argentino en las montañas
de Perú. Y pudimos llevar nuestra escuela de hielo, nuestro concepto de la
escalada en hielo a “La Meca”: a Perú. Alpamayo,
Torre y Ferrari
En la
cara oeste... ¿Viste
el video de su ascensión? ¿Ustedes
fueron a hacerla? |
|
¿Hasta
ahora nadie la repitió?
Ninguna
expedición Argentina sin extranjeros adentro. Hay expediciones con extranjeros,
pero eso es con una cabeza que no es la nuestra. Teníamos
y seguimos teniendo un concepto: que lo que hagamos tiene que ser argentino;
tiene que representarnos y tiene que ser una continuidad de nuestras vidas.
|
¿Y en
qué momento hacían docencia? La
Pared Sur y Messner |
|
|
Escalábamos con
zapatillas comunes. Nuestras primeras |
Y
usamos dos largos de cuerda fija que estaban ahí, y sin necesidad de usarla.
Pero lo que nos pasó fue que era la primera vez nosotros nos encontrábamos con
cuerda fija, y era la fantasía de la cuerda fija! Es como cuando llegó el
primer celular y querías hablar por celular, o cuando llegó la primer
notebook. Entonces estaban las cuerdas fijas ahí, y las usamos. Y cuando
terminamos dijimos “¡No! ¿Por qué? ¡Si nosotros no necesitamos artilugios,
no necesitamos jugar con trampas a esta montaña!” Y ese fue un momento
determinante en nuestra carrera deportiva. Ningún ser humano puede ser el mismo
después de una pared como la Pared Sur, y más en una ruta como la de Reinhold
Messner, con la variante nuestra. En ese momento comenzó un cambio muy profundo
en nosotros. Cambiamos la forma de pensar hacia una escalada mucho más radical.
Teníamos la primer parte de nuestra expedición completa que era realizar una
variante a la entrada, mucho más veloz, terriblemente expuesta, porque corre
por el canal central de avalanchas, y la hicimos después de charlar con Lito Sánchez,
cronometrando la frecuencia de avalanchas de la pared. La estuvimos estudiando
durante un día entero. Al otro día, cayó la primer avalancha y cruzamos. Teníamos
dos horas para cruzar ese canal y nos llevó una hora veinte. Una sensación muy
de ruleta rusa. Una vez salidos de ahí encontramos las cuerdas fijas y
las usamos, por reflejo, por curiosidad. Pero esa noche nos quitó el sueño,
nos sentíamos muy mal. Casi decidimos regresar.
|
¿Dormían
en carpa o vivac? ¿Cómo
se ve la Pala Messner desde ahí? ¿Intimida? |
|
|
"Entrenábamos
en soledad. La palestra era como nuestro jardín. |
Lo
hicimos con toda la responsabilidad. ¡Eso éramos nosotros! No creo que un
artista pueda pintar un cuadro sin ser él, sin involucrar su ser en los trazos.
Nosotros habíamos querido marcar ese momento a fuego, para bien o para mal, esa
había sido nuestra decisión.
Ir
a la Pared Sur a hacer una variante a la ruta Messner, vos imagínate, en aquel
momento sonaba de una arrogancia total. Pero era una arrogancia bien entendida.
El hecho de decir “¡Yo puedo!” ¿Dónde está la limitación? ¿Cuál es?
¿Tengo que ser un mediocre si vivo en este país? ¿Tengo que limitarme a andar
por rutas normales y jamás ponerme a pensar en la belleza de la ruta a nivel
mundial?
Y
a partir de ahí logramos la confianza que necesitábamos para pasos más
grandes. Porque habíamos usado una cuerda de cuarenta metros, sólo diez
tornillos, no teníamos friends porque ni los conocíamos; nadie excepto Lito Sánchez
nos había dicho qué hacer, cómo manejar la dificultad de la pared, y todos
esperaban que falláramos y nos muriéramos. Y ni fallamos ni nos morimos. Eso
nos fortaleció y nos engrandeció.
La
gran cascada y A. Lowe
Alex
Lowe lo que hizo fue empezar a escalarla en solo. Pero se le fue de mambo la
dificultad y escapó por dentro del túnel, y salió arriba.
¿Tiene
nombre esa cascada?
Ahora
sí: se llama “El Show debe
continuar!”. En realidad no va a la cumbre. Es nada más que un itinerario
de hielo.
Gustavo
no podía acompañarme, y yo sentía que era el momento de escalarla. Y me fui a
vivir a Plaza Argentina a esperar algún escalador, poder convencer a alguien.
Todos me respondían “¿Estás loco? ¿Estás rayado? ¿Comiste vidrio,
negro?” Intenté convencer a cuanto gringo y a cuanto argentino se me cruzaba
pero todos me mandaban a pasear. Hasta que apareció Tony Rodríguez, un Guía
que vive en Neuquen. Entonces primero tuve que convencer a la esposa que lo
dejara ir a escalar y después lo convencí a él.
Y
fuimos... ¡Y la pudimos hacer! Fue impresionante.! Son largos de sueño, son
cosas que no tengo palabras... Son estalactitas gigantes. No se puede colocar
tornillos, entonces se asegura en las estalactitas. No se golpea, se
“ganchea”. En vez de golpear se enganchan las herramientas dentro de las
estalactitas.
Bueno,
una vez ya puesta nuestra escalada en comparación... Porque el problema
argentino es poder a través del talento alcanzar un nivel de excelencia que sea
comparable con otro nivel de excelencia. Es como una película Argentina que
compite con una extranjera hecha con millones de dólares de presupuesto.
Entonces ¿cómo compara uno si tiene talento en realidad, y si está en el
camino?
Aunque
hoy es más fácil porque hay más información. Ustedes (al
borde) son de los responsables de que exista esa información. Hay programas
de TV, videos y películas, que muestran a otros escaladores, y uno puede ver si
está haciendo lo que debe y si lo está haciendo bien. Y hay algunas
instituciones o empresas que apoyan la escalada, directa o indirectamente, y que
así permiten que los escaladores se puedan desarrollar.
Y
fuimos cumpliendo una a una las cosas. Y aparte del Hombre
de Acero que no se corre más acá, nos queda un solo proyecto de la lista
original, que es la diretissima a (el
cerro) La Mano. Es una escalada mixta, bellísima. Desde Nido de Cóndores
se ve muy clara.
¿La
altura es?
Seis
mil y pico. Pero cada vez que nos lo planteamos, aparece la pregunta de si
realmente hay que acabar aquella
lista...
|
|
|