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La tenue nevada reducía
notablemente la visibilidad. Sobre el glaciar, una cordada de tres hombres avanzaba a paso
lento y constante. De repente, el primer hombre se detiene y automáticamente lo hacen el
segundo y el tercero, observa varios metros adelante suyo en busca de ondulaciones o
cambios de tonalidad, algo en su interior lo detuvo pero la nevada lo hace todo
uniformemente blanco, está cansado y solo espera el momento de internarse en su bolsa de
plumas, le da el visto bueno a sus compañeros y después de 10 o 15 pasos siente que la
nieve bajo sus pies se desmorona y cae.
La imagen para el segundo es como una pesadilla, su compañero acaba de desaparecer dentro
de una grieta, el tirón que le produce la cuerda al tensarse lo devuelve rápidamente a
la realidad, gira sobre si y se tira sobre el hielo clavando su piqueta, el tercer hombre
repite exactamente la maniobra y ahora ambos aferrados al hielo esperan que todo se detenga
habiendo
logrado frenar la caída.
Esto parece el relato de un
cuento, sin embargo es realidad. Caer en una grieta oculta puede pasarle hasta al más
experimentado montañista si bien no sucede con demasiada frecuencia es bueno estar
preparado y para ello nada mejor que los conocimientos que se adquieren en un curso de
escalada en hielo.
Pero tratando de ampliar un poco el tema volvamos a nuestra sufrida cordada.
Cuando un hombre cae en una grieta lo importante es actuar con rapidez, con esto logramos
que nuestro compañero no caiga demasiado adentro y que el cuerpo no tome demasiada
velocidad arrastrándonos también. La cuerda entre los miembros de una cordada no debe
estar "suelta" formando una comba demasiado grande o con bucles, lo ideal al
desplazarse es no permitir que la misma toque el suelo.
El primer hombre cae y
automáticamente el segundo se tira al suelo de cara al hielo clavando la piqueta y
haciendo presión con todo su cuerpo sobre ella, todo dura unos segundos y es más
fácil
de lo que parece, es solo cuestión de práctica.
Lo normal es que seamos arrastrados unos cuantos centímetros, una vez frenada la caída
se asegura la posición clavando la punta de los crampones y se procede a colocar un
tornillo para, mediante un prusik, asegurar la cuerda. El tornillo debemos colocarlo al
costado de nuestro cuerpo no superando la altura de la cabeza, ya que si somos arrastrados
otro poco aún podemos terminar de colocar el seguro con el brazo extendido.
Una vez liberado de la cuerda
este hombre va en ayuda del tercero que para esta altura ya realizó el mismo
procedimiento. Si fuera una cordada de dos personas obviamente este hombre debe realizar
todo el trabajo, pero en este caso son tres, mientras uno arma un aparejo para el rescate
el otro se ocupa de ver como se encuentra el caído. Una rápida evaluación nos va a
permitir actuar en consecuencia. Si el caído se encuentra bien quizás pueda salir por
sus propios medios, bien escalando o utilizando los prusik que lleva en su arnés o tal
vez cuenta con un par de jumars ; otra posibilidad es enviarle una cuerda para darle
una mano desde arriba. Claro que si se encuentra lesionado todo se complica, si puede
ayudarnos, la cuerda que le enviamos debe pasarla por el mosquetón de su arnés, de esta
forma logramos una polea simple (polipasto simple) ; si no puede moverse o está
inconsciente debemos bajar a ayudarlo sacándole la mochila, brindándole una atención
primaria, abrigándolo, etc. Si estamos solos, el asunto se complica mucho más, debemos
armar un sistema de poleas para mayor descomposición de fuerzas, esto puede resultar
complicado pero para nada imposible.
Algunos detalles a tener en
cuenta : si el hielo es demasiado blando para colocar tornillos clavamos la piqueta,
estacas o anclas para nieve (deberíamos llevar estos elementos en la mochila) ; a la
hora de encordarnos para glaciar, no está demás preparar un par de prusik sobre la
cuerda para utilizar en caso de necesidad ; debemos cuidar que la cuerda que mantiene
a nuestro compañero ahí abajo, no se clave en el borde de la grieta y lo logramos
colocando algo debajo ya sea una mochila, una piqueta, bastones, esquíes, etc., elementos
que deben estar atados para no perderlos o caigan sobre el afortunado muchacho ; el
rozamiento que produce la cuerda sobre los mosquetones no es precisamente el mejor aliado,
si lo son una o dos poleas que prácticamente no ocupan lugar en la mochila.
Demás está aclarar que hay
muchas maneras de proceder, todo va de acuerdo a cada situación. Lo mejor es prevenir los
accidentes, no incursionar en el hielo sin los conocimientos necesarios, o mejor dicho sin
la experiencia necesaria, ya que la teoría sin la práctica puede ser más peligrosa que
la inexperiencia en sí.
Casco, chocolate y buena
escalada !!!
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