Rappel
Una revisión actualizada
Por Nicolás de la Cruz

El rappel es lo que en otros términos se podría describir como la maniobra de descenso sobre cuerda. Ya que no representa ningún esfuerzo o destreza física para ser ejecutado, el rappel tiende a ser ejecutado muy a la ligera.
Investigación y edicion: Santiago Storni

Recordemos que esta maniobra, en los albores del alpinismo técnico, era simple fricción de la cuerda de cáñamo alrededor del cuerpo y sobre las gruesas prendas de lona que se usaban en aquellos tiempos.La evolución de la técnica y los materiales, en directa relación con la experiencia y las estadísticas, produjeron grandes cambios en la maniobra de rappel.

Básicamente tengamos en cuenta los principales elementos: un anclaje, la cuerda y el sistema de fricción-freno.
Sobre estos tres puntos elementales sobrevuela el juicio, la experiencia, la capacidad de observación; lo que se denomina normalmente criterio y sentido común.
Describiremos el método de rappel con back-up o reaseguro de nudo autobloqueante sobre cuerda de abajo, es decir la cuerda que está entre nosotros y el final del rappel, a diferencia de la cuerda de arriba que se halla entre nosotros y el anclaje.
Este sistema se caracteriza principalmente por una extensión del descensor complementado con un nudo autobloqueante que detiene el descenso en caso de soltar o perder el control de la cuerda

Material necesario para la maniobra de Rappel
Casco, arnés, descensor, 2 anillos de cinta cosida de 60cm o daisy chain o cinta de auto-aseguro, 2 mosquetones de seguridad que pueden ser automáticos y 1 mosquetón simple, 1 anillo de cordín de escalada de 7 mm de 100cm cuya longitud final será de aproximadamente 40-45cm.

Rapel en la aguja central del Catedral
Foto: Lucas Kopke

Armado del sistema
Arnés:
la mayoría de los arneses cuentan con un anillo central que solidariza el cinturón del arnés con las perneras. Este anillo central del arnés generalmente se usa para dar seguro al compañero que escala primero y otras funciones que ahora no vienen al caso describir.

Tomaremos en cuenta más bien a los dos cinturones que al anillo central el cual se prefiere dejar libre.
El vínculo entre arnés y descensor será un anillo de cinta común con un nudo próximo a la punta o una Daisy Chain, o margarita, con muchos eslabones cosidos. Esta cinta nos permite colocar el descensor a cierta distancia del arnés, lo cual es la característica del sistema. Cuando hablamos de cierta distancia nos referimos a una longitud no superior a 50 cm.
Se insiste en emplear anillos de cinta cocidos a diferencia de un anillo de cinta anudado.
El nudo simple hecho cerca del final del anillo nos permite eslabonar el anillo de modo que queden dos eslabones, uno 
grande y uno chico. 

Nudo Marchard

En el caso de la Daisy chain no es necesario porque ya viene eslabonada, inclusive el primer eslabón es un poco más grande que los que siguen.
El anudado de la cinta se hacía tradicionalmente con un nudo "boca de lobo". A los especialistas no le convencía este nudo porque no se ajusta, es un nudo suelto.
La solución a este detalle consiste en pasar la punta del eslabón corto detrás de los dos cinturones y pasar por dentro de sí mismo, tal como si fuésemos a hacer un boca de lobo enhebrando equivocadamente.
Ajustamos esta primer etapa del nudo y la segunda etapa consiste en introducir la otra punta del anillo o eslabón grande por dentro de la punta del primer eslabón.
Conclusión: es un boca de lobo modificado que sí ajusta.

También puede hacerse directamente sin eslabonar el anillo aunque a los fines descriptivos era más fácil iniciar la descripción de esta manera.
La cinta así colocada nos permite regular la distancia del descensor al arnés. Al otro extremo del anillo se hará un nudo simple dejando un ojal al final de la cinta suficiente como para que pase el mosquetón del descensor. De esta manera el descensor siempre queda ubicado en el extremo de la cinta. Es más prolijo.
Cuando no se usa para rappel esta cinta nos sirve para autoasegurarnos en los relevos o avanzar por cuerdas fijas. Siempre lleva un mosquetón de seguridad en su extremo y llevamos dos cintas de estas, una específicamente para rappel y la otra para autoaseguro.
El propósito de alejar el descensor del arnés es el de permitir la colocación del nudo autobloqueante sobre la cuerda de abajo sin que el descensor se lo "chupe" en caso de soltar el nudo. El nudo autobloqueante es llevado con la mano deslizando mientras se desciende. El nudo está suelto. Si lo soltamos se bloqueará en menos de medio metro de recorrido. Pero es claro que no debe enredarse en el descensor.Si por cualquier motivo el descensor quedara demasiado lejos, se eslabona mediante un nudo simple la cinta de extensión y se mosquetonea el descensor en esa nueva posición. Vale agregar que el mosquetón nunca se retira del eslabón final de la cinta, sino que además de quedar mosquetoneado al final además se mosquetonea en un eslabón anterior.

Se recomienda esto como hábito ya sea usemos cinta o daisy chain, dejamos siempre el mosquetón al final de la cinta y regulamos distancias volviendo a enganchar más atrás.

El nudo autobloqueante
La función de este nudo es, como ya dijimos, bloquear la cuerda en caso de ser soltada por la mano que se ocupa de controlar el descenso. Esto puede suceder voluntariamente o accidentalmente. En el segundo caso la víctima caería hasta el final del rappel de no tener un autobloqueante instalado.
Elegimos el nudo más sencillo y rápido de ejecutar: el nudo Machard, que puede ser ejecutado con cordín o cinta.

Elegimos un anillo de cordín de 7mm cerrado con doble pescador. Con este anillo se realiza un ballestrinque a un mosquetón simple inmediatamente al lado del nudo doble pescador. Con el ballestrinque el anillo no gira y el nudo doble pescador no entorpece la confección del Machard.
Engachamos el mosquetón con el anillo de cordín al anillo central del arnés o en su defecto a algún eslabón de la cinta de extensión.
El Machard se ejecuta envolviendo por lo menos tres veces la cuerda doble de rappel, desde abajo hacia arriba. Una punta del anillo ya está en el mosquetón con ballestrinque y la que termina de envolver la doble cuerda de rappel se engancha al mismo mosquetón.
Poner y sacar el Machard supone solo quitar una punta y dejarlo que se desenvuelva solo y caiga, quedando colgado del mosquetónLo más importante del autobloqueante es que no se meta en el descensor si lo soltamos.

 Hay que verificar este detalle antes de iniciar el descenso, calibrando la extensión del descensor y la longitud del anillo del nudo Machard.
Normalmente un escalador regula su sistema una vez y queda para siempre. Siempre usará el mismo anillo de cordín para la maniobra de rappel y siempre el mismo anillo de cinta para la extensión. Este anillo se usa durante la escalada como cinta de autoaseguro en los relevos.
Se utiliza otro anillo igual para autoasegurarse en los relevos durante la sucesión de rappeles en una pared larga, con un mosquetón de seguridad en su extremo.

Colocación de la cuerda en el dispositivo de rappel

La manera más aconsejable de proceder es la siguiente, partiendo desde la posición de autoasegurado en un relevo en la pared:
  • Colocar la cuerda doble de rappel por el cordín o maillon, hacer un nudo simple en cada punta y dejarlas caer. El nudo en las puntas es de VITAL IMPORTANCIA y previene pasar de largo al final de la cuerda.
  • Realizar el Machard sobre la cuerda doble.Recuperar cuerda haciendo deslizar el Machard hacia abajo y la cuerda de rappel hacia arriba. Soltar la cuerda que quedará atrapada por el Machard. Entre el anclaje y el Machard habrá cuerda suelta sin tensión que nos permitirá una cómoda colocación del descensor sobre la cuerda.Colocar el descensor lo más alto posible de modo que podamos transferir nuestro peso sobre él.
  • Subir ahora el Machard y verificar si se mantiene a distancia suficiente del descensor.
  • Comprobar detalles tales como hebillas de arnés bien cerradas, casco.
  • Comprobar que el Machard bloquea antes de iniciar el descenso.
  • Retirar la cinta de autoaseguro del relevo.
  • Tomar el Machard en una mano y hacerlo deslizar a lo largo de la cuerda, a medida que se desciende.


Ejemplo con Shunt (Catalogo de Petz)

Si bien existe la posibilidad de ejecutar el rappel con autoaseguro arriba, es decir entre el descensor y el anclaje, esta técnica no es recomendable cuando estemos en paredes muy verticales, en las cuales todo nuestro peso está puesto en el arnés y por ende en el descensor y existen pocas posibilidades de pararse sobre los pies.

En el autobloqueante arriba existe una transferencia del peso al autobloqueante. Es decir que quedamos colgados de un nudo que aprisiona la cuerda y que para soltarlo debemos descargar completamente nuestro peso y trabajar un poquito. Aún el Machard se apreta fuertemente, aunque es mucho más fácil aflojar que un Prusik. Para proseguir el rappel estaremos obligados a una maniobra extra para volver el peso al descensor.
Dada la tortuosidad de las explicaciones no entraremos a explicar lo que justamente se quiere evitar. Basta con ensayar la diferencia en un sitio seguro.
No hemos considerado los anclajes pero cabe aclarar que verificar los cordines de rappel es fundamental en los sitios de escalada muy frecuentados. Se recomienda poner un reaseguro del cordín de rappel con una cinta y mosquetón al ejecutarse el primer rappel. Luego el compañero lo retirará cuando le toque el turno de bajar.
Siempre es bueno llevar algunos metros de cuerda en desuso o cinta para reemplazar cordines podridos. Lo ideal es equipar los rappeles en sitios muy concurridos con metales (maillon u otros dispositivos evitando anillos de cable de acero). Demás está decir que robarse un maillon o cualquier dispositivo de un punto de rappel es criminal. Reemplazar cordines viejos por maillones es una actitud digna y responsable.Recomiendo practicar la maniobra de rappel y sistematizarla de modo de despejar todos los fantasmas y dudas a la hora de iniciar un descenso sobre cuerdas.
Tanto para escaladores como para corredores de carreras de aventura donde el tiempo de descenso puede ser muy importante.

La inseguridad en el manejo de equipo y de la maniobra supone pérdidas de tiempo impresionantes.
La lectura y aplicación de los conceptos aquí vertidos no supone el cabal entendimiento por parte del lector ni responsabilidad del autor ante posibles malas aplicaciones que deriven en accidentes.
El aprendizaje de las técnicas debe ser a través de Instructores certificados para tal fin.

Fuente: Curso nivelación UIAGM, Bariloche, octubre 2001.


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