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Uno de los mayores
peligros que enfrenta un montañista o un esquiador es precisamente el más
temido, las avalanchas.
Pueden ser de cualquier magnitud, darce prácticamente en todo tipo de
pendientes, en toda clase de nieve, de las más variadas características,
provocadas o naturales, inofensivas o mortales.
Por regla general no se puede hablar sobre avalanchas sin tener presente
todas las características propias que hacen a la formación de la nieve,
materia esta bastante compleja y que en realidad lleva años de
aprendizaje, ya que se necesita mucha información para comprender a fondo
las avalanchas. Pero vamos a intentar hacer un resumen de todo esto.
La nieve desde el momento en que cae, entra en un continuo proceso de
transformación. Llega al suelo en forma de diminutos cristales de hielo,
se acumula capa sobre capa formando un manto níveo y termina por
comprimirse o derretirse. Este largo proceso se denomina metamorfosis y se
divide en tres tipos.
Metamorfosis isotérmica : Se produce cuando no hay una gran
diferencia de temperatura entre las capas de nieve. La temperatura del
aire es cercana a 0° C. al igual que el suelo y el manto níveo, por lo
que la compresión se realiza por su propio peso, cada nueva capa de
cristales presiona la de abajo, hay un cambio en la estructura, los
cristales se amontonan y forman granos de hielo, en este caso granos
finos.
Metamorfosis de gradiente: Se da cuando existe un gradiente, o
diferencial, de temperatura entre la parte superior y el fondo de la masa
de nieve. Con un periodo de tiempo frío, la temperatura de aire baja muy
por debajo de cero, manteniendo la superficie de la nieve muy fría, el
suelo y la nieve cercana a este se mantiene cerca del punto de
congelación, para comprender este punto debemos tener presente que el
centro de la tierra emana calor ( lo denominamos flujo geotérmico ) este
"calor" al llegar al suelo no permite que la nieve depositada
sobre el se congele, manteniendo su temperatura alrededor de 0° C./ 32°
F. Suponiendo que la temperatura del aire es de -15° C. tenemos, con
respecto al suelo, un gradiente o una diferencia de temperatura de 15° ,
esto dentro del manto níveo produce una corriente convectiva de vapor de
agua que va de la capa inferior a la superficie. Los granos se hacen
mayores y más gruesos y la cohesión entre ellos se debilita.
Metamorfosis de fusión: Con la llegada de la primavera y antes
de producirse los deshielos hay un ciclo diario que afecta al manto
níveo. El calor producto de temperaturas más altas y sol abrasador funde
los granos más pequeños que se recongelan por la noche formando una
sólida consistencia entre los granos más grandes. Así obtenemos por la
mañana buena estabilidad ya que el agua helada mantiene unida la nieve y
hacia la tarde nieve más pesada, más blanda.
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