Traveseamos unos cuantos metros y luego comienza el ascenso. En buena parte del camino la nieve deja lugar al hielo y las grietas están bien visibles, por lo que extremamos las precauciones.
|
Mirando todo desde arriba La aparición de piedras sueltas, parecidas a las lajas, anuncian la proximidad de la cima. Caminamos unos veinte metros y finalmente llegamos a la cumbre. Un montón de sensaciones te recorren el cuerpo, pero no hay palabras para explicarlas. Lo mejor es sentarse y disfrutar el espectáculo. Casi sin viento y con cielo despejado, es difícil decidir por dónde empezar a mirar. Hacia el Norte, la laguna Cóndor y el Lago del Desierto parecen dos gotas de agua apoyadas sobre un gran tapiz verde. |
![]() |
|
El Fitz desde la cara sur del electrico. Foto: Marcelo Fayer |
|
|
Hacia el otro lado, el celeste pálido del gigantesco lago Viedma se confunde en el horizonte con el cielo. Pero acaso lo más espectacular está fijando la vista hacia el Oeste. El Hielo Continental nos regala una postal única con el volcán Lautaro y el Cordón Mariano Moreno como telón de fondo. Mientras comemos algo de fruta, terminamos de llenarnos las retinas y comenzamos a bajar. Nos esperan unas cinco horas de descenso, con nieve hasta la cadera en algunos tramos. Cansados pero más que contentos, llegamos a la camioneta doce horas y media después de haberla dejado al lado del puente. |
![]() |
|
El Fitz desde el Eléctrico. Foto: Marcelo Fayer |
Volvemos a El Chaltén, en donde unas suculentas hamburguesas de cordero nos esperan para empezar a recuperar energías y alimentar los recuerdos.
|
|
|