Homenaje
Una expedición patagónica para homenajear a Agostino Rocca.

Cortesía José Antonio Fonrouge


Un grupo de amigos y familiares de las familias Rocca, Fonrouge, Fragueiro y Sopeña realizó una travesía en la Patagonia argentina a fines de enero de 2004. Bautizaron un cerro virgen en homenaje a sus seres queridos.

Era un día típicamente patagónico, como a ellos les hubiera gustado. Hacia abajo, la nada. Hacia arriba, la cumbre. Esta vez el destino era un cerro virgen de 2200 metros, ubicado en la zona norte del Parque Nacional Perito Moreno en la provincia argentina de Santa Cruz. Y los protagonistas de este ascenso eran sus familiares y amigos, quienes decidieron homenajearlos de la mejor manera posible: reflejando la pasión por la Patagonia que Agostino Rocca, José Luis Fonrouge, Alfredo Fragueiro y Germán Sopeña solían contagiar a quienes los rodeaban.

Llegar a la cumbre les llevó seis horas de arduo ascenso con piquetas y grampones, en cordadas de tres personas. Así cumplieron el último tramo de la expedición y llegaron al pico del cerro virgen al que bautizaron con el nombre de Cerro Homenaje. Para recordar a sus seres queridos, y a todos los que fallecieron en el accidente aéreo del 28 de abril del 2001, eligieron además hacer un minuto de silencio y armar una pirca con piedras cargadas por ellos mismos hasta la cumbre.


El destino de la expedición fue el ascenso de un cerro
virgen de 2200 metros, ubicado en la zona norte del
Parque Nacional Perito Moreno, al que bautizaron con
el nombre de Cerro Homenaje.

"La ascensión fue el momento más emotivo de todos. A la vuelta teníamos una increíble sensación de misión cumplida", cuenta José Antonio Fonrouge, hijo de José Luis y alma mater de la expedición. "Estábamos tan contentos y emocionados que casi no sentimos la lluvia que nos acompañó en todo el descenso", agrega Mariano Fragueiro, hijo de Alfredo y otro de los 19 protagonistas de esta misión.

Pasión por la Patagonia
Pero la expedición había empezado mucho antes. El grupo compuesto por amigos, familiares y guías experimentados había arrancado la travesía en camionetas. Después de 400 kilómetros de ripio, eligieron una estancia para la primera parada de estos cinco días, que combinaron naturaleza y recuerdos. Una caminata de seis horas entre ríos y hielo, fue el paso siguiente para poder llegar al campamento base y otros dos días de trekking, para alcanzar el campamento avanzado desde donde se realizó el último ascenso.
"La idea era hacer un homenaje con el que ellos se identificaran y reflejar así su amor por la Patagonia y las expediciones", describe Fragueiro. El destino inicial había sido el Cerro Hermoso, un pico vecino al finalmente escalado. Pero el clima poco propicio obligó a un cambio de último momento. Es que lo más importante no era hacer algo complicado, sino llegar todos juntos. De esta manera, otro cerro ubicado entre el cerro Hermoso y el Dos Picos se convirtió en la cumbre elegida para escalar ese miércoles 28 de enero.


Un grupo de 19 amigos y familiares de las familias
Rocca, Fonrouge, Fragueiro y Sopeña fueron los protagonistas de esta travesía patagónica en
homenaje a sus seres queridos.

Debía tratarse de un pico virgen que no tuviera nombre y este otro cerro reunía los requisitos. Es que bautizar la cumbre era uno de los objetivos de la expedición. Después, el tiempo haría lo suyo. "El boca a boca es importante para que el nombre se instale y comience a ser utilizado en cartas. El paso siguiente es solicitar la registración formal al Instituto Geográfico Militar", anticipa Fonrouge.
Pero el homenaje no termina allí. Piquetas de madera al estilo antiguo, de las que usaban Agostino Rocca, José Luis Fonrouge y Alfredo Fragueiro fueron usadas en el ascenso. Ellas quedarán como un símbolo recordatorio de la expedición y se entregarán a cada una de las familias homenajeadas.


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