|
Las lesiones producidas por la altura, comúnmente conocidas como
mal de altura. Podemos diferenciar tres tipos de alteraciones : Mal Agudo de Montaña
(MAM), Edema Pulmonar de Altura (EPA) y Edema Cerebral de Altura (ECA). Hay personas que
denominan mal de altura o principios del mal de altura, al agotamiento producido por un
ascenso demasiado rápido, fuera de nuestras capacidades físicas, a elevaciones de 1000
ó 1500 metros sobre el nivel del mar. A no confundirse, en este caso con un par de
aspirinas y sobre todo descanso, seguramente nuestro malestar general desaparecerá.
El MAM, en cambio, se da a partir de 2500 a 3000 msnm., depende de la constitución y
condiciones personales del montañista, aunque ante un ascenso apresurado, sin dar tiempo
a una correcta aclimatación, los síntomas no tardan en aparecer, quizás a los 4500 ó
5000 msnm.
En un primer momento los síntomas son : debilidad, cefalea, nauseas y pulso
acelerado ; de permanecer en altura, aparece somnolencia, falta de apetito,
irritabilidad y vómitos.
Demás está aclarar que ante los primeros síntomas lo más recomendable es comenzar a
bajar, a la vez que nos preguntamos por que no esperamos a que se complete el proceso de
aclimatación.
A medida que se asciende, disminuye progresivamente la cantidad de oxígeno en la
atmósfera, la cual se vuelve más densa. Nuestros cuerpos realizan un mayor esfuerzo, lo
que se manifiesta en una progresión más lenta y fatiga.
La aclimatación puede durar entre dos y tres semanas, depende de cada persona en
particular. Lo que ocurre en este lapso es una variación en nuestro contenido sanguíneo,
al ser el aire pobre en oxígeno, se multiplican los glóbulos rojos o eritrocitos,
mientras disminuyen los glóbulos blancos o leucocitos. Siempre es difícil esperar,
prácticamente sin hacer nada, teniendo nuestro objetivo "ahí nomás", pero las
consecuencias por no esperar pueden ser muy desagradables.
Subimos demasiado rápido, comienzan los síntomas del MAM y como somos prudentes
decidimos armar campamento y descansar ( ? ). Oh casualidad este tiempo en la altura
es el que necesita el EPA para hacer su aparición. Sumado a la cefalea y nauseas se
incluye respiración entrecortada persistente, sobre todo por la noche, cuando es difícil
dormir boca arriba por una sensación de opresión en el pecho, y una tos seca. Un rato
más tarde, la respiración se hace ruidosa y se produce un sonido de borboteo en los
pulmones. Después la persona se presenta cianótica, apática y con esputos de sangre
espumosa. A la mañana siguiente, inconsciencia y asfixia.
A falta de oxígeno suficiente, el cuerpo intenta compensar enviando más sangre a los
pulmones (para que este capte más oxígeno). Este proceso no es tolerado por mucha gente,
los pequeños capilares de los pulmones fallan, llenando los alveolos de sangre y se
produce el deceso por asfixia.
Por otro lado puede suceder que nuestros pulmones sean de acero y no tengamos problemas
respiratorios. A pesar de fuertes cefaleas decidimos armar campamento y descansar, de esta
forma le damos el tiempo al ECA para hacer su aparición.
El cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno, inclusive si el descenso no se produce
en forma rápida, pueden quedar secuelas de por vida.
Se podría denominar primer síntoma a la dificultad de tomar decisiones o poder evaluar
una situación. Después aparecen perturbaciones motoras, como falta de coordinación,
pérdida del equilibrio y alucinaciones, siendo clásica la del compañero imaginario.
Como vemos las lesiones producidas por la altura se deben a una falta de aclimatación,
siendo la impaciencia la causa principal.
Ante el menor síntoma se debe bajar inmediatamente a una altitud más benévola (menos de
2500 msnm)
Lo ideal es tomarse el tiempo necesario y ascender lentamente, tomando largas pausas,
antes de atacar la cima.
Subir la cuesta como un viejo para llegar como un joven, y no subirla como un joven y
llegar como un viejo.
Casco, chocolate y buena
escalada !!!
|