¿Eso ocurría en qué época del año?
La zafra empezaría a fin de la primavera hasta la mitad del verano. Acá vienen varias especies de tiburón, y también de corvina negra, corvina blanca, y palometa que es la pesca mayoritaria. Antes se iba a pescar a remo. Ahora todo el mundo tiene un motor y hay más seguridad. No hubo muchos que se hayan ahogado navegando por acá.
Tampoco había árboles. Esto eran estancias de arena. Hace setenta años esto no valía nada. En la arena no podés darle de comer al ganado. Esto era regalado. Y hubo individuos que habían viajado y habían visto el turismo en Europa, visionarios y gente pudiente que compraron acá, previendo que con el tiempo esto se iba a valorizar; y así sucedió. (Como en España: allá dicen que las tierras sobre la costa se las daban a los hijos tontos, porque eran las que no servían para cultivar. Luego los hijos capaces fueron a la guerra y quedaron las costas en manos de los incapaces.) Te das cuenta que quienes compraron acá no sabían nada de ganadería, pero supieron de fraccionamiento, que es otra historia.
Acá las casas eran todas de madera, la que el mar deja en la playa.

Esos troncos lavados...
Y no solamente eso. Antes los barcos no iban con porta-contenedores; tenían las eslingas con las que ataban la carga sobre la cubierta con maderas. Acá las grandes sudestadas han hecho los grandes naufragios; en 20 minutos se levanta un viento de 90 Km./h que no les daba tiempo ni a cambiar las velas. Los tiraba arriba de las piedras y naufragaban. Y todo eso venía a parar a la costa. Además la Corriente del Golfo también trae restos del norte que acá los va desparramando. Y con esas maderas se construían las casas.
A partir de 1970 más o menos, los que tenían un jeep y venían porque podían llegar fácilmente hasta la costa, empezaron a necesitar por ejemplo, algo de comer. Entonces hombres que hoy tienen 60 años y siguen viviendo acá, que a los 30 años hacían el bacalao y salían, tiraban una pesticeira, que es una red muy chica, de unos 15 ó 20 metros, y enfrente a su casa sacaban por ejemplo dos docenas de pejerreyes, tres lenguados, cuatro borriquetas... Y eso se comía. Había una cocina Volcán en ese boliche, aceite brasilero abundante, una damajuana de vino blanco, otra de tinto, pescado frito y pan. Ese boliche todavía existe y se llama 

El Dorado, del Sr. Rubén Cabrera, pionero de este sitio, y el primero que vio el turismo como una fuente real de recurso. 
Nació y se crió acá, conoce mejor que nadie, y se dio cuenta de cómo se iba a decantar la cosa. Y fue el primero en comprar algunas casas que las fue refaccionando y así le daba al turista que llegaba un sitio donde quedarse. 
Hizo lo correcto, y así también se originó este pueblo.
Preservar
Yo siempre digo que al pueblo hay que preservarlo, pero al balneario hay que sacarlo. Porque acá hay un pueblo verdaderamente autóctono. Pero después vino un montón de gente que lo único que buscó fue su lucro personal. 
Y así transgredieron a la propia gente que vivía acá. Aunque los locales también tienen parte de culpa, porque también construyeron así para los intereses de los que venían de otras partes del Uruguay. Y se empezó a construir sin necesidad, sobre solares de dominio público, a pesar de que acá había un fraccionamiento trazado desde hacía más de cincuenta años. Pero muy pocos como yo, compramos un solar, a pesar de que por menos plata nos ofrecían un rancho construido sobre la playa, en terrenos públicos.
Los ranchos originales eran todos de madera con techo de paja. Pero ahora algunos construyen con bloques y techo de chapa... Se ha prohibido en toda la costa circular con jeeps, para preservar el medio ambiente porque dicen que destruyen los médanos. Pero todos estos ranchos destruyen mucho más, y los dejan.
Lo mismo ocurre en el Polonio. Jurídicamente es una zona de dominio público; nadie puede construir nada ahí, ni el propio estado. Hay un Ministerio de Medio Ambiente que lo prohibe; hay una reserva de lobos.

Punta del Diablo

Distinto es el caso jurídico de La Pedrera. Ahí todo está construido legalmente. Por eso ves construcciones de más categoría, y eso también condiciona al turismo que accede a cada uno de estos sitios. Cuando uno compra un lote, quiere valorizarlo con una construcción acorde, y le importa el pueblo y el turismo que acceda. Cuando uno no compra nada, todo le da igual: el ranchito, el pueblo, el turismo. Sólo busca el lucro personal inmediato.
Además, el mar avanza cada año, y va socavando los cimientos de estos ranchos construidos sobre la playa. Es inútil querer frenar con bolsas de arena (que ponen) al Océano Atlántico. Ensucian la costa con mugre, pedazos de obra, y no cuidan el lugar porque no lo quieren. Además no pagan impuestos, pero cobran los alquileres más caros porque están sobre la playa. Otra cosa sería recuperar la identidad y hacer una operación quirúrgica, rescatando las casas del pueblo original.

Como se hizo, en otra escala, con el casco antiguo de Colonia...
Ahí está.

Perfil de cada pueblo
La Pedrera. Siempre estuvo en manos de unas pocas familias, propietarias de los terrenos y las casas.
La Paloma.Creo que ya en 1850 era puerto; el puerto de Rocha, por donde canalizaban casi todos los productos que salen de esta zona. Entonces lo más simple para la gente de Rocha fue siempre ir a veranear a La Paloma. Es el balneario de Rocha y el más antiguo del departamento.  Siempre tuvo caminos más cuidados, casas más sólidas, etc. Aunque últimamente el turismo masivo desdibujó un poco esa identidad de balneario de los rochenses y de algunos montevideanos.

Punta del Diablo

Identidades uniformadas. Durante el verano, el turismo masivo en las playas está uniformando las identidades de estos pueblos costeros. Lo he visto en Mallorca: ya casi no ves mallorquines. Y la estructura familiar local que había durado miles de años, en los últimos 60 ó 70 desapareció. Ya casi no quedan hijos de mallorquines de padre y madre. Y no solamente en la costa, sino también hacia adentro. Y lo mismo va a suceder en la costa nuestra: argentinos, brasileños, y uruguayos nos movemos y las playas se van poblando con personas e ideas de otros países, como muchas inversiones argentinas en balnearios de Uruguay, sin ir más lejos el caso de Punta del Este: Un balneario uruguayo potenciado por una gran ciudad como es Buenos Aires, que la desarrolló como sitio de vacaciones para argentinos y uruguayos pudientes.

Cabo Polonio. Siguiendo hacia el norte hay mucha costa en la que no se crearon balnearios por ser muy abiertas y sin accidentes de interés. Hasta que te encontrás con el Cabo Polonio. El Polonio, siendo territorio de nadie, 
el Estado dejó que un montón de gente hiciera lo que quisiera. Así se construyó sobre terrenos públicos, y se creó un polo de atracción turística, pero con "pies de barro": no hay infraestructura sanitaria ni de ningún tipo. Además es una reserva de lobos marinos; pero a los lobos les ha cambiado mucho la vida, porque ahora con tanta gente se hace más difícil de preservar. Los lugares no deberían recibir más gente de lo que pueden recibir, y además deben poder reciclar o procesar la basura que toda esa gente genera. 
Cabo Polonio recibe una gran carga de gente en enero y febrero, y el resto del año se cierra.Cerro Buena Vista. Siguiendo hacia el norte. Es un predio del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, por suerte, en el cual por el momento no van a dejar construir nada.

Cabo Polonio

 Hay algunos propietarios de fraccionamientos costeros que reivindican su derecho a construir, pero creo que se debe aplicar una normativa particular. Porque venía generándose una inhercia constructiva que afortunadamente se paró. Empezó a revertirse; ahora hay una mayor conciencia, no sólo de las autoridades sino también de los particulares, de que hay cosas que hay que preservarlas. (El Cerro Buena Vista tiene una altura de 400 msnm y es una inmensa duna de arena con cumbre rocosa, al igual que otras vecinas más bajas. Ejemplos de la mayor preservación iniciada son la prohibición de circular con vehículos por estas dunas, como también la demolición de algunos ranchos ilegales en las playas de Cabo Polonio).
Barra de Valizas. Está siguiendo hacia el norte. Y es un caos, que se intenta solucionar o mitigar, pero creo que habrá que hacer trabajos en profundidad, porque acordate que está a 70 cm por debajo del nivel del mar, o sea que si hay una gran crecida del mar, aquello se llena todo de agua. Desaparecen las calles debajo del agua, porque no es que desborda el arroyo, sino que el mar supera el médano que lo está protegiendo. Era una zona lacustre. Se encuentran conchillas fósiles a 800 ó 900 metros de la costa. O sea que el mar llegaba hasta allí, y es probable que lo vuelva a hacer. Porque con el calentamiento global... La prueba la vemos desde nuestra casa: en los últimos diez años el mar avanzó como 40 ó 50 metros. O sea que es algo palpable.
Aguas Dulces también es un balneario creado sin ley. Se ve que era una idiosincrasia natural, pero cuando eran pocos. Y el tema es que ahora somos muchos; entonces esa costumbre que originalmente podía ser linda, ahora colapsó. Cambiaron los tiempos. Todo queda más cerca y llegás más rápido, entonces más gente viene a veranear y a vivir. Nosotros cuando vinimos hace diez años éramos 150 habitantes estables. Hoy ya hay 500 ! Y esto recién empieza. Porque ahora todos tenemos luz, agua, teléfono y auto.
Punta del Diablo. Hay que planificar ahora, para que la gente pueda vivir en armonía con la naturaleza y con sus vecinos. Debe desarrollarse dialogando entre vecinos, no haciendo cada uno lo que le da la gana. Los pueblos de la costa española empezaron similar a estos, con una cierta anarquía que hoy es lo bello de esos pueblos. Y Punta del Diablo estaría a tiempo todavía de rescatar ese encanto original, con una normativa adecuada, que sería el "gancho" de un sitio que quiere dedicarse al turismo. La infraestructura del pueblo es para un tipo de turista y para una cantidad de turistas. Las playas tienen una capacidad determinada. Hay que planificar para que el que venga tenga una playa limpia y en la que si no quiere aglomeración pueda tener espacios amplios.
La Coronilla, siguiendo hacia arriba, fue un balneario que se estancó, por un error: el canal Andreoni. En su momento se hizo para desagotar al mar toda la zona de bañados; se secaron casi 200.000 has para plantar arroz. El canal descarga una cantidad de fitosanitarios del arroz y pajonales y lodo, y por las corrientes todo eso lo descarga en la playa. Y así han arruinado 30 ó 40 km de playa con residuos que vienen de tierra adentro; además de toda esa cantidad de agua dulce que se desaprovecha. Antes era apenas un arroyito, a veces sin agua. Hay que darle una solución. Ha hecho un desastre en la costa. Por ejemplo las almejas desaparecieron en 40 Km. No ves una almeja, y antes era un plato habitual en La Coronilla. También había desaparecido el mejillón al cambiar el PH del agua. Ahora eso se revirtió y hay de vuelta.

La Barra del Chuy en la frontera ya es otra historia. Una mixtura de gente. Un sitio de frontera.

A tiempo

Habiendo conocido los sitios costeros de España...
Así como en Buenos Aires La Boca fue un barrio de inmigrantes que se generó en forma espontánea y con cierta anarquía y hoy es un atractivo turístico, los pueblitos de la costa también nacieron con ese encanto al principio. Y en España por un lado se preservó, pero después se vendió al turismo europeo, y hoy la costa española es un balneario europeo. Tienen un potencial de muchos millones de habitantes. Entonces reciben un turismo masivo, y además Europa está viviendo una "bonarda" económica y todos quieren participar de la fiesta.

Justamente, lo interesante acá puede ser ofrecer un lugar tranquilo...
Indudable. Y si queremos un turismo que no deprede, necesitamos un turismo segmentario. Pero las costas de Rocha se han armado para recibir turismo a partir de gente carenciada. Y vienen ofreciendo el servicio turístico que te presta un carenciado. Esto es un espacio acotado, entonces no lo podés sobresaturar, porque lo volvés desagradable. Se está a tiempo.
Volviendo al ejemplo de Colonia, había historia, calles y casas referenciales, una historia que contar. Acá hay que armarla, recuperarla, porque el prólogo está: hay una historia de naufragios y un pueblo original.
Yo creo que con una planificación y una razonable intervención del Estado, se puede recuperar la armonía entre los vecinos y con el sitio.


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