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Por su cercanía con los
principales centros urbanos de la Argentina, este parque es sin duda, uno de los más
visitados y conocidos de nuestra geografía. Lo llamativo de su paisaje poblado de
palmeras, los bosques en galería que pueblan las márgenes de los ríos, la belleza del
río Uruguay y la abundancia de fauna silvestre constituyen los principales atractivos del
lugar.
Asimismo, ofrece muchas comodidades y servicios para el visitante: buenos caminos,
camping, proveeduría, centro de informes, folletería y hasta una playa sobre el Uruguay ideal para el verano.
Encontraremos distintos
ambientes característicos de las tres unidades biogeográficas presentes: Pastizal
Pampeano, Espinal y Selvas Paranaenses El palmar de Yatay se puede
asignar al Espinal.
Forma una comunidad muy particular que brinda alimento y refugio a
muchos animales: extraordinaria cantidad de insectos; reptiles, como la Yarará, varias
especies de culebras, pequeños roedores y aves típicas de estos ambientes, como la
perdiz Colorada, el Carpintero Blanco y el Real.. |
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Foto: Eduardo
Haene |
También podemos encontrar al acecho de
su presa a algún escurridizo Gato Montés. Siguiendo las ondulaciones del terreno los
palmares se van raleando hacia las zonas bajas, para dejar paso a dilatadas sabanas
(pastizales con árboles aislados) con Espinillos, Talas y Ñandubays de tortuosa figura,
por donde transitan Ñandúes, Hurones, Zorrinos, entre otros.
Los pastizales que ocupan las
suaves pendientes, se confunden con los pajonales de los terrenos más bajos e inundables,
formando ambientes acuáticos de increíble riqueza faunística, que albergan batracios y
bellas aves como el Chiflón, el Pecho Amarillo y el Ipacaá entre otros.
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Si observamos
con detenimiento, encontraremos a Tortugas Pintadas, tomando sol sobre un tronco en medio
de una laguna. En las cercanías del camping hallaremos una formación densa y baja, el Monte
Semixerófilo típico del Espinal, en el que crecen el Molle, Espinillos y Ñandubays,
junto a numerosos arbustos, adornados por enredaderas como la Pasionaria o Mburucuyá y la
espinosa Zarzaparrilla Blanca. Aquí es común observar a los Zorros de Monte.
Las costas bajas del río Uruguay están tapizadas por una profusa vegetación, aunque en
algunos sectores existen pronunciadas barrancas de hasta 15 metros de altura. Esta
formación húmeda,
que es una prolongación empobrecida de la selva misionera, se la denomina Selva en Galería y nos permite admirar
una gran diversidad de especies vegetales. Abundan las enredaderas, lianas y epífitas,
las cuales se encuentran asociadas a distintas especies arbóreas subtropicales,
destacándose las mirtáceas de corteza lisa y "fría al tacto". Tres pequeñas
aves de la familia Parúlidos, el Arañero Cara Negra, el Arañero Silbador y el
Pitiayumi, son parte de las aves más características que encuentran refugio en esta
formación boscosa.Un ambiente similar bordea los
distintos arroyos que surcan el parque, siendo los más importantes el Palmar y Los Loros. Estos cursos de agua son los ambientes predilectos del roedor más grande del mundo: el
Carpincho y de otros mamíferos como el Lobito de Río, el Coipo o mal llamado Nutria,
junto a aves acuáticas como el Biguá y los Martín Pescadores
Palmares, bosques y selvas
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Foto: Daniel Gómez |
Entre las plantas silvestres
del área el Yatay es la especie más vistosa. Tiene una altura de 18 metros y bellas
hojas arqueadas de color verde-ceniciento. Crece asociada a los suelos arenosos. Junto a
estas palmeras se encuentran hierbas, como el Pasto Colorado o Aguará-ruguay (Cola de
Zorro en guaraní), y arbustos como varias especies de Chilcas de la familia de las
Margaritas (Compuestas).
En el Monte Semixerófilo
encontramos ejemplares de Algarrobo Negro, cuyas legumbres de dulce pulpa sirve también
al hombre para alimento y la fabricación de bebidas, el Quebracho Blanco y el Ñandubay,
el algarrobo más típico de la región. En el estrato arbóreo de menor porte encontramos
al Molle, el Tala y el Espinillo.
En la barranca del río
Uruguay se desarrolla una versión empobrecida de la selva misionera. Este ambiente se
inunda periódicamente en forma natural, por lo que todas las especies vegetales están
adaptadas a pasar largos períodos de tiempo en contacto con el agua, sin por ello verse
afectadas. En ella podemos encontrar al Arrayán del Norte, el Laurel, el Mataojos, la
Espina de Corona y el Azota-caballo, además de infinidad de plantas epífitas (que son
solamente apoyantes y no parásitas como comúnmente se cree) como los Claveles del Aire y
las Barbas de Viejo, junto a numerosas lianas y enredaderas.
Sobre la costa del río
hallaremos también al Sauce Criollo, notable cuando su follaje se torna amarillo antes de
caerse en otoño; el Ingá, un árbol con hojas de raquis alado (prolongaciones similares
a hojas a los costados del eje sobre el que se insertan los folíolos), el Viraró
creciendo sobre la arena junto al agua, ejemplares de gran porte como el Espina de Corona,
etc.
| Entre las especies vegetales exóticas encontramos el Paraíso,
árbol introducido desde oriente, que llegó a dispersarse fácilmente en el parque,
desplazando a las especies nativas.
Anfitriones silvestres
De acuerdo a listados y
estudios de diversos investigadores hoy podemos saber que el elenco faunístico del parque
se encuentra integrado por cerca de 30 especies de mamíferos. Entre ellos se encuentra el
Carpincho, siempre asociado a arroyos que surcan el parque. Junto a él encontraremos a
otro pariente (también roedor), el Coipo. Si tenemos suerte tal vez encontremos nadando
al Lobito de Río, especie en peligro a nivel regional debido a la persecución que sufre
por su codiciada piel. Los felinos están representados por el Gato Montés, el de los
Pajonales y el Yaguarundí.
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Foto: Daniel Gómez |
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