...Pasadas las 14 horas que duró el viaje ,
arribamos a la estación de Esquel (Km. 402), que nos llamará la atención por
sus pequeñas dimensiones en cuanto a su altura, y nos permitirá apreciar la
escala de éste ferrocarril. Aquí también se exponen algunas fotografías y
elementos que se utilizan actualmente, como ser el telégrafo. Una vez aquí, habrá un sinnúmero de lugares fascinantes para recorrer, como ser el Parque
Nacional los Alerces con sus lagos Futalaufquen, Verde, Menéndez, Rivadavia y
Krugger, los bosques milenarios, el pueblo de Trevelin, y la misma ciudad de
Esquel, que es hermosa. Luego de un rato, cuando ya han descendido todos los
pasajeros y luego de desenganchar los vagones, la fiel locomotora se retira
lentamente para enfriarse y recobrar fuerzas para regresar una vez más a
Ingeniero Jacobacci al día siguiente. Envuelta en una nube de vapor, blanco
como la nieve que cubre las montañas que se ven a nuestro alrededor, se aleja;
dejándonos con la nostalgia y esa rara sensación de querer saber cuántos
años más de vida le quedarán...
Si decide quedarse unos días en Esquel, podrá conseguir toda la información
en la Dirección Municipal de Turismo, que se encuentra en Avda. Alvear Nº
1108, a pocas cuadras de la estación.
Algunos detalles técnicos
Las locomotoras de La Trochita
son Baldwin (americanas) y Henschel (alemanas), que fueron fabricadas en el año
1922. Funcionan a Fuel Oil y consumen unos 100 litros de agua por kilómetro,
por eso a lo largo del recorrido hay bombas cada 40 o 50 kilómetros.
Actualmente la dotación de locomotoras ronda las 20 unidades, aunque solo se
encuentran en funcionamiento unas 6 ó 7, mientras que las demás sirven como
fuente de repuestos o se encuentran a la espera de mejores épocas para su
vuelta a las vías.
Los vagones son de procedencia belga en su
mayoría y fabricados, al igual que las locomotoras, en el año 1922. Los coches
de pasajeros cuentan en su interior con una salamandra a leña como fuente de
calefacción, que los mismos pasajeros se encargan de mantener encendida durante
los viajes invernales. Los de primera clase tienen los asientos tapizados en
cuero y los de clase turista son de madera, ambos se conservan totalmente
originales.
Como se puede apreciar, este es un tren
cargado de historias, es un verdadero "museo rodante" como dijo
alguien en alguna otra nota. Pero lo más importante es que LA TROCHITA, forma
parte del PATRIMONIO CULTURAL ARGENTINO y más que nada de la PATAGONIA, y qué
mejor para mantenerlo con vida que cuidarlo, utilizarlo y difundirlo
turísticamente para que además de aprovecharlo los extranjeros (que son la
mayoría que lo visitan), los argentinos lo conozcamos y tomemos conciencia de
la importancia de ésta reliquia ferroviaria.
Existe un proyecto de la UNESCO para
declararlo "Patrimonio de la Humanidad", y por algo debe ser...
Por eso, venga, anímese a descubrir este
rincón de nuestra Patagonia, disponga de unos días y téngalo en cuenta para
sus próximas vacaciones. Seguro que no se va a arrepentir.
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POSIBILIDADES PARA VIAJAR EN LA TROCHITA |
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| Esquel Nahuel Pan |
Es una excursión de medio día de duración que parte de la estación de Esquel los Sábados a las 10,00 horas y se regresa alrededor de las 13,00. En los meses de verano y según la demanda se agregan más servicios. Valor $ 15. |
| Esquel El Maiten |
Jueves 11,00 horas. Valor $ 15. (Servicio regular semanal). |
| El Maiten Esquel |
Miércoles 14,00 horas. Valor $ 15. (Servicio regular semanal). |
| El
Maiten Leleque |
Es una excursión de un día de duración que se puede contratar en la Ciudad de San Carlos de Bariloche. Se viaja en ómnibus hasta El Maitén, donde se realiza una visita a la estación y los talleres. En éste hermoso pueblo del valle Río Chubut, podrá ser recibido por la calidez de su gente. Una vez en el tren, se recorren unos 50 kilómetros hasta llegar a Leleque. Aquí esperará nuevamente el ómnibus para regresar a Bariloche en horas de la tarde, pasando por la zona conocida como Comarca Andina del Paralelo 42, y que la forman poblaciones como Epuyén, El Hoyo, Lago Puelo, El Bolsón y otras tantas. |
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