Lagos y campos de hielos,
enmarcados por bosques y montañas, otorgan un sello particular al parque nacional Los
Glaciares, en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz.
Esta región presenta uno de los motivos naturales únicos en la Argentina: el Hielo
Continental, manto congelado que cubre la cordillera de los Andes en su porción austral a
lo largo de 350 kilómetros. Desde las laderas de las altas montañas se desprenden
ventisqueros tales como el Viedma, el Upsala, el Onelli, el Spegazzini, el Mayo y el
Moreno, entre otros.
Uno de los dos lagos principales del parque nacional es el lago Argentino, el cual fue descubierto en 1873 por el subteniente de
marina Valentín Feilberg, quien supuso que se trataba del lago Viedma. Cuatro años
después el perito Francisco Moreno lo redescubre y bautiza en homenaje a la bandera
nacional, debido al color celeste-turquesa de sus aguas, separadas del cielo por la franja
blanca de los hielos.
El lago Argentino se encuentra a una altura de 185 metros sobre el nivel del mar y su
superficie aproximada es de 1.560 km2. Puede dividirse en tres secciones: la
mitad oriental que está fuera del parque se extiende en sentido este-oeste y se ubica en
su mayor parte en la Patagonia árida. Ya dentro del parque nacional se bifurca en un
brazo Norte, orientado de sudeste a noreste, y uno Sur. El lago Argentino recibe las aguas
del lago Viedma, por intermedio del río Leona, y desemboca en el Atlántico por el río
Santa Cruz.
Ubicado entre el brazo Rico y el canal de los Témpanos, ambos parte del lago Argentino,
nos encontramos con el más famoso e imponente de los glaciares: el Perito Moreno. Este
glaciar abarca un ancho de 5 km y sobresale 60 metros sobre el nivel del espejo de agua.
En su frente, el hielo toma una hermosa coloración azulada y se desprende en enormes
bloques que caen estrepitosamente, lo cual constituye un espectáculo magnífico. Luego,
estas masas gigantescas de hielo forman témpanos que adquieren diseños caprichosos y
deambulan, a veces durante meses, por el lago arrastrados por los fuertes vientos patagónicos.
En tiempos recientes, el
Perito Moreno era uno de los pocos glaciares del planeta que aún avanzaba (se estimaba
que recorría 100 metros en un año). Esta característica le había dado fama mundial, ya
que cada tres años aproximadamente, cortaba el
drenaje del brazo Rico hacia el canal de
los Témpanos. Ello producía una elevación del nivel de las aguas del brazo Rico de 20
metros por encima del lago Argentino. Tradicionalmente, ese era el momento de mayor
afluencia de visitantes al parque, ya que aguardan la ruptura de ese gigantesco dique de
hielo formado por el glaciar. En la actualidad, el avance del glaciar está en un supuesto
equilibrio con su desgaste frontal, por lo que no tiene posibilidad de bloquear el brazo
Rico, como lo hacía tradicionalmente. Simultáneamente, en la Patagonia se han registrado
disminuciones en las precipitaciones de nieve y, aparentemente, un aumento de la
temperatura.
Por otro lado, en el brazo
Norte del lago Argentino se sitúan los glaciares Upsala, Onelli y Spegazzini, enmarcados
por los cerros Onelli y Bertrand que definen el punto occidental más extremo de la
República Argentina. A estas bellezas se le suma el cerro Chaltén o Fitz Roy con sus
3.375 metros de altitud, y el cerro Torre con 3.128 metros, que durante los meses de
verano son muy frecuentados por numerosos andinistas del país y del extranjero.
Las excepcionales
características paisajísticas y naturales del parque le valieron ingresar en el listado
internacional del "patrimonio de la humanidad" en 1981, moderno registro de las
maravillas del planeta patrocinado por las Naciones Unidas.
Entre el bosque y la estepa
La vegetación típica al pie de los Andes es el bosque subantártico, mientras que en la
franja oriental del parque hay una zona de transición con la estepa.
En el bosque se evidencia un amplio predominio del ñire, la lenga y el guindo o coihue
magallánico. Desde el paralelo de 47º hasta Tierra del Fuego inclusive, esta última
especie reemplaza a su congénere más norteño, teniendo su mismo aspecto y similares
exigencias ecológicas. En estas latitudes no encontraremos la caña colihue ni el
ciprés, dado que no soportan la rudeza del clima de la región.
|