
Foto: Eduardo Haene
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Lo que se pudo evitar
El 16 y 17 de abril de 1994,
apenas tres meses de haberse creado la reserva, se desarrolló la competencia
del Marlboro Challenge "El Desafío del Tontal", organizada por esta
empresa de cigarrillos y la Subsecretaría de Turismo provincial, con el
auspicio de su homóloga nacional. Intervinieron más de
200
corredores,
que atravesaron a la reserva por el norte, como parte del circuito que une la
ciudad de San Juan con Barreal.
Ante la falta de personal
destinado al área y lo imprevisto de este evento, si bien no se logró impedir
el paso por El Leoncito, se restringió el acceso a los numerosos automóviles
que pretendían llegar hasta el "Rancho del Cura", en plena reserva.
Igualmente, este lugar fue utilizado como sitio de descanso por los
competidores, por lo cual quedó allí gran cantidad de basura.
El mismo predio destinado
formalmente como santuario de flora y fauna fue utilizado para realizar una
carrera que genera ruidos, desperdicios y muchas marcas en el suelo. Sin
notarlo, los mismos gobiernos provincial y nacional que acordaron un uso
conservacionista al Leoncito, facilitaban su destrucción.
A decir verdad, muy pocos
advirtieron la incongruencia suscitada. Pues, la reserva El Leoncito se
convirtió en una de las pocas áreas naturales protegidas instrumentadas de
todo el territorio provincial. Representa apenas un 0,85 por ciento de la
superficie de San Juan, por lo cual cuesta aceptar que no haya sido respetada
por un certamen deportivo de este tipo.
Un año después de aquella
competencia, aún se veían claramente las huellas dejadas por las motos y se
continuaba con el retiro de cintas plásticas colocadas para señalar todo su
recorrido.
Fuera de estas carreras, el
área era visitada asiduamente por motociclistas de la ciudad de San Juan, a
quienes les resulta atractivo seguir el antiguo camino que une la capital
provincial con el valle de Calingasta. El paso a través de la reserva es una
constante en este circuito, por hallarse aquí el Portezuelo de la Virgen, el
único que permite a todas las motos traspasar el filo de esta sierra. Utilizar
un paso existente más al sur, por Santa Clara, no es viable, dado que la
limitada autonomía de estas motocicletas no les permite extender tanto el
recorrido.
Para empezar a regularizar
esta situación, a los motociclistas que se hallaron en la reserva se los
trataba de detener, lo cual no siempre era posible. Así, se los notificaba
personalmente de la problemática en la cual estaban involucrados.
Se repite la historia
En marzo de 1995 se comenzó
a difundir una nueva competencia de motos enduro: "Reto al Tontal",
organizada esta vez por el Club Náutico Ullum. Seguiría un trazado similar a
la del año anterior.
Con el empleo de muy pocos
recursos, se tomaron algunas medidas para revertir esta situación.
Se les explicó a las
autoridades de la prueba, en especial a quienes definirían el circuito, las
consecuencias de un evento de este tipo sobre una reserva natural de las
características del Leoncito.
Además, se aceleró una
campaña de concientización, particularmente dirigida a los motociclistas de la
provincia, cuyo número tal vez no excedía en esos momentos los 400. Se
planteó el tema en uno de los programas periodísticos de actualidad, en el
canal 2 de Rawson, y en varios programas de radios.
Como apoyo a esta actividad,
resultó de suma importancia un folleto de la Administración de Parques
Nacionales, especialmente diseñado para el caso. Con todos sus riesgos, ello
significó adecuar el estilo y los contenidos para captar el interés del
público al cual iba dirigido. Así, se llegó a un prospecto con una tapa que
lisa y llanamente expresaba "Pará la moto" y en su interior, incluido
dentro de un formato de las más clásicas historietas, se explicaba los daños
que ocasionan las motos en una reserva natural. Pese a lo informal que resultaba
el estilo adoptado, era innegable que el folleto en blanco y negro llamaba la
atención e invitaba a ser leído.
Finalmente, a comienzos de
abril de 1995 las autoridades del certamen dieron a conocer el trayecto
definitivo. Pese a que tradicionalmente el "reto al Tontal" era cruzar
esa sierra, como ya explicamos por el paso existente en la reserva, esta vez los
dos tramos de la prueba se ubicaron por los faldeos occidentales de la
Precordillera, lejos de los límites del Leoncito.
El nuevo desafío
Lo más positivo de esta
experiencia fue demostrar la posibilidad de orientar favorablemente los
intereses de dos grupos (motociclistas y guardaparques) que parecían
contrapuestos al principio. Queda demostrado así que conservar uno de los más
importantes muestrarios de la naturaleza de la precordillera de Cuyo no resulta
incompatible con el motociclismo de montaña.
Ahora, el "nuevo
desafío del Tontal" será afianzar entre todos el camino trazado.
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