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FICHA TÉCNICA |
| Ubicación |
Sudoeste de la provincia de Tierra del Fuego, departamento
Ushuaia.
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| Superficie |
63.000 hectáreas. |
| Creación |
1960 |
| Ley
de creación |
Ley Nacional Nº 15.554
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| Ente
administrador |
Administración de Parques Nacionales.
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| Bioma |
Bosques subantárticos o andino-patagónicos.
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| Fundamentos
de su creación |
Proteger la porción más austral de
bosques subantárticos, junto con una pequeña muestra de los ambientes de
costas marinas del canal de Beagle.
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| Distancias |
Desde Ushuaia: 18 km.
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Entre las aves acuáticas se
destacan los cauquenes o avutardas, los cisnes de cuello negro, los patos vapor
(el volador y el no volador), el pato de los torrentes (fácilmente observable
en el río Pipo) y el albatros de ceja negra, muy frecuente en la bahía
Lapataia, entre otros. En los ríos y lagos hallaremos al macá grande y al
martín pescador grande, habitualmente en la búsqueda de sus principal
alimento, los peces.
Los distintos estratos del bosque, cobijan numerosas especies de aves, como el
comesebo patagónico, el fringilo y, recorriendo los troncos de los árboles,
encontraremos a los carpinteros patagónicos, corpulentos y de llamativa cabeza
roja.
Las rapaces, como el águila mora, el carancho, el chimango y el cóndor andino,
son comúnmente vistas, ya sea sobrevolando los bosques o los cerros a gran
altura.
Entre las rocas de la costa del canal de Beagle, abundan los invertebrados
marinos como las cholgas, los mejillones, las lapas, los caracoles y crustáceos
como las preciadas centollas.
La fauna ictícola nativa la integran el puyén, la peladilla y el róbalo. Este
último habita las costas marinas adyacentes y constituye un valorado trofeo
para los pescadores deportivos.
Invasiones indeseadas
En el parque, el mayor
problema de conservación está representado por las especies animales
exóticas. El castor por ejemplo, aprovecha los cursos de agua (ríos y arroyos)
para construir diques, los cuales forman un amplio espejo de agua que inunda los
alrededores, ahogando así a las especies arbóreas nativas. Para realizar estos
diques, se sirven de ramas y troncos que derriban ellos mismos con sus poderosos
dientes incisivos.
El permanente ramoneo de los
conejos, especialmente en la zona de bahía Lapataia, ha motivado un grave
retroceso de los vegetales nativos, que se ven obligados a crecer en forma
achaparrada. Asimismo, estos animales construyen sus cuevas sobre los
yacimientos arqueológicos en depósitos de conchillas de la costa, de endeble
consistencia, lo que ocasiona una destrucción a veces total e irreparable de
tan valiosos testimonios culturales.
También se encuentra
diseminado por casi toda la isla el zorro gris, que pese a ser un habitante de
amplias zonas continentales de la Argentina, originalmente no estaba distribuido
en Tierra del Fuego. Su introducción implicó, aparentemente, la predación
sobre numerosas especies de vertebrados nativos y la competencia con el zorro
colorado fueguino.
Por otro lado, la ingresión
de salmones y truchas exóticas en los lagos y ríos, resultó nefasta para los
peces nativos, que en muchos lugares fueron consumidos por estas grandes
especies hasta casi su exterminio.
El país de los canoeros
Este parque es uno de los
pocos que atesora riquísimos testimonios de los primeros grupos humanos
habitantes de nuestra geografía.
La isla de Tierra del Fuego estaba ocupada, antes de la llegada del hombre
blanco, por tres grupos indígenas: los selk'nam u onas, los haush o manek'enk y
los yámana o yahganes. Estos últimos habitaban las islas, islotes y canales
vecinos al cabo de Hornos, así como las costas del canal de Beagle. Allí más
tarde se instalaría la ciudad de Ushuaia y, en la bahía Lapataia, el Parque
Nacional Tierra del Fuego.
Los yámanas eran de hábitos trashumantes, lo que les valió el apodo de
"nómades del mar". Se movilizaban por los canales en frágiles pero
rápidas canoas, construidas con grandes planchas de corteza de guindo y
varillas de madera, todo perfectamente unido y cosido con tendones de animales
marinos. Dentro de las mismas siempre llevaban, sobre rocas, un fuego encendido.
Remaban únicamente las mujeres, los niños permanecían en el centro y el
hombre se situaba en la proa, en espera de la aparición de los animales que
cazaban. Usaban lanzas y arpones de punta de hueso, cuidadosamente trabajados.
Tenían sus campamentos en las playas, donde instalaban precarias chozas de
ramas y troncos. Luego de dos o tres días abandonaban el lugar en busca de otro
sitio.
Su alimento lo componían lobos y nutrias marinas, aves costeras, peces, algún
delfín o ballena que varaba accidentalmente en las costas y en ocasiones
cazaban los guanacos que descendían a los valles en invierno. Pero su
principalmente sustento eran los moluscos costeros, que, aunque pocos
nutritivos, eran una fuente de recursos casi inagotable y presente durante todo
el año. Como evidencia de la gran cantidad que consumían, se encuentran los
"conchales", que abundan en las costas de bahía Lapataia, dentro del
parque nacional. Estos notables montículos de conchas de mejillones, huesos y
dientes de animales marinos, nos indican un sitio de campamento. También allí
se aprecian elementos de uso cotidiano como arpones, plomadas y raspadores.
Estos aborígenes vivían casi desnudos, con solamente una capa corta de cuero
de lobo marino y, a veces en invierno, se cubrían los pies con un simple
calzado.Aunque no sufrieron
persecuciones y matanzas, los yámanas fueron exterminados por las enfermedades
que les contagió el hombre blanco. La sífilis, el sarampión y la tuberculosis
llevaron a que en 1884 quedaran solamente unos mil puros y en 1924 apenas
cincuenta. Los descendientes de esta cultura, la mayoría mestizos, sobreviven
en la isla Navarino (Chile).
Itinerarios
En el parque puede accederse
al canal de Beagle, por dos vías. Una es el corto camino a bahía Ensenada, de
unos 2 km de longitud, a través del cual se llega a la costa. Desde este sitio
se aprecia la isla Redonda y es un excelente lugar para disfrutar con
tranquilidad del paisaje, ya que es menos visitado que la bahía Lapataia.
La otra vía de acceso es por
la bahía Lapataia, el sitio más concurrido por el público. Allí culmina la
ruta nacional Nº 3, luego de recorrer casi la mitad de la Argentina.
Transitando el camino, que atraviesa los ríos Lapataia y Ovando y el
archipiélago Cormoranes, llegaremos al centro de interpretación y al conchero
yámana. Desde este punto tendremos una amplia visión de la Bahía donde se
pueden observar con facilidad la gran variedad de aves marinas y, eventualmente,
grupos aislados de lobos marinos y marsopas.
Existen dos senderos interpretativos autoguiados: el de la laguna Negra, que
recorre un turbal y donde se puede apreciar la drosera, pequeña planta
carnívora, y el sendero Los Castores, que transita por una castorera
abandonada.
Para realizar travesías más
prolongadas se recomienda: el sendero de 4 Km. de longitud que conduce al Hito
XXIV y el de 2 Km. que lleva a Pampa Alta. Desde este
punto se disfruta de una bellísima vista del canal de Beagle, de la
bahía Yendegaia, en Chile, de la isla Redonda y de las bahías de Ushuaia y
Ensenada. La travesía al lago Fagnano se realiza por un sendero que recorre valles, ríos
y montañas. Debido a que su duración no es menor de dos días, requiere una
previa y rigurosa preparación del equipo y la correspondiente autorización del
guardaparque nacional de turno. También
es posible realizar pesca deportiva de truchas, respetando las épocas de veda.
Los que quieran entrar en íntimo contacto con la naturaleza, disponen de cuatro
áreas de acampe libre y una paga, la cual dispone de baños y agua caliente.
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