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La isla Martín García es un
conjunto rocoso perteneciente al Macizo de Brasilia, de edad precámbrica (unos 1.800
millones de años), a diferencia de las jóvenes islas del Delta del Paraná que son de
origen aluvional.
Es en esta isla, junto con la región de Tandilia, donde aparecen en
superficie las rocas más antiguas de la Argentina.
Su punto más alto tiene unos 27 m sobre el nivel del mar, en las proximidades del faro;
constituye la isla más alta de la región del Delta del Paraná.
Las costas están constituidas por playas naturales, usualmente fragmentos de rocas del
basamento cristalino y, en menor medida, arenas.
El clima es templado y húmedo con tendencia a cálido. La precipitación media anual es
de 1.000 mm.
La isla cuenta con una rica historia que ha motivado su declaración de "Lugar
Histórico" por Decreto Nacional 4.718/58.
En 1516 fue descubierta por Don Juan Díaz de Solís, quien sepulta en la isla al
despensero de su nave, de nombre Martín García.
El lugar se constituyó en un sitio
estratégico para custodiar el río de la Plata; fue escenario de varios combates navales
desde 1810 entre las escuadras patriotas y las invasoras, tanto de origen brasileño como
anglo-francesas.
En la isla funcionó una cantera de la cual se extrajeron los materiales para empedrar la
ciudad de Buenos Aires.
Existió un lazareto y crematorio mandado a construir durante la
presidencia de Domingo Sarmiento en 1874, los cuales tuvieron gran actividad durante la
epidemia de fiebre amarilla que azotó a la Argentina en 1881. Entre 1881 y 1960 hubo un
penal tanto civil como militar; allí fueron alojados en carácter de presos los
presidentes institucionales Hipólito Yrigoyen, Juan Perón y Arturo Frondizi.
El 19 de noviembre de 1973 la Argentina y la República Oriental del Uruguay firman el
"Tratado del Río de la Plata y su frente marítimo". En su artículo 45 se
establece que la Isla Martín García será destinada exclusivamente a Reserva Natural
para la conservación de la flora y fauna local.
Sorprendente diversidad
La variedad ambiental y florística de la isla la convierten en uno de los puntos de
la provincia de Buenos Aires de mayor diversidad biológica.
Las selvas marginales ocupan algunos sectores costeros de la isla, con características y
la composición botánica de los montes blancos del Delta.
Se trata de una versión
empobrecida de las selvas subtropicales presentes en Misiones dentro de la Argentina. El
estrato arbóreo está integrado por el seibo, de flores rojas; el laurel, una especie
nativa pariente del laurel del Viejo Mundo utilizado para condimento; el azota caballos,
un espléndido árbol nativo, de gran desarrollo y hermoso follaje; el agarrapalo o igua
poi, especie con infrutescencias semejantes a pequeños higos, muy consumidos por las aves
que facilitan su dispersión, muchas veces cumplen sus primeros años de vida como
epífito sobre otro árbol hasta que sus raíces pueden alcanzar el suelo; y el chal-chal,
de frutos carnosos que pasan del amarillo al naranja para tornarse finalmente rojizos.
Las
lianas y enredaderas son muy comunes en estas selvas, entre ellos se destacan el cipó y
el cabello de ángel.
Los bosques xeromórficos ocupan sectores con menor humedad de la isla, teniendo como
especie dominante el espinillo, arbolito de la familia de las leguminosas de notable
floración a principios de primavera, cuando se cubre de inflorescencias amarillas,
sumamente perfumadas. Otros integrantes arbóreos de estos bosques son el tala, el
coronillo, el molle y el sombra de toro, todos componentes típicos de los talares del
norte de la provincia de Buenos Aires.
Las dunas tienen su flora particular, constituida por varias herbáceas, como los senecios
de la familia de las compuestas.
También hallamos aquí montes donde asoman altivos los
cardones, muchas veces semicubiertos de enredaderas y plantas apoyantes.
Buena parte de la superficie de la isla tiene formaciones boscosas que se han desarrollado
sobre antiguos asentamientos humanos.
De esta manera, se pueden encontrar entremezclados
viejos ejemplares cultivados, plantas de especies ornamentales exóticas asilvestradas y
elementos de los montes nativos.
Por su abundancia, se destaca el coronillo en estos
bosques periurbanos. |