Iguazú con aventura
Las Cataratas del Iguazú siempre resultan una experiencia inolvidable para el visitante. Mucho más lo es alojándose DENTRO del Parque Nacional, a solo 500 m. de las Cataratas. Esto nos permite estar inmersos en un entorno virgen, y tener todos los senderos de la selva al alcance de la mano. El hecho de estar desayunando mientras escuchamos el estruendo lejano de los saltos, es impagable. Por las mañanas temprano es frecuente ver los tucanes posándose en los árboles de timbó, lapacho o palmera pindó, entreteniéndose en triturar con sus grandes picos los frutos, que constituyen básicamente su dieta.
El sendero Macuco: Es un sendero de selva; le dedicamos todo el día, ya que en el camino se observan monos carayá, coatíes, y aves de distintos tamaños y colores. En el salto Arrechea, hacemos una posta para darnos un chapuzón en la hoya que se forma, y es una aventura "ducharse" debajo de la cascada. Más lejos, ya en la desembocadura del río Iguazú se puede cruzar un arroyo (a veces a pie, otras nadando, según el nivel del río) y llegar a un banco de arena, que nos resulta una playa ideal para hacer el pic- nic del mediodía; y contribuye a que este lugar sea paradisíaco, el que sea un lugar en donde prácticamente no hay gente, en contraposición a la zona de las pasarelas, en que se concentra todo el turismo.
El sendero Yacaratiá: Lo recorremos en camión descubierto (un recorrido de ½ hora) disfrutando de la selva. Al llegar al río esperan unos gomones para hacer la Gran Aventura, una navegación hacia los saltos, en donde se llega hasta abajo mismo de las cataratas, es una emoción muy grande, lástima que no se puede sacar fotos pues la salpicadura de tanta agua se ocupa de empapar personas, ropa y cámaras.
Isla San Martín: La isla (se cruza en bote) es muy interesante para recorrerla, si bien hay que tener mucho cuidado si se aparta uno del camino, pues las rocas son muy resbalosas. También hay varios pozones que se convierten en improvisadas piletas olímpicas algunos, otros en una modesta "Pelopincho", y también los hay excelentes jacuzzis naturales. Tiene amplios miradores, y como está ubicada en el centro del escenario, se aprecian muy bien los distintos saltos, especialmente el San Martín.
Flotada en gomón: Esta excursión se realiza cuando se va a la Garganta del Diablo. Partiendo de Puerto Canoas se recorre en gomón el río Iguazú Superior, pero no por rápidos, sino solamente dejándose llevar por la corriente, un paseo realmente relajante donde solo reina la paz y el olor a selva. Algún yacaré curioso asoma sus ojitos, o tortugas de agua que, al asustarse por la aparición de seres extraños, interrumpen rápidamente su baño de sol para zambullirse en el río. El paseo termina en el Puerto Tres Marías, otro lugar en donde no sé por qué motivo, siempre se concentran cientos de mariposas multicolores.
Pasarelas: Las cataratas vistas desde el lado brasileño son el marco perfecto para la foto panorámica, aunque el recorrido por sus pasarelas no es tan diverso como del lado argentino, en que hay 3 circuitos bien diferentes: Paseo Inferior, Paseo Superior, y Garganta del Diablo.
También podemos una noche ir a una cena show en un restaurante de Foz de Iguazú con bailes folklóricos de distintas regiones y países de América, y además, la comida es canilla libre y muy rica.
Caminata Nocturna: El broche de oro de la excursión es una caminata a la luz de la luna en las cataratas. El espectáculo es grandioso ya que además de intensificarse el misterio de la selva en Semana Santa hay luna llena.
Una reserva provincial poco explotada aún turísticamente, con un potencial muy grande. Esta área está asociada a la parte histórica de la provincia, ya que cerca se encuentran las ruinas Jesuíticas de Santa Ana y las de San Ignacio. También se visita la casa de Horacio Quiroga, la cual hace que el programa sea una combinación de lo cultural con la aventura. Una cabalgata al Peñón de la Reina Victoria de Teyú-Cuaré, (con la mejor vista panorámica de las barrancas del río Paraná) se complementa con el resto de la tarde en la boca del río Yabebiry para disfrutar de su playa. También se prevé un paseo en gomón por el arroyo Yabebiry hasta la desembocadura del Paraná, donde luego se hace una caminata por sendero agreste. Aquí existe la opción de alojarse en cabaña o en carpa, pero en ambos casos hay que llevar bolsa de dormir.


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