
Foto: Eduardo Haene
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De los reptiles presentes,
pueden citarse a la Iguana o Lagarto Colorado, varias especies de lagartijas, la
Yarará Ñata y culebras como la Falsa Coral y la Falsa Yarará. Entre los
anfibios podemos encontrar solamente a tres especies: una pequeña rana, un
escuerzo y un sapo.
Entre las aves que habitan
los lugares abiertos cabe destacar al Ñandú y los Inambúes, como la Martineta
Copetona. La Monjita Blanca, de inmaculado plumaje, suele posarse sobre los
arbustos delatando su presencia a la distancia; el Gallito Copetón, transita
corriendo por entre la vegetación. Una especie de especial interés
conservacionista es el Cardenal Amarillo, que se tornó raro en la mayor parte
de su distribución pero que aquí aún resulta frecuente en los bosques del
área.
Testimonios del pasado
Quizá no exista en el país
otro Parque Nacional que contenga tanta abundancia de restos culturales en una
superficie de casi 10.000 hectáreas. La excepcional bondad del ambiente, dentro
del semiárido panorama circundante, determinaron una recurrente ocupación
humana de estas sierras a lo largo de milenios.
Existen representaciones de
arte rupestre (estilos geométricos y símbolos complicados) de una antigüedad
mayor a los 2.000 años. Se distribuyen en los Valles de Namuncurá y De las
Pinturas, y coinciden con la ubicación de sitios arqueológicos
correspondientes, a grupos cazadores recolectores. Estas expresiones culturales
se atribuyen a los Tehuelches Septentrionales, que dominaron la llanura pampeana
hasta los tiempos de la conquista, momento en que se fusionaron a la cultura
Araucana.
Las Sierras de Lihué Calel,
ya en el siglo XIX, fueron un sitio de fundamental importancia para estas
culturas. Zona de excelentes pastizales y abundante agua, constituía una de las
principales escalas de reaprovisionamiento de la "rastrillada" o
"camino de los chilenos". Por allí se encaminaba el producto de los
malones, principalmente ganado capturado en la zona pampeana, hacia su travesía
hasta Chile.
Itinerarios
Distintos senderos llevan al
visitante a los puntos de mayor interés.El ascenso al Cerro de la
Sociedad Científica (590 m) brinda una experiencia fascinante y un magnífico
panorama del Parque desde la cumbre.
Una senda que pasa al pie del
Cerro de la Cruz, conduce a las ruinas, llamadas "La Casona", que
fueran el casco de la estancia de los Gallardo.
Siguiendo este camino,
llegaremos a un sendero autoguiado que nos lleva a las pinturas rupestres.
Recomendamos, ya sea a pie o
en vehículo, las recorridas por el valle de Namuncurá y el de los Angelitos.
Allí nos iremos encontrando con la fauna y la flora típica del Parque.
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