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El Refugio de Vida Silvestre "Los
Morrillos", es un proyecto integral de conservación de la naturaleza para el cual la
Fundación Vida Silvestre Argentina y Ansilta SA han decidido mancomunar esfuerzos.
Una de las actividades que se proponen para este tipo de áreas naturales protegidas
privadas es el "ecoturismo". Para su desarrollo en Los Morrillos el visitante
cuenta con cartelería interpretativa y una cabaña con comodidades básicas para
pernoctar.
Al mismo tiempo tiene acceso a un servicio de guías, caballos y mulas,
traslados en vehículos doble tracción por convenio con Ansilta SA y Cabañas Doña Pipa.
Lo abonado por el visitante en concepto de entrada al área y derecho de uso de la cabaña
constituye el único ingreso disponible para mantenimiento y mejoras en la
infraestructura, así como para efectivizar medidas de conservación.
El turismo en Los Morrillos persigue un objetivo educativo y está concebido como una
actividad de bajo impacto sobre la naturaleza.
No se permite el ingreso de más personas
de las que la cabaña puede alojar a la vez, lo que garantiza que un excesivo número de
visitantes no afecte el desenvolvimiento de la fauna y la conservación del suelo. Por
esta razón es conveniente coordinar las visitas con anticipación.
Algunos problemas de conservación de la región son el ganado semi
cimarrón, que produce
un sobrepastoreo sobre las ciénagas, aguadas naturales de la montaña. Allí el suelo
queda descubierto, muy pisoteado, facilitando la erosión.
Un conflicto adicional es la
entrada ilegal de motos todo terreno. La paulatina instrumentación de la reserva está
solucionando estos problemas.
Plantas de los Andes
La flora de alta montaña está representada en la zona por el Pingo pingo, una
gimnosperma (pariente de las Araucarias y Pinos) con difundidos poderes revitalizantes;
los Acerillos, varios arbustos espinosos con frutos semejantes a pequeños tomates
peritas; el Leoncito, una cactácea que forma cojines compactos con espinas achatadas de
tonos blancuzcos a amarillo-leonado. Debemos destacar la presencia aquí del Chacay, un
arbusto que alcanza el porte arbóreo constituyendo densos bosquecillos en la quebrada del
arroyo Fiero.
Las vegas o ciénagas contienen las formaciones vegetales típicas de los humedales de la
cordillera. Especies comunes en estos ambientes son los Junquillos que cubren las partes
húmedas de suelo, y en los bordes la Yareta que forma con su follaje aplanado y denso
duras placas de escasos centímetros de altura, las cuales pueden soportan nuestro cuerpo.
Las partes bajas de la reserva tienen vegetación de
monte, como son los arbustales con Jarillas, leñosa resinosa muy bien adaptada a estos
desiertos.
También son frecuentes la Brea, arbolito de hermosa corteza verde clara, lisa,
que se torna notable cuando se cubre de flores amarillas hacia primavera; el Retamo es
otro de los componentes típicos de los arbustales áridos de la región, una planta que
sufrió una fuerte extracción en décadas pasadas cuando se lo cortaba para obtener ceras
naturales.
La tierra del guanaco
La fauna mayor está representada por el Guanaco y el Suri Cordillerano, conocido en
la región por "Churi". El Guanaco suele formar tropillas que pueden llegar ser
numerosas en este lugar, por ejemplo 150 o más individuos.
El Suri, en cambio, se lo ve
en pequeños grupos, y a veces ejemplares aislados. Ambas especies podrían recuperarse de
continuarse con los trabajos de educación ambiental iniciados por la Fundación Vida
Silvestre Argentina en la zona de influencia y en la medida que siga instrumentándose la
reserva.
Otros componentes habituales de este sector oriental de los Andes son el Zorro Colorado y
el Zorro Gris Chico; el Chinchillón, un roedor de porte mediano característico de los
paredones rocosos; el Chiñe o Zorrino Común; y el Puma o León Americano, gran félido
que aún encuentra refugio en estas vastas montañas despobladas.
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