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Foto: Eduardo Haene

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Foto: Marcos Babarskas

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  Foto: Eduardo Haene


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  Foto: Eduardo Haene

Entre la fauna de estepa se destacan por su gran tamaño y relativa abundancia los Guanacos. Este animal es perseguido por muchos estancieros de la zona. 
Otro mamífero herbívoro de la región es la Mara o Liebre Patagónica. 
El mayor de los carnívoros es el Puma, al que los hacendados han declarado la guerra en base a una exagerada valoración de su impacto sobre el ganado. 
Entre los predadores de menor talla deben mencionarse el Zorro Gris Chico y el Colorado, ambos muy codiciados por sus pieles, el Zorrino y pequeños mamíferos cavadores como el Piche Patagónico.

El área tiene una gran variedad de aves de ambientes abiertos como el Choique o Ñandú Petiso, símbolo de las aves corredoras de la Patagonia, perdices como la Copetona y el Keú Patagónico, el Aguila Mora, y pequeñas aves típicas de los arbustales de la estepa, como el Patagón y el Coludito de Cola Negra.

El bosque del pasado
El Parque Nacional Bosques Petrificados protege un extenso bosque de coníferas fosilizadas, principalmente Araucarias.
A fines del Jurásico Medio se produjo una intensa actividad volcánica, coincidente con la formación de la Cordillera de los Andes. 
Todo el sur de la Patagonia estaba entonces ocupado por una vegetación exuberante y por densos bosques formados por gigantescos árboles. 
Este ambiente proliferó gracias al clima cálido y húmedo que imperaba en esa parte del continente. 
El bosque de Araucarias sucumbió sepultado por sucesivas lluvias de ceniza volcánica y violentos vientos. 
Tanto los árboles como otros organismos vivientes fueron súbitamente tapados por las cenizas, permitiendo su preservación a lo largo de milenios. Posteriormente el agua de lluvia, cargada de sales de silicio al atravesar la ceniza, penetraron los tejidos vegetales y los sustituyeron. 
De esta manera, la materia orgánica fue reemplazada por materia inorgánica mineral.
Lo más llamativo de este lugar, es que los árboles yacen en el mismo lugar donde transcurrió toda su vida, pudiéndose observar sus raíces; de ahí la denominación de "bosque petrificado". La edad de alguno de estos árboles se ha calculado en 1000 años.

Itinerarios
El horario para visitar el Monumento es en período estival entre las 10 de la mañana y las 20 de la noche, no permitiéndose el pernocte o acampe. 
La atención es personalizada, pudiendo compartir charlas y caminatas con el Guardaparque asignado al Monumento. Los faldeos del Cerro Madre e Hija son un atractivo punto de visita, debiendo solicitarse previa autorización al Guardaparque.
La actividad turística masiva se limita al tránsito por la senda peatonal que recorre el principal yacimiento de troncos petrificados. 
Esta recorrida se puede realizar ayudado por el folleto de información, o aprovechando una visita guiada por el Guardaparque. 
Se recomienda visitar el Mini-Museo ubicado en la Seccional del Guardaparque.
Para las caminatas recuerde llevar abundante provisión de agua, ya que no existen fuentes naturales en ningún sitio dentro del Monumento.

FICHA TÉCNICA

Ubicación  Noreste de la provincia de Santa Cruz, departamento Deseado.
Superficie  45.000 hectáreas.
Creación  1954
Ley de creación  Decreto Nacional Nº 7.252
Bioma  Estepa patagónica.
Ente administrador  Administración de Parques Nacionales
Fundamentos de creación

Fue creado con el fin de proteger y conservar uno de los mayores bosques petrificados de Araucarias existentes en el mundo, junto a una muestra de los ambientes típicos de estepa patagónica.

Distancias  Desde Jaramillo son 135 Km.

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