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En el verano y
con los amigos ya andamos con ganas de hacer planes para encontrarle rumbo a nuestro espíritu aventurero. !Y cuántas alternativas buenas y
diversas ofrece Villa la Angostura, sumergida en ese alucinante escenario que es el Parque
Nacional Nahuel Huapi.
La enorme capacidad de desarrollar circuitos que ofrece este hermoso lugar es
prácticamente inagotable, gracias a la infinita cantidad de senderos y picadas que ayudan
a entrelazar los distintos atractivos que se van
sucediendo paso a paso o pedal a pedal, según nos guste más el trek o la bike: El
encantador bosque de Arrayanes luego de atravesar
la península de Quetrihué; el inmenso lago Nahuel Huapi con sus brazos Ultima Esperanza,
Machete y Rincón; el Mirador Quetrihué; Río Correntoso; lagos Correntoso, Espejo,
Espejo Chico y Traful; los cerros Bayo, Inacayal y Belvedere. Y la maravillosa oportunidad
de disfrutar al
máximo de la variadísima flora y fauna que ofrece el Parque.
La mejor manera
de no perderse nada se consigue utilizando los servicios de los guías, quienes rápidamente determinan el nivel de dificultad a que puede
acceder el grupo, ahorrando pérdidas de tiempo y esfuerzo. En su lenguaje sencillo y
amistoso, van conduciendo itinerarios de progresiva intensidad y belleza, transmitiendo
generosamente su bien ganado caudal de experiencias, lo que finalmente los convierte en
una agradable e infaltable compañía.
Las competencias de Mountain bike tienen su espacio bien ganado en las instalaciones que
el Centro de Esquí Cerro Bayo posee en Villa la Angostura, con la entusiasta aprobación
de bikers de numerosas provincias, quienes destacan la compleja y atractiva mezcla de
sectores rápidos con partes muy técnicas, de un trazado boscoso surcado por innumerables
arroyos y dominando un paisaje espectacular.
Una de las telesillas, de 1.350 m. de
longitud, funciona todo el año y es utilizada por los bikers para superar el desnivel
desde la cota de 1.050 m., donde se asientan los servicios básicos del Centro Invernal,
hasta la cota de 1.500 m, desde donde se domina el deslumbrante paisaje del lago Nahuel
Huapi en toda su extensión, y desde donde parten también, numerosas formas de descenso.
También desde allí puede observarse la Península de Quetrihué en toda su longitud.
Esta magnífica lengua de tierra, que se introduce
en el lago, puede ser recorrida a lo largo de sus 12 Km. por una bellísima senda cubierta
de un espeso manto boscoso. Se inicia en el Istmo de Quetrihué y, luego de sortear lomas,
praderas y cañadones bordeando las lagunas Hua Huan y Patagua, santuario de autóctonas
aves acuáticas, culmina en el mundialmente conocido Bosque de Arrayanes.
Otra alternativa imperdible es la que se inicia desde Inalco, recorriendo una senda
sumergida en la espesura del bosque de coihues y
que bordeando el lago con rumbo N-NO, se dirige hacia el fondo del Brazo Ultima Esperanza.
El estado actual de este tramo es óptimo por ser poco utilizado por el turismo y por el
buen mantenimiento que hacen los actuales administradores de la propiedad. Llegados a la
playa, y extremo norte del lago Nahuel Huapi, la
topografía y vegetación cambian el paisaje por un pequeño valle de mallines encadenados
interrumpidos por vigorosos núcleos de caña colihue. El curso del camino va presentando
sucesivas alternativas que brindan expectativas diversas en forma de microcircuitos con
diferente grado de dificultad, como la trepada al cerro Panguinal o la escapada hasta el
poblado de Pinuel.
Sin embargo, antes de dejar el área
será impostergable la visita al Coihue Abuelo, utilizando para ello la bellísima y singular senda que, atravesando un túnel de
cañas, conduce hacia ese atractivo.
Pero si te querés meter en lugares verdaderamente desconectados del mundo no podés dejar
de incursionar la zona del Machete y el Rincón.
Para esto será necesario efectuar el cruce del lago Nahuel Huapi y desembarcar en el
paraje Chabol, en la margen SO de la boca del Brazo Machete. Desde allí se inicia el recorrido sobre una senda que costea el lago,
utilizada antiguamente para el movimiento del ganado, hasta el poblado de Cayún. Dicho
tramo se encuentra en condiciones perfectamente transitables, con muy baja utilización
turística y sin interrupciones destacables, salvo el regular vadeo de los arroyos que
descienden hacia el lago. Luego de dejar atrás el poblado mencionado, el sendero se
bifurca, eligiendo en primera instancia el que toma rumbo SO, hacia el Lago Gallardo. En
cuanto a su estado este tramo presenta características similares al anterior,
destacándose el aspecto húmedo y prístino del bosque recorrido, saturado de líquenes
babeantes y grises, y alfombrado de frágiles helechos, hasta desembocar en una breve
playa sobre el mencionado lago. Regresando por el mismo tramo hasta la mencionada
disyuntiva, ahora se ingresa por el surco orientado hacia el NO, al mismo tiempo que se
advierte la proximidad del rumoroso río Machete, a cuyo encuentro y emocionante vadeo
convocamos sin reserva. Sorteada esta dificultad, se transita una senda arenosa, a veces
errática, que discurre por un ñirantal ralo (antiguo cauce y delta del río), bordeando
la parte posterior y corrales del Country Machete. Más adelante, el bosque de coihues
vuelve a ser el escenario predominante y el itinerario presenta nuevas alternativas,
descartando primero la que conduce hacia el norte, donde aún se ven las ruinas del
refugio del Co. Dormilón, y más tarde, desechando eventualmente la que, con rumbo sur,
nos conduciría hacia puerto Chucao. Abandonando de esta manera el Brazo Machete, se
avanza hacia el norte, adentrandose por la Península Dormilón conducidos por una senda
ondulante que, atravesando claros soleados, con monte de ñire bajo, progresivamente va
transformando el paisaje en un espléndido y típico bosque de coihues que encierra en su
interior el pintoresco fuentón de la laguna Machete. Luego de sucesivos contrastes de
pampas y bosque, se divisa el Brazo Rincón, en el paraje
El Arbolito, asentamiento del refugio del C.U.B.A., donde se deriva el derrotero con rumbo
hacia el oeste, acompañando el lago hasta el destacamento del Guardaparque, lugar elegido
como fin del itinerario, y punto de embarque para regresar a la Villa.
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