Mujeres
en la Montaña
Primera femenina al Fitz Roy y al Torre
MONIKA KAMBIC MALI
Edición
de la nota y traducción del texto
de Tanja por Santiago Storni. Agradecemos
la nota a Monika, el contacto con ella a
Rolo Garibotti, la copia del texto de Tanja
manuscrito en el libro de Parques a Alicia
Pacheco, y el permiso para copiarla a los
Guardaparques Adráin Falcone y Pedro
Lenoz, encargados de la zona norte del Parque
Nacional Los Galciares, seccional Lago Viedma
seccionallagoviedma@apn.gov.ar.
-Fitz Roy: Vía Franco-Argentina,
75°/ 50° VII-/ A1. 1300 m. 3441
m.s.n.m. El 6 de febrero de 2004. Con Tina
Di Batista.
-Cerro Torre: Ruta del Compresor , 6a, A1+,
75°. 1200 m. 3128 m s.n.m. El 8 de febrero
de 2005. Con Tanja Grmovsek.
Hace
mas de diez años cuando recién
comenzaba a dar mis primeros pasos en la
gran escalera del alpinismo y el andinismo,
comencé con mis primeras expediciones
al sur de la Patagonia. De a poco me fui
enamorando de aquellas enormes torres de
granito, en su momento inaccesibles. Las
fui tocando poco a poco hasta que por fin
logré escalar algo tan gi-gante como
el Chalten (Fitz Roy) junto con Klemen Mali,
mi marido; con el realicé la mayoria
de mis ascenciones.
Despues nació nuestra primer hija
Alenka y luego Grega. Mi pa-sión
por la escalada y el amor por la Patagonia
siguieron intactos. Más aún
desde que me mudé a Europa, donde
extraño aquellas tierras lejanas.
Como ya no pudimos escalar más junto
con Klemen (ahora nos turnamos) fue naciendo
de a poco la idea de escalar en cordada
femenina. Sabía de hace mucho tiempo
que todavía no se había hecho
ninguna ascención puramente femenina.
El Fitz Roy
Llamé a mi amiga Tina Di Batista,
una de las mejores escaladoras eslovenas.
Se entusiasmó con la idea inmediatamente
y no fue problema ponernos de acuerdo en
qué vía escalar: el pilar
Gorreta (Cassaroto), una de las más
bellas vías en la Patagonia. No hubo
demasiados preparativos, ya que después
de tantas visitas ya sa-bía exactamente
lo que se necesitaba.
Llegamos a Río Blanco (campamento
base para las paredes Este del macizo del
Fitz Roy). Estaba lleno de escaladores,
principalmente extranjeros que nos miraban
con una cara como diciendo "Estas dos
no van a llegar ni a la base de la pared".
Hicimos nuestro primer porteo a Paso Superior
con muchísima carga. Al día
siguiente fuimos a dar un vistaso al couloir
(canaleta) de acceso al pilar. La rimaya
era enorme, imposible… Volvimos a
las cuevas de hielo bastante depresivas.
Unos días después volvimos
a subir. Esta vez al inspeccionar más
detenidamente la pared, encontramos una
fina fisura a la izquierda del couloir.
Comenzamos a escalar y fijamos tres largos
en roca. Convencidas de que volvíamos
al día siguiente para comenzar con
la ascención, dejamos todo nuestro
equipo colgado en un petate en la base de
la pared. Pero el tiempo empeoró.
Durante más de diez días nevó,
llovió y sopló sin parar.
Hasta que por fin salió el sol otra
vez. Las paredes estaban tan cargadas de
nieve y hielo que era imposible escalar.
Enseguida subimos a Paso Superior. Dos polacos
que quisieron intentar el pilar nos informaron
que en la base de la pared no vieron nuestro
petate. Armadas con grandes palas fuimos
a la base de la pared. Nuestro petate había
desaparecido! El nivel de la nieve era por
lo menos diez metros mas alto. Comenzamos
a cavar. Cavamos du-rante casi cuatro horas,
hasta que por fin divisé nuestro
petate cuatro metros mas abajo. Bajé
a Tina con la cuerda y de a poco fue desenterrándolo
a picotasos. Por suerte no sufrimos grandes
pérdidas.
Esperamos tres días hasta que ya
no aguantamos más, y comenzamos con
la escalada. A la tarde salimos de Paso
Superior es-calando cuatro largos en roca;
despues nos cruzamos al couloir. Hacia la
medianoche llegamos al col del Bloque Empotrado
donde pasamos la noche. Al día siguiente
comezamos a escalar el pilar. Íbamos
bastante lento porque arrastramos el petate
que se enganchaba por todas partes. Resultó
ser mas difícil de lo que nos habíamos
imaginado. Además nos salimos de
nuestra variante prevista y tuvimos que
rapelar. Así vivaqueamos nuevamente
a tan solo 150 metros por encima del Bloque
Empotrado. Al día siguiente comenzando
con mucha energía escalamos muy bien
hasta que llegamos más o menos a
tres cuartas partes del pilar. Todas las
fisuras estaban llenas de hielo, imposibles
de proteger. Fue una desición muy
difícil, pero nos decidimos a bajar.
Lo peor de todo era que el cielo seguía
despejado. Volvimos a Paso Superior con
las únicas ganas de descansar o como
máximo escalar algo bien fácil.
Me desperté a las cinco de la mañana
y no pude volver a dormir. Pensaba en que
me quedaban sólo dos días
para mi regreso y que no podía volver
sin haber escalado nada. Apenas aguanté
a que Tina despertara. Le propuse hacer
un intento a la (vía) Franco-Argentina
(del Fitz Roy). Tina no estaba muy convencida.
Descanzamos durante todo el dia y a la medianoche
salimos de paso Superior. La rimaya estaba
terrible, el couloir casi sin nieve y con
cascadas de agua. A las siete de la mañana
comenzamos con la pared superior, que estaba
en bastante buen estado, aunque mojada.
Con un sol radiante nos olvidamos de lo
cansadas que estábamos e íbamos
bastante rápido. A las seis de la
tarde hicimos cumbre! Gritamos, nos abrazamos.
Increible! Logramos hacer la primer ascencion
puramente femenina al Fitz Roy!
El
Torre
Un par de meses después se me cruzó
por la cabeza que ya era tiempo de escalar
el Torre. En todas mis visitas anteriores
nunca pensé en escalarlo porque usualmente
prefiero escalar en roca más que
en hielo. El Torre tiene mucho mixto, hielo
y nieve.
Llamé a Tina otra vez, pero lamentablemente
me dijo que esta temporada se iba a dedicar
a finalizar sus estudios. Así que
llamé a Tanja Grmovsek, otra buena
escaladora eslovena. Aceptó de inmediato.
Esta vez sentía un poco de miedo.
El cordón del Torre no me era tan
fa-miliar. Todo era bastante nuevo para
mí, comenzando ya por el acceso.
Durante las dos primeras semanas decidimos
escalar en las paredes oeste del macizo
Fitz Roy como precalentamiento. Escalamos
la Aguja de la S.
Despues nos mudamos a "Noruegos",
base de acceso a las paredes Este del cordón
del Torre. Apenas mejoró el tiempo
comenzamos con nuestra ascención.
Salimos de Noruegos a las cuatro de la mañana.
Hacia las nueve llegamos al Col de la Esperanza
bastante cansadas por nuestras pesadas mochilas.
Era un día espectacular. A la tarde
fijamos los cuatro primeros largos y volvimos
al col a dormir. Comenzamos jumareando al
día siguiente. La escalada me resultó
mas fácil de lo que me había
imaginado. Llegamos a la mitad de la pared
cuando unas nubes grises nos comenzaron
a envolver. Igualmente seguimos despreocupadas
porque habían pronosticado buen tiempo.
Comenzó a soplar cada vez más
fuerte, a llover, y se hizo de noche. Totalmente
empapadas nos decidimos a bajar habiendo
llegado a ocho largos de la cumbre…
Rapelamos durante toda la noche. Cuando
llegamos a Noruegos salió el sol
otra vez. Demasiado tarde! Mi companera
estaba extremadamente cansada, no le gustó
la ruta y no quiere volver…
Mucha comida buena, descanso, las energías
vuelven. Logro convencer a mi amiga de hacer
un nuevo intento.
Pronosticaron tres días de buen tiempo.
Esta vez salimos directamente de Noruegos.
Delante nuestro van dos sudafricanos y tres
ingleses. A las nueve de la noche llegamos
a la mitad de la pared. Nos vemos obligadas
a vivaquear en una estrecha repisa junto
a la cordada inglesa, que nos concede un
pequeño lugar. Continuamos con los
primeros rayos de sol, después de
una noche húmeda sin dormir. Lentamente
voy avanzando por la escalera de bolts de
C. Maestri. Faltan sólo dos largos
para el final de la pared. Mi entusiasmo
crece. Veo a los ingleses justo por encima
mío llegando al famoso compresor.
En ese momento uno de ellos clava su piolet
en una masa de hielo que cuelga del compresor.
Un boloque de hielo se desprende y lo único
que puedo hacer es agachar la cabeza. El
impacto fue tan fuerte que casi me corta
la respiracion. Durante unos cuan-tos instantes
no tengo noción de lo que esta pasando.
Después me recupero de a poco y lo
único en lo que pienso es que estando
tan cerca de la cumbre no puedo bajar. Casi
no puedo usar la mano derecha porque me
duele demasiado. Uno de los ingleses me
ayuda a recuperar la cuerda de Tanja. Ella
continúa hasta el final de la pared.
Yo logro jumarear lentamente con una sola
mano, ahora esperando que el hongo de la
cumbre no sea tan difícil para que
pueda escalarlo con un solo piolet. A las
nueve de la noche hacemos cumbre. No siento
tanta felicidad como al haber escalado el
Fitz, porque se que aún me espera
lo peor, el descenso. Después de
24 horas llegamos a Noruegos otra vez.
En Chalten me entero de que tengo tres costillas
rotas. Todos me dicen "¿Qué
son tres costillas rotas si escalaste el
Torre?!"
Después de cinco semanas de reposo
vuelvo a soñar…
Del
libro de Parques (págs. 28 y 29),
manuscrito por Tanja Grmovsek en inglés.
11/02/2005.
Monika Kambic Mali y Tanja Grmovsek. Expedición
Eslovena Femenina. Patagonia (16/01-10/02/2005)
El 19 de enero empezamos con los chicos
y tuvi-mos una larga jornada de escalada.
Empezamos a las cuatro de la mañana
desde (campamento) de Agostini, hasta (campamento)
Polacos, debajo de la aguja Saint Exupèry.
Comenzamos con la ruta Kearney-Harrington
de la aguja pero tuvimos que rapelar luego
de dos largos. Estaba con mucho hielo y
la escalada en mixto era muy difícil,
y en los días siguientes no pudimos
alcanzar la cumbre.
El 26 de enero salimos de Polacos con bastante
mal tiempo. Cambiamos nuestros planes y
fuimos a la derecha de la Saint Exupèry
al col, y escalamos la aguja de la 'S, vía
austríaca. Estuvo muy ventoso, con
frío, nieve y lluvia. Pero estábamos
felices.
Después nos mudamos a (campamento)
Noruegos. El 31 de enero escalamos al col
(4 hs), planeando escalar el Cerro Torre
por la Vía del Compresor. Hasta el
col las condiciones estuvieron bien. A la
tarde escalamos los tres primeros largos
y fijamos cuerda. El 1º de febrero
salimos a las cuatro de la mañana,
jumareamos los tres primeros largos y seguimos.
Escalamos con botas y crampones la mayor
parte del tiempo. Llegamos a una buena repisa
por encima de la primer travesía
de chapas a las seis de la tarde. Era muy
pronto para vivaquear, así que seguimos.
El tiempo cambió y las condiciones
fueron empeorando. Continuamos escalando
con la esperanza de encontrar un vivac en
algún lado cerca de las torres de
hielo. A las once de la noche alcanzamos
un punto a ocho largos de la cumbre. Estábamos
empapadas, hilos de agua caían por
todos lados. El viento estaba realmente
fuerte y frío, llovía y estaba
tormentoso. Decidimos volver. Tuvimos bastantes
problemas para rapelar con las cuerdas mojadas.
El buen tiempo volvió y se mantuvo.
Decidimos intentar el Torre de nuevo. El
7 de febrero salimos de Noruegos con una
táctica diferente. Partimos a las
tres de la mañana. Escalamos unos
diez largos hasta el col. Continuamos "en
la fila" (había dos cordadas
delante nuestro). Escalamos sobre la primer
travesía de chapas. Hicimmos un vivac
bastante bueno en la repisa (largo nº
15). Al día siguiente escalamos y
quedamos esperando en el tope de la pared.
Un largo debajo del compresor, un gran trozo
de hielo golpeó a Monika en su hombro
y le quebró tres costillas. Decidimos
intentarlo igual, y Monika jumareó
con una mano. Y lo logramos, hasta la cumbre!
(21.00 hs)
Luego rapelamos bajando durante 24 horas
(vivaqueamos en la misma repisa). Llegamos
a Noruegos alas 23.50 hs. Monika se moría
del dolor. Estábamos felices de estar
de nuevo abajo y a salvo.
Fuimos la primer cordada femenina en la
cumbre del Cerro Torre!
No es para mujeres; es mucho trabajo muy
duro.
¡Go women!
Tanja Grmovsek
|

En la cumbre Cerro Torre

Monika en la cumbre del Fitz Roy

Monika Kambic en el Fitz Roy

Monika yTina en la cumbre
del Fitz
Nació
en Buenos Aires, el 26 de marzo de 1969.
Vivió en Bariloche hasta 1993. En
Buenos Aires se recibió de Decoradora
de interiores. Tiene en su haber más
de 500 ascencionesen en diferentes paises.
Expediciones: Perú '96, Patagonia
'97, Patagonia '98 y EEUU '98, Patagonia
'01, Canadá '03 Patagonia '04 Patagonia
'05.
Elegida como mejor alpinista eslovena 1996-1997.
Actualmente vive en Eslovenia, casada con
Klemen Mali y dos hijas: Alenka y Grega.
|