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Escalada
Deportiva. Planificación en base
a objetivos.
Texto:
Rodrigo
Mazzola
Cuando decidimos ponernos como meta un objetivo
en particular y em-pezamos a entrenar, muchos,
a pesar de tener la disciplina para realizarlo,
equivocan la forma de entrenamiento de acuerdo
al objetivo. Por ejemplo: si nuestra meta
es un viaje de escalada para probar diversas
vías, la parte más importante
del entrenamiento tiene que estar dedicado
a hacer vías, y no boulder o ejercicios
diversos para desarrollar la fuerza.
Por el contrario, si entrenamos para un
campeonato de bloque, la parte más
importante debe estar dedicada a hacer boulder.
Si bien es cierto que en una preparación
preliminar es productivo realizar ejercicios
que desarrollen las distintas cualidades
tales como fuerza, fuerza explosiva, resistencia,
entre otras, no nos debemos olvidar de lo
específico del trabajo a realizar
según el objetivo elegido.
Más de una vez algunos escaladores
logran hacer bloques extremadamente duros
para su nivel, pero a la hora de realizar
vías que tendrían que encadenar
sin mayores dificultades, les toman varios
intentos o no pueden encadenarlas. También
hay personas que realizan un V4 al flash
y les cuesta un trabajo impresionante encadenar
un 6a +.
Una cosa es realizar 5 o 6 movimientos explosivos
y otra es una progresión de 30 o
más movimientos. Esto obliga a una
coordinación extre-ma entre nuestros
brazos, piernas y otros grupos musculares
para optimizar al máximo las fuerzas.
Esto nos muestro que si bien, la fuerza,
es un componente importante en la escalada
no es lo único que va a determinar
que un escalador pueda elevar su nivel técnico,
es decir el grado de escalada.
Normalmente la gente que empezó un
entrenamiento hace unos pocos meses me consulta
qué puede hacer para tener mas fuerza
y asirse me-jor a las presas, y si sirve
ir al gimnasio. A lo que respondo, que en
esta instancia, aumentar su fuerza no le
va a generar mejoras reales en la escalada.
Lo más conveniente que puede hacer
es sumar horas de escalada y sentirse cómodo
en ese medio nuevo que es la pared. La mejora
en la motricidad en la escalada es lo que
va a permitirle lo-grar sus primeros avances
y no el trabajo con sobrecarga.
Respecto al trabajo con sobrecarga, en base
a mi experiencia, en cierto nivel es altamente
necesario. Digamos: "Es la novia del
alto rendimiento". Pero repito, en
cierto nivel, por lo que me atrevo a decir
que en el 80% de los escaladores que conozco
no es necesaria. Es mas, hasta cierto punto
resulta contraproducente.
La escalada es un deporte de gran coordinación,
y es a eso a lo que debemos apuntar en los
primeros pasos y en los niveles medios.
La sobrecarga no es el amigo o enemigo,
simplemente debemos saber cuando utilizarla.
Pongamos un ejemplo: si trabajo con un triatleta
o una persona que está entrenando
para ascensionismo, realizamos trabajos
de "resistencia muscular prolongada",
en el gimnasio.
Ahora, si trabajo con un escalador deportivo
que quiere lograr escalar 7ª o 7b debemos
dedicarnos de lleno al tablón y la
cuerda antes que hacer sentadillas en el
gimnasio.
Si
hablamos de fuerza especifica para la escalada.
Uno de los elementos mas importantes para
desarrollarla es el "Campus".
Si se utiliza bien es altamente efectivo,
aunque no nos va a asegurar una mejora total
en nuestra escalada. Si logramos más
fuerza podremos realizar pasos de mayor
intensidad, pero en el desarrollo de una
vía, si esa fuerza no es distribuida
de forma apropiada, no lograremos encadenarla.
Ese es un problema de coordinación,
es decir técnico.
Por eso, si nuestro problema es técnico
y no de fuerza, es preferible dedicar el
tiempo a trabajar ese defecto y no invertir
horas en el Cam-pus. Por más que
tengamos la fuerza suficiente para encadenar
una vía, estando ésta a nuestro
100%, no lo vamos a lograr si colgamos los
pies en todos los pasos.
Por otro lado, nuestra altura, peso, elasticidad,
fuerza y demás, van a determinar
en gran parte nuestro estilo de escalada.
Pero si realmente se quiere mejorar, hay
que esforzarse por corregir los errores
técnicos que se cometen siempre en
forma automática.
Muchas veces a la hora de iniciar un entrenamiento
lo que falla es el objetivo.
Es por eso que el primer paso es plantearlo.
Luego elegir que voy a utilizar (que ejercicios)
para lograr ese objetivo, y en que tiempo
se lo quiere alcanzar. Es importante que
si elegimos un ejercicio determinado (por
ejemplo boulder para desarrollar la fuerza)
no cambiemos todas las semanas el ejercicio.
Toda Planificación de entrenamiento
debe ser coherente y basada en datos reales
y no mitos.
Finalmente a la hora de fijarnos nuestro
objetivo es conveniente evaluar la condición
actual y en qué tiempo pretendemos
la realización del mis-mo. Esto nos
evitara muchas decepciones.
Rodrigo
Mazzola
Preparador Físico - Instructor Muro
Realization (Capital Federal)
rodrigohm@yahoo.com
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