Sierra de
La Ventana


Por Eduardo " Calefón" Fernández, de Viviendo Montañas. Guía AAGM.
"...Sin magnesio ni pies de gato, pero con romanticismo..."

Sin lugar a duda cuando los porteños montañistas pensamos en nuestra historia no dejamos de recordar aquellos momentos románticos de aventura en que viajábamos en tren o camión de mudanzas a Sierra de la Ventana .Desayunábamos en el bar de los sibaritas y a disfrutar de la roca. Nuestros profes ya antes habían encontrado las viejas paredes del gran techo y las recorrieron con viejas técnicas de artificial con modernísimos arneses williams(para esa época) y aún métodos ortodoxos de rapeles Dulfer .
Nos transmitieron la magia por aquel reducto de roca emplazado en el centro sur de la provincia de Bs As y dejaron plasmada la sensación de que la montaña se siente y se vive con pasión. Por el año 80 mas o menos empezamos a buscar nuevos lugares y llegamos de la mano de Ruben Montecino (de Bahia Blanca) con el que habia dado algunos cursos a los chicos de su club en Bahia, a las paredes detrás del camping del parque provincial el cual bautizó campamento base.
De allí en una corta caminata encontramos una lindas paredes para escuela en donde poco a poco fuimos decubriendo nuevas variantes.
Entre ellas abrí una nueva ruta de microtomas con salida en techito en libre muy linda.
A mí nunca me interesó el temas de los nombres a las rutas pero luego me enteré que la habian bautizado “Calefón”.
Años después estas técnicas nos ayudaron a soñar sobre las junturas del encofrado del hormigon en el interior de la palestra.Mas adelante nos establecimos un par de años en la zona del hueco de la paloma un poco mas al norte del cerro ventana.Allí probamos los primeros vivacks aereos con sogas sin hamacas.
Pero como comparar todo esto con el valle de los helechos en Villa Ventana.allí si que se disfrutaban las paredes.La ruta del dado, el arbolito, la chimenea de las palomas, la pared rosa, y otras .
Todavia recuerdo cuando con Horacito Bresba (que recien empezaba) hicimos una ruta de los techos y a la mitad de la pared se le descosió la cinta portaequipo del arnes y todo su equipo fue a parar al fondo del valle.Los mas lindo es que yo estaba en un relevo aereo bajo un techo y no lo veía, y solo recuerdo pensar como sacaría los clavos que yo necesitaba para salir del techo.
Luego de muchas risas que se esparcieron por el valle salimos clavando nueces entre sí, clavando algun estribo de aluminio previamente achatado y otras tantas indiadas.Fue una hermosa época en donde no existian alambrados particulares prohibiendo pasar a la las montañas como ocurre actualmente.
.


Calefón durmiendo colgado en el 
Hueco de la Paloma

Pedro Braun, de Braunrock, Escuela de Montaña.
Escalada en Sierra de la Ventana

Esta zona tiene una larga trayectoria en lo que sería la historia de la escalada argentina, pero principalmente en la de los montañistas y escaladores de Buenos Aires y Bahía Blanca.
Ya desde la creación del C.A.B.A (Centro Andino Buenos Aires) alla por la década del 50, comenzaron los viajes a Ventana; siendo el principal destino de esas épocas las Paredes Rozas, o sea el cañadón del arroyo San Bernardo, verdadera palestra natural de estos primeros escaladores locales.
Con el tiempo se fueron desarrollando otras áreas, pero entró en juego el principal problema de la zona en cuanto a escalada respecta, que es el acceso. Como la mayoría de las paredes se encuentran dentro de campos privados, la tendencia siempre fue de pasadas furtivas o distintos tipos de negociaciones o permisos de paso, llegando hoy a la variante noventista del peaje (pago para pasar).  
La situación actual es la siguiente:
A las paredes rozas solo se pueden entrar por atrás; o sea subir al tres picos por la estancia Funke, y luego bajar por la vertiente contraria hasta las mismas.
Las paredes Nuevas o de Villa (Ventana): quedaron dentro del coto de caza de la estancia cerros Colorados, o sea que es imposible entrar. Distintas pequeñas áreas dentro del parque provincial: solo se puede escalar dentro de lo que se denomina “la palestra” o “fisura Calefón” dentro de la garganta olvidada.  El hueco de la Paloma: para llegar a ellas hay que pasar por el parque (un tramo) y se puede acampar (pero sigue siendo una propiedad privada) por ello hay que ser bastante cuidadoso y sobre todo respetuoso del lugar y de sus dueños.  Por ultimo, hay varias paredes chiquitas a lo largo de la ruta en la zona del abra, pero algunas son del parque y otras privadas.
Creo que el panorama no es el mejor, pero teniendo en cuenta que la roca tampoco es la mejor (un gran tema a tener en cuenta en esta zona), considero que la zona de Sierra de La Ventana, hoy por hoy, desde el punto de vista de la escalada ya ha pasado su mejor cuarto de hora.


Pedro Braun dando seguro durante un curso en las paredes frente a Campo
Base.
Foto Santiago Storni.

.
Carlos Comesaña, vitalicio del C.A.B.A.
El Gran Techo
.
....principios de los años sesenta y tambien principio de mis veinte  años...... venia de escalar fuerte en invierno y verano en Bariloche,  Vallecitos, Sierra y los Gigantes, pero salvo algunas pocas rutas nuevas  como una primera al Mogote Norte en Los Gigantes y otra invernal a la Pared Norte del Lopez, fueron todas repeticiones. El Techo me interesaba porque era aun virgen a pesar de las serias tentativas de las "fieras" del CABA. Realmente era un objetivo que podia colmar mi ambicion personal de conocer mis limites y al mismo tiempo,... porque no... poder pasar a la primera plana del Club!! Fue en dos fines de semana largos con un mes entremedio de un otoño frio que la pared del Techo nos vio ascender para ubicarnos en la laja donde comienza el artificial. Me acompañaron en las dos oportunidades los colegas del CABA, Juan Jose Quintas, Nestor Apraiz y Oscar Reali. Munido  de mosquetones Allain, clavos y martillo Dediol, estribos caseros (copia de los italianos a la Torre Norte del Paine) y una cuerda bicolora de 80 mts. Edelrid comence el demorado trabajo en artificial utilizando los clavos ya ubicados en las anteriores tentativas. Aproximadamente a los dos tercios del Techo se acabaron esos clavos y me vi frente al problema que otros habian afrontado sin poder pasar. Habia abierto la primera al Techito frente a la Gran Cueva de Sierra y me sentia muy comodo a pesar de la enorme diferencia en tamaño y exposicion. Retrospectivamente, creo que ese pasaje, conjuntamente con la salida, fueron las llaves del exito. Hacia muchas horas que estaba trabajando pero mis colegas me alentaban y no sentia cansancio. Finalmente coloque un clavo "para pasar" y despues otro en U que me dio tranquilidad. 


Gran techo Comesaña

Segui progresando colocando mas clavos y trenzando la bicolora como una telaraña, al tiempo que mis colegas me pasaban agua y algun alimento por una tercera cuerda.  El otro obstaculo a afrontar era la salida del Techo en donde el borde filoso no deja correr las cuerdas.
Finalmente sali y entre en un diedro bien parado que continue e n artificial hasta donde la soga se deslizo, a unos 8 metros de la salida final. Despues, la bicolora se atranco definitivamente y como la noche nos comenzo a invadir mis compañeros me aconsejaron completar el resto con seguro desde arriba. Me desate de la bicolora y me encorde en simple a otra cuerda asegurada desde arriba y asi complete la escalada, arrastrando y recuperando la bicolora ahora mas facilmente.
Esta forma de superar el Techo no me agrado y decidi volver a Sierra para completarlo en primera total. Asi que me vi nuevamente en la Pared del Techo rumbo al inicio de la escalada pocas semanss despues con los mismos compañeros. Pase muy rapidamente por las dificultades ya superadas en mi primer intento. Horas despues sali del Techo y entre en el diedro. Esta vez cambie de tactica y me desate de una de las puntas de la bicolora (en la anterior oportunidad use el medio para hacer el arnes, pues en esa epoca no existian los actuales arneses para encordarse) completando en artificial y despues en libre la salida total. Luego me siguieron Nestor y Oscar. Me senti muy satisfecho y al poco tiempo comenzaron a llegarme invitaciones de las "fieras" para integrar alguna expedicion a montañas patagonicas virgenes.
Creo que la ambicion que describo aqui es saludable y es el motor que sirve para impulsar al andinista a realizaciones que lo dejen satisfecho. Esas "primeras" suelen ser frecuentemente las que ensanchan la base de nuestra actividad deportiva, tan necesitada de realizaciones nuevas.


ir a ESCALADA Volver al HOME