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Con Eduardo Maggio y
Javier Peralta Ramos escalamos el Uritorco por la pared norte. Me permití
llamarle "Vía Mallory", nombre d e
mi Escuela de Montaña y Escalada. Era setiembre de 1995.
Me presenté al encargado de la estancia Uritorco y me autorizó a
explorar el ingreso hasta la base de la pared. Me quedé hasta el
atardecer observándola, mirando ese extraño cambio de tonos desde el
lila intenso, al rojizo y luego al gris acerado y finalmente las sombras
de las últimas luces. Una semana después, entramos con la intención de
escalarla.
Lo que más me impactó en la zona fue encontrar un cerro
"desconocido", la visión era tan distinta a la que estaba
habituado que me pareció otra montaña y, por sobre todo, la sensación
de una muy fuerte energía que yo atribuía a la ausencia total de
vestigios humanos. No encontramos ningún indicio y menos aún en la pared
y, por la misma razón, fuimos estrictos nosotros en no dejar ningún tipo
de huella.
Alcanzamos la cumbre alrededor de las 20:00 hs y el descenso lo hicimos
por la normal. Llegamos a las 23:00 a Capilla del Monte después de una
jornada de once horas de escalada, sin dinero y con el equipo colgado en
los arneses. Al día siguiente fuimos a retirar el equipo a la base de la
pared con E. Maggio y Andrea Olmos y 24 horas después, un voraz incendio
alcanzó el lugar de nuestro vivac.
Acercamiento
En nuestro caso, el acceso lo
hicimos desde la estancia Uritorco solicitando el permiso y autorización
correspondiente.
Un sendero que toma la dirección norte permite enfrentar la pared de la
cual uno queda separado por el monte bajo, espinoso y cerrado. Es probable
que no existan senderos claros para llegar al pie y tanto si uno intenta
un cruce recto o bien en diagonal hacia la base, hay que estimar unas 3 a
4 horas de "pelea" con la vegetación.
Hay que llevar abundante agua, son de gran ayuda un machete corto y
guantes de lona, es necesario protegerse del sol, la ropa debe ser
resistente y tiene que cubrir los brazos y las piernas, la colchoneta se
arruina si va puesta fuera de la mochila, por último, hay que andar con
calma y no agotar las energías en el acercamiento.
De la pared y estribaciones cercanas, caen "lomos" que son
ideales para el vivac y hasta presentan árboles de gran porte que
resultan una buena protección. No es un terreno propicio para instalar
una carpa y por ello sugiero hacer una correcta elección del momento del
año más conveniente para el ascenso que, me parece, es la primavera.
El desnivel que superamos desde la Estancia Uritorco hasta el pie de la
pared, fue de 460 m y estimamos haber realizado el vivac a unos 1500 m de
altura.
En oportunidad de hacer la travesía Ojo de Agua - Estancia Uritorco,
observé que es posible el acercamiento también de ese lado, aunque
decididamente más largo y no resuelve el problema del cruce del monte
hasta el pie de la pared.
Descripción de la ruta
Elegimos una vía directa en el
sector más alto del flanco norte. Llegamos al pie de la pared y teníamos
a nuestra izquierda una larga fisura, ancha, con bloques empotrados y muy
sucia por la vegetación. Del mismo lado pero más cerca, un techo
pequeño y triangular y sobre nuestras cabezas, unas placas de granito
rosa, con tomas angulosas y firmes y con un hermoso diedro a la
derecha que fue el que tomamos.
El primer largo fue de IVº y el segundo de Vº . Lo que sigue, es una
suerte de terraza que se puede caminar con la cuerda como guía y dando
seguro de hombro, sin dificultades técnicas. Luego hay que meterse en un
largo escarpado y algo complicado y finalmente en una chimenea que se
angosta en la salida y promedia el IVº . De allí se sale a la parte
terminal del filo y se encuentra, sorpresivamente, una cañada que separa
el frente escalado con una segunda pared que se levanta desde unos 30
metros más abajo. Desde lejos, la perspectiva no deja ver esa separación
y uno tiene la visión de un solo frente de roca continuado.
Allí comenzaron los problemas técnicos con dos largos de Vº, otro sin
complicaciones aunque expuesto y dos largos más, muy complicados y
sucios. Estos dos últimos, fueron difíciles para equipar, ya que hay
vegetación y la roca en la salida, es inestable y de mucho cuidado.
En la "primera" pared hicimos seis largos de 25 m y en la
"segunda" 5 largos de 25. Agregando los 25/30 metros realizamos
un ascenso total de 300 m, de los cuales 275 fueron con el empleo de
material técnico. La escalada nos llevó once horas; éramos una cordada
de tres y el sol fuerte es un factor a considerar ya que es agotador estar
tantas horas expuesto. Con respecto al equipo, se pueden utilizar
empotradores y eventualmente clavos para lograr buenos relevos. Cuando se
alcanza la cresta final, la cumbre está a unos 300 m de distancia
horizontal. En unas 2 horas y media, se baja por la ruta normal hasta la
base del cerro. El descenso por la misma vía se puede hacer superando
mucho menos desnivel hasta el lugar del vivac, por un canalón que está a
la izquierda de la ruta.
Apuntes después
de la ascensión
Con fecha 2 de agosto de 1999,
recibí una carta de Rosario, de Alfredo Fernández, que es el primer
antecedente que llega a mis manos sobre otra incursión a esta pared. Dice
textualmente:
"Estimado Jorge González, han pasado tres semanas desde mi
incursión a la ladera norte del cerro Uritorco.
Tuve suerte con el clima, fueron tres días con mucho sol y poco viento;
también las noches fueron calmas y muy estrelladas.
No fue fácil llegar hasta la base de la pared, pero valió la pena el
sacrificio, quedé impresionado al verla de frente. Me es imposible saber
si mi ascensión fue por la vía Mallory ya que, en la base, se abre una
cantidad innumerable de diedros y fisuras; dan ganas de subirlas todas al
mismo tiempo.
Comencé a subir a las 08:00 hs y llegué arriba a las 15:00, fueron ocho
horas de una escalada intensa, con la dificultad de contar con poco agua,
pero que me dieron una satisfacción enorme. Lamento no haberle avisado
antes de mi acción y espero acepte mis disculpas.
Tengo intención de volver y espero poder conocerle.
Lo saluda muy afectuosamente...".
El 13 de julio del año 2000, recibí una nueva carta de Alfredo
Fernández, a quien aún no conozco personalmente, pero se suma a esta
historia que recién escribe sus primeras páginas. En sus párrafos
principales, dice textualmente:
"Vuelvo a comunicarme con usted para contarle de una nueva ascensión
a la ladera norte del cerro Uritorco. Esta vez he vuelto con un
compañero, Cristian Ginesi, con la idea de hacer un audiovisual sobre la
escalada de esa pared... Para llegar a la base de la pared subimos por la
ruta normal el día 7 de julio y acampamos en la cumbre. El día 8
descendimos por el canalón de la parte izquierda de la pared, ya con el
cielo cubierto. Comenzamos a escalar al mediodía hasta las 19:00 hs,
armamos el campamento en una repisa y tratamos de dormir algo, pero
estábamos sentados. Nos preparábamos para continuar la escalada por la
noche, cuando comenzó a nevar, alrededor de la 01:00 del domingo 9 de
julio. Decidimos esperar hasta que amaneciera y seguimos hasta la cumbre,
no sin dificultades ya que había nieve acumulada en las fisuras y sobre
los pastos. Hicimos cumbre a las 12:30 hs del domingo y regresamos por el
sendero normal..."
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El lado Sur y una Reflexión
Siempre tuve interés por escalar
en el flanco sur, la pared que había visto y fotografié durante el
ascenso por el filo oeste y la misma que uno deja a la izquierda cuando
sube por el sendero normal. Lo cierto es que siempre me pareció un poco
peligrosa y con un aspecto algo sombrío e inestable y hasta la fecha,
nunca pude hacer una evaluación más ajustada.
Con el propósito de verla de cerca, me interné con Anahí Pomponio y
Darío Durban por la quebrada que conduce al pie de la pared pero nos
encontramos con un verdadero caos de bloques que hacen difícil y
peligroso el tránsito por allí. Dejamos la exploración por ese motivo y
buscamos el sendero normal que, arriba y a la derecha, serpentea
claramente a la altura de cuando gana el último tramo en la roca hacia La
Pampilla. Hasta allí llegamos y bajamos después a La Toma. Fue en el mes
de agosto del año 2000. Lamentablemente en setiembre del año 2001, un
joven escalador rosarino, Christian Ginesi, se mató en la pared Sur. Lo
conocí el día anterior al accidente y conservo el recuerdo de su jovial
aspecto. Se dijo que una placa se le desprendió en el rappel. Ni con su
amigo Alfredo Fernández por carta, ni con su padre personalmente un mes
más tarde, pudimos reconstruir fehacientemente lo que pasó. Aún estoy
consternado por lo ocurrido y es demasiado dura su pérdida para no volver
a reiterar que la montaña exige experiencia, observación y prudencia. |