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Big Wall |
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Técnicas y estilos
- ¿Cómo empezaste a escalar?
Soy de Buenos Aires y escalo desde el año 1987. Empecé en la palestra del
CENARD, haciendo salidas a Sierra de la Ventana.
El tema de Big Wall arrancó porque en el verano del ’90/’91, empezamos a
explorar una zona en la provincia de Chubut, el Río Turbio. Tardamos veintipico
días para llegar a la pared que íbamos a buscar, que resultó ser una muralla
de 800 ó 900 m de granito alucinante, arriba de un glaciar. Esas paredes
hicieron crecer en mí el tema de desarrollar la técnica para poder subirlas.
No era como ir a la Patagonia y subir una aguja escalando; esto era algo mucho
más complejo. Al otro año fuí a Patagonia y conocí a
Paul Prichard y Sean Smith, y estaban intentando abrir una vía en la (cara)
este del Torre, en un plan "bigwallero", y de ahí se iban a las
Torres del Paine a abrir otra vía (Regalo de Monana).
Yo necesitaba aprender técnicas avanzadas de artificial, como son puntas
de clavo, tipos de gancho... Tenía una idea vaga de qué eran los copperhead,
los planos, los rurp...
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¿Qué son los Rurp?
Los rurp son micro-clavos de cromo molibdeno que entran 3 ó 4 mm en la
roca, y de ahí te colgás. Los viejos clavos de acero dulce que se martillaban
en la roca, tomaban la forma de la grieta y después era muy difícil
extraerlos, por eso se dejaban puestos. Cuanto más repeticiones tenía la vía,
mayor cantidad de clavos había en la pared. Los americanos inventaron unas
aleaciones nuevas para colocarlos y extraerlos. Así cuanto menos agujeros
tenía la progresión en artificial, más ético y más deportivo se volvía. Y
si te caés al escalar quince metros con seguros que solamente aguantan el peso
de tu cuerpo, vas a tener una caída potencial de treinta metros. Hoy la
dificultad técnica en la escalada artificial pasa un poco por ese lado y no
como antes, que era subir cueste lo que cueste. Vale como ejemplo el caso del
cerro Torre, donde venía un tío con un taladro y te llenaba de clavos el
granito cuando tenía un montón de fisuras para usar.
Entonces si tenés quince metros totalmente lisos, una pequeña fisurita ciega
seguramente no me permita escalar en libre pero sí me permite alojar un
copperhead (como un stopper maleable que se pega en alguna hendidura de la
roca). Pero eso no aguanta una caída. Lo mismo pasa con un gancho: aguanta el
peso del cuerpo pero no te queda como protección. Si llega un momento en el que
ni siquiera podés echar mano de ese tipo de artilugios, entonces no te queda
más remedio que recurrir al taladro. El
problema es que así vos podés crear o podés destruir. Podés hacer un
pequeño agujerito de 6x4 mm de profundidad cada dos metros, y meter la puntita
de un gancho que se llama bat-hook. (Bat: murciélago. Hook: gancho). Lo
colocás en el agujerito y quizás hagas 10 m de esa manera. Generarías una
caída potencial de 20 m. Antiguamente lo que se hacía era meter un spit cada
dos metros; si te llegabas a caer cada seguro te aguantaba. El bat-hook derivó
en lo que se llama Rivet, que es dentro del mismo agujero colocar por ejemplo el
buloncito de 8 mm de un spit común; nada más que el buloncito con la rosca, y
lo metés a presión. Entran 4 mm y le colgás un artilugio que se llama rivet-hanger.
Puede ser una chapita o una especie de cablecito de acero tipo stopper, y de ese
cablecito vos te colgás. Eso no aguanta nada, sólo 150 ó 200 kg. Entonces la
escalada se empieza a poner delicada, y es ahí donde la escalada artificial
vuelve a tener interés. La escalada libre es muy creativa. Y la artificial es
ultra creativa. Podés armar algo alucinante o sencillamente meter un spit
arriba del otro y hacer algo totalmente aburrido.
En las caras este en la Patagonia hoy se puede
escalar en lo que se llama estilo cápsula. Allí el viento viene del noroeste,
muy fuerte. Con las hamacas no podrías estar porque el viento te volaría, como
a los tres chanchitos. Entonces se buscan tácticas de asedio que son las
cuerdas fijas, las famosas cuerdas estáticas. En Patagonia tenemos los big-walls
más grandes y más atractivos de Sudamérica.
El estilo cápsula es una mezcla del estilo alpino (donde salís del suelo hasta
la cumbre y volvés al suelo sin ir y volver al campamento base), y la opción
que implica fijar cuerdas. Con una cuerda fija podés volver en dos horas a la
seguridad de tu carpa.
Antes los flacos se echaban una mochila en la espalda e iban para arriba a la
cumbre y volvían.
En Patagonia hay muchas paredes muy grandes como la misma cara este del Fitz Roy,
por ejemplo la vía Ferrari para darte una idea. Como el cerro es tan amplio el
viento golpea en la cara opuesta. Entonces te podés montar con hamacas en la
pared. Como se hace normalmente en "el Capi" (El Capitán, en Yosemite).
Allí vos acampás donde te agarra la noche. Al otro día la desarmás, la
metés dentro de un petate y seguís escalando. Si cinco largos más arriba te
agarra la noche, y volvés a armarla.
Cuando vas a abrir una gran pared, o a repetir una vía de envergadura como es en la Patagonia, donde ya aparte tenés botas de plástico, abrigo, comida, agua, imaginate el peso del que estamos hablando! Quizás 400 Kg de carga. Hacés 50 m en largo y mover 400 kg, hacés otros 50 m en largo y volver a mover 400 kg. Yo te planteo lo que sería lo más alpino posible dentro de ese sistema de cápsula. El que sube al Everest, sube al campamento 1 y baja. Después desde el campamento 1 monta el campamento 2, pero baja a dormir al campamento 1; y acá se hace lo mismo. Por ejemplo, escalás 200 metros, buscás un reparo y montás un campamento de hamacas. Cortaste con el suelo y de ahí para arriba estás colgando de la pared. Entonces se podría decir que es alpino porque no volvés a la base, pero desde ese momento como no podés mover el campamento todos los días, vas fijando cuerdas hasta el próximo techo, y rapelás hasta la hamaca para dormir. Vas fijando y rapelás hasta la hamaca, y así todos los días hasta que encontrás un techo o un lugar donde armar otro campamento. Entonces desarmás todo y te tomás todo un día en mover el campamento. Todo el día laburando de peón con sistemas de poleas subiendo toda la carga. Y desde el último campamento hacés el salto hasta la cumbre y rapelás con todos los trastos hasta el piso.
Graduación
En la torre central del Paine o en la Torre del Trango, o en la isla de
Baffin, están las paredes más conocidas de la tierra de big wall; eso implica
hielo, implican otras cosas y ahí cambió incluso la graduación. Buffin es una
isla que pertenece a Canadá, dentro del círculo polar ártico, y tenés luz
las 24 horas. Entonces se hacen planteles de laburo: van cuatro, y mientras dos
duermen, los otros dos escalan. Y así la pared se va escalando permanentemente.
Si te vas por ejemplo a Pakistán donde tenés ocho a diez horas de sol, eso no
te pasa. Si te metés en la cara norte de la Torre del Trango, no le da el sol
nunca. Ahí no vas a salir a la madrugada porque el frío es brutal, entonces
son cada vez menos las horas que tenés para escalar, y así se pasan un mes
colgados de la pared.
Hablamos de bigwall a partir de los 400 m de pared y no necesariamente tiene que
ser escalada en artificial. Lo que pasa es que cuando se empezó a escalar
grandes paredes no había nadie que escalara en libre a tanto nivel. Entonces
cuando se empezó a desarrollar toda la técnica de big wall, escalaban todo en
artificial. Hoy en día se están liberando los grandes clásicos, como The Nose
por un lado y la Salathé por el otro, que son dos sistemas de fisuras bastante
perfectos.
Por ejemplo ahora se está poniendo muy de moda
la escalada de velocidad. Rolo Garibotti se entrenaba y hacía en horas o un
día vías que normalmente se hacían en tres o cuatro días.
Y para los grados otro factor es la cantidad de tiempo que pasás. Así un grado
5 es una noche en la pared, y una escalada de 18 horas continuas sería un grado
4.
Por ejemplo una vía que hice en El Capitán, que se llama Solo; es una escalada
de grado 6. Eso implica que tenés más de una
noche en la pared. Si después vos la subís en cuatro horas no cambia el juego.
La graduación sigue siendo grado 6. Y después se gradúa lo que es la escalada
libre. Vamos a suponer 6A y A3+ en escalada artificial.
Los grado 7 son aquellos que además tienen un compromiso de peligro, como ser
cornisas de hielo que desprenden avalanchas, o rocas, o lugares que quedan
demasiado aislados en el mundo.
Que lo suban en libre o en artificial no implica que no sea un big wall. Si vos querés subir el Pilar Casarotto del Fitz Roy por ejemplo, es una vía de bigwall indiscutiblemente. La Royal Flush, en el Fitz Roy, está totalmente liberada; te da hasta 7º en libre, y la vía tiene como 40 largos o más, y podés dormir en hamacas, subir petates y toda la movida.
En las primeras grandes paredes la gente no estaba tan capacitada para escalar en libre, no existía la tecnología, las cuerdas, las zapatillas, los friends, etc. Entonces los flacos subían a fuerza de martillo. Hoy en día eso se está revirtiendo. Hoy están liberando totalmente vías de A3+ con los mismos seguros de A3.
¿Y qué grado es el equivalente en libre?
No hay una equivalencia. Te puede dar un 6b porque puede haber un montón de
tomas pero muy mala protección, entonces te da una dificultad de A3 en
artificial, que sería como escalar ocho metros de seguros que no te paran una
caída. O sea ocho ganchos seguidos cada un metro. Si salta el último, te
volaste dieciséis metros. Hay muchísimos largos del Capitán que son A1 y en
libre salieron 8 a. Como lo que es el Geru Wall, la parte final del Salathé,
que es la primera vía del Capi que se liberó (cuatro personas en el mundo la
liberaron). Y sin embargo es A1 que sería el artificial directo más fácil.
Lo más fácil es A0, que se da cuando venís escalando y ponés un friend del
cual te agarrás para pasar a otra toma natural. Cuando tenés que pararte ya se
llama artificial directo. Si colgás una escalerita, un estribo y te parás, eso
ya es A1 o A1+, hasta A5+.
Y ahora salieron dos sistemas: el viejo estilo de la escalada artificial y lo
que es la new wave, la "nueva ola", que legitimiza el uso del cincel.
Esto significa que si tenés un gancho y un sitio precario para ponerlo, con el
cincel agrandás el accidente a tu medida para que el gancho quede bien.
Mientras que el estilo viejo dice que no tenés que ni tocarlo; tenés que poner
el gancho y si se salta, mala leche.
¿Por ejemplo?
Imaginate que hay una regleta pero que no es muy buena. Entonces esculpís,
la tallás para que te quede bárbara. Y no sólo eso: si al que viene detrás
tuyo le parece que aún así es muy chiquito, agarra el cincel y lo agranda.
Por otro lado también legitimiza el tema de las placas lisas donde el old style,
o viejo estilo, metía un spit arriba de otro, mientras que la new-wave usa el
sistema este del agujerito.
La diferencia es que si vos metés un spit arriba del otro, y después viene una
sección difícil de copperheads que no te paran la caída, desde el último
spit que seguro te aguanta, arranca la graduación de artificial. Con el estilo
new wave te mandás diez metros de una placa lisa poniendo bat-hooks o
copperheads, donde si te volás éstos se arrancan, y caés todos los metros de
los seguros precarios que pusiste, multiplicado por dos. Entonces lo que habría
que hacer es una combinación de las dos cosas: no agujerear las placas metiendo
spits y, en mi opinión, no legitimizar el uso del cincel ni andar retocando la
roca a martillazos; lograr una ética lo menos destructiva posible.
Pero bueno, ya de por sí el artificial es bastante destructivo, y con tanto
martillazo y clavo se termina agujereando todo. De hecho, la Nouse hoy se escala
en libre gracias a los martillazos. Tanto poner y sacar, agrandan la grieta.
Entonces en largos donde antiguamente entraban clavos finitos hoy entran los
dedos, y por eso se puede subir en libre.
Equipamiento
Vos hablaste de hamacas, no de portaledges.
Es lo mismo. Portaledge sería "repisa portátil". Y si la techás
mejor. Las hamacas modernas ahora vienen con cubre techo. Son como carpas, pero
con un piso como un catre, con una lona tensa.
¿Qué otros elementos son característicos
de big wall?
Uno básico sería el petate.
El primero escala y el segundo jumarea. Esto ahorra tiempo y esfuerzo.
En artificial estás limitado por que no podés ir a ningún lado más allá del
metro o metro y medio que te rodea. Entonces tenés esa distancia para colocar
lo que entre, y a veces los seguros son precarios. En libre tenés la opción de
decir "Allá veo que me va a entrar tal seguro". Pero en artificial lo
tenés que colocar a un metro arriba de tus narices, por eso requiere de
muchísimo material. En un largo de 50 m se necesitan de 35 a 50 piezas, más
los 35 a 50 mosquetones para cada una. Muchísimas repeticiones de los mismos
números de friends, clavos, stoppers, etc.
Hay hasta diez tipos distintos de ganchos. Existen unos ganchos que se llaman
Liper-camp.
Se usan en fisuras y hacen palanca, y podés pararte. Son una mezcla de clavo y
empotrador, pero que a la vez es un gancho, pero no te queda como protección.
Intercalando estos artilugios con algún friend o algún stopper es posible
simular una escalada en libre. Son materiales muy específicos que fui
conociendo con el tiempo. Yo no tuve ni maestros ni profesores en esto. Tuve que
importarme directamente los libros en inglés y aprender por ensayo y error.
Salir a la montaña y abrir rutas sin saber bien en lo que me estaba metiendo.
A la Argentina
Cuando viajábamos a Yosemite no conocía a ningún argentino que hubiese
subido al Capitán. Después me enteré que había habido un chico...
Diego Magaldi
Claro, que estaba viviendo en Norteamérica, que había subido algunas vías
en el Capi, pero yo no tenía un contacto directo.
Big walls en Argentina, y en el mundo
En Argentina hay mucha cordillera virgen. Fue así como descubrimos el
Turbio. Había un grupo de Bariloche que se dedicaba, como el Ramiro (Calvo) y
gente conocida que abrieron vías en la Torre Central del Paine por ejemplo.
Nosotros fuimos a Yosemite, subimos al Capitán por una vía completamente
técnica: Zodiac, que es una pared totalmente desplomada, que si de repente te
tenés que bajar no podés. Entonces tenés la presión de salir únicamente por
arriba. También nos dedicamos a escalar en libre e hicimos otras paredes como
la Washington Column en menos de 24 horas, la Torre Inclinada, la Illin Tower.
En el ’98, mucha gente empezó a hacer ascensiones rápidas, y te contagiás.
Estuvimos ahí seis semanas y nos hicimos amigos de escaladores de estos que
salen en las revistas.
Arenales sería la gran escuela, nuesto pequeño Yosemite. Tiene rutas en libre
de 500 m, y de todos lo niveles. Mixtas, de empotradores, de chapas, rutas de
escalada deportiva de 8º grado, tiene vías de artificial de hasta A4...
¿Qué otros lugares de Argentina hay de
bigwall?
El Frey podría ser otra escuela; lo que pasa es que por ahí el artificial
no está explotado. Frey siempre estuvo más pensado para la escalada libre.
¿Qué parte del Frey?
Está la oeste de la Torre Principal, que tiene 300 m, y un desplome
alucinante. Es un pedacito del Capitán. Recién ahora hay unos proyectos de lo
que es el Pilar Rucaco puntualmente. Yo abrí alguna pequeña vía con otro
amigo en una torre que se llama Julieta.
¿Qué otros sectores?
Después tenemos directamente lugares a los que se va a hacer vías de
montaña. Por un lado estaría el Turbio, y obviamente tenemos la Patagonia.
¿Qué montañas de Patagonia?
Muchísimas. La mayoría de las que tienen pared vertical de más de 400 m;
muchas caras este.
Pero necesitás muchísimo material específico. La hamaca doble que tenemos
nosotros vale u$s800. No hay mucha ciencia en pararse en un estribo o en el
otro, en cambio hay mucha magia en saber emplazar un seguro y que vos sepas lo
que te puede llegar a aguantar. Hay todo un arte en el testeo del seguro.
Entonces así mentalmente te vas haciendo como una red de circo que te permite
ir avanzando.
Esa técnica es muy específica y no se aprende leyendo un libro. Necesitás
alguien que te lo sepa enseñar. No es solamente saber escalar; también existe
algo que se llama docencia. ¿Y quién tiene los elementos específicos? Yo te
puedo nombrar un montón de paredes pero hacen falta las herramientas.
También existen vías más fáciles donde no necesitás tanta cantidad de
material, y también existen amigos que te pueden prestar cosas. Necesitás dos
juegos de friends, dos juegos de stoppers, y con cuatro o cinco amigos se pueden
ir turnando. Una hamaca hasta te la podés hacer. Nosotros hicimos una y se nos
partió, colgados en Arenales. Tuvimos que pasar siete noches colgados con mal
tiempo, los tres en una hamaca para dos: ya eso fue too much. Y después de eso
ni lo pensamos, y nos compramos una.
Vivir en un andamio
Cuando dormís en una hamaca no te desencordás; sí estás un mes en una
pared, estás un mes con el arnés puesto. Si tenés que ir al baño, te sacás
las perneras pero la parte lumbar del cinturón la tenés. La vida así es algo
alucinante que solamente teniendo esa experiencia podés entender lo que te
estoy diciendo. Cuando estás colgado de la pared y se viene la noche y no
rapelás, que es a lo que estás acostumbrado; y mirás para arriba y tenés 800
m de pared, y mirás para abajo e hiciste 50, y tardaste todo un día y estás
fusilado. No conozco algo más desgastante dentro de las actividades de
montaña. Cuando tendrías que descansar tenés que empezar a subir los trastos.
Cuando te querés acordar tuviste que escalar, meter el parabolt, montar la
reunión y subir la carga con un esfuerzo animal, donde si estamos hablando del
sistema de cápsula son aparejos 3 a 1 de poleas, para poder izar cargas tan
pesadas. Llegás a la noche y te morís. Me pasó en el Capi que a partir del
cuarto día con la navaja me tuve que cortar los guantes de cuero porque no me
los podía sacar de la mano. Imaginate que te estás agarrando todo el tiempo de
los estribos, de las cuerdas, y manoseando tanto que se te hinchan las manos a
morir. Y al otro día a las seis de la mañana otra vez al andamio y
otra vez el laburo. Es estar una semana laburando jornadas de doce horas, pero
no como en una oficina sino como en una fábrica, levantando fierros.
Estás tan expuesto al vacío que el primer día te come la cabeza, al segundo día ya no tanto, al tercer día estás como en tu casa, y al cuarto día sos como los flacos que construían las torres en New York, que caminaban de una viga a otra a 200 m de altura. De alguna manera te habituás a convivir con la exposición. Cuando empecé a hacer este tipo de actividad con tanta adrenalina empecé a transpirar distinto. Me llamó muchísimo la atención. Cuando bajé, me encontré con un escalador, Ron Cast que me dijo que era típico de la transpiración con adrenalina. Después con el tiempo te empezás a dar cuenta que cuando te metés en hielo "heavy metal", también estás igual. Es algo muy loco. Me pasó solamente al principio del artificial, donde realmente estás demasiado expuesto con todo ese vacío a tus pies, que de a poco lo vas superando. Cuando escalás en libre, normalmente ves debajo una repisa, un diedro. Pero cuando estás en una pared tan lisa, si se te cae un clavo te dedicás dos minutos a ver cómo el clavo va girando en el aire hasta que se escucha el sonido 400 m abajo. Y es a eso a lo que no todo escalador está acostumbrado. Con el tiempo vas avanzando a fuerza de experiencia y no tanto a fuerza de martillo o de friend.
Otros lugares
En Perú encontré unos big walls alucinantes, en la cordillera de Huayhuash
por ejemplo, a siete días caminando. Un paredón, un 5.000 que sería algo así
como una Torre del Trango. Hay otra pared que es una pared sur en la Cordillera
Blanca, que son 600 m de granito desplomado y 400 m de roca y mixto, casi hasta
90 grados, a 6.200 m.s.n.m.
También hay una zona en Chile que se llama Las Torres del Brujo, que son torres
de 400 a 500 m de granito sobre glaciar. Están a 150 km al sur de Santiago, con
un acceso bastante complicado. Necesitás cinco días para entrar. Luego
estaría Cochamó, que es un lugar que ahora se está poniendo muy de moda y es
más parecido a Yosemite, con el tiempo un poco más inestable, con el acceso
bastante directo. Es suficiente un día para llegar al campamento base y podés
llegar con mulas o con caballos. Hay otro lugar que se llama Puerto Cárdenas en
Chile, más al sur todavía a la altura de Esquel, muy cerquita de la carretera
austral, con unas paredes muy parecidas a las del Turbio, con algún glaciarete
colgado y algunas lagunas en la base; y muchas más paredes en esa zona.
Siguiendo para el sur, las Torres del Paine...
Si, hay muchas paredes. Tengo una pared visualizada en el Hielo Patagónico
norte, en Chile. Un paredón muy grande que lo vi desde el aire. Sé que estuvo
Buscaini por ahí.
También estuve en enero (de 2002) en la Torre del Campanario (Mendoza) que
tiene un paredón de 400 m de granito fiel, con un glaciar en la base, y el
Campanario tiene 5.000 msnm; cuatro días caminando al fondo del cajón de los
Arenales. Me dijo Alejandro Randis que la cara este tiene 700 m. Por ahí es
más complicado porque puede llevarte hasta una semana dar la vuelta. Pero es
uno de los proyectos.
Yo siempre escalé para mí y eso hace que no me moleste ir a buscar estos
lugares.
Ahora están empezando a entrar al Turbio, se encontraron paredes nuevas; entró
gente de Mar del Plata que empezaron a limpiar picadas y a hacer accesos.
Aprendizaje
¿Qué consejo darías a quien quiere practicar?
Generalmente tenés mucho más opciones de irte a escalar con alguien en
libre que conseguir alguien que sepa realmente esto. Te metés en algo donde los
clavos no te aguantan, si no sabés reducir palancas de clavos y te caés,
limpiás todo el largo; te pegás contra una repisa y te mataste, por más que
tengas el material o el ímpetu de querer aprender. Lo ideal es tomar un curso.
El argentino es muy de "que me enseñe un amigo". Ojalá yo hubiese
tenido a alguien a quien pagarle para que me enseñe. No me hubiese tomado cinco
años aprender.
Para empezar a escalar artificial hay que comprarse todo el material que es muy caro, y tomando un curso tenés la posibilidad de aprender con el material específico. La palestra del CENARD está muy bien para aprender la metodología de poner un estribo arriba del otro. En una vía de friend arriba de friend una fisura de "la pale" está muy bien. Yo pasé muchísimas horas allí escalando con un soloist, que es un aparato para escalar en solo.
Hay otro que se llama Partner...
Silent Partner, "Compañero silencioso". Es un aparato que se
fabricaba a principios de los ’90, y ahora se lo está volviendo a fabricar.
Es muy bueno. El soloist es un aparato más complicado para usarlo porque traba
mucho la cuerda, en cambio el silent partner tiene el tacto de un compañero de
escalada.
Ese es el consejo que yo puedo dar. No es una cuestión comercial porque yo dé
cursos. Tiene que ver con una cuestión real de no pegarse el porrazo, y tiene
que ver con que lo más probable es que la gente no tenga los aparatitos
especiales para escalar técnicamente dificultad. Yo todavía di muy pocos
cursos de este tipo porque hay muy poca gente en la Argentina que le interesa.
Tengo pasión por esto. Llevo quince años de escalar y tengo más pasión que
cuando empecé el primer día. Eso hace que me la pase armando movidas.
Yo respeto muchísimo la figura de José Luis Fonrouge, pero no dejó
discípulos, y se perdió muchísimo tiempo de gente que tal vez hubiese
agarrado la posta que él dejó, y sin embargo quedó un poco ahí a la deriva.
El artificial no es ningún "cuco", lo que hay que hacer es ponerle voluntad.
Lo que quiero decir es que salgamos muchachos de
las rutas normales. Quiero alentar a la gente a que haga las cosas que creemos
que son sólo para los gringos. Hay mucha gente que hace muchos años que está
escalando, que tiene muchísima capacidad y se queda dormida dentro de lo que
todo el mundo conoce. Claro que hoy estamos con otro problema que es el
económico pero bueno, yo sigo escalando igual. Habrá que laburar much, pero yo
no bajo los brazos. Tengo 31 años y me ves hablar
con una emoción como si tuviese 17, y voy a seguir así hasta los cien si
puedo.
Precursor
Fragmento no publicado de un reportaje
de Santiago Storni a Diego Magaldi realizado el 11 de abril de 1999.
"...Con respecto al fenómeno bigwall en la Argentina, yo tuve una experiencia personal: en el año ‘92 empecé a ir a Estados Unidos a trabajar, entonces se me dio la oportunidad de estar en Yosemite y de empezar a subir esas paredes. Y las empecé a escalar. Yo tenía una cierta experiencia de escalada en roca en otros lados, pero nunca había hecho bigwall. Entonces me informé de las técnicas para hacerlo y que no fuera una locura. Y me mandé, e hice los más fáciles que hay en Yosemite, que son para los principiantes de bigwall (porque uno también es principiante en todo lo que encara por primera vez). No porque haya escalado bigwall uno pasa a ser un experto. Si yo te dijera cuánta gente escala la Nariz del Capitán por verano..! No lo podés creer. Hay colas!
Pero en ese momento yo era uno de los primeros argentinos que había viajado hasta Estado Unidos para hacer bigwall. Entonces publicaron un artículo, etc. (Ver "Zodiac", Revista "Escalando" Nº 6/ dic.‘93). Pero yo soy uno más. Nunca escalé nada difícil. Pero es apasionante poder hacerlo."
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