Pedalear por la estepa es muy lindo, el paisaje se pierde en el horizonte, los cerros van tomando distintas formas a medida que uno avanza y el viento, "gran protagonista" corrió con nosotros.
En la tarde todo el mundo venía sin hablar, para no gastar energía y poder realizar la etapa final, los últimos 8 Km. que son bien largos y para arriba terminaron con todo lo nuestro, pero bueno, la recompensa era la tranquilidad de la mina junto al río... Pasado el rato, todos desparramados como trapos de piso, nos empezamos a hacer la idea, de qué se iba a hacer en caso de que nuestro vehículo de apoyo por un montón de causas no llegara al punto de encuentro. Entre tantas estaban: Las cubiertas de la camioneta, ¿no estaban muy gastadas como para semejante camino lleno de piedras cortantes? el conductor, ¿conocía la zona? Y si se quedó dormido!!? el motor hacía un ruido raro, ¿no? Ya todos nos veíamos abrazaditos muy cariñosamente al lado del camino, ¡¡¡ y esta mina por más abrazo fuerte que le diéramos no nos iba a dar mucho calor!!!... Todo siguió con la llegada de la camioneta, sonrisas para todo el mundo y más de uno miró de reojo las ruedas .
Con las últimas fuerzas
del día recorrimos las minas pero no pudimos entrar a ninguna de ellas porque fueron tapadas para prevenir accidentes por los posibles derrumbes.
Un rato más tarde estaba todo organizado, las carpas, el
fuego, el asadito y no faltó la siestita como para recuperar el desgaste de la primera
etapa. Tempranito nos fuimos
preparando como para el regreso, el cielo amaneció cubierto de nubes lo cual era bueno
porque eso evitaría seguir achicharrándonos. Sin viento hicimos el mismo camino de
regreso, por momentos llovió, pero no fue gran cosa.
Faltando muy pocos kilómetros para llegar, en un descenso rápido, ya veníamos tan
cancheros que la confianza nos mató. Recta rápida con curva a la izquierda, dos huellas
marcadas de vehículo con un colchón de tierra suelta (agarrate Catalina que nos vamos a
la banquina!!!!!) revolcadas, frenadas, rizas, quejidos, etc. (uHy!!! la #&¨$% ayh!!!
me maté!!! mierda!!! ja, ja, ja!!! ) se escucharon!. El desparramo fue general, algunos
llegaron al piso y tipo milanesa (para ese entonces estaba lloviendo) vuelta y vuelta
quedaron pero no pasó más que de raspones y moretones. Los que quedaban en pie sacudieron
al resto y un poco más presentables continuamos nuestro camino de regreso a casa...
Un poco de historia (de la guía de Veteranos Biónicos Bariloche)
La Mina de Pico Quemado es una
abandonada mina de carbón de piedra ubicada a unos 80 Km. al Sudoeste de Bariloche, en
los faldeos del cerro La Cerrucha, cerca de un pico que por el color oscuro de su cima,
parece quemado, y le da nombre a la mina. La Mina
funcionó hasta el año 1956, y abastecía de carbón básicamente para calefacción., a
la ciudad de Bariloche, "exportando" el excedente hacia la Línea Sur, Bahía
Blanca, y otras localidades.
Funcionaba por galerías que llegaron a un desarrollo de más de 3 Km., apuntaladas al
estilo "far west" con gruesos maderos de coihues que se traían desde Villa la
Angostura, y excavadas por mineros que en su momento de esplendor superaban las 200
personas. Además del carbón, para esa época se
acercaban numerosos aventureros que buscaban oro en las nacientes de arroyo Montoso y el
río Chubut, (por cierto con muy poco éxito).
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