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Buscando
minas
por las estepas |
| Por Germán González |
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La propuesta era esa! salir en
bicicleta y buscar una mina en el medio de la estepa, todo sonaba muy interesante desde el
momento que Juan Pablo me llamó. Así que fue cuestión de hacer un poco de tiempo para
no perderme semejante salida. La idea era recorrer unos 54 Km. por la estepa por caminos
de ripio, huellas poco visibles, a campo traviesa, saltando tranqueras, hasta encontrar a
esta mina que estaba abandonada. Según decían, tiempo atrás, trabajaban muchos hombres
con ella y por lo que entendí algo le sacaban de adentro.
Toda esta travesía nos llevaría
unos 2 días, uno para encontrarla, pasar la noche y otro para volver ¡si nos dejaba la
mina!
El grupo estaba integrado por 5
amigos: Gigi, Pablo, Pucho, Juan Pablo y yo de colado. Ellos forman un grupo y se
denominan los Veteranos Biónicos. Yo no sabía por qué pero después de varias horas de
pedaleo me di cuenta. Por razones de distancia se decidió utilizar vehículos para los
primeros kilómetros, salir de Bariloche y dejarlos en la Buitrera a 20 Km., como para que
no sea tan cansador el día. También tuvimos la asistencia de un tercer vehículo que era
el encargado de llevar todos los bártulos de comida , camping, y resto de equipo
necesario.
Todo comenzó a las 07:00 h en
el punto de encuentro, en el centro de Bariloche. Cargadas todas nuestras cosas en los
vehículos, comenzó nuestra travesía. Mientras se preparaba el equipo era importante
tener en cuenta que ese día dependíamos de él. Los lugares por donde íbamos a pedalear
eran poco transitados por la gente, salvo algún que otro poblador de la zona. Otra cosa
para no olvidarse era el agua ya que en la época que se iba a hacer, los ríos estaban
secos, sumado a un día de mucho calor, más de uno quedó achicharrado.
Resumiendo, era
fundamental cargar con mucha H2O. Para esto fue importante la mochila de agua ya que carga
2 litros y se mantiene fresca. También en la misma mochila llevaba 2 sándwich, 2
manzanas, una bolsita con almendras, nueces y frutas secas, una máquina de fotos, cinta
gris, navaja, una pequeña libreta, crema para el sol, una campera impermeable y un pail;
todo bien compactado, las herramientas iban debajo del asiento. Las cosas iban tan
apretadas que cuando quise sacar la primer foto quedó todo bien desparramado en el
piso!!! después fueron las cosas como podían.
La pedaleada comenzó a las 08:30 h, con los primeros kilómetros entramos en calor. Algunas subidas y alucinantes bajadas
y un paisaje estepario inmenso, cruzando ríos y buscando nuestro camino de valle en
valle, pasando por puestos, algunos abandonados y otros con el cálido saludo a la
distancia de los pobladores que se quedan mirando semejante acontecimiento al ver bichos
disfrazados de lunáticos brillantes.
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