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Por
la razón
o por la fuerza |
| Por Jorge Alvarez |
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Todo comienza en San Martín de
los Andes, los participantes rodando sus mountain bike parten rumbo a Pto. Arturo,
después de sortear bosques, vadear arroyos y recorrer senderos, alcanzan el camping sobre
la margen del Lago Lolog. Al otro día se parte al Curruhe Chico, todo por caminos de
montaña. Un día más para alcanzar otro punto, Laguna Verde; lagos, montañas, playas
escondidas. Después vienen las Termas de Lauhen-Co, cascadas, volcanes y por supuesto un
baño termal. Desde este punto, sumando algunos recorridos más, comienza el descenso a San
Martín.
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Hasta acá un recorrido clásico
que se realiza todos los años, de ahí que evito entrar en detalles. Pero la idea latente
de ir más allá, por fin se concreto.
Y acá es donde comienza esta historia...
Las Termas es el ultimo reducto civilizado antes de la frontera, después de realizar los
tramites aduaneros en la seccional de Gendarmería, solo hay que trepar.
Sí, trepar, ya
que los 8 kilómetros hasta la frontera son en subida con algunos tramos duros, pero
pedaleables. Un gran arco de troncos marca la entrada al país vecino (Paso Carirriñe),
en la frontera misma hay, además de los hitos y los carteles, una mesa con banquitos como
para una merienda (?). Así comenzaba toda una serie de descubrimientos.
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Increíblemente al
empezar a pedalear en Chile, todo cambió, la vegetación es mucho más verde y
más cerrada, las paredes de rocas se encuentran tapizas por helechos de todas las formas y
tamaños, y como corolario, una tenue llovizna sería mi fiel compañera.
Mientras iba rumbo al puesto de Carabineros, solo ocupaba mi mente todos los consejos y
advertencias que había recabado sobre los militares Chilenos. Al llegar a la seccional,
me encuentro con un carabinero de guardia en un regio chalet con un jardín muy bien
cuidado |
El puesto de
Gendarmería por donde salí, era un trailer apoyado sobre troncos
inestables, con un bañito a 10 metros. El carabinero de guardia además
de una buena onda, me informó sobre todo el camino de mi futura
travesía, ya que, le gustaba pedalear!!
Obviamente deje de lado todas esas advertencias argentinas, y me dedique a
hacer mi trabajo.
El camino de ripio bien consolidado me llevó hasta Liquiñe, poblado este
famoso por sus termas. En este lugar me sorprendió mucho la diferencia muy
marcada en cuanto a estratos sociales. Por un lado casas y personajes muy
humildes pululan por sus calles. Por el otro, grandes complejos hoteleros
que explotan el negocio de las termas, con varias 4x4 estacionadas en sus
frentes. El turismo es chileno o europeo, salvo raras excepciones.
Yo me dedique a recorrer estos complejos para recabar información, ya que
termine instalado en un camping, y no sin antes negociar el costo.
La noche y el armado de la futura hoja de ruta.
Coñaripe fue el destino seleccionado. Mi mapa marcaba un lugar llamado
Cuesta de los Aniques, al no contar con curvas de nivel que me indicaran
las alturas, todas mis expectativas se centraban en si debería trepar o
no. Después de cruzar infinidad de puentecitos, varias casas, y disfrutar
del entorno, por fin se develo el misterio, había que trepar. Esa si que
fue dura, tarde casi tres horas en superar un par de kilómetros, la
llovizna no ayudaba mucho y la carga de mi bici, tampoco. Lo único
reconfortante es la espléndida vista que se tiene sobre el lago Pellaifa,
a medida que se gana altura. Ahora sí, todo bajada hasta Coñaripe. Esta
es una típica ciudad balnearia, se encuentra sobre el lago Calafquen,
cuyas playas estaban llenas de gente. No es que el día estuviera
bárbaro, al menos yo no podía separarme de mi polar, y no me caracterizo
precisamente por ser friolento. Lo que pasa es que la gente esta
acostumbrada y disfrutan de la playa y del agua, cuando nosotros
preferiríamos un chocolate caliente con churros. Acá el alojamiento en
una hostería era mucho más barato que un camping. Los denominados
camping, que en su mayoría rodean el lago, uno al lado del otro; están
divididos por parcelas, cada una puede albergar hasta seis personas, y
sale lo mismo si son seis o si es uno solo. La gente esta verdaderamente
hacinada en estos lugares, no es precisamente lo que conocemos como
camping.
Por otro lado, muchas hosterías no son otra cosa que casas de familia con
varios cuartos, no por esto baja el nivel de la atención, sino muy por el
contrario. La calidez de sus propietarios es lo más destacable y todo se
desarrolla en un ambiente familiar. Recorriendo sus calles pude observar
con detenimiento el escudo que se encuentra en todas las escuelas rurales
que
había pasado. "Por la razón o la fuerza", si bien es el lema
que reza en el escudo nacional, era raro verlo en el escudo escolar,
dejaba mucho que pensar ...
Otra vez a armar la hoja de ruta. La Cuesta de los Anique iba a ser mortal
realizarla con un grupo, había que buscar otro camino. La cuesta en la
que tarde casi tres horas, bajarla me llevó 15 minutos. No era momento de
echar maldiciones, lo echo, echo está.
El destino era Neltume. El camino solo utilizado por vehículos de doble
tracción serpentea entre bosques y arroyos, espectacular. El atardecer
sobre el lago Neltume y la llegada al lugar, por cierto muy pintoresco. En
este lugar se encuentra un punto turístico conocido como Salto
Huilohuilo, una enorme gruta natural producto de la erosión con un salto
de agua de unos 30 metros, realmente impactante.
El nuevo día llego con mi fiel compañera, la llovizna; claro que no vino
sola, trajo a sus amigos, viento y frío. Neltume no es el mejor lugar
para las vacaciones, ya que no hay lo que se dice muchas actividades para
realizar, si es ideal como lugar de paso, pero quedarse?
Ma´sí, me voy igual. A pocos kilómetros se encuentra Pto. Fuy. Su gente
se dedica a la pesca y a la madera. De este lugar zarpa una barca que
cruza a lo largo, todo el lago Pirehueico. Llega al Pto. Pirehueico y al
poblado Pirehueico, donde todos son madereros.
La aduana y el papeleo. Mas adelante la seccional de Carabineros. Ya estoy
en la recta final. Un monumento, carteles y mucha limpieza marcan la
llegada a la frontera, claro este es el Paso Huahum, uno de los más utilizados.
El papeleo del lado argentino y ya estoy de vuelta. El relevamiento fue un
éxito. Lo más probable es que el recorrido se realice al revés, entrar a
Chile por el Huahum y salir por el Carirriñe.
Todo el tiempo "del otro lado", fue con mucha buena onda de
parte de todos los chilenos que iba cruzando. También era clásica la
"revolución" que se producía al llegar a cada lugar, no es muy
común un loco en bicicleta. No quiero imaginarme lo que va a ser un
grupo...
Casco, chocolate
y buena pedaleada!!
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