5º Día: Colegio Padre Liqueño
Me despido de las dos personas con las que más hablé en el parador. A las 9 h salgo para Colegio Padre Liqueño. Yendo desde El Cóndor hacia Mina Clavero encuentro un primer cartel señalizador de ruta, hacia este paraje, que indica hacia la derecha, un camino intransitable y cerrado por una tranquera con candado (???). Un segundo cartel, unos 7 Km. más adelante, indica un camino algo transitable (caminantes, a caballo, 4x4, bicicletas, camionetas) también con tranquera, pero esta vez sin candado. Enfrente, a la izquierda están las tranqueras rojas, por dónde se puede acceder a las nacientes del río Corralejos. Este segundo camino parece razonable y lo tomo. Bueno, luego de unos 4 Km., termino contra un alambrado que para cruzarlo tengo que desarmar la carga (no puedo levantar la bici con carpa, colchoneta, saco de dormir y dos alforjas de las grandes). Del otro lado es el viejo camino de ripio de las Altas Cumbres, 1 Km. antes del monolito (2.180 m.s.n.m), que recuerda que alguna vez, por los ‘60, los argentinos hicimos experimentos espaciales en la Pampa de Achala. A ese mismo punto, descubro que confluye el camino correcto hacia Padre Liqueño y que se toma a la altura de La Posta (viene a ser el tercer cartel indicador de ruta). A partir de allí el camino es bueno.
Padre Liqueño (2.000 m.s.n.m) es un lugar pintoresco, protegido de los vientos por sierras al sur, este y norte. Muy frío en invierno, hasta -18°C. El colegio tiene muy buenas instalaciones y una capilla que llama la atención por lo bien mantenida. Pregunto si me permitirían dormir bajo techo con mi colchoneta y saco de dormir esa noche. El padre Giménez (responsable del colegio), quién debe autorizarme, no se encuentra; piensan que él estará de acuerdo. Lo esperan para la tarde. Me invitan a almorzar. Los 50 chicos que alberga el colegio durante el período de clases, están de vacaciones. Los restantes colegios de la zona, que no tienen instalaciones semejantes a éste, tienen clases en verano, y vacaciones en invierno.
Hago averiguaciones para encontrar la posibilidad de llegar al camino que une Salsacate con Tanti, desde allí, cruzando la Pampa de Achala. Dos hermanos que viven en un paraje llamado Ciénaga Grande, al noroeste, me indican que pasando por allí, podría llegar a San Jerónimo. Desde dónde hay camino de vehículos. Me explican cómo llegar a su casa, y me ofrecen indicarme desde allí, el resto del camino por el borde de un arroyo. Parece posible. Quedamos en vernos al otro día en su casa. Paseo un poco por el lugar. Conozco la Sierra de la Ventana.
Los pobladores (unos 50, además de los chicos del colegio) se están preparando para las fiestas patronales, que empiezan mañana. Algunos de ellos están haciendo chorizos de carne vacuna; alguien saca el tema del camino que estoy buscando (el pueblo es chico). El que mueve la máquina de hacer chorizos, tiene la solución a todos mis problemas. Y me convence. El vio pasar por allí camionetas 4x4, y bicicletas!!. Y además la propuesta es que llegaré a Los Gigantes. No se hable más. Lo tomo.
Son las 20 h y el Padre no regresa, va a obscurecer y está haciendo frío. Armo mi carpa. Preparo algo de comer caliente. Me abrigo. Disfruto de las primeras estrellas. Escucho el arroyo. En el colegio arranca el grupo electrógeno. Se encienden algunas luces y la bomba que toma agua de una vertiente próxima. El colegio es la intendencia del paraje. Me acuesto temprano, con una brisa que tiene ganas de ser viento.
Recorrido del día: 20
Km.

6º Día: Los Gigantes
Mucho viento toda la noche, que si no arrancaba la carpa, despejaría las nubes.
A la mañana desayuno campestre, y salgo a intentar llegar al camino a Tanti.
El 2do guardaganado, dónde debo desviar, no está sobre la ruta principal de acceso a Padre Liqueño, a 2 Km. de éste, como había entendido, sino sobre el mismo desvío que debo tomar hacia el norte. El 1ro sí, estaba sobre la ruta. Detalles Encuentro tres muchachos con el auto descompuesto. Me alertan de la dificultad de pasar a Los Gigantes. Luego llega la torre auto soportada de, supongo, antiguos sistemas de comunicaciones.

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El camino que antes estaba marcado claramente por ruedas de vehículos, comienza a desdibujarse, para transformarse, por momentos, en sólo pasto aplastado. Las piedras pintadas de rojo, que llegan hasta la casa de Doña María, quedaron atrás, y dicha casa, desapercibida detrás de alguna elevación o barranco.
Veo las antenas de un sistema de comunicaciones importante arriba de una de las elevaciones más altas, pero van quedando a la derecha y atrás, pues debo seguir siempre al norte según las recomendaciones. Una casa blanca, al costado derecho, debe ser la de Don Cuello. Llamo, pero sólo me contestan los perros. Hubiera necesitado en este momento encontrar algún baqueano del lugar.
Llego a una tranquera de alambre abierta. Dejo la bici apoyada en uno de sus postes y voy a investigar el camino desde lo alto de una roca. Cuando regreso, la tranquera está cerrada. Me lamento profundamente no haber podido hablar con quién la cerró. Grito con todas mis fuerzas, pero sólo un débil eco me responde.
A las 13 hs. llego a lo que parece ser el final de la senda por la pampa alta, mojones de piedra de unos 40 cm de alto, cuales pequeños menhires, espaciados unos 5 m uno de otros, y formando dos rectas perpendiculares, indicando tal vez a los caminantes una dirección. En frente, y a unos 300 metros al norte, se ve el lomo del C° Los Gigantes (2.380 m.s.n.m.), con personas sobre él. Esta vez los gritos son respondidos con sonidos ininteligibles, pero con amistosos saludos con los brazos. Pero dos profundas quebradas nos separan. Busco, haciendo un gran círculo de unos 600 m de diámetro, huellas o indicios que indiquen el camino. Sólo los mojones, como queriendo indicar que la cañadita de agua de lluvia, al frente e imposible de bajar con la bici cargada como yo la llevo, es la salida del laberinto.
Diviso una casita a lo lejos, y cuándo me pregunto si ir hasta allá a consultar, veo una persona salir y bajar hacia la quebradita que nos separa. La ilusión de encontrar el paso, vuelve a mí. Es un muchacho de unos 16 años. Muy seguro me indica que la cañadita intransitable es la única posibilidad de pasar al camino de Tanti. Trato de torcer mi destino induciéndolo a pensar en otra posibilidad, tal vez hacia el oeste, hacia el lado de San Jerónimo. Se ríe. No tiene dudas. él mismo recorre regularmente el camino, y ha visto gente, con bicis al hombro!!!, cruzar por allí. Me dá aliento diciendo que son sólo 2,30 h a pie, hasta llegar al camino de acceso al C° Los Gigantes. Lo invito a que me acompañe, para indicarme bien, pero debe irse a la fiesta patronales de Padre Liqueño. Me despido.
Evalúo la situación. Hay nubes de lluvia al noreste y ya taparon la visión que tenía hace instantes del lomo del C°. Tendría que hacer tres viajes con bici, alforjas y carpa/saco de dormir. Serían entre 8 a 10 horas. Y quedarme con carpa en plena tormenta, sin protección de los vientos, pues no hay elevaciones de rocas cerca. Y al día siguiente usarlo completo en subir y bajar carga por las dos profundas quebradas. No me gusta. Decido volver. Son las 14,30 h..
De pronto aparece una camioneta en sentido contrario con 2 personas, que van a las antenas. Ellos cerraron aquella tranquera y me confirman una vez más, que el paso era el que me indicó el muchacho. Cerca de allí 4 camionetas 4x4 con muchas personas, incluso niños, bajan por una quebrada a 45°, hecha por voladuras. "¿A dónde van?". "A tomar mate al río y después subimos por el mismo lugar o hacemos otro camino!". Crazi!!.
Sigo, y empieza a llover. Cruza una motocicleta; llueve muy fuerte, graniza. No debo parar, pues me enfriaría. Siento como si las zapatillas, llenas de agua, chapotearan en el aire, en cada pedaleada. La campera se porta, pero la transpiración me moja. Cuando menos lo pienso llegan las piedras rojas. Pasé por la casa de Cuello sin darme cuenta y de nuevo no ví la de Doña María. Caen algunos rayos y el ruido de los truenos es ensordecedor. La fuerza de la naturaleza, en esa soledad y altura, se magnifica. Pienso en mi sobrevivencia y no paro de pedalear. Cerca de la vieja torre, para de llover. Los muchachos siguen esperando ayuda dentro del auto. Charlamos. Debo seguir.
Llego al guardaganado. He empleado la mitad del tiempo que utilicé a la ida. No paro y sigo a El Cóndor. Las nubes se han levantado y dedido cambiarme las zapatillas mojadas.
Antes de llegar a la ruta asfaltada, pincho por primera vez. Una piedra perforó la cubierta trasera y el líquido antipinchadura no pudo, con el agujero que le hizo a la cámara.
En La Posta compro bebida. No me siento muy bien, por el esfuerzo. Pero estoy más tranquilo. También hay hospedaje allí, pero me acostumbré al de El Cóndor. Llego allí a las 18 h.. Se sorprenden y alegran al verme. Rápido a la ducha caliente. Estoy media hora en ella. Me consuelo de mi fracaso de no poder pasar a Tanti. Decido iniciar el regreso a casa. Me tomo una cerveza para festejar que no estoy en la carpa, bajo la tormenta, de noche, en esa pampa solitaria.
Recorrido del día 50 Km.
7º Día: Descenso
Debo hacer mantenimiento a la bici para sacar la mayor cantidad de barro y suciedad posible, que se acumuló ayer. Preparo el equipaje. Me despido nuevamente de mis amigos del parador y a las 10 h. emprendo la bajada de la Pampa de Achala.
Son espectaculares, la vista panorámica de los primeros Km., el dique San Roque, Carlos Paz, Bosque Alegre, y la velocidad que se toma (máx. 62), pese a que por momentos mi edad (47) me hace tocar los frenos. Algunas cascadas al costado del camino. Hasta el río La Suela, aprox. 30 Km. de El Cóndor, una delicia. Luego subida hasta el empalme con el desvío a Copina, y de nuevo bajada hasta Icho Cruz. La temperatura ha subido mucho, respecto de la que había en la pampa, por la diferencia de altura. Busco un lugar con árboles, por el fuerte sol, para descansar. Paro a almorzar allí, y de repente truenos y lluvia. Mi destino en este verano. Continúo, para detenerme en un parador de colectivos, al costado del camino.
Desde Icho Cruz a Carlos Paz, mucho tránsito. Cuesta de la Virgen, y tomo el camino viejo que va a Córdoba paralelo a la autopista, hasta 6 Km. antes de llegar a la zona de la Escuela de Aviación. A las 17,30 hs. estoy en la ciudad de Córdoba y final del viaje.
Recorrido del día: 100 Km.
Recorrido total del viaje: 300 Km.
Ya en casa... quise describir este viaje con los detalles de dichas, aventuras, cansancios, éxitos , decepciones, como las fui viviendo y que forman parte inevitable de un recorrido en bici de este tipo. Espero que el relato pueda serles útil para animarlos a hacer algo así, (pero mejorado), a los que nunca lo hicieron, y poder cruzarnos, los mtbikers, cada vez más, en algunos de los hermosos rincones agrestes de nuestro país.


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