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Reviviendo
el pasado |
| Por Sergio F. Mercado |
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Fernando me recuerda a mí cuando era chico. Tan vivo me trae el pasado, que ya mezclo las
sensaciones, ya no sé quien es quien, si soy Yo el padre o el es uno de mis amigos de la
infancia.
Con Fernando recorro veredas, bajo a pedalear a la calle, esquivo a las "viejas"
y corro a los perros. Mi cabeza trae recuerdos "
no bajes a la calle!!!
..." "
cuidado con los autos
" decía mi vieja, mientras yo
salía a raudas velocidades con mi "multiuso" con piñón fijo.
Qué épocas aquellas en las que pedalear era algo tan divertido!!! Era poder explorar un
poco más allá, escaparse de la casa de uno día tras día y ver como se agrandaba nuestro
barrio gracias a las dos ruedas.
Como siempre que se pedalea, llegaron los primeros palos. Recuerdo cuando se rompió la
horquilla y me fui de cabeza contra una pared. También aquella vez que terminé bajo un
camión estacionado con los codos ensangrentados. ¿Quién no tuvo algún accidente de
chico? Después, la barra de pibes
nos juntábamos unos 20 terribles ciclistas y
empezamos a escaparnos cada vez más lejos, ya las 4 cuadras que rodeaban a nuestras casa
no nos alcanzaban y empezamos a irnos unas 20 más!!!
Terrible viaje a espaldas de nuestras madres, ya que había que cruzar avenidas
importantes en donde la velocidad de los autos no nos perdonaría en caso de ser
atropellados. Eran escapadas en donde estaba en juego todo, desde recorrer calles y
veredas alejadas (y bandas de bicicleteros de otros barrios) hasta cuidarse de no pinchar
una goma, porque eso causaría un retraso y al mismo tiempo la consiguiente avivada de
"la vieja" de nuestro alejamiento.
Que emocionante era recorrer esas veredas en donde uno se topaba con montañas de tierra,
pastos crecidos y ni hablar de cruzar charcos con barro, cuando nuestras bicicletas se
convertían en verdaderos rodados de motocross.
La moda
siempre en todo hay modas. Recuerdo las bicis con volante
"palomita", los asientos "banana", los flecos en los manillares y ni
mencionar esos globitos que se ponían en la hoquilla tocando los rayos para simular el
ruido de un motor
esos si que eran verdaderos fierros
!!
Siempre en todos los barrios existía LA BICICLETA, esa que era especial y envidiada por
todos. Recuerdo una especial de carrera
que tenía cambios!!!
Mi amigo Ruli paseaba con ella como si fuese un verdadero trofeo de guerra, mientras la
barra de bicicletas multiuso babeaba al verla tan linda
cromada
brillante
tan fina e inalcanzable.
Los días especiales eran aquellos en que después de la lluvia las calles parecían
ríos. Todos salíamos a barrenar en aquellas aguas turbulentas. El agua salpicaba a
nuestros costados
. mientras nosotros con nuestras cabezas transformábamos nuestros
rodados en máquinas infernales capaces de transitar por cualquier lado.
Lo veo a Fernando pedalear
otra vez se confunde en mi cabeza esa extraña sensación
¿es mi hijo o mi amigo de la infancia?
- Papá!!! Papá!!! Juguemos carrera hasta la esquina!!!
- Dale
te doy ventaja, empezá vos y después te sigo
El viento pega en mi cara de nuevo como cuando yo era chico. Me desespero por pedalear
rápido , ya no soy más el padre de él, me convierto en un amigo que quiere
ganarle
y le va a ganar
cueste lo que cueste
Llegamos a la esquina los dos juntos
.transpirados y agitados, esos 100 metros eran a
ganar o morir
casi le gano
pero esa vez no pude... o no quise...
Miro su cara y sus ojos me miran como diciendo "¿jugamos otra papá?"
Allí bajo a la tierra de nuevo, me doy cuenta que Fernando no es aquel de la infancia,
sino mi hijo
aquel que me da la posibilidad de trasladarme a mi pasado.
Que iba a pensar yo que podía revivir aquellos días en donde los días eran sobre dos
ruedas. Cada vez que salgo con mi hijo, puedo volver a soñar que soy chico de nuevo, a
escuchar a mi vieja dándome los consejos de siempre, puedo volver a soñar y sentir que
soy libre de nuevo.
Si, de eso estoy seguro... soy libre de nuevo..., gracias Fer!!!
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