fer.jpg (34539 bytes) Reviviendo 
el pasado
Por Sergio F. Mercado

Fernando me recuerda a mí cuando era chico. Tan vivo me trae el pasado, que ya mezclo las sensaciones, ya no sé quien es quien, si soy Yo el padre o el es uno de mis amigos de la infancia.
Con Fernando recorro veredas, bajo a pedalear a la calle, esquivo a las "viejas" y corro a los perros. Mi cabeza trae recuerdos "… no bajes a la calle!!! ..." "…cuidado con los autos…" decía mi vieja, mientras yo salía a raudas velocidades con mi "multiuso" con piñón fijo.
Qué épocas aquellas en las que pedalear era algo tan divertido!!! Era poder explorar un poco más allá, escaparse de la casa de uno día tras día y ver como se agrandaba nuestro barrio gracias a las dos ruedas.
Como siempre que se pedalea, llegaron los primeros palos. Recuerdo cuando se rompió la horquilla y me fui de cabeza contra una pared. También aquella vez que terminé bajo un camión estacionado con los codos ensangrentados. ¿Quién no tuvo algún accidente de chico? Después, la barra de pibes… nos juntábamos unos 20 terribles ciclistas y empezamos a escaparnos cada vez más lejos, ya las 4 cuadras que rodeaban a nuestras casa no nos alcanzaban y empezamos a irnos unas 20 más!!!
Terrible viaje a espaldas de nuestras madres, ya que había que cruzar avenidas importantes en donde la velocidad de los autos no nos perdonaría en caso de ser atropellados. Eran escapadas en donde estaba en juego todo, desde recorrer calles y veredas alejadas (y bandas de bicicleteros de otros barrios) hasta cuidarse de no pinchar una goma, porque eso causaría un retraso y al mismo tiempo la consiguiente avivada de "la vieja" de nuestro alejamiento.
Que emocionante era recorrer esas veredas en donde uno se topaba con montañas de tierra, pastos crecidos y ni hablar de cruzar charcos con barro, cuando nuestras bicicletas se convertían en verdaderos rodados de motocross.
La moda… siempre en todo hay modas. Recuerdo las bicis con volante "palomita", los asientos "banana", los flecos en los manillares y ni mencionar esos globitos que se ponían en la hoquilla tocando los rayos para simular el ruido de un motor… esos si que eran verdaderos fierros…!!
Siempre en todos los barrios existía LA BICICLETA, esa que era especial y envidiada por todos. Recuerdo una especial de carrera… que tenía cambios!!!
Mi amigo Ruli paseaba con ella como si fuese un verdadero trofeo de guerra, mientras la barra de bicicletas multiuso babeaba al verla tan linda… cromada… brillante… tan fina e inalcanzable.
Los días especiales eran aquellos en que después de la lluvia las calles parecían ríos. Todos salíamos a barrenar en aquellas aguas turbulentas. El agua salpicaba a nuestros costados…. mientras nosotros con nuestras cabezas transformábamos nuestros rodados en máquinas infernales capaces de transitar por cualquier lado.
Lo veo a Fernando pedalear…otra vez se confunde en mi cabeza esa extraña sensación ¿es mi hijo o mi amigo de la infancia?
- Papá!!! Papá!!! Juguemos carrera hasta la esquina!!!
- Dale…te doy ventaja, empezá vos y después te sigo…
El viento pega en mi cara de nuevo como cuando yo era chico. Me desespero por pedalear rápido , ya no soy más el padre de él, me convierto en un amigo que quiere ganarle…y le va a ganar… cueste lo que cueste…
Llegamos a la esquina los dos juntos….transpirados y agitados, esos 100 metros eran a ganar o morir…casi le gano…pero esa vez no pude... o no quise...
Miro su cara y sus ojos me miran como diciendo "¿jugamos otra papá?"
Allí bajo a la tierra de nuevo, me doy cuenta que Fernando no es aquel de la infancia, sino mi hijo… aquel que me da la posibilidad de trasladarme a mi pasado.
Que iba a pensar yo que podía revivir aquellos días en donde los días eran sobre dos ruedas. Cada vez que salgo con mi hijo, puedo volver a soñar que soy chico de nuevo, a escuchar a mi vieja dándome los consejos de siempre, puedo volver a soñar y sentir que soy libre de nuevo.
Si, de eso estoy seguro... soy libre de nuevo..., gracias Fer!!!


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